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¿Los periódicos gratuitos
tienen futuro?
Francisco Fernández Beltrán
El sistema informativo de finales del
siglo XX y principios del XXI asiste al empuje de un nuevo tipo
de periódicos, los gratuitos
- En un contexto mediático caracterizado
por la recesión general de la lectura en los países
desarrollados, como ha puesto de manifiesto el estudio de Zenith
Optimedia para la Asociación Mundial de Diarios, el sistema
informativo de finales del siglo XX y principios del XXI asiste
al empuje de un nuevo tipo de periódicos, los gratuitos,
que crecen en cabeceras y ejemplares. Este nuevo modelo de negocio,
que tiene sus propias peculiaridades, no sólo en cuanto
a la distribución, sino incluso en cuanto a la forma de
hacer periodismo, se está llevando a cabo principalmente
por editoras especializadas, pero también por empresas
periodísticas tradicionales que se enfrentan a estos nuevos
competidores, con la fórmula clásica de adelantarse
al enemigo.
Los antecedentes más remotos de la prensa gratuita se
encuentran en los diarios baratos que consumía la clase
obrera norteamericana del siglo XIX, la penny-press, y en las
publicaciones especializadas que han proliferado a lo largo del
siglo XX, sobre todo de carácter cultural o alternativo.
Sin embargo, y al menos en Europa, el verdadero auge no se ha
dado hasta los últimos años, con la aparición
de periódicos generalistas de rápido consumo, pensados
para su distribución en los transportes públicos.
Así es como apareció, en 1995, Metro en Estocolmo,
actualmente el cuarto diario del mundo por número de lectores
y el mayor de los gratuitos con 23 cabeceras en 15 países.
Junto a la compañía sueca Metro Internacional,
el Grupo 20 Minutes AG, participado mayoritariamente por la empresa
noruega de medios Shibsted, dominan el grueso de este sector.
En España, y según la última oleada del
Estudio General de Medios (EGM), Metro alcanza los 641.000 lectores
entres sus dos cabeceras en Madrid y Barcelona, algo menos que
las dos ediciones de 20 Minutos en estas mismas ciudades, que
iniciaron su andadura un poco antes, bajo la cabecera de Madrid
y Más y Barcelona y Más, gracias a la visión
de futuro de los periodistas José Antonio Martínez
Soler y Arsenio Escolar, antes de su integración en el
grupo noruego.
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- Amenaza o complementariedad
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- La incursión de las dos grandes
multinacionales de la prensa gratuita en el mercado periodístico
español no ha dejado indiferentes a las empresas de la
prensa tradicional, que se han planteado toda una serie de estrategias,
ante lo que consideran una amenaza incipiente, y que va desde
la confrontación directa hasta la copia del modelo. Ejemplos
de ello son las batallas de la Asociación de Editores
de Diarios Españoles (AEDE) por regular la distribución
de la prensa gratuita, mediante ordenanzas municipales y su negativa
a incluir los gratuitos en el Estudio General de Medios. En el
primer caso, los editores clásicos han logrado algunos
éxitos, como el del Ayuntamiento de Madrid, que ha prohibido
el reparto de los gratuitos a menos de 50 metros de los quioscos,
ha limitado la presencia de repartidores en los accesos al transporte
público y ha fijado el horario de reparto de 7 a 11 de
la mañana. En el segundo caso, la victoria ha sido de
los nuevos periódicos, que tras un año han conseguido
que la Asociación para la Investigación de Medios
de Comunicación (AIMC) les incluya en sus oleadas periódicas
del EGM, pese a la fuerte negativa inicial de AEDE, que considera
que los periódicos gratuitos y los de pago no son iguales,
como no lo son sus públicos, y que por tanto no deberían
mezclarse en el sistema de medición de audiencias.
En el otro lado están las apuestas de determinados editores
tradicionales por lanzar sus propios gratuitos, como ha sido
el caso del grupo Correo, que publica Nervión, en Bilbao,
o el de la empresa PECSA, integrada en el Grupo Z, que solo en
la provincia de Castellón edita 14 gratuitos locales,
dos deportivos y uno especializado.
