DIRECCION CULTURAL DEL BANCO CENTRAL DEL ECUADOR - DIARIO LA HORA
 
 
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26 | abril

"'RECITAL DE YARAVÍES
ANTIGUOS'"

'Wilson Haro
FLAUTA
José Luis Vallejo
GUITARRA

Centro Cultural del Banco Central del Ecuador, Riobamba
José Veloz, entre Juan Montalvo y Carabobo
Jueves 26 de abril del 2007 - 19h00
ENTRADA LIBRE

PROGRAMA
1.EL IMBABURA (yaraví) Anónimo
2.LA INGRATITUD (yaraví-toada) Anónimo
3.QUE TE PASA CORAZÓN (yaraví-contradanza) Anónimo
4.CORAZÓN QUE SUFRE (yaraví marcha) Anónimo
5.AY MI DIOS (yaraví-contradanza) Andrés L. Comba
6.MI DOLOR (yaraví - albazo) Anónimo
7.AY DIOS MÍO (yaraví albazo-tonada) Anónimo
8.EL AGRAVIADO (yaraví-minuet) Anónimo
9.LA POBREZA (yaraví-pasillo) Anónimo
10.AYES DE UN PRISIONERO (yaraví marcha-tonada) Anónimo
11.LOS AYES DEL GUAYABO (yaraví marcha) NN. Pareja
12.LOS AYES DE UN HERIDO (yaraví marcha-fandango) Anónimo

EL YARAVÍ
Por Pablo Guerrero Gutiérrez
Música y canto indígena de origen precolombino, fue asimilado por los mestizos desde la
época colonial y se lo puede escuchar hoy entre ecuatorianos, peruanos y bolivianos. El
cronista colonial indígena Felipe Guamán Poma de Ayala afirma que es un canto de
amor.

Diego González Holguín lo considera un canto funeral y una música triste y lo mismo
afirma el cronista Bernabé Cobo; Cuneo Vidal lo describe como el canto que habla de
los muertos, y Carlos Aguilar Vásquez, sugiere que también se cantaba el yaraví cuando
se despedía a los indios que se ausentaban, “porque bien sabían que la ausencia es una
de las manifestaciones más temibles de la muerte”.

El compositor ecuatoriano Sixto María Durán (1875-1947) afirmaba que el yaraví era una
canción melancólica, de movimiento lento, de factura cuadrada como composición,
constituida por uno o dos períodos, repetibles cada uno y con una melodía pentáfona en
su mayor parte.

El historiador cuencano Gabriel Cevallos García opina que el yaraví es la canción del
destierro, y que acaso la aportaron aquellos “concentrados” (mitimaes) por el incaísmo.
En 1856 Juan León Mera Martínez (1832-1894) solicitó que la voz “yaraví” se incluya en
el Diccionario de Autoridades, en el cual llegó a constar como “un cantar dulce y
melancólico de los indios”. El mismo autor asevera que las “tonadas” llamadas yaravíes
son popularísimas en el Perú y Ecuador.

Existe un parentesco directo entre los “tonos”, “tristes y el “yaraví”; en 1810 William B.
Stevenson afirmaba que para los mestizos “nada se puede igualar a la dulzura
melodiosa de algunos de su 'tristes' o aires melancólicos”. Por su lado el historiador
Pedro Fermín Cevallos afirma que “En casi toda la Sierra se mantiene viva la afición a
lo que llaman 'tono triste'. Gustóles sin duda muy particularmente a los criollos los
tradicionales yaravíes de los indios, y de tal gusto, traspasado de generación en
generación, ha provenido el encanto con que los oyen”y luego afirma que “El tono triste
es en verdad una música triste, pero que lejos de causar tristeza, conmueve eficaz y
gustosamente el ánimo”. También Juan León Mera halla esta particularidad en los
yaravíes, y Carlos Aguilar Vásquez señala que “los viejos se alegran con los
tristes”.También José María Ortega nos cuenta que el prócer de la independencia,
Antonio Farfán, solía decir “Mire, oiga maestro, tóquese un tonito triste que alegre el
corazón”.

