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¿Deben los periódicos
temer la competencia de otros medios?
- Pueden hacer daño a los diarios
otros medios que son gratuitos, que son mas rápidos, que
emplean lenguajes y modos de contar más sencillos y atractivos
Tras la avalancha fue un necesario acto de resistencia de cambios
visuales de los diarios (cambios que podemos denominar rediseños)
para adaptarse mejor a las necesidades de los lectores se idearon,
sobre todo, periódicos más fáciles de manejar
y de leer, llega el momento de afrontar otros cambios, más
profundos, destinados a resistir la embestida de otros medios
y de otros competidores para mantener y por qué no para
aumentar lectores.
Pueden hacer daño a los diarios otros medios que son
gratuitos, que son mas rápidos, que emplean lenguajes
y modos de contar más sencillos y atractivos
-
- Ahora la pregunta que se hacen muchos
diarios es si aciertan en lo que publican, si ofrecen al lector
la información que satisfaga sus intereses, sus necesidades.
Porque ahí sí que pueden hacer daño otros
medios que son gratuitos (radio, Internet), que son más
rápidos (radio, televisión.), que emplean lenguajes-modos
de contar más sencillos y atractivos (televisión,
Internet). Otros medios que, en fin, cabe la posibilidad que
"roben" al diario sus mejores redactores, editores,
diseñadores En este punto, el mundo visual de los periódicos
(diseñadores e infografistas) ya ha sufrido una fuerte
embestida. Quizá no la han padecido tanto los periodistas
y editores, sobre todo y tomo el dato de las prácticas
y primer empleos de los alumnos de la Facultad de Comunicación
de la Universidad de Navarra porque, por ahora, los que quieren
ser "periodistas" no acaban de ver que en el mundo
digital a pesar de sus muchas tentaciones se puedan sentir como
verdaderos informadores.
- Un ejemplo bastante revelador
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- Abro aquí un primer y breve paréntesis
para transcribir un correo electrónico no es el primero
que más o menos me cuenta lo mismo que he recibido hace
unos días: "Sigo trabajando en XXX.com. La verdad
es que las condiciones son fantásticas pero con dos pequeños
e importantes inconvenientes: Uno es el horario, pues combino
turnos de 7 de la tarde a 3 de la madrugada con otros de 12 de
la noche a 8 de la mañana. El otro es que ya ni siquiera
edito. Me dedico a volcar el periódico y a organizar las
portadas, lo que realmente no es nada interesante. Mi jefe, ahora
que llega la hora de renovar el contrato, me intenta vender la
moto diciéndome que es un cargo de responsabilidad y que
me van a pagar más. Pero yo, a mis 22 tacos, lo único
que quiero es aprender y disfrutar con mi trabajo, cosas que
he dejado de hacer hace tiempo".
Cierro el paréntesis para adelantar que, a pesar de los
muchos datos negativos que voy a desgranar, soy optimista. Y
lo soy porque hay armas a veces sólo bastaría algo
de sentido común para resistir y para crecer. Cierto que
ahora hay más medios de información, más
opciones para enterarse de las cosas que pasan, pero también
es verdad que, si se saben los puntos fuertes y débiles
de los medios (qué puede ofrecer cada uno, cómo
se pueden organizar mejor para dar mejor la información),
cabe dar con las claves para que un diario resista y crezca.
Esas claves no voy a descubrir nada, puesto que cualquier persona
que piense un poco en los diarios llega a la misma conclusión,
al final, se resumen en dos: personas (redactores, jefes, equipos)
y contenidos (profundidad y reflexión, utilidad, servicio).
Y con esas armas ojalá todas las empresas editoras de
diarios las emplearan. Hay que salir a batallar.
Para los diarios llega el momento de afrontar otros cambios
más profundos, destinados a resistir la embestida de otros
medios y de otros competidores para mantener y por qué
no, para aumentar lectores
-
- Antes de comentar el poder de esas armas,
valdría la pena aunque sólo sea para seguir el
encabezado de este texto detenerse y comentar alguna idea general
sobre esos competidores de los diarios y advierto que no mencionaré
algunos que verdaderamente son competidores muy reales y durísimos
de pelar, caso de las áreas comerciales, los parques temáticos
y tantas y tantas tentaciones para el ocio de los ciudadanos
y sobre otros importantes protagonistas muy ligados a los diversos
formatos que existen para transmitir información.
