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Juan Pablo II Superstar
"La fe se puede ver"
Muchas reliquias que se conservan aquí
en Constantinopla son de origen dudosísimo, pero el fiel
que las besa siente emanar de ellas aromas sobrenaturales. Es
la fe la que las hace verdaderas, no las reliquias las que hacen
verdadera a la fe. (de Baudolino, de Umberto Eco)
La reciente
visita del Papa Juan Pablo II a México, la quinta en 23
años de pontificado, estuvo marcada por ser más
un espectáculo mediático que una visita cuyo carácter
predominante se suponía era pastoral. Desde unos meses
antes la mayoría de los medios de comunicación
daban cuenta de los preparativos de la visita, pero también
de las pugnas y divisiones al interior de la Iglesia Católica
por la canonización del beato Juan Diego. De alguna manera
las disputas eclesiásticas, los debates sobre el carácter
laico del Estado mexicano y las frivolidades en torno a la visita
del pontífice se dirimieron a través de los medios
de comunicación. No es raro, entonces, señalar
que la fe mediatizada se podía ver, leer y escuchar.
Sin embargo, a pesar de ser la prensa la
arena donde se dirimieron estos conflictos, ella misma no fue
crítica con respecto a la visita papal. Por el contrario,
su cobertura fue, en mucho, más apologética y cuasi-confesional,
resaltando las virtudes y los pormenores morales y éticos
de la visita. Esto obedeció a una pugna entre los medios
por lograr los más altos ratings en las transmisiones
en vivo de las ceremonias litúrgicas, con el objetivo
no sólo de lograr una mayor cobertura, sino una credibilidad
moral entre la población católica, que en el caso
de México representa el 88% de la población total
del país, según el censo del año 2000 realizado
por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática (INEGI).
La reciente visita del Papa Juan Pablo
II estuvo marcada por ser más un espectáculo mediático
que una visita cuyo carácter predominante se suponía
era pastoral
En este contexto la canonización
de Juan Diego adquiere una relevancia más allá
de la meramente religiosa. Sobre la canonización se discutió
la relevancia de un santo para los indígenas, las características
faciales y raciales que la Iglesia impuso a la imagen del nuevo
santo y que generaron no pocas suspicacias en un país
donde las etnias han sido marginadas y donde el movimiento zapatista
en Chiapas los ha enarbolado como su principal bandera. No es
rara entonces la contradicción en la que las autoridades
eclesiásticas han entrado: por un lado canonizan a un
personaje indígena ligado a la tradición mariana
de Guadalupe, mientras que por el otro prohibió desde
hace seis años la ordenación de diáconos
indígenas en las diócesis de Chiapas, territorio
dominado por el conflicto del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN) desde 1994. Pero hay algo más de fondo
en esta canonización, hay un doble juego que más
adelante explicaremos. Por lo pronto queda por analizar cada
uno de los apartados enunciados.
- Mi rating os dejo, mi rating os doy
-
- La personalidad y carisma de Juan Pablo
II se impuso en la feligresía católica en México
desde su primera visita en 1979. En ese entonces no existían
relaciones formales ni diplomáticas de México con
el Estado Vaticano. De hecho, el Estado Mexicano alardeaba su
jacobinismo y su laicidad frente a una población mayoritariamente
católica. La historia de México ha estado marcada
permanentemente por conflictos con la Iglesia, desde la guerra
de la reforma del siglo XIX, en el que el Estado Mexicano expropió
los bienes eclesiásticos, hasta la Guerra Cristera en
el siglo XX en el que se prohibió el culto religioso con
el consecuente levantamiento en armas de los católicos
en el occidente del país. La legislación, hasta
antes de 1992, prohibía expresamente el culto público
para cualquier Iglesia o denominación religiosa, la participación
política del clero, además de limitar el uso de
sus derechos cívicos a votar y ser votados.
-
- La primera visita de Juan Pablo II sirvió
como marco para que la Iglesia Católica nacional, junto
con el Vaticano, se establecieran como meta modificar este marco
jurídico y político. Quizá buscando un paralelismo
con la misión de derribar el Muro de Berlín en
Europa del Este, la Iglesia Nacional buscó modificar su
status y abrir las fronteras políticas vedadas al clero.
Esta primera visita consiguió un hecho insólito:
transmitir en vivo las ceremonias litúrgicas en cadena
nacional, alcanzando con ello los ratings más altos en
toda la historia de la televisión y la radio en México
-duplicó con mucho los ratings de las tradicionales telenovelas
mexicanas-. Este fenómeno se repitió en cada una
de las subsecuentes visitas.
Los medios supieron percatarse de la influencia de la imagen
papal, como medio para incrementar la audiencia y obtener enormes
ganancias por la comercialización de los espacios en las
transmisiones especiales. No es raro hacer notar que, en esta
quinta visita, las televisoras y radiodifusoras hayan desplazado
89 horas y media de su programación habitual para cubrir
las actividades religiosas.