Es de gran importancia la dualidad que todos los autores mencionados encuentran en
este género musical; esta dualidad está presente en muchos géneros musicales
Populares ecuatorianos, y a más de los factores de orden síquico, es posible que esta
Doble sensación sea resultado del uso de elementos musicales bimodales.
Probablemente desde el siglo XIX en el yaraví se establecieron dos partes rítmicamente
parecidas pero diferentes en su tempo. En la parte final de algunos yaravíes se
introducía un albazo o una tonada en movimiento allegro. También en el siglo XIX se
aplicó como complemento del yaraví un segmento final en tempo movido, que
corresponde a la tonada, el albazo u otros. Se podría dar crédito a la versión de que
fueron los criollos y mestizos los que introdujeron esta segunda parte en tempo allegro al
yaraví.

El compositor y pianista Luis Humberto Salgado Torres (1903-1977) aseguraba que el
yaraví, no obnstante ser una especie de balada indo-andina, extensiva a todos los
pueblos sojuzgados por el incario, distingue dos tipos: el indígena (binario compuesto
6/8) y el criollo (ternario simple 3/4). Aunque ambos son de carácter elegíaco y de
y de movimiento larghetto, se diferencian no solo en el compás, sino en sus elementos: el
yaraví aborigen es pentafónico menor, mientras que el criollo intoduce, a más de la
sensible, el segundo y sexto grados de la escala menor y aún diseños cormáticos.
Salgado indica además que la tonada es algo semejante al yaraví, pero diferenciándose
de ella, pues el yaraví tiene en su complemento estructural final una peroración movida y
chispeante.

Del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX también se han registrado yaravíes en _
con un acompañamiento continuo de negras. Se han registrado también algunos yaravíes
notados en compás binario de 2/4, cuyo ritmo de base tiene la figuración de la
“habanera”.

En resumen, el yaraví es una canción de movimiento lento que se escribe en compás
binario compuesto de 6/8 y que se lo escribió también en el tiempo ternario simple de 3/4.
Su interpretación está cargada de gran dramatismo, para cuya expresividad se recurre a
un juego de matices que contribuyen a reforzar la emotividad y sentimiento de este
género. El poderoso influjo del yaraví se deja sentir en otros géneros ecuatorianos,
inclusive en un tipo de obras de carácter religioso a las cuales se denominó “guamanes” o
“tonos tristes de oración”.
Varios compositores académicos también han creado yaravíes.

LOS INTÉRPRETES
Por Wilson Haro
Fotografía: Patricio Estévez Trejo


WILSON HARO (flauta)
Bogotá (nacionalizado ecuatoriano) descendiente de la familia de músicos Haro de Cotacachi, nació el 3 julio de 1963. Compositor e instrumentista, inició sus estudios a los trece años de edad en el Instituto Luís Ulpiano de la Torre (Cotacachi) para luego ser profesor del mismo (1.983); estudió también en el programa del Instituto Interamericano de Música de la Universidad de Chile, desarrollado por el Conservatorio Nacional de Música en Quito (1.984-87), donde obtuvo el título de Profesor de Educación Musical; también es licenciado en pedagogía en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.Su formación como compositor e intérprete del bajo eléctrico es autodidacta y su música refleja el gran apego a su terruño Cotacachi. Fue bajista en la Banda Sinfónica del Municipio Quito (1.989-1.992); luego se desempeñó como Director del Estudio de Grabación del Departamento de Desarrollo y Difusión Musical del Municipio de Quito, a la vez trabajaba como arreglista de los grupos musicales del mencionado departamento. En 1998 fue el ganador de la Primera Bienal de la Música Ecuatoriana, organizada por la Fundación Guayasamín, con el yaraví Escapulario para formato sinfónico. Ha integrado, formado y arreglado para los más destacados grupos, cantautores solistas e instituciones musicales del país como: El Grupo Illiniza, El Grupo los Aravicos, Margarita Laso, Cimarrón, Orquesta Sinfónica Nacional del Ecuador, Orquesta Sinfónica de Loja, El Taller de Música, Grupo Quimera entre otros.Entre sus principales obras podemos citar: Rapsodia Ecuatoriana para orquesta de cuerdas; Félix Cushcagua, tema con variaciones para Orquesta sinfónica y grupo de payas; El Pretil de la Matriz, tema con variaciones para orquesta de cuerdas y flautas indígenas; El Agua Zurumba para ensamble de percusión y marimbas. También tiene una amplio catálogo de música infantil, familiar y popular.Ha sido merecedor en 1.999, por parte del Municipio de Cotacachi, a la medalla del más destacado músico cotacacheño y en el año 2.006, por parte de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo Imbabura, a la medalla Pilanqui por su destacada trayectoria musical como músico Cotacacheño.


