Revista Chasqui
  Ensayo

Ana Fiol, argentina, periodista y docente universitaria, Investigadora del Forum Sector, WACC
Correo-e ad@wacc.org.uk

ALCA: Una hegemonía difícil de lograr

Ana Fiol

En este artículo vamos a describir al ALCA brevemente desde cuatro perspectivas:
· Como la conclusión exitosa de dos décadas de políticas neoliberales de comunicación.
· Como una extensión del Nafta a todo el continente.
· Como una estrategia de integración económica y control político vital para USA vis à vis los bloques económicos Europa y Asia/Pacífico.
· Como una política económica de integración que provoca la resistencia regional más organizada del último siglo.

La reforma neoliberal de los medios es parte de una transformación general de las estructuras de poder de América Latina

Irradia, imanta, capta e inmoviliza primero ..Para pronto motivar en su seguimiento a crecidas y multitudinarias masas. Más aún suscita popularidad, respaldo y fidelidad.

El carisma.¿Qué es? y, ¿En qué consiste su influjo?

Quien lo tiene, es consciente de poseerlo y lo aprovecha. Quienes lo perciben en ese Alguien, se emocionan y se privan. Ni se improvisa ni se presupone ni se construye al deseo. Pero si ya existe, puede apuntalarse más y cultivarlo al gusto.

El carisma se parece al prestigio, pero no es lo mismo ni se escribe igual: aunque ambos se resienten parecidamente. Aunque el primero es mucho más envolvente y más motivador. Además, es de advertir que puede darse el uno sin el otro. Y pueden complementarse.

Los dos siempre han existido. Antes, más limitada su área de influencia, dentro de sociedades más ensimismadas, más reducidas en número y cerradas al exterior. Luego, se desbordaron en sus manifestaciones, cuando la revolución de las masas y a partir del uso de los medios de comunicación colectiva, omnipresentes.
 
Ejemplos
 
El carisma del Cristo histórico durante su vida y milagros en Israel. Y, así mismo, muchos otros líderes religiosos: como Moisés, Mahoma, hace poco Martin Luther King. También tantos jefes natos y los conquistadores, que lograban detonar a las muchedumbres. Es decir ­explicado con mayor propiedad­ movilizar sus actitudes (acostumbradas maneras de pensar) y consecuentes conductas suyas (acostumbrados modos de actuar).
Las definiciones de los diccionarios se basan en tales antecedentes del pasado, como el de la Real Academia Española, el cual desde 1927 precisaba como sigue: Carisma es "el don gratuito que concede Dios con abundancia a una criatura". Concepto místico que al andar galopante del tiempo del siglo XX, la propia Academia amplió así descriptivamente: "Es el don que tienen algunas personas de seducir por su presencia o su palabra".

Sin duda que lo encarnan tal cual los denominados líderes de todo orden, pero particularmente bastantes políticos de oficio y de asombrosa influencia: carismáticos fueron ciertamente un Simón Bolívar, un Hitler, un de Gaulle, un Perón, un Mao-tsé-tung, un Mandela, y por supuesto el anciano Pontífice Juan Pablo II.
Prestigio y carisma
 
Opinaba Gustavo Le Bon en su "Psicología de las multitudes" que el prestigio (que nosotros equiparamos al Carisma) es "una misteriosa fuerza irresistible, de un individuo o una idea, que ejerce su dominación sobre nuestras mentes, paralizando las facultades críticas y llenándonos de asombro y de respeto".

Algunos investigadores van más allá y lo asocian con los fenómenos de la ilusión y del glamour, de la estimación legendaria y por supuesto como causante de la histeria de las muchedumbres.

Lo cierto es que el Carisma ha sido objeto de análisis por los psicólogos y los sociólogos. Asociándolo al estudio de la que Karl Jung denominó "la imagen psíquica" o "imago" resultante de la suma de dos componentes por mitad: o sea de lo que proyecta un sujeto (o persona) y de lo que perciben ­como objeto­ en sus mentes los receptores de dicha comunicación interpersonal.