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- Siete claves para resistir y crecer
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- 1. El primer dato es que la radio, aunque
mantiene su millonaria audiencia, no goza de excesiva buena salud.
Si hasta ahora se decía que radios y diarios eran medios
complementarios, hoy seguimos igual, aunque con la competencia
algo "enferma". Muchos diarios también lo están,
pero con una diferencia muy interesante: los periódicos
se están moviendo vía reflexión interna
y, sobre todo, vía asesoramiento externo y las radios
por ahora no.
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- 2. El segundo dato apunta a que las cifras
que llegan de Estados Unidos empiezan a tener su paralelismo
en casi todos los países: si a alguien le está
haciendo daño el gran mundo de las nuevas tecnologías
es a la televisión. Es un hecho que los niños y
los jóvenes futuros compradores de diarios dejan de ver
la televisión para conectarse a otras máquinas
(Internet, videoconsolas). Es decir: si antes no leían
diarios, en principio seguimos igual. O seamos justos quizá
un poquito peor, porque parece que sí se va perdiendo
el hábito de lectura. Esta realidad "duele"
a los diarios, pero también se vislumbra alguna esperanza.
Por ejemplo: las ediciones electrónicas de los periódicos
que también tienen la ventaja de reducir a cero los gastos
de distribución, además de tener un alto índice
de lectores jóvenes, están consiguiendo que algunos
de sus lectores empiecen a comprar el diario.
3. El tercer dato es, por ahora, más significativo que
los anteriores. Podríamos titularlo "La competencia
de los diarios se llama diarios". No me refiero aquí
a pesar de mucha verdad que puedan encerrar a esas frases redondas
tan propias de los editores y directores de diarios de Estados
Unidos del estilo "Nuestra principal competencia es nuestra
incompetencia". Bajo el primer título "la competencia
de los diarios se llama diarios" hago referencia a los diarios
gratuitos. Y es que los que lo hacen bien ya han demostrado que
pueden informar con calidad y competir con los de pago. Por ahí
sí que se pueden escapar lectores. Los diarios tradicionales
de Londres, Estocolmo, Buenos Aires, de Madrid o Barcelona ya
saben qué significa "competir" con esos otros
diarios.
Se pueden dar algunas cifras. El diario M@as está en los
140.000 ejemplares en Madrid (en Prisa lo ven como el mayor obstáculo
para el crecimiento de El País) y en los 100.000 en Barcelona
(parece que algo tiene que ver esa difusión con la crisis
de circulación que atraviesa El Periódico de Catalunya).
Aunque no fuera correcta la teoría que, pienso, tiene
bastante de cierta la teoría de que no han "robado"
lectores a los diarios, sí es un hecho incuestionable
que han captado nuevos lectores, algunos muy interesantes para
los diarios tradicionales. Por ejemplo, los universitarios. Los
últimos datos apuntan hablamos de Madrid, que el 23% de
los lectores universitarios se informa por M@as, mientras que
el 15% lo hace por El País.
Por tanto, atención a los diarios gratuitos. Pero es una
alerta de nuevo me dejo llevar por el optimismo que esconde un
mensaje muy esperanzador: los lectores existen. Pero para resistir
hace falta convertirlos en compradores. ¿Y cómo
se hace eso? La respuesta no es falta de compromiso por mi parte
parece obvia: los diarios tienen en los gratuitos algunas pistas
buenas: ejemplos de temas, de formatos textuales y de información
servicio que quizá cueste poco amoldar o trasladar.
4. El cuarto dato es aún más palpable afecta, se
quiera o no, a decisiones sobre contenidos y personas que la
existencia de los diarios gratuitos. Porque hay que resistir
en un mercado que se tiene que repartir la publicidad. En general,
hoy no es un grave subrayo lo de grave problema para los diarios
de algunos países pero sí, por ejemplo, para muchos
productos muy ligados a los diarios, caso de los semanales o
de las ediciones digitales.