Posterior a la visita papal las televisoras se enfrascaron en
una guerra de cifras por la audiencia alcanzada en las transmisiones
en vivo. Televisa y Tv Azteca fueron las cadenas beneficiadas
en esta cobertura especial. Según una encuesta realizada
por el periódico Reforma el 8 de agosto del 2002, el 45
por ciento sintonizó Televisa, mientras que el 31 por
ciento lo hizo en Tv Azteca. Un 13 por ciento de los encuestados
respondió que sintonizó ambas estaciones de televisión.
- Los medios pugnaron por lograr los
más altos ratings en las transmisiones en vivo de las
ceremonias litúrgicas, con el objetivo no solo de lograr
una mayor cobertura, sino una credibilidad moral entre la población
católica de México
-
- Un aspecto mediático relevante
-aunque para algunos pueda parecer banal- impulsado por la Arquidiócesis
para convocar a los católicos a presenciar las liturgias
en vivo y/o seguir las transmisiones por televisión desde
la visita anterior de 1999, se remite a las condiciones y validez
de las bendiciones papales. Según algunos comentarios
de los sacerdotes encargados de la visita papal, en aquel 1999,
establecían la validez de la bendición papal en
su recorrido por las calles a no más de 5 kilómetros
a la redonda, y la validez de aquellas bendiciones papales por
televisión siempre y cuando esta fuera transmitida en
vivo.
Pero la explotación de los medios para difundir la visita
papal no se limitó a la radio, televisión o prensa.
También se extendió a la transmisión por
Internet, a través del portal http://www.mexicosiemprefiel.com
donde 15.000 personas en promedio diario observaron y escucharon
los pormenores del recorrido pontificio.
Podemos decir que los medios de comunicación tuvieron
como mérito el despliegue técnico para cubrir el
recorrido y las celebraciones religiosas en la Ciudad de México.
Pero tienen en contra haber mostrado una actitud acrítica,
donde la nota de color y el sentimentalismo religioso predominó
en todas las transmisiones. De este tratamiento derivó
la exacerbación de la imagen del México católico,
sin respeto por otras expresiones religiosas. Fueron varios los
columnistas y las llamadas a los medios para aclarar que no todo
México era católico y pedían se modificara
la programación saturada de mensajes papales. Pero ello
no modificó en nada la estrategia signada con anticipación.
Para los medios, México era aquello que Juan Pablo II
inmortalizó en 1979: ¡México, siempre fiel!
-
- Los camellos, la aguja y el reino de
dios
-
- Paradójicamente, el abuso mediático
de la figura papal, por parte de los medios, no se tradujo necesariamente
en patrocinios ni estrategias mercadológicas de las grandes
empresas a favor de la Iglesia Católica. Esto a diferencia
de la anterior visita a México, donde empresas como Sabritas,
Sony, Coca-Cola, General Motors y Banco Bilbao Vizcaya- Bancomer
promocionaron la imagen de Juan Pablo II en cada uno de sus productos,
y entregaron a su vez recursos financieros, en especie, al clero.
Ejemplo de esto fue la empresa de papas fritas Sabritas, que
ofreció estampas y fotografías incluidas en cada
uno de sus productos. En 1999 Coca-Cola estampó la imagen
de Juan Pablo II al reverso de cada una de las tapas de sus productos.
O el caso de la General Motors, que proporcionó vehículos
para la comitiva papal.
Para esta quinta visita todas estas empresas se abstuvieron del
patrocinio directo, limitándose a comprar los espacios
publicitarios que las empresas televisivas y radiodifusoras les
ofrecieron durante las transmisiones en vivo. La abstención
puede explicarse por diversos motivos, entre las que destacan:
i) las ganancias exiguas obtenidas por sus patrocinios. En 1999
los patrocinadores tuvieron pérdidas por 29 millones de
pesos (2.9 millones de dólares).
ii) La crítica de amplios sectores de la población
por el uso mercantil "descarado" de la imagen en cada
uno de los productos de las empresas participantes.
iii) El temor de las compañías por perder una inversión
anticipada en un viaje que se especulaba no se realizaría
por la precaria salud de Juan Pablo II. Muchos de ellos temían
que el Pontífice no llegara a visitar México por
los problemas de salud que lo aquejaban.
- La dimensión política
fue otra de las variables que hicieron de los medios un espacio
mediático privilegiado, por los diversos actores políticos
en pugna
-
- Tres razones fueron suficientes para que
se optara por comprar tiempo-aire en los medios antes que involucrarse
directamente en la promoción de un viaje que se especulaba
no se realizaría. Cuando mucho, la Arquidiócesis
de la Ciudad de México consiguió donaciones y préstamos
de empresarios que, a título personal, aportaron recursos
para cubrir parte de los gastos de operación de la visita.
-
- La cobertura de los medios a la visita
-
- La dimensión política fue
otra de las variables que hicieron de los medios un espacio mediático
privilegiado, por los diversos actores políticos en pugna.