Basados en el seguimiento de los procesos de la propaganda ideológica, expertos calificados sentaron las bases para una nueva sub-ciencia hoy denominada la Psico-lingüística. Ya antes trajinada por el Ministro alemán Joseph Goebbels que promovió el Nazismo y también por el norteamericano Harold Lasswell, tomando el pulso a la dinámica entre "Poder y Sociedad". De hecho, a la mitad del siglo que se fue, se llevaron sistemáticamente a muchas campañas electorales manipulaciones planificadas de la imagen, del carisma y del prestigio, según consignadas en el libro "Cómo vender un Presidente" cuando eligieron al Presidente J.F.Kennedy.
La Ley del Cambio
 
La Globalización es el nuevo proceso en marcha y son las redes de comunicación el detonante de las nuevas realidades y circunstancias socioeconómicas
 
Hoy en día presenciamos una convincente confirmación de la llamada Ley del Cambio: la cual sostiene que en este mundo lo único que no cambia es el cambio.

Porque una rápida observación de conjunto en derredor de nuestro hábitat planetario y sociopolítico revela que ya no son carismáticos los líderes de nuestras sociedades del siglo XXI!

Pero entonces, cabe preguntarse: ¿Qué nos ha pasado?

Pues que la civilización occidental entera está dando un gran salto hacia lo desconocido, LA ALDEA GLOBAL, de MacLuhan!
La reforma neoliberal concentró la riqueza en una clase transnacional de superricos, y bajó el costo del trabajo, sumiendo a 260 millones de latinoamericanos en la miseria
 
La Globalización es el nuevo proceso en marcha y son las redes de comunicación el detonante de las nuevas realidades y circunstancias socioeconómicas: las ideologías se desvanecieron suplantadas por el autoritarismo de las tecnologías. Pierden su rango las humanidades y predomina la lógica de ciencia y economía.

Antes se buscaba ­como Diógenes en Atenas­ a un hombre providencial para guiarnos y dirigirnos como admirable timonel, un líder fulgurante y avasallador de los de arriba y los de abajo.
Líderes actuales huérfanos de carisma
 
Desde los años 80 los mercados nacionales de medios se diversificaron y casi al mismo tiempo se concentraron
 
Hoy, en cambio, carismáticos no son: un Bush de Estados Unidos, ni un Shroeder de Alemania, ni un Chirac de Francia, ni un Sharon de Israel, ni el recién elegido Presidente de la India, el científico espacial Abdul Kalam, ni tampoco un Duhalde de la Argentina, ni mucho menos el discreto Emperador del Japón.

Sin faltarle el respeto a jefes como Fidel Castro otoñal.

Es que antes el estilo era el hombre, mientras que ahora el hombre debe ajustarse al estilo, a la tecnocracia y mercadocracia! La actual sociología política exige reagrupaciones nuevas a los viejos encasillamientos dentro de tradicionales fronteras: mejor dicho enlazar los intereses en perpetuo juego mediante redes ­o sea "nets"­ de interconexiones regionalizadas, operantes hacia adentro y hacia fuera, al ejemplo de los "swarm", es decir, de los enjambres de abejas, según lo dictamina la reingeniería social.

Así las cosas, ¿Quién calificará para ser el mejor líder?

Definitivamente ni el rey hereditario ni el acordado en componendas partidistas, ni necesariamente un mesías carismático. La oferta debe ajustarse a la demanda.

Los multimedia se aliaron con los bancos extranjeros
y los sectores de la minería, aeropuertos, telecomunicaciones e Internet
 
Sin embargo, puede ser un privilegio todavía un gobernante que sí sepa administrar su carisma para el bien común, orientado desde la planeación social con miras a la justicia y calidad de vida, respondiendo al clamor de su gente, mayorías y minorías.

Antes el estilo era el hombre, mientras que ahora el hombre debe ajustarse al estilo, a la tecnocracia y mercadocracia!
 
Pero, una urgente post-data.

Alerta el PNUD ­Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo­ en su Informe sobre Desarrollo Humano de 1980 a hoy:

"Que de 81 países que han adoptado la democracia, 34 han escogido ser regímenes totalitarios. Se advierte el peligro de que en la lucha contra el terror se fortalezca la idea de que para la estabilidad política y el crecimiento económico, el autoritarismo sea mejor".
 

 Indice