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Entre la Maravilla y
el Misterio
- Tal vez usted, fanático del fútbol
o ama de casa vinculada con el balompié sólo en
ocasiones como ésta, se siente en el sillón más
mullido de su casa con la sola idea de disfrutar o sufrir
el partido de su amado seleccionado. Apenas deseará que
Agustín Delgado ande lo más inspirado posible para
el arco, que Gabriel Batistuta perfore redes ajenas e inhiba
defensas adversarias o que Álvaro Recoba efectúe
los mejores pases de su carrera; anhelará y rogará
que José Luis Chilavert pueda ejecutar uno de sus precisos
y furibundos tiros libres, que Cuauhtémoc Blanco se erija
en líder anímico y técnico del equipo o
que Hernán Medford demuestre ante ojos ecuménicos
que sus 34 años no le impiden desarrollar lo que bien
sabe hacer en un campo de juego.
Tal vez usted haga eso y nada más; consienta llevarse
sólo por la pasión y no por la razón o el
análisis. Pues bien; de ser así, antes de que eso
suceda, antes de que usted pierda el conocimiento internándose
en la Clínica "Mundial 2002", Chasqui le propone
un recorrido por el aspecto tecnológico de la comunicación
que distinguirá a la Copa del Mundo más singular
de la historia:
-
- Corea/Japón 2002, la primera del
siglo XXI, la primera hecha fuera de América y Europa
y la primera organizada por dos países, uno de ellos,
tigre asiático, pero ambos, leones tecnológicos
mundiales. Entonces, ¿será la más singular
de la historia, también, por avances técnicos inimaginables
en la transmisión de los partidos? Eso está por
verse...
-
- El protagonismo de la red (no la del
arco)
-
- Desde el último Mundial, el de
Francia de 1998, los medios masivos de comunicación suman
cuatro. Tres son los tradicionales: los impresos (diarios y revistas,
los que no informan en directo), la radio y la televisión.
El recién llegado claro está es Internet,
una herramienta que esta parte del planeta apreciará mucho
en este campeonato. Es que los horarios de los partidos irán
a contramano de la agenda personal; el cuerpo exigirá
su habitual descanso y el sueño tentará cuando
la pantalla proponga una madrugada con algo así como Camerún
vs. Arabia Saudita, Japón vs. Rusia o Corea vs. Polonia.
¿La solución? Acudir a Internet, que hoy no es
la misma que en aquél 1998... Hoy, un buen portal promedio
presenta el relato escrito jugada por jugada, fotos, entrevistas
e informes sonoros, videos no de los encuentros, pues hay
exclusividad de derechos para emitirlos por televisión
y gráficos animados de los goles o ciertas tácticas.
Esos videos son elaborados con imágenes tomadas por una
cámara digital, la cual las envía a la computadora
por un cable denominado fire wire, que pasa mucha información
a alta velocidad. Luego se las edita, con el programa Adobe Premier
para el video y el Sound Forge para el audio, y se codifica el
resultado. Pero como en la América Latina todavía
escasea la banda ancha, que permite un rápido acceso a
los contenidos de la red, no se puede apreciar los videos en
toda su calidad y por eso hay que empequeñecer los archivos;
caso contrario, demorarían tanto en ser cargados que nadie
los abriría, para no aburrirse de esperar. Esa reducción
se hace a la mitad del peso con los formatos de reproducción
Windows Media y Real Player, que después, al ejecutar
el archivo, lo muestran en una versión disminuida en tamaño,
pues si la imagen ocupara toda la pantalla se deformaría
demasiado por falta de definición. Este problema, con
una conexión de banda ancha abundante en los países
desarrollados, no existe.
-
- La radio siempre está..., ¿igual?
-
- ¿Sabía usted que la radio
es el más inmediato medio de transmisión, que llega
un poco antes que la televisión? Muy posiblemente, sí.
