Revista Chasqui
  COBERTURA INFORMATICA

Raúl Sorrosa A., ecuatoriano, redactor en "Correo Publicitario", diario en castellano que se publica en la República Checa.
Correo-e: raulsorrosa@netscape.net raulsorrosa@starmedia.com

LA BIENVENIDA AL EURO EN EUROPA ORIENTAL

    Al terminar las doce campanadas el pasado 31 de diciembre, Europa ingresó no sólo a un nuevo año, sino que más de 300 millones de europeos, habitantes de la unión monetaria, tuvieron por primera vez en "carne y hueso" a su nueva moneda: el euro. Pero junto a esos millones, otros europeos, los que hacen fila para ingresar en la Unión Europea (UE), también ansiaban verlo y resultó ser todo un acontecimiento el percibir, en directo desde el Parque Cinquantenaire de Bruselas, que era una composición del checo Bedrich Smetana la que daba la bienvenida a la nueva moneda y que la pieza musical, la parte "Moldava" del poema épico musical "Mi Patria", fue escogida por considerarse que es la que mejor expresa el sentimiento de esperanza.

    Los organizadores bruselenses destacaron que "Moldava", el río que cruza de sur a norte la capital checa, se eligió para representar "la libertad sin fronteras", aunque también como una especie de invitación de los europeos, aquellos al interior de la UE, hacia los que están fuera para que ingresen y fluyan por un camino común.

    La prensa checa del 2 de enero 2002 destacó el detalle de la UE de haber elegido a Smetana para presentar al Euro: "El Moldava de Smetana le dio la bienvenida al euro", dice el diario Gaceta Popular justo debajo del titular clave: Europa (la E es el signo del euro) ingresó a una nueva era.
     
    Unión Monetaria Europea
     
    Pero los checos encontraron que si bien aún no están dentro de la Unión Monetaria Europea (UME) ni dentro de la UE, es como si ya fueran parte de ella. No sólo por el "Moldava" sino porque hay huellas checas en el euro... al menos en la moneda diseñada por Austria, la ex madre imperial de Europa Central.
    "En los nuevos billetes y monedas hay huellas checas", dice otro titular de Gaceta Popular del mismo dos de enero. Reseña que el diseño de todos los billetes euros los hizo Robert Kalina, "un correcto austriaco que como muchos tiene sus parientes en Moravia" (una de las tres regiones que conforman la República Checa: Bohemia, Moravia y Silesia), quien, además, fue elegido ya el Hombre del Año por el semanario vienés "News". Es que los abuelos de Kalina eran oriundos del ex reino checo y sólo los especialistas en papel moneda pueden detectar su "patente" presente en los puentes, ventanas y monumentos que adornan los billetes.

    El euro llegó físicamente a Monte Negro y Kosovo gracias a la ayuda de los contingentes europeos de las fuerzas KFOR
     
    ¿Y en las monedas? Mire la de dos euros austriacos, ahí estará la escritora Bertha von Suttner, nacida en Praga, reconocida por su obra "Depongan las Armas" y descendiente de una de las familias checas de más sangre azul: los Kinski. Bertha empezó como secretaria de nada menos que de Alfred Nobel y concluyó como la única mujer (incluida la única de Chequia), que ha recibido el Nobel de la Paz por la idea de crear el Tribunal de Arbitraje internacional que terminaría siendo la Corte de La Haya.
     
    Sucesos previos
     
    Pero no crean que sólo los checos estaban de pláceme, a lo mejor en Monte Negro y Kosovo tenían mejores motivos: sin ser miembros de la UE, ni de su unión monetaria y tras haber sufrido la guerra de Los Balcanes, el euro circulaba ya como moneda legal gracias a que desde 1999 reemplazaron al devaluado "dinar yugoslavo" por el marco alemán.

    Es conocida en toda Europa la foto de la valla en la ciudad montenegrina de Podgorice, donde se alerta a la población que "El Euro es nuestro novato" y se destaca su paridad frente al marco alemán. El euro llegó físicamente a Monte Negro y Kosovo gracias a la ayuda de los contingentes europeos de las fuerzas KFOR y resulta interesante que en esas fuerzas ni ingleses, ni rusos, ni estadounidenses usan el euro como nueva moneda nacional.