JOSÉ LUIS VALLEJO (guitarra)
Nacido en la ciudad de Tulcán el año 1971, es un músico con formación autodidacta, habiendo llegado a interpretar con excelente nivel técnico y con gran sentido musical de interpretación, la guitarra, el tres cubano, el tiple y otros instrumentos de cuerda.En 1989 obtuvo el 2° lugar en el Festival Intercolegial de Música. HA sido integrante de las agrupaciones musicales: Labranza, Taller de Música, Son Güajira, Cimarrón, Tumbatú, Allpa, Maniwa, entre otros. Ha sido también músico invitado en presentaciones con otros artistas como Ataulfo Tovar, Hugo Idrovo, Enrique Males, Wilson Haro, Grupo Quimera, etc.Ha participado en varios festivales artísticos en Ecuador como el Festival “Todas las Voces Todas”, así como en festivales musicales de algunas ciudades de Francia.Ha participado en proyectos culturales tanto para el Centro Ecuatoriano de Educación Popular (CEDEP) como para el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.

Tiene un amlio conocimiento del idioma francés, ejerciendo ctualmente la cátedra de este idioma

LAS OBRAS
Por Wilson Haro

1.- EL IMBABURA
Este es un caso curioso de yaraví, donde el pie rítmico sufre una transformación o variación como también un acortamiento rítmico; además la melodía no posee una gran cantidad de elementos y enlaces armónicos propios del modo pentáfono angemitónico de la música indígena ecuatoriana, sino más bien acentuados rasgos del bolero español.

2.- LA INGRATITUD
Yaraví de dos partes, típico de la música ecuatoriana; en su construcción melódica y armónica notamos que el pie rítmico y el tempo de la canción sufren un aceleramiento que lleva al yaraví sin ninguna duda a ser una forma de danza y con esto acercándose a lo que se conoce hoy como el género o ritmo de tonada en Ecuador.

3.- QUÉ TE PASA CORAZÓN
En este yaraví notamos en algunos momentos ejemplos de polirritmia entre la melodía en seis octavos (agrupando ritmos de tres corcheas) y el acompañamiento en dos cuartos (agrupando ritmos de cuatro semicorcheas); además este yaraví posee en la mayoría de su pie rítmico transformaciones rítmicas; con respecto a la forma posee dos partes que se intercalan durante el discurso musical; también notamos una fuerte mezcla de la contradanza española y las melodías meditativas de la música indígena de los andes ecuatorianos.

4.-CORAZÒN QUE SUFRE
En esta obra el pie rítmico ha desaparecido en su totalidad, pero el oyente que haya escuchado algunos yaravíes lo llevara internamente; además tiene características de marcha fúnebre al tener en su melodía elementos que nos evocan la tristeza y el dolor; este yaraví está constituído en dos partes.

5.-AY MI DIOS
Es un claro ejemplo de cómo la esencia del yaraví se mantiene en otro género; en este tema el pie rítmico del yaraví no existe, pues más bien tiene un gran parecido con la contradanza o el pasodoble español, pero en ciertos momentos el yaraví se lo siente de una manera sensorial por tener pequeñas células rítmicas de su pie rítmico. La melodía denota un gran ejemplo de mestizaje de lo pentáfono ecuatoriano con lo tonal español; además podemos decir que por tener elementos marcadamente europeos este yaraví posee tres partes claramente identificables.

