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El periódico de ayer, de hoy y del futuro El periodismo que se practicaba a inicios
del decenio de 1960, cuando comencé mi carrera profesional,
tenía mucho de romántico y bohemio, pero estaba
ya firmemente asentado en la necesidad de ser objetivo y al propio
tiempo indagador y crítico de las acciones que afectaban
a la comunidad. Aunque ya había algunos reporteros egresados de las Escuelas, la exigencia para solo contratar reporteros titulados no era terminante. La tecnología de ayer El diario El Comercio de la capital ecuatoriana, resucitado de las cenizas once años atrás tras el incendio intencionado de 1949, tenía sus nuevas instalaciones a media cuadra de donde se registró la tragedia, originada por la radio dramatización de "La Guerra de los Mundos" de H.G. Wells que difundió su filial Radio Quito a imitación del programa que con parecidas repercusiones hubo en Nueva York a fines del decenio de 1930, con el legendario Orson Welles. |
| La maquinaria de impresión
era lo último en tecnología. Incluía una
rotativa Goss y una veintena de las mejores linotipias Mergenthaler,
aparte de fotomecánica y grabado, manejados por brillantes
técnicos graduados casi todos ellos en el Colegio Central
Técnico de Quito. Lejano estaba el uso de rotativas offset
a color. Los cambios en la industria gráfica desde entonces han sido vertiginosos y alucinantes. En 1960 la producción de los diarios como que armonizaba con el ritmo de vida de un Quito aún no contaminado ni sobre saturado por inmigrantes y gases tóxicos de automotores. El tiempo era elástico y las relaciones entre los ciudadanos sensiblemente menos tensas. El centro de Quito era único, el de la tradicional plaza mayor o grande hispana, circundada por la Catedral, el Cabildo y los palacios arzobispal y presidencial (más el Congreso y la Universidad a los costados). A pocas cuadras operaba El Comercio, cual vigía y crítico severo de lo que acontecía en esa plaza, núcleo vital de la nación. Los reporteros afluíamos a la Redacción por la noche. No importaba mucho el salario recibido, que generalmente se complementaba con ingresos de otras actividades, usualmente la cátedra o un empleo público. Lo que atraía era llegar al grupo y compartir la diaria competencia de ingenio, humor y sátira en torno a los sucesos del país y del mundo, sobre los cuales había que escribir. ¿Cómo se colectaba la información? Generalmente de modo directo, acudiendo a las "fuentes de información" oficiales, del sector público y del privado. Era una rutina que se cumplía en las esferas del Palacio Presidencial y los ministerios, alcaldías y otras dependencias del área pública, o en el Congreso y con líderes políticos, cámaras de la producción, educadores, deportistas. |
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El periodismo bohemio El periodismo responde a la necesidad consustancial del ser humano de comunicarse Se escribía, pues, en las noches.
Y se lo hacía en una sala de Redacción abierta,
sin paneles divisorios entre reporteros. Cada escritorio disponía
de una máquina de escribir Underwood o Royal, sin teléfonos
individuales. Se trabajaba en "minga". No había
"privacidad" y concentrarse para redactar, sobre todo
en temas difíciles, era milagroso. La doctrina no la aprendieron en Escuelas de Periodismo: fue fruto de su talento innato e intuitivo y del rico bagaje cultural que acumularon a lo largo de sus vidas. |
| La línea de salida del diario |
| Había que comunicar,
nos decían, con la mayor claridad para no confundir al
lector y hacerlo con absoluta honestidad y equilibrio. Es decir,
imparcial y objetivamente. Y se tenía que hacerlo con gracia narrativa, novelarla si era posible y sin descuidar el seguimiento de las noticias de relieve, confiriendo siempre iguales oportunidades de expresión a las partes en conflicto. Entonces, como ahora, se pensaba que el buen periodista nace y que a lo sumo se tecnifica y perfecciona en las universidades. El periodismo, sin duda, responde a la necesidad consustancial del ser humano de comunicarse, de enterarse de lo que ocurre a su alrededor, de suscitar diálogos, controversias, reacciones, críticas. Es condición innata, ahora facilitada a horizontes impredecibles con las técnicas de la informática. La investigación, en boga sobre todo en el mundo anglosajón, daba sus primeros pasos en el periodismo ecuatoriano de 1960. Por lo general, la información se basaba casi siempre en las declaraciones de portavoces o boletines oficiales de prensa. Rara vez había investigación complementaria e independiente, salvo acaso en crónica roja. |
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Hacerlo apremiaba, pues otros
diarios y emisoras comenzaban a competir con el monopolio de
la gran prensa escrita. El lector quedaba insatisfecho con la
sola repetición de las noticias divulgadas por la radio.