    Pero la prensa reconoce que si bien la adopción del marco alemán fue decidida por la ONU como administradora civil en Kosovo, el Banco Central Europeo no está de acuerdo en que ahora usen el euro, pero, sin embargo, lo tolera. Por otro lado y como sea, a la región de Monte Negro se enviaron 30 millones de euros en efectivo que debieron canjearse, al menos al principio, por los 180 millones de marcos alemanes que circulaban en el país. Pero los analistas saben que hay más marcos.
     
    El canje de la nueva moneda
     
    Y el cambio de viejas monedas europeas por el nuevo euro motivó titulares tan extraños como: "Canjean marcos y chelines emitidos después de la II Guerra", "Las meretrices checas adaptan sus servicios al euro", "La gente gasta sus monedas en las tiendas duty-free".

    En Rusia la prensa local señaló que el euro era un "souvenir" sobre el cual la población aún tenía poca información
     
    Aunque aún hay tiempo para cambiar las monedas nacionales de los 12 países miembros de la UME y hay quienes prefieren no pagar las altas comisiones de los bancos comerciales de Europa del Este desfilando por las tiendas "duty-free" en las fronteras terrestres con Alemania o Austria (donde se produjeron las rebajas de invierno), hay otros, como reseñaron los diarios checos la primera semana de enero, que en la Caja de Ahorros deseaban canjear marcos alemanes emitidos en 1948 (aún válidos), aunque también otros más viejos (marcos alemanes y chelines austriacos) que canjeó con comisiones aún mayores. Y la adaptación a la nueva moneda se ve no sólo en las listas de divisas de las casas de cambio, bancos u hoteles, sino incluso en el menú de servicios eróticos que ofrecen las meretrices en las arterias viales que usan, principalmente, los camioneros eurooccidentales. Así, la primera tasa de cambio sexual, al menos en la reconocida ruta E-55 checa, fue de 100 euros por 200 marcos alemanes, la tarifa más alta. Y como los camioneros viajan hacia el Este, la euroinfluencia se sintió también en Eslovaquia y allende. El diario eslovaco más leído, "Tiempo Nuevo", escribió que su periodista sondeó la situación y encontró que "el servicio completo sale por 20 euros", pero que la ejecutiva del amor no es Bo Derek.
     
    Opinión en Rusia
     
    En Rusia la prensa local señaló a inicios de enero que el euro era "un souvenir" sobre el cual la población aún tenía poca información. La agencia checa de prensa "CTK" en un despacho del 8 de enero indicó que en las calles de Moscú se venden euros enmarcados con la leyenda: "Reserva, en caso de necesidad romper el vidrio". Cómico resulta que quien vende desconoce si el euro es de ley, pero como sea le costará 150 rublos (el curso oficial de ese día fue 28,68 rublos por euro).

    La adaptación a la nueva moneda se ve no solo en las listas de divisas de las casas de cambio, bancos y hoteles, sino incluso en el menú de servicios eróticos
     
    Dejando atrás las burbujas del festejo, los europeos del Este recibieron informes sobre qué pasará con ellos y la moneda europea. "No es necesario apresurarse con la adopción del euro", fue el titulo de la entrevista que dio al semanario de comentarios socio políticos checo "Respekt", Jan Frait, miembro del consejo bancario del Banco Nacional Checo (central). "Si bien el Banco Nacional no tiene plazos oficiales -para el ritmo en que hay que pasar al euro-, personalmente creo que no debería ser lo más rápido posible. Estimo un período bastante comprensible el de 3 a 5 años, después de ingresados en la Unión Europea", dijo. Los checos desean estar dentro ya para el 2004 y el banco central tiene un 70% de sus casi 14.000 millones de dólares de reservas exclusivamente en euros.

    El propio gobernador del banco central checo, Zdeñek Tuma, en un programa de radio transmitido el 7 de enero (versión taquigráfica checa en la página del banco: http://www.cnb.cz) confirma que no hay plazo fijo para ingresar al euro y que si bien lo mejor sería ingresar al UME sin tanta dilación, después de ingresados en la UE, una cosa son las convergencias económicas y otras las decisiones políticas y empresariales.

