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Europa:
Discapacitados y tercera
edad en la sociedad de la información
- La Unión Europea cree que los ciudadanos
discapacitados deben enfrentarse a múltiples obstáculos
para acceder a la vida social, y conforman una de las categorías
sociales más desfavorecidas. Sus estrategias se fundamentan
en que la participación social de los ciudadanos discapacitados
se dificulta, en mayor medida, por las barreras del entorno que
por las limitaciones funcionales. En la U.E., el número
de personas afectadas por alguna forma de discapacidad gira alrededor
del 10% de su población, es decir, cerca de 37 millones
de personas.
Sin embargo, las
políticas europeas sobre este tema no son de factura ideológica
propia. De hecho, siguen las directrices de la Declaración
de Derechos Humanos que establece, en su primer artículo,
el derecho a la igualdad para todos los humanos; el de protección
contra la discriminación, en su séptimo artículo
y el de participación en la vida de la comunidad de todos
los ciudadanos, en su vigésimoprimer artículo.
Así, el 20 de diciembre de 1993, mediante Resolución,
la Asamblea General de la ONU promulgó el marco consagrado
bajo el título: "Normas estándar sobre la
igualdad de oportunidades de las personas con minusvalía".
El objetivo global de estas normas es garantizar que los individuos
con discapacidades puedan ejercitar los mismos derechos y obligaciones
que el resto de los ciudadanos. Descansan sobre la convicción
de que las capacidades de las personas, para participar de su
ambiente social, dependen tanto de la disposición con
que la sociedad acoge y acepta sus diferencias, como del reconocimiento
de las limitaciones específicas de los individuos.
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- Las regulaciones
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- Concretamente en Europa, el Libro Blanco
"Política Social Europea. Un paso adelante para la
Unión", de la Comisión Europea, del 27 de
julio de 1994, secunda estas ideas. Y, en la misma lógica
de dichas Normas, promueve el documento "Igualdad de oportunidades
de las personas con minusvalías. Una nueva estrategia
comunitaria en materia de minusvalía", resolución
adoptada por el Consejo y de los Estados miembros de la U.E.,
el 20 de diciembre de 1996.
La Resolución considera que el principio de igualdad de
oportunidades representa un valor inalienable y es indispensable
eliminar la discriminación negativa, para mejorar la calidad
de vida de los ciudadanos con discapacidades. El texto previene
que la responsabilidad en el alcance de estos objetivos corresponde
principalmente a cada Estado, pero la C.E. adquiere el firme
compromiso de promover la cooperación y fomentar el desarrollo
de modelos, políticas y actividades dentro de las instituciones
comunitarias. Propone, entonces, que todos sus programas diseñen
acciones específicas que aseguren el acceso de los individuos
con discapacidades. Sobre la base de este marco político,
la Comisión también ha trabajado con organizaciones
no gubernamentales.
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- La iniciativa e-Europa
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- La información se ha convertido
en un requisito social, además de un derecho humano, y
ningún ciudadano puede permanecer al margen
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- El 4 de febrero de 2000, la C.E. aprobó
el documento "Estrategias para la creación de empleo
en la sociedad de la información" que da soporte
tanto a la Estrategia Europea para el empleo, como a la iniciativa
e Europa. Dicha proclama aborda específicamente la promoción
de oportunidades de empleo para las personas con discapacidades
y recomienda a las industrias de la Sociedad de la Información
que procuren trabajar en el diseño de equipos de fácil
utilización.
El Fondo Social Europeo es la institución que canaliza
las ayudas monetarias de la U.E. a las personas discapacitadas.
Sus acciones abarcan, desde subsidios salariales para favorecer
la adquisición de experiencia laboral, programas de iniciación
profesional, iniciativas de empleo protegido temporal o por cuenta
propia, hasta el fomento de cooperativas de personas con discapacidades
mentales o físicas graves. Y, todo esto, porque el tratado
constitutivo de la C.E. (de Amsterdam), firmado el 10 de noviembre
de 1997, expresa en su artículo decimotercero que el Consejo
europeo puede adoptar medidas que garanticen la lucha contra
la discriminación por motivos de discapacidad.
