Una novela antigamonal
'A bordo del naufragio'
Dr. Oswaldo Paz y Miño Jaramillo
cpaz2@andinanet.net
Con estremecimiento y pesar, porque actos así
provocan lástima, escuché el día domingo
pasado en una pizzería local, a un joven quiteño
confesar a voz en cuello: "¡YO SOY GAMONAL!".
El gamberro, hacía gala de su poca formación y
de los billetes de su padre, que, quien sabe Dios, como los habría
hecho.
Buscaba llamar la atención de todos los comensales,
con la patanería que les es propia a esos aprendices de
'cacique'. Un niñato, de esos que abundan. Un prepotente ejerciendo
un acto de los de su especie: perturbar a los demás.
Se marchó impune, con sus 'colegas' de los dos géneros,
en busca, seguro, de otros espacios donde hacer gala de su poco
magín y sus tarjetas de crédito.
Pobrecito. Solo mostraba dinero. He compartido con vosotros
el desagradable momento, con la intención de presentaros
a un escritor que, a contrario sensu, del 'tontón' del
restaurante, desde muy joven estableció, estar lleno de
talento, conocimientos e ideas claras; valores que cristalizó
en su magnifica literatura: Alberto Olmos, español, nacido
en Segovia, el año 1975. Autor del libro que consta en
la portada: 'A bordo del naufragio', con el que fue Finalista
del XVI Premio Herralde de Novela, el 2 de noviembre del año
1998. El ganador en esa ocasión fue nada más y
nada menos, que: Roberto Bolaño con 'Los detectives salvajes'.
El libro de esta semana lo ha publicado Editorial
Anagrama, Serie Narrativas Hispánicas, en ciento setenta
y dos páginas. Ha sido comprado en Quito, por lo que bien
puede integrar su biblioteca personal.
'A bordo del Naufragio' es una novela atrevida. Literatura urbana
descarnada. Un réclame social. Una propuesta valiente,
escrita cuando su creador transitaba, por los veinte años.
Época en la que en carne propia sufría el canibalismo
instalado en la ciudad grande, a la que él llama:
'La Gran Cacharrería" y en la que: "todo exceso
es sustitutivo del sexo, incluso el sexo".
La novela empieza con una pregunta clave" ¿Por qué
lees tanto libros?. Cuestionamiento revelador de que no todo
en las sociedades de consumo en que vivimos, es antropofagia.
De que no todos los jóvenes, por más que se intente
desde la publicidad masiva y subliminal, se dejan conducir como
borregos al matadero: al consumo masivo del licor y otras drogas.
La novela va al rescate, de todos los chicos que no están
envueltos en esa guerra de marcas instaladas en sus pantalones
y traseros, zapatos y pies, que les conceden el status de 'bien
vestidos'. Prendas, de pura superficie, que cuestan, lo
que una familia pobre desearía tener para comprar comida
y salud en un mes. Soberbia exhibicionista.
La narrativa que esta semana os proponemos es conmovedora. El
espíritu nihilista, del protagonista anónimo de
la novela, puede ser, el de cualquiera de los muchachos que pese
a la hostilidad manifiesta de las ciudades grandes, de sus familias,
de sus compañeros y amigos, superviven, mermados de oxigeno, por
ser diferentes: por ser reacios al mercantilismo, por preocuparse
del prójimo, por apostarle a la cultura.
Alberto Olmos 'trasgresor', llama pan al pan y vino al vino.
Rompe lanzas por aquellos que se conocen todas las rutas 'secretas'
y los caminos, para llegar a las bibliotecas y a los buenos cines
y a las librerías. Estancias esas, de las personas que
buscan elementos con que nutrir el alma, y la mente.
Quien va 'A bordo del naufragio' vive en pleno riesgo de sucumbir.
La lectura que hoy comentamos nos ha de servir de apoyo para
que logremos sacar la cabeza ante tanta mierda de todo tipo que
se nos propone en la ciudad y en el país.
Novela construida con las palabras justas. Literatura rebelde
que ha de ser leída por jóvenes y viejos que estén
resueltos a luchar contra la corriente. Contra esa resaca
brutal, que intenta doblegar nuestras conciencias y hundirnos
en los remolinos oscuros del culto al dinero, de la politiquería
corrupta, de la indolencia, de la intolerancia y de la insolidaridad.
'A Bordo del Naufragio': descripciones cargadas de sensualidad,
tristeza, soledad y angustia. Es decir de sustancias de vida
y muerte. Cada página esta inflamada de detalles. Es la
bitácora minuciosa de un joven que se atreve a señalar
con el dedo a la traición. A la mentira que vomitan ciertos
medios. A la fatuidad que conduce, a la bulimia y a la anorexia.
A, los acosadores de los viejos, que son los que sostienen un
orden injusto y una democracia falsa. Los países
que mantienen desigualdades, viven al borde del hundimiento.
'A bordo del naufragio' nos embarcara en problemas interiores.
En actos de conciencia. Puede hasta provocarnos náuseas
y lloros, por su crudeza y realismo. En esas circunstancias se
sugiere entrar con el protagonista, con el chico sin nombre,
en su mejor refugio: las bibliotecas y juntarnos con sus mejores
amigos: los libros, esos, que carga siempre en la mochila. Y
vivir con él, el tiempo necesario, custodiados
de su compañera más fiel: la soledad. En la
práctica, del mejor ejercicio: pensar.
"Piensas: me duele la cabeza. Piensas: estoy solo y me
duele la cabeza y me duele la garganta y no puedo respirar y
tengo frío. Piensas: toda la ciudad se divide en norte
y sur; ricos y pobres, por supuesto. Piensas: en la ciudad hay
dos clases de jóvenes, los niños del norte y los
niños obreros. Piensas: yo como niño del pueblo
soy una especie de niño obrero antiguo. Piensas: los niños
norte y los niños obreros forman clases sociales y, al
contrario de lo que nos enseñan, las clases sociales son
tan estáticas y herméticas como los estamentos
del Medioevo. Piensas: los niños obreros odian a los niños
norte. Piensas: los niños norte desprecian a los niños
obreros y mucho más los niños de pueblo como yo.
Piensas: ya me da igual lo que piensen de mí en el mundo.
Piensas: los niños norte se drogan. Piensas: los niños
obreros se drogan. Piensas: se drogan algunos niños norte
y algunos niños obreros. Piensas: se drogan en los extremos
no hay posibilidad de cambio. Piensas: tanto si lo tienes todo
como si no tienes nada estas muerto. Piensas: a los niños
del norte les llevan al pediatra y a los niños obreros
se los lleva el pederasta. Piensas: el mundo es perfecto porque
es. Piensas: algo de esto lo digo Hegel. Piensas." Pág.
33.
"Hay que vivir mucho para llegar a ser joven" digo
Pablo Picasso. Y es tan poco tiempo el que tenemos para recapacitar
en ello. La juventud se nos pasa a volandas. La buena vida, nunca
ha sido, la vida fácil. Aunque así, nos mientan
los que pueden comprarlo todo, menos eso. Vida.