Revista Chasqui
  COBERTURA INFORMATICA

Hanelore Döbler, ecuatoriana, egresada de Sociología
y residente en la ciudad alemana de Hamburgo
Correo-e: <hanulule2@compuserve.de>

EL "TERCER MUNDO" EN LOS MEDIOS EUROPEOS UN CUADRO PATOLÓGICO

    "Al hombre como bomba de tiempo, ¿quién lo podrá parar? Se avecina un peligro, ya que los países del mundo blanco industrializado comienzan a sentir miedo de la explosión demográfica que se da en el extremo sur de la esfera terrestre." (cita de reportaje televisivo emitido en un canal alemán).
     
    "A lo largo de quinientos años, desde el descubrimiento de Cristóbal Colón, América Central y América del Sur han pasado como un continente de violencia...Mas el concepto que se tiene de la misma se ha modificado fundamentalmente en los últimos diez años...(¡)" (artículo de semanario).
     
    (En Africa) "los relojes no solamente se han quedado parados, sino que han retrocedido" (reportaje televisivo para cadena alemana).
     
    Agencias alternativas han hecho un intento de mejorar la información sobre el Tercer Mundo

    Desde qué perspectiva se está informando? ¿Cómo se ha enfocado el acontecimiento? ¿El lenguaje utilizado es objetivo y neutral? ¿Qué intención se esconde tras la selección de esta información? ¿Y por último, qué imagen se está sugiriendo con estas generalizaciones?
    Muchas de estas interrogantes flotan en el aire a la hora de leer, ver u oír noticias en los medios europeos sobre el hemisferio sur. El más atónito es el público que, de una u otra manera ha vivido, simplemente palpado, un poco de la realidad del llamado "tercer mundo", o se ha acercado científicamente a los países en desarrollo. Y observan cómo se resume toda esa complejidad en un reportaje de algún acontecimiento puntual, que pretende en cuestión de líneas o minutos hacer amplias generalizaciones sobre la "problemática" de éste o aquél continente. Ciertamente, Latinoamérica, Africa y Asia, son algo más que pobreza, criminalidad, sobrepoblación, exilio, terrorismo, guerrilla, analfabetismo, corrupción, cólera, sida, catástrofes y similares.

    Sin pretender querer tapar el sol con un dedo y reconocer como nuestras, muchas de estas dolencias, también hay que admitir que la forma de enfocar los temas de los países en desarrollo, dentro de la cobertura noticiosa europea, peca, en continuas ocasiones, de ser poco reflectiva. Como respuesta, y ya desde hace algún tiempo, tanto en Estados Unidos como en Europa, se han articulado sectores organizados de la sociedad para protestar, a viva voz, por la forma parcial, discriminatoria, poco diferenciada o simplista de las noticias del "tercer mundo". A su vez, organismos autoreguladores de prensa y medios, gremios de periodistas y asociaciones interdisciplinarias también se han comprometido con la causa de la equidad o veracidad en la cobertura de noticias sobre estos países, y según sus fines ideológicos han abierto espacios de diálogo y debate en torno a ellos.

    Ambas iniciativas controladoras se diferencian, por su parte, en el móvil y la justificación de su enfoque crítico. Las primeras representan grupos específicos del disperso público lector, televidente o radioescucha. Y que, legitimadas en toda sociedad pluralista y democrática, pueden ser de diferente índole. Así como existen agrupaciones civiles orientadas a los temas del "tercer mundo", también hay las que resguardan los valores propios de una confesión, o la integridad familiar en la televisión, o buscan un trato más igualitario e íntegro de los homosexuales en los medios, o salvaguardan los valores patrióticos y nacionalistas, etc. Es decir, que independientemente del poder de influencia que tengan las iniciativas civiles, simplemente ejercen exigencias y sanciones morales desde su punto de vista ideológico y valorativo.

