Revista Chasqui
  Páginas de grandes periodistas

Nunca he escrito buscando polémica

Mario Vargas Llosa

Las columnas son para mí una especie de vacaciones que me sacan de las novelas, proyectos larguísimos en los que empleo años. Las escribo con gusto y cariño.
 
Yo creo que cuando uno escribe artículos o ensayos debe tratar de mantenerse en el mundo de la racionalidad, de las ideas, y no suprimir del todo los sentimientos, pero sí sujetarlos. En cambio, cuando uno escribe ficción no tiene ninguna obligación de sujetar las pasiones. La sinrazón puede ser enormemente útil en una novela. Pero en el periodismo hay que esforzarse por ser racional. Si no hay sensatez, hay sinrazón y ésta siempre trae consigo violencia.
 
En mi caso, el periodismo ha sido una fuente riquísima para el escritor, porque me ha dado muchas experiencias, con las que he escrito mis novelas. Por otra parte, el periodismo me hace estar involucrado en la historia que está haciéndose. La idea del escritor que se aísla en un mundo de imaginación a mí no me seduce, por más que la literatura sea mi vocación.

No creo ser un provocador, yo no busco las polémicas, aunque a veces me vea envuelto en ellas. El polemista profesional no es un personaje que me seduzca. Lo que pasa es que cuando una persona da unas opiniones de una forma clara y explícita, y si esas opiniones no son muy populares, irremediablemente se ve envuelto en polémicas, y eso me ha ocurrido muchas veces. Pero nunca he escrito un artículo buscando polémicas, no.
 
Es una ingenuidad creer que los libros pueden estar exonerados del mercado. Si no hubiera un mercado que los moviera, ¿qué pasaría? ¿Deberíamos volver a la Edad Media y que los libros fueran pagados por los poderosos? ¿Daría mayor pureza al libro que cada escritor tuviera, como en la época de Cervantes, que buscar un rico que patrocinara su obra? Yo creo que no. El mercado representa un progreso respecto a eso. Es un mecanismo impersonal que hace que malos libros sean muy populares y que buenos libros queden relegados ante unas minorías. Pero eso por lo menos garantiza una cierta libertad. Es verdad que el mercado produce cosas muy negativas, pero yo no sé cuál sería la alternativa. Muchas veces las críticas al mercado son muy poco racionales. No parten de un análisis riguroso.
 
Me gustaría poder escribir un artículo titulado "Un mundo sin dictaduras", que explicara que tenemos una democracia planetaria. Ésa es mi utopía personal.
 
Me gustaría también que hubiera desaparecido el analfabetismo. Esto hoy día está al alcance de la humanidad, porque existen los recursos técnicos y pedagógicos necesarios. Bastaría el empeño y la movilización al respecto. Este ideal no es utópico, sino perfectamente alcanzable.
 
La experiencia le da a uno una perspectiva mayor y los juicios tienden a ser menos apasionados que en la juventud. Pero la curiosidad se puede mantener. Mi curiosidad sigue tan viva y tan alerta como cuando era un jovencito.
 

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