    "La decisión no es trivial; requiere del análisis económico y de alguna decisión política", afirma Tuma y apostilla que prefiere los plazos más largos para asumir el euro en la economía checa, porque da más espacio de corrección que, por ejemplo, el modelo húngaro que canta victoria desde un inicio, gracias a que sus políticos tienen una mayor cohesión y pueden decir que pedirán ingresar al EMU nada más llegados.
     
    Cohesión frente a la integración
     
    Tuma revela una parte seria del problema: cohesión política entre los candidatos, no sólo por el euro sino por el proceso mismo de integración. El viernes 6 de enero en el diario checo "Frente Juvenil Hoy" apareció un editorial de Vaclav Klaus, varias veces primer ministro checo, uno de los padres de la privatización checoslovaca por cupones y co-autor del fin de la federación checoslovaca; él destaca que sabe muy bien lo que significa dividir un país, introducir dos monedas y sistemas económicos, por lo que tiene cierta autoridad para opinar sobre el euro y su impacto en Europa.

    "Europa, la economía y el euro", llama a su comentario, que la agencia EFE lo volvió en noticia económica ese mismo día, en el que alerta sobre el experimento: una cosa es que los cajeros automáticos, los teléfonos públicos o las máquinas expendedoras de cigarrillos funcionen sin problemas o que ahora nos ahorremos las comisiones por conversiones monetarias y otra muy distinta, sobre lo que poco se habla, el cancelar las paridades de cambio de 12 monedas, tirando por la borda el afán de conseguir un sistema que minimice las oscilaciones de corto plazo de las paridades pero que permita, a largo plazo, realizar cambios.

    Hasta los alemanes saben que el unificar sus monedas no unió la economía
     
    "Hasta los alemanes saben que el unificar sus monedas no unió la economía; que en la ex RDA el paro es dos o tres veces superior a la de la ex RFA. También saben que ahí, en la ex RDA la economía no funciona, pese a las gigantescas transferencias financieras", dice. Y por esa línea deja en los posibles electores (en la República Checa habrá elecciones este año, pero también en Eslovaquia y Hungría), la duda frente al asumir el euro: ¿Vale la pena tenerlo si cada país va a tener diferente evolución económica (sea por su comercio exterior o las inversiones foráneas)? ¿Migrarán las masas obreras por los territorios europeos para compensar, donde hagan falta, admitirán incluso cambios en sus salarios? Porque el tener una moneda igual no ha vuelto más desarrollada la parte sur de Italia, ni el bienestar llegó a la Argentina al asumir la misma moneda que los EE.UU. Son las interrogantes que Klaus, un economista conservador, presidente de la Cámara de Diputados checa y considerado por Bruselas como un euroescéptico, pone sobre el tapete.
     
    El cambio de la moneda
     
    El diario húngaro "Magyar Hírlap" en su edición del 4 de enero, trajo el siguiente comentario: "Euro: tras un buen inicio incluso un exitoso resultar", y en él inserta una tabla para comparar, al fin con una sola moneda, lo que cuestan los productos en cada país del UME que los magiares suelen visitar.

    La comparación permitirá mayor transparencia en los precios alrededor de Europa, saber que es más barato ir al cine en Grecia que en Bruselas (5,90 contra 8 euros), que una carrera de diez kilómetros en taxi es cuatro veces más cara en Luxemburgo que en Portugal. Pero también cuáles son los márgenes (de ganancia) que las empresas ponen en los precios de sus productos según diversos riesgos, las proporciones de los salarios e incluso los niveles de comisiones que los bancos devengan. Un comentario similar tuvo el semanario checo "Respekt" en su número 2 del 2002, en el artículo: "Con el Euro hacia tiempos mejores. La revolución monetaria de Bruselas cumple por el momento sus promesas".
    Concluyamos con el título del "Maygar Hírlap" del 2 de enero pasado: "Europa se despertó con el euro", que ese amanecer cubre no sólo a la acomodada UME sino a territorios más extensos y que no se cumplió la cábala de la baronesa Margaret Thatcher de que el euro no viviría más de tres años; ese plazo se le cumplió al finalizar las campanadas del 31 de diciembre 2001.
 

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