La "Primera Enmienda"
y un informe preocupante
- Después del discurso de Bush,
dijo el informe de RSF: "la suerte de las víctimas
quedó en segundo plano; los canales de televisión
dedicaron todo su tiempo a celebrar a los nuevos héroes,
del país: bomberos, fuerzas de la policía y del
ejército, políticos
-
- El artículo de Miguel Sarmiento
y Leonardo Ferreira, alude en varias ocasiones a la "Primera
Enmienda" de la Constitución de los Estados Unidos
como fundamento de la libertad de expresión en ese país.
- Esa "Primera Enmienda" dice:
-
- Primera Enmienda
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- El Congreso no aprobará ninguna
ley con respecto al establecimiento de religión alguna,
o que prohiba el libre ejercicio de la misma o que coarte la
libertad de palabra o de prensa; o el derecho del pueblo a reunirse
pacíficamente y a solicitar del Gobierno la reparación
de agravios.
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- Amendment I
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- Congress shall make no law respecting
an establishment of religion, or prohibiting the free exercise
thereof; or abridging the freedom of speech, or of the press;
or the right of the people peaceably to assemble, and to petition
the government for a redress of grievances.
-
- Vigencia
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- Las primeras diez enmiendas a la Constitución
de los Estados Unidos fueron propuestas a las asambleas legislativas
de los diversos estados por el Primer Congreso, el 25 de Septiembre
de 1789. Dichas enmiendas fueron ratificadas posteriormente por
los diferentes Estados de la Unión.
- Un Informe preocupante
Tras los acontecimientos del 11 de septiembre, la organización
"Reporteros Sin Fronteras" (www.rsf.fr) envió
a Estados Unidos a una misión que produjo el Informe titulado
"Entre la tentación patriótica y la autocensura:
los medios de comunicación norteamericanos en la tormenta
del post 11 de Septiembre".
En las conclusiones del Informe dijo: "se han constatados
varios intentos de las autoridades norteamericanas destinados
a controlar el trabajo de los medios de comunicación:
detenciones de fotógrafos cerca del World Trade Center,
filtraciones de imágenes de ese lugar por parte de las
fuerzas del orden, intentos de prohibir la entrevista con el
Molláh Omar y presiones sobre la televisión Al
Jazira, de Qatar, para que deje de emitir imágenes de
Osama Bin Laden. Todas estas intervenciones, sea cual sea el
contexto, son inaceptables".
El informe que fue hecho público en París el 11
de octubre, no abordó las "solicitudes" del
vocero de la Casa Blanca, Ari Fleisher, y de la Consejera de
Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, para que las cadenas de
televisión de Estados Unidos dejen de transmitir entrevistas
e imágenes de Osama Bin Laden, señalado como presunto
responsable de los ataques, argumentando que Bin Laden podría
estar transmitiendo por esta vía mensajes cifrados para
realizar nuevos atentados. Las cadenas de televisión "empezando
por CNN, la más influyente" acataron la petición
gubernamental.
El documento apuntó una tendencia preocupante: "La
simbiosis que parece operar entre el tono de los principales
patrocinadores audiovisuales y la política de Estados
Unidos puede, al final, minimizar el papel de 'perros guardianes
de la democracia', que, hasta ahora, tenían la mayoría
de los medios de comunicación en ese país".
Y señaló también: "Los casos probados
de censura corporativa, como el despido de dos periodistas por
comentarios juzgados excesivos, pueden abrir la vía a
la autocensura y a la falta de crítica en la prensa".
- Internet, el primer sospechoso
-
- El informe describió que: "Sólo
algunas horas después de los atentados, agentes del FBI
se presentaron en las sedes de los principales proveedores de
acceso a Internet (Hotmail, AOL, Earthlink y otras) para recabar
información sobre eventuales intercambios por e-mail entre
los terroristas. Amparándose en el anonimato, algunos
ingenieros que trabajan en esas empresas manifestaron a la revista
Wired que los agentes del FBI también querían instalar
el servicio de vigilancia electrónica Carnivore (recientemente
rebautizado como DCS1000) en la computadora principal de los
proveedores de acceso a la base en Estados Unidos.
Otro ingeniero que trabaja para Hotmail precisó que el
FBI exigió "y consiguió" todas las informaciones
de las cuentas cuyas direcciones incluían la palabra "Alá".
El sistema Carnivore "que permite registrar y almacenar
los datos intercambiados por usuarios de Internet" se instalaba
sólo por orden de un juez. El 13 de septiembre (dos días
después de los atentados) el Senado aprobó la "Combating
terrorism act" que libera a los servicios de inteligencia
de una orden judicial para instalar el sistema Carnivore. Sin
embargo, para que dicha medida sea efectiva falta que el texto
sea aprobado por una comisión paritaria del Senado y de
la Cámara de Representantes.
Igualmente, dijo el informe, las autoridades norteamericanas
intentan prohibir la criptología, procedimiento que permite
proteger la confidencialidad de los internautas.
Al respecto, el informe afirmó: "La ofensiva contra
la confidencialidad de los mensajes por Internet, así
como un cierto número de medidas contenidas en la legislación
Antiterrorista, (presentada por la Casa Blanca ante el Congreso)
constituyen una amenaza real contra las libertades individuales
y colectivas".
- El rigor patriótico
El informe de RSF señaló que después de
los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono, la prensa
y la televisión estadounidense "fueron una excelente
fuente de información" sobre los acontecimientos.
Las televisoras transmitieron en tiempo real los hechos sin censuras
ni cortapisas.
"Pero -apuntó el documento- una semana después
cambió el tono y el contenido" de los medios de comunicación,
particularmente de las cadenas de televisión. El punto
de inflexión fue el discurso del presidente Bush ante
el Congreso el 20 de septiembre.