"Es un mero conjunto de sonidos reproducidos por un aparato;
no ha de tener mucho por avanzar", se podría pensar,
aunque con cierto simplismo. Lógicamente, le queda mucho
menos por desarrollar que la televisión, pero aún
hay hilo en el carrete.
En rigor, no será este próximo Mundial el inaugurador
del gran cambio de los últimos tiempos en transmisiones
radiales: las líneas telefónicas digitales. Vale
la pena conocer el caso de Radio Mitre, una de las principales
emisoras de A. M. de Argentina, que en Francia 1998, gracias
a una Red Digital de Servicios Integrados (RDSI; en inglés,
ISDN), "trasladó" la radio a ese país,
donde cubrió los partidos y también realizó
un programa diario de entre dos y tres horas. ¿En qué
consistió la mudanza? Lo explica Ricardo Lodos, su encargado
de técnica: "Lo que viaja por la línea es
información digitalizada. Eso aumenta la calidad, porque
se transmite mucha información sin limitación de
ancho de banda. En una transmisión de R. D. S. I., utilizando
dos ports se puede lograr una calidad de 20 kilohertz (kHz),
o sea, un sonido muy parecido al de un disco compacto. Cada línea
de R. D. S. I. tiene dos ports de 64 K (kilobytes por segundo,
o KBPS), que, unidos, se transforman en uno de 128 K que permite
enviar rápidamente mucha información. A mayor velocidad
de transmisión, se obtiene mayores calidades de audio.
Cuando transmitimos el Mundial, usamos esto y no una línea
común porque queríamos tener la mejor calidad distintiva,
y lo logramos. Incluso, nos daba la posibilidad de hacer la publicidad
desde allá, por lo cual no necesitábamos dar el
pase a Buenos Aires para hacer la tanda, con las consecuentes
demoras. Nos manejábamos como si hubiera sido un estudio.
Es que, verdaderamente, habíamos montado uno, con monitores,
televisión, consola de estudio, software digital y conexiones
con cada puesto en Francia".
Eso es: la tecnología permitió armar un estudio
con efectos, grabaciones y ediciones de sonido, pero a 13.000
kilómetros de distancia y en apenas un box, el que la
radio ocupaba en el International Broadcasting Centre (IBC) de
Saint-Denis. Desde allí, las voces de Mitre sonaban más
que bien. "A tal punto que llamaba gente a la radio pensando
que no estábamos transmitiendo desde allá, sino
desde un estudio de Buenos Aires, porque la calidad era excelente",
relata Lodos como anécdota.
La digital RDSI llegó para superar al analógico
Discado Directo Internacional (DDI), al cual muchas radios la
mayoría siguen dando empleo hoy en día. Pero
las diferencias son evidentes. Héctor Agrás, jefe
de operadores de Radio Mitre, las expone: "Las líneas
analógicas transmiten un sonido, una frecuencia, y lo
que viaja en las digitales es paquetes de información,
cuyo beneficio está en la calidad. El sonido digital no
es audible; sí lo es el analógico. El DDI es una
línea que se usa desde el año 1979, pero la calidad
en ciertas frecuencias se pierde, hace que la voz salga más
opaca; es la voz telefónica. Una línea analógica
emite 3,5 K, cuando una de RDSI está en 7,5, o más,
si se usa dos ports. Otra causa por la que usamos RDSI es que
las emisoras del interior del país nos retransmiten en
FM; si fuera por DDI, en FM se estaría escuchando como
voz telefónica".
De todos modos, desde Francia 1998 han transcurrido cuatro años
y, atendiendo a que el progreso tecnológico es exponencial,
uno espera lo inesperable. Lástima que Lodos resulta un
aguafiestas inintencional de la ilusión: "Hoy en
día no cambió demasiado el tema de enlaces. Lo
único en que los japoneses podrían sorprender es
la toma de sonido, con un micrófono en algún lugar
estratégico, pero no dejaría de ser sólo
un micrófono. No hay ningún cambio grande, salvo
en lo que es miniaturización o lo inalámbrico",
vislumbra escéptico. Y puede tener razón, ya que
cuando Mitre siguió a Boca Juniors en la disputa por la
Copa Europeo-Sudamericana en Tokio en el 2000 y el 2001, no llevó
técnicos propios y contrató japoneses, que no mostraron
nada nuevo. O sí: la ventaja de que la RDSI pasa a ser
DDI cuando por incompatibilidad de protocolos u otra falla no
funciona.