- Pero hay que tener en cuenta el dato,
porque en Estados Unidos a pesar de los ligeros aumentos en las
ventas a finales de 2001 la caída publicitaria es seria.
Ante eso, los diarios han optado por seguir dos caminos: el primero
lo contrario sí que parece un arma complicada para resistir
y ganar es la disminución del precio de venta (desde que
el New York Post vale la mitad 25 centavos, vende un 11% más);
el segundo se llama despidos (caso del Miami Herald o, por primera
vez en su historia, del USA Today).
Cierto que ahora hay más medios de información,
más opciones para enterarse de las cosas que pasan, pero
también es verdad que, si se saben los puntos fuertes
y débiles de los medios, cabe dar con las claves para
que un diario resista y crezca
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- Aprovecho la referencia al USA Today para
abrir otro pequeño paréntesis que se detiene en
una idea esencial de estas líneas. Hace poco, leyendo
La Vanguardia, encontré la siguiente noticia: "El
USA Today apuesta por recuperar el texto como esencia de la prensa
escrita". El cambio fue en abril de 2001 y se hizo, según
su directora, Karen Jurgensen, no sólo porque no tiene
sentido competir visualmente con la televisión, ni con
las webs de noticias, sino también y sobre todo porque
en la industria de la información el diario no tiene sentido
si no explica y analiza a fondo los problemas socioeconómicos
que afectan directamente la vida de los lectores. Cierro el paréntesis.
5. El quinto dato que quiero destacar, como el anterior, también
resulta muy real y también afecta a personas y contenidos.
Porque los diarios gastan papel. Y los editores de periódicos
saben muy bien que es cada vez más caro bastante más
caro que hace uno o dos años y que pocos se atreven a
aventurar un progresivo abaratamiento. Los altos costes que también
afectan a los gratuitos y que de hecho, unido al temor de la
escasa publicidad, están frenando ideas en marcha o cerrando
otras, caso de Metro en Buenos Aires pueden tener dos respuestas:
una que parece errónea (encarecer el diario, peligroso
cuando otros medios son gratuitos) y otra que al menos eso es
lo que pienso puede ser un buen camino: disminuir el número
de páginas de los diarios tradicionales en unos tiempos
en los que cobra relevancia el dato del poco tiempo aquí
sí que es dura la competencia que sufren los diarios que
tienen los ciudadanos para leer.
En este sentido, se puede dar un dato más, ligado a los
ya mencionados gratuitos: estos se leen por su modelo de mínima
dieta informativa, por su utilidad, por su interés comercial,
mientras que el diario "de papel" se compra. ¿Pero
se lee? Me parece que resistir con mucho papel es un camino equivocado,
y no sólo por el coste de la materia prima.
6. El sexto dato aquí acaba este rápido y muy generalista
vistazo a la competencia tiene tintes de fascinante, empieza
a llenar la agenda de los directivos, protagoniza preocupadas
charlas y cafés de periodistas. Me refiero al periodismo
multimedia. Esas dos palabras me plantean, sobre todo, preguntas.
Casi todas retóricas. Porque ¿periodismo multimedia
supone hablar de periodista multimedia? ¿Llega la hora
del "malabarista" de la información, de siendo
más grosero la máquina productora de noticias?
- De entrada, si los diarios quieren resistir,
parece sé que por lo que voy a escribir me pueden tildar
de antediluviano que por ahí no puede ir el futuro. Si
los periodistas ahora en principio lo hacen y cuesta resistir
no centran sus esfuerzos y tienen que tocar más "palos",
el gran sacrificado de la estrategia será, además
del periodista, el diario.
Eso sí y abro otro breve paréntesis, también
habría que señalar que tal y como se hacen ahora
los diarios (la llamada dictadura del faxismo, del periodismo
convocado, de vocero de las instituiciones..), lo cierto es que
las empresas editoras tienen argumentos en la mano para favorecer
la llegada del que Paco Sancho ha denominado periocop.
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