- Los aspectos relacionados con la accesibilidad
son fundamentales en el ámbito de la Sociedad de la Información
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- Uno de los aspectos más cuidados
por las políticas europeas es la movilidad de los ciudadanos
con discapacidades. La U.E. reconoce que los impedimentos motrices
dificultan la integración en la vida social y económica
y que se deben aportar soluciones financieras y técnicas
razonables. Es decir, los problemas de movilidad tienen que ser
resueltos, para favorecer a quienes los padecen,sin perjuicio
de los derechos del resto de ciudadanos. Así, la C.E.
creó programas relacionados con la definición de
normas técnicas para medios e infraestructuras de transporte
urbano (vehículos de motor, ferroviarios, aéreos
y marítimos), vivienda y seguridad.
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- La accesibilidad
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- Precisamente, estos aspectos relacionados
con la accesibilidad son fundamentales en el ámbito de
la Sociedad de la Información. Iniciativas como la Directiva
98/10/CE de 1 de abril de 1998 que insta a los Estados miembros
a adoptar medidas de acceso a los servicios públicos de
telefonía, la Directiva 99/5/CE de 7 de abril de 1999
que advierte sobre la construcción de aparatos radioeléctricos
compatibles con las disfuncionalidades de los usuarios, o los
encargos de la C.E. a organismos de normalización para
definir las necesidades específicas de personas de edad
avanzada y con discapacidades, pretenden firmemente lograr una
integración de estos colectivos en la Sociedad de la Información.
De hecho, en el V Programa Marco de investigación, vigente
hoy, se desarrollan proyectos sobre diseño de interficies
persona/sistema que usan la voz como soporte e interficies antropomecánicas.
La existencia de oportunidades, pero también de riesgos
y desafíos, llevan al Foro Europeo de Discapacidad a emitir
el "Manifiesto europeo sobre la Sociedad de la Información
y las personas con discapacidad" (DOC EDF 99/3). La proclama
dice que las nuevas tecnologías pueden ofrecer servicios
de valor añadido para lograr una integración total.
Sin embargo, advierte, deben tomarse precauciones porque de ellas
pudieran derivarse barreras difíciles de superar. La información
se ha convertido en un requisito social, además de un
derecho humano, y ningún ciudadano puede permanecer al
margen. Así, el manifiesto es tajante cuando afirma que
son los aspectos de la vida social de las personas con discapacidades
y no los técnicos o médicos los que deben guiar
la concepción de programas. En consecuencia, debe entenderse
por Sociedad de la Información a las interrelaciones humanas,
no a las de las máquinas. En tal sentido, aboga porque
una de las primeras tareas por emprender sea contrarrestar esa
imagen de receptores pasivos de las personas con discapacidades
que dependen de la buena voluntad de otros ciudadanos. Al igual
que todos los seres humanos, quienes sufren de discapacidades,
tienen necesidades particulares y es discriminatorio considerarles
un grupo homogéneo.
- Participación total
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- En este escenario, el concepto de "participación
total" gana fuerza. Las nuevas tecnologías pueden
contribuir a aumentar la integración e independencia de
los ciudadanos. La participación abarcaría varios
niveles:
1.- el individual (el usuario influye configurando servicios
en diálogo con los responsables de ofrecerlos);
2.- el de servicios (el usuario también participa en su
organización);
3.- el político (el usuario coopera en el marco legal
de desarrollo); y,
4.- el social, (el usuario determina sus necesidades y posibilidades).
Las ideas de universalidad y competencia son indispensables para
garantizar esta participación. Por universalidad entendemos
las capacidades de los usuarios especialistas en la representación
de personas con discapacidad que no son como ellos. La competencia
comprende las destrezas técnicas de las personas con discapacidades,
para aportar sus propias experiencias a los desarrolladores de
productos. Es básico, pues, que los Gobiernos aseguren
que los usuarios, con alguna discapacidad, adquieran la competencia
necesaria para participar y les reconozcan su valía como
especialistas.
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- Debe entenderse por Sociedad de la
Información a las interrelaciones humanas, no a las de
las máquinas
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- A pesar de todas las iniciativas europeas
descritas, surge una que merece especial atención. El
8 de diciembre de 1999, la C.E. puso en marcha la iniciativa
e-Europa bajo el lema: "Una Sociedad de la Información
para todos". Su objetivo global es ambicioso: poner sus
posibilidades al alcance de todos los europeos.
e-Europa centra una de sus diez áreas de trabajo específicamente
en las necesidades de las personas con discapacidad. Según
la iniciativa, las instituciones y los Estados tienen el deber
de suscribir programas a favor de la accesibilidad a la Red,
por lo que, tanto el diseño, como el contenido de todos
los sitios públicos de Internet deben ser creados considerando
a las personas con discapacidad. Asimismo, las instituciones
deben también fomentar sus vínculos con entes privados
en busca de ese acceso generalizado.