    La información referente a los países del sur ocupaba tan solo un 4,5 por ciento de toda la información sobre el extranjero
     
    En cambio, los organismos formados por comunicadores, llamados media watchdogs, apelan al imperativo de conservación de las normas profesionales y éticas del periodismo y la comunicación y por lo general, buscan el sano pluralismo informativo. De una manera plausible, Toralf Staud, redactor del semanario Die Zeit, compara en un estudio referente a grupos reguladores de los medios, a estos colectivos como una especie de Greenpeace o Amnistía Internacional para los medios. Con estas herramientas se movilizan y actúan como observatorio y tribuna, se dirigen a las redacciones, cadenas de televisión, o a periodistas en particular. Pues son justamente estas iniciativas las que han puesto el grito en alto y han aclamado por un trato más equitativo para los temas de los países en desarrollo.
    A continuación, me valdré, entre otros, de estudios y discusiones surgidas dentro de estas iniciativas, para plasmar un poco cuál es el cuadro patológico que divulgan los medios impresos y audiovisuales sobre los países en desarrollo, centrándome principalmente en los medios de lengua alemana
     
    Conflictos del este europeo son preferidos
     
    Según un estudio del Ministerio de Cooperación para el Desarrollo Alemán, para el año 1983, la información referente a los países del sur ocupaba tan solo un 4,5% de toda la información sobre el extranjero. Lo cierto es que desde la caída del muro y la conversión de los países, que se cobijaban tras la "cortina de hierro", la relevancia y cercanía de las noticias del "tercer mundo" ha bajado muchos casilleros.
     
    Se han articulado sectores organizados de la sociedad para protestar, a viva voz, por la forma parcial, discriminatoria, poco diferenciada o simplista de las noticias del "tercer mundo"
     
    Los conflictos del Este europeo son, desde todos los puntos de vista (humano, económico, político), más urgentes de ser transmitidos que cualquier guerrilla al otro lado del hemisferio.

    Con esta sobresaturación de noticias, es difícil que los medios informativos cumplan al mismo tiempo con todos los criterios de actualidad, objetividad, o cobertura completa. Y se enfrentan al problema de la selección de noticias.

    Como bien es sabido, la "cotización" de una noticia en el mercado de las informaciones se mide según el vínculo que tenga con el lugar donde se la publica, aparte del grado de particularidad o sensacionalismo de la noticia, las posibles consecuencias, prominencia de sus protagonistas. En el caso político se diferencia su relevancia para países con status internacional, la distancia política o la cercanía geográfica del acontecimiento, etc. Acertadamente, como lo han manifestado periodistas observadores, la lejanía geográfica de una remota región puede aparecer de pronto bastante cerca...si es que existen catástrofes de por medio. Así, el tema de Somalia fue agotado en los medios alemanes hasta la saciedad, debido a la intervención de la ONU, en la que se encontraban soldados alemanes. Como señala el periodista free-lance austríaco, Ralf Leonhard, en una publicación en Internet, el drama filipino del secuestro en la isla de Jolo fue la comidilla diaria de los noticieros y reportajes europeos, justamente por la nacionalidad de sus rehenes. "Nunca nos enteramos realmente del móvil del secuestro de la guerrilla filipina musulmana...Antes que eso, nos alimentaron con las repetidas imágenes del campamento donde escondían a los rehenes, y el único debate que nos presentó la ORF (canal austríaco) fue en torno a la peligrosidad de realizar viajes hacia este tipo de países".

    Pero la razón turística impera también en nuestro continente, y es la causante de que a países como la República Dominicana se le dediquen documentales y reportajes para que aparezca, de vez en cuando, en los compactos noticieros alemanes. Los temas tipo: el posible engatusamiento del turista, el estado catastrófico de los aviones que viajan a Europa, la prostitución (enfocada desde la perspectiva turística), la condición insalubre de los hoteles, la conveniencia de aprender a bailar merengue, la belleza de sus playas, entre otras. Pero son realmente pocos los medios de información que se han adentrado un poco más en la realidad de este país. Lo cierto es que los platos fuertes de la noticia latinoamericana se concentran en la actualidad puntual que, en su momento, confieren el motín de la cárcel en Río de Janeiro, la guerrilla colombiana, la delincuencia juvenil en Lima, o la catástrofe ecológica de Galápagos. Los hechos están enraizados en contextos que gritan por una cobertura y tematización más detallada, pero ésta es literalmente negada.
     