-
- TV: mucho ruido, ¿pocas nueces?
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- Llega lo más jugoso: es el turno
de la televisión. Tecnológicamente, Corea y sobre
todo Japón, invitan a fantasear. Pero no imagine lo inimaginable,
porque parece que no lo habrá. Aunque a seguro se lo llevaron
preso... "Por la información que manejamos, no va
a haber algo muy distinto a lo que se vio en otros mundiales.
Se va a trabajar con señal digital más comprimida,
de mejor definición y mayor calidad, pero fuera de
eso no va a haber cosas por las que podamos decir «¡uy!
A partir de Japón/Corea cambió tal cosa...»",
advierte Walter Illanes, productor para la división América
Latina de Trans World Television, empresa inglesa que producirá
lo previo, lo posterior y el entretiempo de cada enfrentamiento
para la señal internacional del Mundial, según
le delegó el consorcio coreano-japonés Host Broadcast
Service (H. B. S.), que adquirió los derechos de televisación
del torneo una vez que quebró la anterior dueña,
la alemana Kirch Media.
"Además, lo que más quiere ver la gente es
el partido en sí, no tanto efectos y cosas raras. Yo creo
que está todo inventado en una transmisión en directo.
Lo que puede enriquecer la pantalla es la gráfica; mientras
más bonita y legible, según la tipografía
y los colores, más mejorará artísticamente
la transmisión. Fuera de eso, hay un abecé internacional
en la transmisión de fútbol, en cuanto a cantidad
de cámaras y demás. Y por la globalización,
ya no hay tantos secretos. Tomando como parámetro el último
Mundial, no veo que se pueda inventar mucho, pero de los japoneses
siempre se puede esperar algo. Ojalá me sorprenda con
algo nuevo y diga «¡caramba! ¿Cómo
hicieron esto?»", desea Illanes.
Sí se sabe que, de un tiempo a hoy, ha habido algunos
adelantos. Antes, por ejemplo, en un trasponder (espacio de satélite)
se podía poner apenas un canal de video y dos de audio;
en la actualidad se ubican 16 videos comprimidos de buena calidad,
que sería mayor si no se los apretara tanto por una cuestión
de costo. Pero el dinero domina al mundo... "Con lo digital
se obtiene máxima calidad o directamente no funciona;
eso obliga a estar siempre a tope. En cambio, con lo analógico
hay un montón de gamas. Para obtener esa máxima
calidad, hay que hacer una inversión impresionante. Trabajar
con digital es costoso, pero la calidad es insuperable",
expone Gustavo Mozetic, jefe del departamento técnico
de E. S. P. N. Sur (Entertainment Sports Programming Network).
Puesto a buscar a priori una vedette tecnológica del Mundial,
Mozetic piensa que van a serlo las cámaras digitales.
"Porque respecto a Francia 1998 van a tener mayor definición.
Ahora salió una lente «86 por», que acerca
86 veces la imagen. Lo hace en el nivel óptico, en el
que no se pierde calidad. Nosotros, en E. S. P. N. Sur, tenemos
lentes «72 por», que a un kilómetro de distancia
muestran un primer plano de una persona. Ahora bien: cuanto más
acercamiento, complica más la inestabilidad de trípodes,
de cámaras, el pulso del camarógrafo... Y eso lo
corrigieron con un estabilizador de imagen, pero en el nivel
óptico, que las propias lentes traen. Con eso se va a
poder hacer mejores primeros planos. Y también va a haber
progresos en las repeticiones, porque se grabará con todas
las cámaras", aventura.