Frente a estos planteamientos, los editores de prensa gratuita
se defienden argumentado que no suponen más competencia
para los periódicos convencionales que el resto de medios,
y que incluso crean nuevos lectores. Joan Francesc Domene, director
adjunto de Barcelona y Más, lo dejó muy claro en
el I Congreso de Comunicación Local (ComLoc), celebrado
en noviembre del pasado año en la Universitat Jaume I,
cuando afirmó que "nuestros lectores no compran diarios,
o lo hacen muy esporádicamente. Creamos un hábito
de lunes a viernes, solo los días laborables () Nosotros
no competimos con la prensa de pago por sus lectores, competimos
por la publicidad y creemos que podemos ser complementarios con
la prensa de pago. Hay gente que lee la prensa gratuita y se
compra luego su periódico. Nos comentan que seleccionan
lo que quieren leer y luego leen, con mayor amplitud, lo que
quieren saber con más detalle". En términos
similares se manifiestan los directivos de Metro Internacional,
que cifran en 35 años la edad media de sus lectores, frente
a los 41 años en que se sitúa el lector de la prensa
de pago según el "Libro Blanco de la Prensa Diaria",
presentado el pasado abril por AEDE.
La prensa gratuita que se ha desarrollado en Europa, parte
de un modelo diferenciado de la prensa pagada
-
- Pero más allá de la lucha
por la audiencia, la verdadera batalla entre la prensa de pago
y la gratuita se libra en el terreno publicitario, sobre todo
tras el retraimiento de los anunciantes desde el 2001, año
en el que la inversión cayó un 11% en España,
una tendencia que se ha ralentizado a lo largo del 2002, pero
que todavía no se ha invertido. Aunque los diarios convencionales
tienen una menor dependencia de la publicidad que los gratuitos,
cuya única vía de ingresos es ésta, su mayor
estructura de costes les hace especialmente sensibles a cualquier
retroceso en sus sistemas de financiación. Así,
mientras entre los primeros el coste de producción por
cada mil ejemplares está en una media de 40 euros, en
el caso de la prensa gratuita apenas supera los 25. Las cifras
reales sobre la inversión publicitaria en la prensa de
pago y en la gratuita, y sobre todo la posible reducción
que pueda haber sufrido la primera por causa de la segunda, se
desconocen o no son totalmente fiables, pero sin duda es en este
terreno donde la competencia se advierte con toda su crudeza,
ya que los gratuitos pueden argumentar que crean nuevos lectores,
pero no nuevos anunciantes, y menos en un contexto de recesión
internacional.
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- Un modelo apolítico y próximo
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- Independientemente de que se dirijan a
los mismos lectores, o a otros, y de que pugnen diariamente por
la inversión de iguales o diferentes anunciantes, lo cierto
es que la prensa gratuita que se ha desarrollado en los últimos
años en Europa lo ha hecho a partir de un modelo ciertamente
diferenciado de la de pago. El primer rasgo distintivo es la
ausencia de confrontación política. Se trata de
un periodismo que pone el acento en el interés humano
de los acontecimientos, más allá de las meras declaraciones
partidistas y que busca sobre todo la difusión de informaciones
cercanas al lector, algunas de las cuales no tienen cabida normalmente
en la prensa de pago. En este sentido, resulta muy esclarecedora
la apuesta de todos los gratuitos por las ediciones locales.
Un hecho que no está ligado únicamente a su sistema
de distribución en el transporte público metropolitano,
sino que responde en gran medida a un modelo de periodismo de
proximidad y que se refleja también en otros aspectos,
como el tratamiento personalizado de la información, con
la identificación abundante de los protagonistas de las
noticias y profusión de fotografías con gente de
la localidad. La ausencia de contenidos políticos, por
el contrario, sí que encuentra su justificación
en el modelo de negocio, porque, como sostiene Ramón Pedrós,
director editorial de Metro Internacional para España,
"yo no quiero que nadie me rechace el periódico".
Así, mientras una determinada filiación política
puede ser un atributo que haga decantarse al lector por un diario
concreto, entre la oferta variada de un quiosco, esta misma filiación
puede actuar como un elemento refractario del periódico
que se entrega gratuitamente.
La prensa gratuita ha combatido el perjuicio de que todo lo
que se paga vale y es creíble
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- Junto a estos rasgos de contenidos, la
prensa gratuita de información general, no especializada,
presenta también otras peculiaridades de estilo que la
diferencian de la convencional. Se trata, principalmente, de
un modelo informativo basado en la concisión; un periódico
con todas las secciones que no ocupa más allá de
28 a 32 páginas y que está pensado para ser leído
rápidamente, entre 20 a 25 minutos. Ello obliga a los
periodistas a una labor de condensación muy importante,
pero también al lector a cambiar algunos de sus hábitos
de lectura.
