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Cine en Chile:
De la noche de la dictadura
a la luz de la democracia
- Con la democracia las primeras películas
fueron fruto de una represión mantenida durante la dictadura
y los directores volcaron toda su rabia en "vengarse"
por lo sucedido con sus familiares y amigos
Es bien sabido por todos que en Chile reinó el autoritarismo
durante un período de 17 largos años. Desde 1973,
cuando fuera derrocado el democrático presidente Salvador
Allende, con ayuda de la CIA, hasta 1990, año en que asumió
Patricio Aylwin como presidente, luego de un complejo y no resuelto
aún ambiente de transición.
El régimen
militar de Augusto Pinocbet acabó con la vida de miles
de personas que no tuvieron oportunidad de defensa ni de justicia.
De igual forma acabó con la cultura del país, exiliando
a sus principales gestores o, simplemente, haciéndolos
desaparecer por ser "enemigos de la patria". Así
acabó el cine en Chile, sumergiéndose el país
en una época de oscurantismo similar a la Edad Media.
Con el retorno de la democracia, retornaron miles de chilenos
del exilio, y junto a ellos el cine. Las primeras películas
fueron fruto de una represión mantenida durante esa época.
Los directores volcaron toda su rabia en "vengarse"
por lo sucedido con sus familiares y amigos. Aparecieron, entonces,
muchas películas que tocaban el tema de la dictadura,
tema de moda en Chile a principio de los 90, que hicieron regresar
a muchos a las salas de cine del país. Para muchos esas
películas, como "La Frontera" o "Amnesia",
simbolizaban el resurgimiento de las artes y la cultura, pero
para la mayoría era cine de mala calidad, poco entendible,
con guiones débiles, que comenzaron a cansar al público.
El tema se mantuvo durante casi toda la década, produciendo
un desgaste lógico en el espectador.
-
- Hollywood necesita que sigamos durmiendo
y no despertemos
-
- Sin embargo, el karma que arrastraba el
cine chileno de "rasca" o "de mala calidad"
comenzó a quedar de lado, para darle paso a películas
que cautivaron al espectador: la clave, acercarse a Hollywood,
haciendo películas cada vez más parecidas al estilo
del norte, con la consecuente comparación por parte del
espectador que sentía una equiparidad con los renombrados
directores yankees, un orgullo de ser cada vez más parecidos
a ellos. Así llegó el McDonalds con toda su mierda
y nos inundamos de casas estilo Georgian. El barrio "La
Dehesa" se transformó en el Beverly Hills chilensis.
Aparecieron los Malls que llegaron a reemplazar a nuestras plazas
con los viejos columpios y balancines, transformándose
en el lugar apto para pasar un domingo en familia, sumergidos
en los video juegos. Así, con la llegada de la democracia,
nos transformamos en el país más endeudado del
planeta: tener tarjeta de crédito ya no era un privilegio
de ricos y en los cines se comenzó a comer "Pop Corn"
en unos baldes con capacidad para 10 litros.
Somos más norteamericanos que los norteamericanos. Todo
lo que nos han vendido los yankees con sus películas,
nosotros lo fuimos comprando y llevamos a nuestro resucitado
cine nacional por la misma senda. "Es la forma de vender"
se excusaban los directores.
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- Triunfos y dudas
-
- Sin lugar a dudas la democracia es mejor,
sobre eso no tengo dudas. Lo que me merece dudas es nuestro cine.
Hoy por hoy se está exportando con creciente auge y muchos
triunfos. Así "Taxi para Tres" ganó la
"Concha de Oro" en San Sebastián, el mayor triunfo
de un Chileno en festivales de gran magnitud. Así hoy
se está terminando de producir "Sangre Eterna",
una película de vampiros en Chile.
-
- ¿Qué está pasando?
