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Museo Etnográfico Nacional
En
la ciudad de Cuenca, el Museo Etnográfíco Nacional,
inició sus actividades el año de 1979, con la adquisición
de las colecciones del Padre Carlos Crespi, integradas por sendos
fondos arqueológico, etnográfico y artístico;
de Víctor Manuel Albornoz, arqueológica, documental
y etnográfica; y, de Luis Moscoso, de objetos etnográficos,
El empresario Guillermo Vásquez Astudillo enriqueció
la reserva con una donación de platos Tuncahuán y
Cuasmal.
El
Museo tiene un fín fundamental: ofrecer una visión
del país profundo, a través de objetos de uso cotidiano.
El
viaje imaginario que realiza el visitante, por regiones y culturas
ecuatorianas, fue antes el itinerario múltiple y real de
quienes construyeron y definieron nuestra identidad.
Este
patrimonio cultural quiere ser la imagen poética y humana
de un Ecuador multiétnico y pluricultural, mosaico viviente:
los indios ya estaban aquí miles de años antes de
la llegada del europeo y se fusionaron con él en la alquimia
del mestizaje. Los negros, de raíz africana, contribuyeron
también a conformar lo mestizo.
LAS
SALAS
Las
Salas de Exposiciones Temporales, con interesantes muestras de arte,
arqueología o etnografía y las de Arte del Siglo XIX,
ofrecen una visión del arte barroco del siglo XVIII y su
legado, y bellos ejemplos de Cristería cuencana, manifestación
de la imaginería. Se admira el desarrollo del retrato, el
paisaje y el costumbrismo; una sala de devociones marianas y el
área de arte que anuncia el siglo XX.
Esta
exhibición es la identidad mestiza del Ecuador. El arte mestizo
americano nace de la fusión del temperamento español
y la creatividad indígena, con rasgos semejantes
a lo europeo de entonces, pero con carácter propio, condicionado
por la historia, la geografía y la nueva sociedad.
La
Sala Tomebamba reúne piezas de las culturas Tacalzhapa, Cashaloma
y Narrío y,
se centra en las manifestaciones cañari-inkas, con preciosos
objetos de cerámica, metales,
plata y oro, encontrados en Pumapungo, parque etnobotánico
y arqueológico, que
permite apreciar los vestigios de la segunda ciudad del Tahuantinsuyo,
y una reconstruc- ción ideal del microcosmos andino.
Existen
una tactana, especie de abaco incaico; chimbas, jarras con asas
felinoides, quizá únicas en el Tahuantinsuyo; conopas
- idolillos en pareja vinculados con la fertilidad y la fecundidad,
y aríbalos estéticas vasijas de todo tamaño,
con base cónica bellamente decorados; y, collares de
mullus o cuentas de diverso material, tupus o prendedores de oro
y diferentes metales, tumis o cuchillos, etc.
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