- La búsqueda de la credibilidad
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- Con todo, el principal rasgo de estos
nuevos periódicos es precisamente el que los define, el
de la gratuidad. Un rasgo que en los países occidentales,
y en especial en España, les ha llevado a sobrellevar
el prejuicio de que aquello que se da, que no tiene un coste
para el consumidor, no es de calidad ni creíble. Este
prejuicio no se observa en otros medios no de pago, como la televisión,
la radio o la propia Red, pero los siglos de tradición
del periódico de pago no se pueden obviar fácilmente.
Frente a ello, los gratuitos han conformado toda una estrategia
que está dando sus frutos y que le ha permitido alcanzar
el respeto de los lectores y también de gran parte de
la profesión periodística. La imparcialidad informativa,
la objetividad y la independencia son las tres grandes banderas
que ondean estos nuevos periódicos, para intentar librarse
del estigma de lo gratuito. Junto a esta filosofía, que
comparte la mayoría de la prensa convencional, los gratuitos
buscan sobre todo la credibilidad mediante un control férreo
de la publicidad, su única vía de ingresos. En
este sentido, se muestra celosamente escrupulosa a la hora de
separar los contenidos informativos de los publicitarios y se
cuida mucho de no saturar sus ediciones de inserciones publicitarias.
A este respecto, cabe señalar que las dos grandes multinacionales
de la prensa gratuita cuentan con una norma deontológica
que les impide sobrepasar un determinado porcentaje del espacio
total del periódico para publicidad. Una sobresaturación
de anuncios podría provocar el rechazo del lector, al
considerar que el periódico se trata de un mero soporte
publicitario, cuya oferta informativa no constituye más
que un reclamo de dudosa calidad. Este porcentaje de espacio
destinado a la publicidad varía, según los periódicos,
del 33% al 48% del total, unas cifras que en muchas ocasiones
son incluso inferiores a las que presenta la prensa de pago,
que no tiene que hacer frente a esa supuesta precaución
del lector, ante el exceso de anuncios.
Además, las propias informaciones son otro de los factores
clave para la credibilidad de los periódicos gratuitos.
La elaboración de las noticias ha de cuidarse y encontrar
una fórmula adecuada que combine la necesaria brevedad
de los textos, con un contenido completo sobre el hecho noticioso
y una redacción clara y atractiva.
- Perspectivas de futuro
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- No sabemos si la prensa gratuita acabará
con el tiempo por desbancar a la de pago, aunque lo cierto es
que ésta es ya una realidad y que está en auge
en todos los países desarrollados. Para algunos, los diarios
gratuitos representan el futuro de la prensa o de los medios
impresos. Para otros, los periódicos convencionales están
llamados a perdurar todavía por mucho tiempo, aunque su
ámbito se vaya reduciendo al de un pequeño sector
de lectores, dispuestos a pagar por recibir contenidos más
elaborados y profundos. Por nuestra parte, creemos que la prensa
gratuita, aunque comparte con la de pago muchos de sus atributos,
como también lo hacen los diarios electrónicos,
está llamada a ser un medio más, con entidad propia.
Así, y pese a que presenta similares códigos lingüísticos,
metalingüísticos e icónicos, como también
hace la Red, la prensa gratuita que incluso comparte el
soporte con la tradicional cuenta con suficientes características
intrínsecas, específicas, como para llegar a considerarla
una estrella más de esa Galaxia Guttenberg que no ha dejado
de expandirse desde su nacimiento.
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- La prensa gratuita no solamente se
distribuye en el transporte metropolitano sino en cualquier sitio
próximo al potencial lector
-
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- Mayor información puede obtenerse:
· Referencias internet:
» Asociación Catalana de la Prensa Gratuita
http://www.prensagratuita.com/
» Los cambios de la prensa, por Pacho Linde
http://wwwvistazoalaprensa.com/firmas/index2.asp?Id)=32
» El enigmático modelo de negocio de la prensa gratuita,
por Josef Kotzrincker
http://www.baquia.com/com20020226/art00013.html
» Cadena Metro http://www.metropoint.com
» Oficina de Justificación de la Difusión-España
http://www.ojd.es
· Referencias Bibliográficas:
» La prensa local y la prensa gratuita, Rafael López
Lita, Francisco Fernández Beltrán y Ángeles
Durán Mañes (eds.) (2002)
» La Prensa gratuita en Galicia: á conquista da
competitividade, Jacinto Ruiz y Carlos Quintana (1996)
» La presse gratuite française dans la perspective
europeénne, Caroline Brunt et Joel Moriot (1991)
» La prensa gratuita, Alfonso Nieto (1984)
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