Gobernadores, diputados, movimientos sociales, protestas callejeras,
demandas ciudadanas, y hasta el manejo de la imagen presidencial,
se cifró en la cobertura nacional e internacional que
los medios desplegaron en torno a la visita papal. Cada uno de
los actores sopesó costes y beneficios de aparecer ante
la opinión pública, a través del uso y abuso
de la imagen papal. Sabían que sus demandas, en el marco
de la visita pontificia, tendría una caja de resonancia
mayor que en tiempos políticos normales. Deudores de la
banca intentaban entregar pliegos petitorios para que Juan Pablo
II se pronunciara, amenazando con realizar huelgas de hambre
en la sede de la nunciatura. Zafarranchos en la Catedral Metropolitana
por entregar demandas al Papa y hasta amenazas de marchas y plantones
de campesinos opuestos a la expropiación de sus tierras
para construir un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México,
condujo a que los medios de comunicación se convirtieran
en una caja de resonancia peculiar, durante una visita eclesiástica
eminentemente pastoral. Pero los actores hicieron cálculos
políticos, cada uno de ellos se manifestó antes
de la llegada del Papa y no durante su estancia. Sabían
que el costo sería muy alto en el ámbito de la
opinión pública, si intentaban irrumpir en la escena
pública dominada por el carisma de Juan Pablo II.
Un aspecto destacado por la prensa fue el papel de la pareja
presidencial. Por un lado, un gobernante como Vicente Fox al
frente de un Estado que se reclama a sí mismo laico, mientras
que por el otro, ese mismo gobernante que se dice católico
ejemplar, pero que en la percepción de la Iglesia Católica
vive como pecador, por haberse casado en segundas nupcias sin
que él y su esposa hayan esperado la nulidad religiosa
de su primer matrimonio, respectivamente. Los medios estaban
atentos a los pormenores de la recepción oficial, pues
en ocasiones anteriores, cuando el mandatario visitó Roma
con su esposa, no fueron recibidos como pareja por el Vaticano.
Los pormenores, que más bien parecía notas de revistas
del corazón, dieron rienda suelta a cualquier detalle
de la pareja presidencial, empezando por el beso del Presidente
al anillo papal en un gesto que para los círculos políticos
representaba sumisión de un Estado Laico a un poder religioso.
Curiosamente, este dato magnificado por los medios de comunicación
y que hizo correr mucha tinta, no fue percibido como falta en
la opinión pública.
-
- Por el contrario, las encuestas demostraban
que hasta un 69% de los encuestados aprobaban el acto de Vicente
Fox.
Besos por indulgencias
-
- Quizá lo que levanto más
notas fue el protagonismo excesivo de la esposa del Presidente,
Martha Sahagún, quien durante la recepción oficial
se dedicó a besar cuanto anillo eclesiástico encontraba.
Fueron en total cuatro cardenales, seis obispos y el anillo papal
lo que besó la primera dama para conseguir, al menos,
unos 1.000 días de indulgencias, según calculó
la columna Templo Mayor del periódico Reforma, el 31 de
julio.
Otro aspecto fue el relativo a las discusiones en torno a la
imagen de Juan Diego que la Iglesia vendió como propia.
Muchas comunidades indígenas protestaron por haber cambiado
la imagen del beato indígena, por otra con rasgos europeos.
Historiadores, artistas, líderes indígenas, entre
otros, aparecían a diario en los medios para desmentir
o reafirmar lo que ofrecía la Iglesia.
- Posterior a la visita papal las televisoras
se enfrascaron en una guerra de cifras por la audiencia alcanzada
en las transmisiones en vivo
-
- Pero las discusiones en torno a Juan Diego
no fueron tan frívolas en los medios. El propio beato
Juan Diego fue objeto de disputas en el seno de la Iglesia. Desde
hace algunos años el ex abad de la Basílica, Guillermo
Schulemburg, pregonó en la prensa que la canonización
de Juan Diego no era posible pues su existencia histórica
no estaba probada. Por supuesto que la duda sobre el personaje
colocaba en tela de juicio toda la tradición mariana de
Guadalupe avalada por la Iglesia. Era decir tanto como que la
imagen de Guadalupe era una bonita invención. Esto condujo
a que desde tres años antes la canonización de
Juan Diego y la posición vaticana se ventilarán
desde entonces en los medios de comunicación.
-
- Conclusiones
-
- La Quinta visita papal nos permitió
analizar la importancia mediática que un personaje con
carisma puede tener en la opinión pública y su
influencia en la movilización de recursos de todo tipo
(sociales, económicos, políticos). Pero también
es cierto que los medios tienen un doble sentido en el manejo
de eventos de este tipo: pueden convertirse en espacios mediáticos
incluyentes, donde las voces de toda índole puedan estar
presentes, y más en un tema que por su complejidad y tabú
resulta difícil su manejo. Por otro lado, pueden esos
mismos medios ser sólo espacios acríticos, cuyo
juego del sentimentalismo sea más un ardid en busca del
rating que de una información abierta a todos los sentidos.
La información de este tipo de eventos es mucho más
que notas de color y seguimiento de frivolidades.
Además, la visita demostró que los medios no son
sólo vehículos, sino actores mismos en busca de
posicionarse en el juego de los intereses económicos y
políticos. Tal parece que la moraleja de esta visita dejó
a los medios y demás intereses en juego que "su reino,
sí es de este mundo".
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