    Corresponsales vs. agencias de noticias
     
    La falta de cobertura noticiosa sobre los nombrados países, no es meramente un desliz de los corresponsales de las cadenas de televisión y de los principales diarios de los países industrializados. Las agencias de noticias, como principales informantes también tienen un rol importante, así como las exigencias de las redacciones nacionales, que siempre están receptivas a todo tipo de catástrofes.

    En una reproducción escrita del documental alemán de Michael Franzke "Pero las agencias no declararon nada...", los corresponsales toman la voz y describen la situación de manera patética. Un periodista radial manifiesta que si las grandes agencias de noticias como Reuters, Agence France Press o Deutsche Presse Agentur no tienen una mención del hecho, la noticia es descartada por la redacción, a pesar de que el corresponsal disponga de información de primera mano. En otras ocasiones, puede ser también la falta de cobertura de una región, o mejor dicho, de un continente entero, la causante de la poca fluidez informativa. Este es el caso de muchos corresponsales europeos, que tienen cada uno la responsabilidad de cubrir las noticias de hasta 53 países africanos al mismo tiempo! En su incapacidad de ser omnipresentes, los corresponsales optan por hacer uso de los servicios de las agencias internacionales. Este paso puede tener repercusiones directas en el posterior enfoque de las noticias que se vayan a difundir en el "primer mundo".

    Las cadenas de televisión y los principales diarios siempre están receptivos a todo tipo de catástrofes
     
    Las agencias o pools alternativos de noticias han hecho un intento de diversificar la información proveniente de estos países. Por ejemplo, el "Pool de Nuevas Agencias de América Latina", que es un agrupamiento noticioso que trabaja con agencias noticiosas latinoamericanas, ofrece su información a medios, periodistas, instituciones de desarrollo político y ONG alemanas que tienen interés en esa región del mundo. Los temas son redactados por periodistas latinoamericanos y enviados a la sede alemana, donde son traducidos a este idioma.

    Así como la elección de fuentes alternativas puede llegar a evitar distorsiones en la focalización de un tema, existe la idea de un trabajo en cooperación de periodistas europeos con colegas de los países en vías de desarrollo. El objetivo es justamente llegar a un pluralismo de las perspectivas y voces de los informantes. Según una entrevista a Mekonnen Mesghena, portavoz del extinto organismo denominado Media Watch, y concedida al documental de Michael Franzke, el criterio europeo es considerado como verdadero y sirve como regla de medición para calcular la veracidad de las noticias extranjeras. "Las declaraciones formuladas por informantes del extranjero van acompañadas de frases cuestionadoras, como "supuestamente", "se dice que...", "parece ser...". Todo lo que no provenga de las fuentes fidedignas occidentales es puesto en tela de juicio o en duda.

    Aparte de eso, señala Mesghena, el lenguaje calificativo denota la perspectiva del informante: ¿Cuáles son los términos utilizados en el reportaje de la última inundación o explosión volcánica?, ¿cómo son descritos los daños materiales en casuchas de barro, de caña, domicilios míseros, o son simplemente casas? Este uso, casi subliminal del lenguaje, apela a una revisión, un análisis y abre en todo caso, un debate.

    Una de las iniciativas encargadas de este fin, fue Media Watch, que recopiló en la década de los 90, una serie de noticias, reportajes y documentales para discutirlos directamente con sus autores. A base de foros, estudios, análisis de contenido de todo tipo se intentó dialogar a favor de un trato informativo menos eurocentrista y más igualitario. Esta iniciativa hizo escuela en Austria también. Y a pesar de que un par de años después desaparecieron, considero que dejaron huella en la conciencia de muchos comunicadores y sectores del público consumidor de medios de estos países. Ya que esta crítica sirvió como espejo y al mismo tiempo como estímulo para un trabajo periodístico más equitativo y diferenciado, sin sofocar las libertades de prensa, de las que gozan los medios.
 

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