Gustavo Rodero es director de cámaras para Torneos y Competencias,
la empresa que transmite el fútbol argentino con una de
las mejores producciones del orbe, y gozó el privilegio
de trabajar en los últimos tres mundiales. "Recuerdo
que en México 86, aunque no estuve, la innovación
fue la fly cam, una cámara que cruzaba la cancha de lado
a lado por arriba, con un hilo. En el 90 no hubo tecnologías
muy raras. En el 94 pusieron una cámara que corría
a la misma velocidad que los jugadores sobre un carril. En el
98 se avanzó mucho en las repeticiones, con cámaras
super slow, muy lentas. Y ahora, cuando vamos al país
de la tecnología, no sabemos con qué vamos a encontrarnos.
Los japoneses no han dejado trascender nada para que en el primer
partido uno se encuentre con algo sorpresivo. Es muy celosa la
televisión local sobre esos datos. Las transmisiones están
armadas, según el schedule, normalmente, con las mismas
ubicaciones y cantidad de cámaras (entre 14 y 19) que
en cualquier lugar del mundo, y nada raro hasta ahora. Veremos
con qué sorprenden", se entusiasma.
-
- La nueva tecnología sorprende
-
- Con semejante experiencia, es significativo
que a Rodero le hayan impactado los equipos que llevaron los
nipones a Francia, donde fueron los únicos en transmitir
con alta definición. "Subir al camión de la
televisión japonesa era el deseo de todos los que habíamos
ido a trabajar por televisión. Era espectacular, era la
nave del futuro. Todo era digital, la profundidad de lente de
las cámaras, el control de cámara, el monitor...
Era un sueño, el sueño de todos nosotros. Una cosa
de locos. Y subimos todos... Una preciosura", se rinde a
la fascinación.
De todos modos, espere usted ver en la pantalla el festejo de
su goleador favorito de forma más definida que la que
capta con sus ojos desnudos, salvo que posea un televisor de
dieciséis novenos (16/9, de pantalla siete novenos más
ancha que alta), esos bien apaisados y costosos que
por esta región escasean. Ocurre que la gran calidad digital
de imagen que provendrá del lejano oriente no será
apreciada en televisores comunes, los de cuatro tercios (4/3,
de pantalla un tercio más ancha que alta), ya que son
analógicos. La mayor anchura de aquellos, con un formato
similar al de las pantallas de cine, se corresponde con el campo
de la visión humana. "Si tuviéramos esa tecnología,
podríamos ver casi el centro de la cancha y un área
a la vez con un plano normal, no uno excesivamente abierto en
el que no se distingue a los jugadores", grafica Rodero.
Pero a él y a todos les intriga con qué van a maravillar
los impredecibles japoneses. Una pequeña parte de la expectativa
que genera un Mundial pasa por allí. "Son capaces
de poner una cámara diminuta y un micrófono en
un poste. Entonces, quizás venga la pelota y a uno le
dé la sensación de que va a romperse el televisor
cuando ella pegue en el lente, con el apoyo del ruido tomado
por el micrófono. Puede llegar a ser una sensación
tremenda: la de sentirse el poste", se conmueve.
Lo cierto es, entonces, lo incierto. Lo cierto es que habrá
novedades, que hasta el momento en que se eche a rodar la pelota
serán guardadas celosamente por la televisión,
casi tan celosamente como el destino reserva el nombre del próximo
campeón mundial. Por otra parte, si mirando los partidos
usted se detiene en la tecnología con que se registró
determinada imagen y por ello pierde alguna jugada importante,
no eche la culpa a Chasqui. Más bien, procure disfrutar
todo lo posible este magnánimo suceso que se da sólo
una vez cada cuatro años.
"Ojalá en Japón haya una cámara en
un poste con el audio, y cuando la pelota dé ahí
uno tenga que tirarse al piso por la sensación de que
ella va a pegarle en la cabeza. Ojalá", sueña
Rodero.
Ojalá.
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