Después de ese discurso de Bush, dijo el informe de RSF:
"la suerte de las víctimas quedó en segundo
plano; los canales de televisión dedicaron todo su tiempo
a celebrar a los nuevos héroes, del país: bomberos,
fuerzas de la policía y del ejército, políticos,
y sobre todo, a mostrar la imagen de una nación indivisible
y combatiente, dispuesta a librar una guerra contra los que la
habían atacado. La nueva guerra de América, y luego
en guerra contra el terror, (CNN) o América contraataca,
(CBS) han sido las consignas, acompañadas de la ahora
omnipresente bandera estrellada, impresa en la pequeña
pantalla".
Según el Informe, "los periodistas y responsables
de los medios de comunicación preguntados por RSF o desmintieron
enérgicamente haber hecho propaganda, o por el contrario,
asumieron y justificaron plenamente esa opción".
El documento ofreció un ejemplo ilustrativo: "Las
62 estaciones regionales del grupo Sinclair Broadcast emiten
en su página web la siguiente declaración: 'todo
el equipo de nuestra cadena apoya la acción del presidente
y de los dirigentes de nuestra nación en su deseo de poner
fin al terrorismo. Si está usted de acuerdo, dígalo'."
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- Los "perros guardianes"
El informe habló del debate dentro de la prensa norteamericana
para no difundir las imágenes de los cuerpos rescatados
de los escombros de las Torres Gemelas. Así mismo consignó
cómo las autoridades filtraron y editaron imágenes
de dichos rescates para luego proporcionarlas a los periodistas.
Dio cuenta de cómo la Guardia Nacional impuso un complicado
sistema de acreditación e impidió el paso y el
trabajo de fotógrafos y reporteros en el área de
rescate.
"La organización de defensa de la libertad de prensa
norteamericana The Reporters Committee For Freedom of de Press
(RCFP) estima que al menos cuatro periodistas fueron detenidos
y acusados de violar las reglas de acceso al World Trade Center.
Entre ellos, Ian Austin, fotógrafo de la agencia Aurora
Quanta Productions, que permaneció en detención
provisional durante tres días".
- Otros incidentes
El informe dio cuenta de "otros incidentes equiparables
a violaciones de la libertad de prensa que han salpicado la vida
de los medios de comunicación estadounidenses".
El 19 de septiembre, la cadena de televisión ABC decidió
no difundir más las imágenes de los aviones impactándose
en las torres del World Trade Center. Oficialmente lo hizo para
"no banalizar este dramático acontecimiento",
pero señala RSF "muchos observadores sospechan que
hubo presiones de parte de las autoridades y, sobre todo, un
deseo formulado por el propietario de la influyente Network,
la compañía Disney".
El 23 de septiembre, Les Daughtry, propietario del diario Texas
City Sun, se excusó ante los lectores por un texto publicado
por uno de sus redactores en jefe, Ron Gutting, quien en un artículo
criticó la actitud del presidente Bush por esconderse
tras los atentados del 11 de septiembre. Guttin "fue despedido,
sin más formalidades, del principal diario del Estado
de Texas, feudo de la familia Bush".
Por una crítica similar a Bush, Dan Guthrie, del Daily
Courier, editado en Grant Pass, corrió la misma suerte:
fue despedido "por razones personales" y, también,
el redactor en jefe del periódico, Dennis Mack, se excusó
ante sus lectores.
"Ambos casos -dijo el informe- son el ejemplo más
flagrante de censura corporativa".
Advirtió, sin embargo, que "en ninguno de estos casos
se constató presiones de las autoridades, las reacciones
(en contra de dichos artículos) por parte de los lectores
de los periódicos, parecen haber sido decisivas para sancionar
a los dos periodistas".
No obstante, el informe dio cuenta de otro incidente que si causó
"reacciones muy vivas" en La Casa Blanca: Bill Maher,
presentador estrella del programa Politically Incorrect, en ABC,
declaró el 17 de septiembre: "Hemos sido muy descuidados
enviando misiles de crucero a casi 3 mil kilómetros de
aquí. Por el contrario, permanecer en un avión
que se sabe que va a explotar contra un edificio, diga usted
lo que quiera, pero eso no es descuido".
El Informe señaló: "Las palabras provocaron
también la cólera de muchos telespectadores y supusieron
la retirada inmediata de los dos principales patrocinadores del
programa: Federal Express y Sears. Muchos canales de la difusión
afiliados a la red de ABC, especialmente en Nueva York y Washington,
anularon la difusión del programa de Bill Mahler, sobre
todo después de que Ari Fleisher, portavoz de la Casa
Blanca, calificara esas declaraciones de "antipatrióticas".
El informe comentó también el intento de las autoridades
por prohibir la difusión de una entrevista con el jefe
supremo de los talibanes, el mullah Mohamed Omar, a través
de la emisora radial Voice of America (VOA), que pertenece al
Departamento de Estado. El director de información de
VOA protestó y más de 150 periodistas firmaron
una petición para que se difundiera la entrevista. Ante
el alboroto que provocó el incidente, VOA finalmente lo
hizo público el 25 de septiembre. "Hemos ganado una
batalla, pero dudo que la historia termine aquí. Probablemente
van a rodar cabezas", comentó a los representantes
de RSF Claude Porsella, jefe del servicio en lengua francesa
de VOA.
En sus conclusiones, el informe de RSF señaló que
"persisten algunas razones para estar inquietos" sobre
el peligro que corre la Primera Enmienda (que garantiza la libertad
de prensa y expresión en Estados Unidos).
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