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Psicolingüística
- El carisma pierde poder
Alberto Ancízar Mendoza
Una rápida observación
de conjunto en derredor de nuestro hábitat planetario
y sociopolítico revela que ya no son carismáticos
los líderes de nuestras sociedades del siglo XXI
- Irradia, imanta, capta e inmoviliza primero
..Para pronto motivar en su seguimiento a crecidas y multitudinarias
masas. Más aún suscita popularidad, respaldo y
fidelidad.
El carisma.¿Qué es? y, ¿En qué
consiste su influjo?
Quien lo tiene, es consciente de poseerlo y lo aprovecha. Quienes
lo perciben en ese Alguien, se emocionan y se privan. Ni se improvisa
ni se presupone ni se construye al deseo. Pero si ya existe,
puede apuntalarse más y cultivarlo al gusto.
El carisma se parece al prestigio, pero no es lo mismo ni se
escribe igual: aunque ambos se resienten parecidamente. Aunque
el primero es mucho más envolvente y más motivador.
Además, es de advertir que puede darse el uno sin el otro.
Y pueden complementarse.
Los dos siempre han existido. Antes, más limitada su área
de influencia, dentro de sociedades más ensimismadas,
más reducidas en número y cerradas al exterior.
Luego, se desbordaron en sus manifestaciones, cuando la revolución
de las masas y a partir del uso de los medios de comunicación
colectiva, omnipresentes.
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- Ejemplos
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- El carisma del Cristo histórico
durante su vida y milagros en Israel. Y, así mismo, muchos
otros líderes religiosos: como Moisés, Mahoma,
hace poco Martin Luther King. También tantos jefes natos
y los conquistadores, que lograban detonar a las muchedumbres.
Es decir explicado con mayor propiedad movilizar sus
actitudes (acostumbradas maneras de pensar) y consecuentes conductas
suyas (acostumbrados modos de actuar).
Las definiciones de los diccionarios se basan en tales antecedentes
del pasado, como el de la Real Academia Española, el cual
desde 1927 precisaba como sigue: Carisma es "el don gratuito
que concede Dios con abundancia a una criatura". Concepto
místico que al andar galopante del tiempo del siglo XX,
la propia Academia amplió así descriptivamente:
"Es el don que tienen algunas personas de seducir por su
presencia o su palabra".
Sin duda que lo encarnan tal cual los denominados líderes
de todo orden, pero particularmente bastantes políticos
de oficio y de asombrosa influencia: carismáticos fueron
ciertamente un Simón Bolívar, un Hitler, un de
Gaulle, un Perón, un Mao-tsé-tung, un Mandela,
y por supuesto el anciano Pontífice Juan Pablo II.
- Prestigio y carisma
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- Opinaba Gustavo Le Bon en su "Psicología
de las multitudes" que el prestigio (que nosotros equiparamos
al Carisma) es "una misteriosa fuerza irresistible, de un
individuo o una idea, que ejerce su dominación sobre nuestras
mentes, paralizando las facultades críticas y llenándonos
de asombro y de respeto".
Algunos investigadores van más allá y lo asocian
con los fenómenos de la ilusión y del glamour,
de la estimación legendaria y por supuesto como causante
de la histeria de las muchedumbres.
Lo cierto es que el Carisma ha sido objeto de análisis
por los psicólogos y los sociólogos. Asociándolo
al estudio de la que Karl Jung denominó "la imagen
psíquica" o "imago" resultante de la suma
de dos componentes por mitad: o sea de lo que proyecta un sujeto
(o persona) y de lo que perciben como objeto en sus
mentes los receptores de dicha comunicación interpersonal.
Basados en el seguimiento de los procesos de la propaganda ideológica,
expertos calificados sentaron las bases para una nueva sub-ciencia
hoy denominada la Psico-lingüística. Ya antes trajinada
por el Ministro alemán Joseph Goebbels que promovió
el Nazismo y también por el norteamericano Harold Lasswell,
tomando el pulso a la dinámica entre "Poder y Sociedad".
De hecho, a la mitad del siglo que se fue, se llevaron sistemáticamente
a muchas campañas electorales manipulaciones planificadas
de la imagen, del carisma y del prestigio, según consignadas
en el libro "Cómo vender un Presidente" cuando
eligieron al Presidente J.F.Kennedy.
La Ley del Cambio
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- La Globalización es el nuevo
proceso en marcha y son las redes de comunicación el detonante
de las nuevas realidades y circunstancias socioeconómicas
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- Hoy en día presenciamos una convincente
confirmación de la llamada Ley del Cambio: la cual sostiene
que en este mundo lo único que no cambia es el cambio.
Porque una rápida observación de conjunto en derredor
de nuestro hábitat planetario y sociopolítico revela
que ya no son carismáticos los líderes de nuestras
sociedades del siglo XXI!
Pero entonces, cabe preguntarse: ¿Qué nos ha pasado?
Pues que la civilización occidental entera está
dando un gran salto hacia lo desconocido, LA ALDEA GLOBAL, de
MacLuhan!
La Globalización es el nuevo proceso en marcha y son las
redes de comunicación el detonante de las nuevas realidades
y circunstancias socioeconómicas: las ideologías
se desvanecieron suplantadas por el autoritarismo de las tecnologías.
Pierden su rango las humanidades y predomina la lógica
de ciencia y economía.
Antes se buscaba como Diógenes en Atenas a un
hombre providencial para guiarnos y dirigirnos como admirable
timonel, un líder fulgurante y avasallador de los de arriba
y los de abajo.
- Líderes actuales huérfanos
de carisma
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- Hoy, en cambio, carismáticos no
son: un Bush de Estados Unidos, ni un Shroeder de Alemania, ni
un Chirac de Francia, ni un Sharon de Israel, ni el recién
elegido Presidente de la India, el científico espacial
Abdul Kalam, ni tampoco un Duhalde de la Argentina, ni mucho
menos el discreto Emperador del Japón.
Sin faltarle el respeto a jefes como Fidel Castro otoñal.
Es que antes el estilo era el hombre, mientras que ahora el hombre
debe ajustarse al estilo, a la tecnocracia y mercadocracia! La
actual sociología política exige reagrupaciones
nuevas a los viejos encasillamientos dentro de tradicionales
fronteras: mejor dicho enlazar los intereses en perpetuo juego
mediante redes o sea "nets" de interconexiones
regionalizadas, operantes hacia adentro y hacia fuera, al ejemplo
de los "swarm", es decir, de los enjambres de abejas,
según lo dictamina la reingeniería social.
Así las cosas, ¿Quién calificará
para ser el mejor líder?
Definitivamente ni el rey hereditario ni el acordado en componendas
partidistas, ni necesariamente un mesías carismático.
La oferta debe ajustarse a la demanda.
Sin embargo, puede ser un privilegio todavía un gobernante
que sí sepa administrar su carisma para el bien común,
orientado desde la planeación social con miras a la justicia
y calidad de vida, respondiendo al clamor de su gente, mayorías
y minorías.
Antes el estilo era el hombre, mientras que ahora el hombre
debe ajustarse al estilo, a la tecnocracia y mercadocracia!
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- Pero, una urgente post-data.
Alerta el PNUD Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
en su Informe sobre Desarrollo Humano de 1980 a hoy:
"Que de 81 países que han adoptado la democracia,
34 han escogido ser regímenes totalitarios. Se advierte
el peligro de que en la lucha contra el terror se fortalezca
la idea de que para la estabilidad política y el crecimiento
económico, el autoritarismo sea mejor".
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