-
- Me parece que los vampiros están
muy lejos de nuestra realidad cultural. Me parece que el aporte
de los vampiros a la cultura chilena es nulo ("Sangre Eterna"
acaba de ganar el FONDART -Fondo de desarrollo de las artes y
la cultura- en Chile, con muchísimo dinero para la post-producción
del filme). ¿Qué está pasando? Creo que
la invasión norteamericana ha sido violenta, nos han trastocado,
han hecho que nuestra gente mire hacia el norte y desplacemos
todo lo nuestro, incluida nuestra gente y nuestros indígenas,
que son terriblemente discriminados.
Frente a esto hay un grupo de realizadores nacionales que se
encuentran luchando por salvar nuestro cine y nuestra cultura.
Hoy se estrenó "Obú y Mampato en Rapa Nui",
la primera película animada chilena, que trata sobre un
antiguo comix nacional, muy popular, situándose en Rapa
Nui, más conocida como Isla de Pascua. Un intento serio
de rescate de lo nuestro y nuestros antepasados.
Por mi parte me he sumado a este pequeño grupo de rescate,
sumergiéndome en los diez artículos heredados por
Lars Von Trier y su creación: Dogma95 (ver Chasqui 75
de septiembre de 2001). Actualmente estoy realizando la primera
película en ese estilo, en Chile y segunda en latinoamérica.
La temática de "Residencia" (Dogma # 1 Chile
) es muy común acá (no sé como será
por allá, pero me huele que pasa lo mismo en toda sudamérica).
Se trata de un grupo de estudiantes de escasos recursos que llegan
a la capital, Santiago, a estudiar carreras universitarias, gracias
a un tremendo esfuerzo familiar. El conflicto principal está
dado en conseguir triunfar y no encandilarse con la gran ciudad:
deben volver a sus pueblos triunfantes y cumplir con sus familiares
que tienen puestos los ojos en ellos... son "la esperanza
de la familia".
El Dogma permite liberar al cine de las ataduras yankees, nos
permite mirar más allá: debemos rescatar el realismo
y la fuerza de los escenarios, personajes y guiones. Ya no nos
podemos contentar con lo fácil: las pistolas y las acciones
superficiales no se permiten, como tampoco iluminar falsamente
un lugar para hacerlo pasar por otro. Tampoco podemos usar efectos
especiales...¡SI HASTA LA ROPA DEBE SER DE LOS ACTORES!
¿Cómo se puede lograr hacer cine de esta forma?...
es la pregunta que se hacen muchos. Lo que pasa es que hoy por
hoy estamos amarrados a ver basura, para colmo todos creemos
que los premios Oscar son lo más importante del mundo...
pero ¿se han dado cuenta que esos premios se los entregan
los norteamericanos a ellos mismos?
Los invito a visitar la página de "Residencia"
en www.dogme95.cl y a remitir comentarios al respecto. Necesitamos
sacarnos el yugo del norte, debemos liberar nuestra cultura transculturizada,
debemos unir esfuerzos los latinoamericanos para salir de esta
pobreza material y cultural en que Estamos Sumidos (¿o
Estados Unidos?). Hollywood necesita que sigamos durmiendo y
no despertemos. Por lo mismo hacen lo imposible por opacar cualquier
forma distinta a la establecida por ellos que les haga la más
mínima herida, por eso han intentado destruir el Dogma.
Cambiamos una dictadura militar por una cultural... gran progreso...
La dictadura del cine debe llegar a ser la democratización
del cine, debemos permitirnos contar nuestras historias, los
gobiernos deben invertir en nuestra cultura y no en la de afuera.
Pongámonos de pie y vayamos a ver nuestro cine, aunque
no sea del todo bueno. Si no vemos las películas del sur,
jamás podremos ganarle al norte. Sin taquilla no progresa
nuestro cine. Como dice Benedetti, poeta Uruguayo, "El Sur
también existe"
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- No sé que más decir
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- Amigos Ecuatorianos y latinos: A levantarse
con las armas de la cultura, a cambiar nuestra realidad pobre
y desamparada, a exigir que se valoren nuestras iniciativas...
Bien por "Pantaleón y las visitadoras"... Bien
por Eliseo Subiela... Bien por Lars Von Trier y Dogma95... Bien
por los pequeños grandes creadores que luchan cada día
contra la dictadura del dólar.
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