6.- MI DOLOR
Yaraví constituído por dos movimientos; el primer movimiento de carácter lento en donde no podemos apreciar el pie rítmico en el acompañamiento, pero en el dibujo melódico está presente ese componente de tristeza y dolor propios del yaraví, y además con ese típico enlace en tonalidad menor, del III-V-I grados. El segundo movimiento allegro, que realmente son variaciones del primer movimiento y donde el pie rítmico, debido al cambio de movimiento, se acelera; además la construcción de la melodía utilizando síncopas, nos recuerda al género de la rondeña que fue muy popular en la región Sierra Norte ecuatoriana.

7.-AY DIOS MIO
Un curioso caso de un yaraví alegre, donde en el primer movimiento, el pie rítmico del yaraví 6/8 al estar más rápido, se transforma en lo que hoy conocemos como el albazo, seguido de un segundo movimiento también alegre en 6/8 pero con un fuerte sabor a tonada; sin lugar a dudas este yaraví era parte del repertorio de la música de salón o baile.

8.-EL AGRAVIADO
Debido a la enorme influencia europea y sobre todo española, se compuso música tan interesante como ésta, en donde el yaraví adopta un concepto musical y de danza, propios del barroco occidental y europeo. No es aventurado decir que este tema es un yaraví- minuet pues tiene rasgos melódicos y rítmicos propios del minuet europeo y está en el mismo compás; pero en su melodía existen dibujos propios de la música ecuatoriana. Está construído en base a dos partes.

9.- LA POBREZA
Es un yaraví que conserva su pie ritmico de una manera particular asociado a la melodía, es también alegre, estructuralmente tiene tres partes pero en las dos primeras podemos notar la semejanza al pasillo de salón y baile de principios del siglo XX no solo en su melodía si no también en el aire de tres cuartos que unido al pie ritmico del yaraví transmuta en muchos momentos al pasillo.

10.-AYES DE UN PRIOSIONERO
Esta obra tiene tres partes; las dos primeras en 3/4 a manera de marcha fúnebre en donde no existe el pie ritmico, pero la melodía es dramática y nostálgica; la tercera parte se asimila a la forma de tonada en 6/8.

11.- LOS AYES DEL GUAYABO
Este yaraví es una marcha militar en tres cuartos pero su melodía es totalmente indígena recordándonos los “tonos” de las flautas indígenas de la provincia de Imbabura, ya que la construcción melódica esta escrita con elementos melódicos y de ejecución de las flautas indígenas. Este tema musical tiene tres partes y cabe recordar que en la cosmovisión musical del hombre andino ecuatoriano la marcha, el caminar, constituyen a la vez elementos de festejo y de dolor frente a las festividades o los actos fúnebres.

12. LOS AYES DE UN HERIDO
Un yaraví de tres partes, las dos primeras a manera de marcha militar en donde la melodía tiene elementos ecuatorianos pero donde notamos especialmente en los adornos musicales elementos propios de la música tradicional española. La tercera parte en donde se nota el pie ritmico del yaraví pero tocado rápida y alegremente, fusionado con la melodía que tiene elementos españoles, nos hace pensar en un primer momento en una tonada pero parecería ser que detrás de esa tonada podemos escuchar que es un fandango español.

Lugar

En Centro Cultural del Banco Central del Ecuador, Riobamba
José Veloz, entre Juan Montalvo y Carabobo
Jueves 26 de abril del 2007 - 19h00

 

 
QUITO

Museo Nacional
Museo Numismático
Museo Camilo Egas
Museo Arqueológico de Esmeraldas
Museo Arqueológico de la Sierra Norte
Museo y Centro Cultural Riobamba

 
GUAYAQUIL
Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo - MAAC
Museo Arqueológico de Bahía de Caráquez
Museo y Centro Cultural de Manta
Museo de Sitio Los Amantes de Sumpa
 
CUENCA
Museo Etnográfico Nacional
Museo y Parque Arqueológico Pumapungo
Museo de Historia y Culturas Lojanas