Quería algo más y ese "algo" era difícil
de definir y lo es aún hoy. ¿Cómo enriquecer
una información sin vulnerar el principio de la objetividad? El reto lo enfrentó, en El Comercio, Carlos Mantilla Ortega en 1963. Creó una sección para profundizar los temas económicos, convencido de que había que hacerlo para impulsar el desarrollo del país. La sección dio un vuelco en el periodismo nacional y pronto en otras secciones y otros temas y en otros diarios se comenzó a imitarla con gran acogida de todos. |
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Los inicios de la investigación El periodismo de investigación ha
tenido desiguales e inestables resultados. Pero se lo considera
imprescindible, aunque últimamente, por influjo del periodismo
francés traído al país por el periodista
colombiano José Hernández, la noción del
"análisis noticioso" (news analysis en inglés)
y de investigación, ha cedido con frecuencia a una anónima
y controvertible crónica mezclada con comentario. En el segundo piso se ubicaban la Dirección,
la Gerencia General y sala de editorialistas y la Redacción,
con las secciones complementarias de archivo, fotografía,
corrección de pruebas, teletipos. Hoy los procesos de
elaborar, editar y diseñar se concentran en una computadora
personal. Antaño era distinto. Luego se "armaban" las páginas previo a su envío a prensa, dejando para el último la primera. |
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| La distribución de
noticias para la primera y a veces tercera páginas lo
hacía esquemáticamente el Jefe de Información,
borroneando una cuartilla y calculando "al ojo" la
extensión del material. La titulación era tarea
casi exclusiva de un solo hombre, Gabriel García Moreno,
que se las batía por igual con noticias nacionales o internacionales.
El diseño era simple, pesado, poco imaginativo. Fue positivo desterrar los avisos en primera página. No había color y las fotografías ni remotamente tenían la calidad gráfica que es ahora común. Con el paso de los años y el aumento de páginas, la titulación y el diagrama evolucionaron, simplificándose el texto de títulos y aumentando la tipografía. |
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| Las sesiones eran agotadoras,
pero la compensación grata al recibir los primeros ejemplares
con la tinta fresca y constatar que allí estaban, para
la posteridad, notas que uno contribuyó a redactar. Todo cambió en 1973. El Comercio, como otros diarios de Latinoamérica, dejó el centro de la ciudad para evitar los ataques de manifestantes callejeros. Emigró al sur. Al hacerlo introdujo una vez más innovaciones tecnológicas. La linotipia y la enorme rotativa Goss continuaron un tiempo. Pero tras llegar las primeras foto componedoras "en frío", predecesoras de la computadora actual, la linotipia comenzó a desaparecer y la rotativa a adaptarse, antes de ser sustituida definitivamente por una offset. |
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| Para remediarlo, medios de Quito y Guayaquil contrataron expertos de Estados Unidos, Colombia y España para modificar el diagrama de los diarios y su organización. Se obtuvieron logros notables, algunos polémicos, pero por cierto la tarea no acaba, pues siempre es perfectible. |
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Muchos diarios utilizan Internet Algunos temen que los diarios desaparezcan
ante la arremetida del Internet. Ese temor recuerda al que hubo
frente a la radio y la televisión. No obstante, el hecho
de que un diario pueda ser leído vía Internet,
en cualquier lugar del mundo aun antes de que circule en el país
de origen, probablemente no disminuirá sino que acrecentará
el interés por leer al diario físicamente. |
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Tecnología y comunicación La tecnología de la comunicación
permite magnificar y acelerar el potencial mental del periodista.
Siempre que, por cierto, el comunicador se halle suficientemente
dotado intelectual, ética y culturalmente para hacer buen
uso de ese prodigioso instrumento de la comunicación. |
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| De otro lado, a los
dueños de periódicos no les preocupa la competencia
del Internet en la divulgación y evaluación de
las noticias. Al contrario, como en el caso de la televisión
y anteriormente de la radio, los temores se han desvanecido y
más bien se considera al nuevo medio como un aliado más
en la industria de la comunicación. Los propios diarios
impresos se proyectan al mismo tiempo en la Internet, como ocurre
en el Ecuador y ese servicio no es gratuito, ya que hacen buenos
negocios aceptando avisos en sus páginas web. El Diario
Hoy, de Quito, es buen ejemplo de ello. Hace un par de meses, en la conferencia anual de la American Publishers Association (una Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos AEDEP- sin pretensiones de querer convertirse en grupo de presión para intervenir en política), su presidente se refirió al tema de la cibernética y aseguró que están optimistas en el sentido de que muchos diarios impresos, lejos de reducir su circulación y peor desaparecer, elevarán las ventas de sus ejemplares en el corto plazo. |