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- Diseño para todos
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- El principio fundamental de la iniciativa
eEuropa es el llamado "diseño para todos", basado
en que de la concienciación de las administraciones públicas
surgirán bienes, servicios y tecnologías acomodables
a una gama más amplia de usuarios, incluidas personas
con discapacidad. Es cierto que el diseño para la mayoría
no siempre cubrirá las necesidades de las personas que
sufren discapacidades severas. No obstante, con la sensibilización
de los diseñadores de contenidos se podría llegar,
sin grandes inversiones económicas, a parte de las personas
con deficiencias funcionales leves o moderadas. Evidentemente,
la proclama advierte que el "diseño para todos"
no invalida el compromiso de las administraciones con aquellos
que padecen deficiencias severas.
- Las nuevas tecnologías pueden
ofrecer servicios de valor añadido para lograr una integración
total
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- Queda claro que la presencia de información
en la Red no garantiza su accesibilidad. Para que la comunicación
favorezca la integración y sea efectiva, se deberán
tener en cuenta las necesidades de las diferentes personas con
discapacidad creando formatos alternativos. Fijémonos,
por ejemplo, en algunos de los problemas con los que se pueden
encontrar algunos ciudadanos en el acceso a Internet, solucionables
mediante la aplicación del "diseño para todos":
1.- las personas con limitaciones visuales tienen problemas para
acceder a las webs con gráficos, animaciones y despligues
visuales dinámicos, y que no ofrecen información
textual alternativa. Luego, son recomendables versiones susceptibles
de ser interpretadas por programas lectores de texto, muchos
de ellos gratuitos;
2.- algunas personas con limitaciones físicas tienen problemas
para acceder a las pantallas utilizando el ratón. Es necesario,
entonces, que se incluyan comandos de desplazamiento con las
teclas; y,
3.- las personas con limitaciones de aprendizaje se pierden ante
la complejidad de ciertas interficies. Esto se paliaría
con mapas textuales que lleven directamente a los enlaces requeridos.
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- Firmes apuestas
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- De todo lo anterior se desprende que la
U.E. ha realizado firmes apuestas, no siempre interconectadas,
para que todos los ciudadanos disfruten de las nuevas tecnologías,
por encima de intereses comerciales. Aun así, es paradójico
que en un momento en que se proclama que Internet llegue a todos,
y cuando se invierte en acciones que agilizan procedimientos
administrativos en sitios gubernamentales, todavía existen
páginas oficiales, incluso de dependencias de la Unión,
que ofrecen varios idiomas pero ninguna versión para personas
con discapacidades. El principio del llamado "diseño
para todos" fue formulado en 1999 y es hora de que se predique
con el ejemplo. Porque la disponibilidad de versiones para individuos
con discapacidades o el diseño para la mayoría,
aumentaría incluso la sensibilidad del resto de la población
que se acercaría a los modos de percibir y vivir de los
menos favorecidos. Las administraciones comprometidas con sus
ciudadanos deben no solo reconocer, sino impulsar efectivamente
el uso de servicios para personas con discapacidades y disponer
la información en nuevos formatos tecnológicos
(soportes digitales, correo electrónico, comunicaciones
por red), que permitan el acceso más rápido, no
entrañen necesariamente movilidad, incrementen la autonomía
personal y sean más eficaces.
Sin embargo, para garantizar la integración de las personas
con disminuciones funcionales a futuro, urge comprender que el
manejo de las tecnologías debe ser un objetivo básico
en la formación instrumental de niños con discapacidades
desde las primeras etapas educativas. Y, convencidos del gran
papel que tienen las tecnologías en el área del
ocio, creemos que también se deben impulsar, no sólo
servicios burocráticos y asistenciales, sino proyectos
lúdicos. Todo lo dicho cobra importancia si mantenemos
presente que, con la edad, todos adquirimos limitaciones visuales,
físicas, de aprendizaje y auditivas. En la misma línea,
también creemos que ya es hora de que los informantes,
los comunicadores y los estudiosos del área asumamos el
compromiso de impulsar una verdadera socialización de
los contenidos de los medios, lo cual incluye estudiar y comprender
los modos de percepción y comunicación de los funcionalmente
menos favorecidos.
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