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La
"Ley Pinochet de Telecomunicaciones"
Disputa por el dial
Marcela A. Amaya García
La llegada de estos capitales extranjeros
ha significado una concentración muy importante de la
propiedad que no se conocía en Chile
- El pasado 19 de agosto la radiodifusión
chilena conmemoró un nuevo aniversario: la celebración
de ochenta años de existencia, que fue opacada por la
denuncia de parte de la prensa en contra de la Asociación
de Radiodifusores de Chile (ARCHI) de estar efectuando un "lobby
secreto" con el Gobierno y parlamentarios, con el objeto
de mantener las concesiones radiales otorgadas, en 1982, al amparo
de la Ley General de Telecomunicaciones, más conocida
como "Ley Pinochet de Telecomunicaciones".
Mientras la ARCHI (entidad gremial que agrupa a las denominadas
radios comerciales) ha desmentido a los cuatro vientos dicha
situación.
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- Estadísticas
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- Las estadísticas son decidoras.
Los últimos datos entregados por la ARCHI señalan
que, en Chile, existen de Arica a Punta Arenas (incluida Isla
de Pascua y Tierra del Fuego) 1.264 radios comerciales (1094
en Frecuencia Modulada y 170 en Amplitud Modulada), que transmiten
con potencias que bordean los 50 y 100 mil watts.
De acuerdo al estudio "La Radio del 2000" realizado
por el Departamento de Sociología de la Universidad de
Chile y la empresa GESTRA, "el 99% de los chilenos escucha
radio". En promedio, oyen 4,6 horas diarias. Cifra similar
a la registrada en países desarrollados como Alemania,
Reino Unido, España e Italia.
Frente a los otros medios, la radio, es considerado el más
cercano (62,4%), el que mejor los interpreta (54,7%) y con el
que más se identifican (58,1%). A su vez, la radio es
principalmente usada para oír música (91%), entretenerse
(75%) e informarse (49,9%)
Asimismo, según cifras extraídas del libro "La
Libertad de Expresión en Chile", en la actualidad,
el capital extranjero "cuenta con más del 50% del
'rating' y, por lo tanto, capta más del 60% de la publicidad
radial". Al respecto, Abel Esquivel, secretario de la ARCHI
en el libro citado afirma: "La llegada de estos
capitales extranjeros ha significado una concentración
muy importante de la propiedad que no se conocía en Chile".
Y agrega: "Creo que ahí hay una tarea pendiente de
parte de la autoridad política, que ha aplicado a la radiotelefonía
las mismas normas que cualquiera otra actividad económica".
Operan también en Chile cerca de 200 radios comunitarias.
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- Génesis del conflicto
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- Las raíces históricas de
la lucha por el dial, que se hizo pública el 2 de julio
de este año, fruto de un artículo periodístico
aparecido en <www.primeralinea.cl>, datan de la década
del ochenta. El uso del espectro radioeléctrico en Chile,
hasta esa fecha, era regulado por el Decreto con Fuerza de Ley
N° 4 de 1959 o Ley General de Servicios Eléctricos,
que fijaba las normas de operación del sistema y que puso
fin a la facultad presidencial de otorgar el acceso a la emisión
radial.
El 2 de octubre de 1982 este cuerpo legal fue reemplazado por
la Ley General de Telecomunicaciones, disposición legal
nacida sin discusión parlamentaria, puesto que en aquella
época el Congreso había sido disuelto por la Dictadura
del General Augusto Pinochet Ugarte.
Los efectos de la nueva normativa fueron inmediatos. Casi de
manera gratuita se entregaron concesiones radiales por 25 años
a los nacientes empresarios de la radiodifusión. Así,
poco a poco fueron desapareciendo las radios locales por falta
de ingresos, las que fueron absorbidas por cadenas nacionales
tales como Cooperativa, Chilena y Agricultura. Esta última
ligada a la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y ferviente
opositora al Gobierno de Salvador Allende.
El éxito financiero alcanzado en el negocio de la radiodifusión
durante la Dictadura, abrió el hambre a los capitales
extranjeros. A partir de 1990, la colombiana cadena Caracol y
la venezolanaestadounidense Iberoamerican Media Partners,
llegaron a Chile para comprar y crear nuevas radios.
En cualquier caso, marzo de 1990 fue una fecha clave para la
radiotelefonía chilena. Los nuevos bríos y colores
de la Democracia y el deseo de retomar el desarrollo sustentable
del país, interrumpido por la instauración del
Régimen Militar, significaron el surgimiento de nuevos
medios de comunicación. Específicamente, haciendo
uso de un vacío legal, se iniciaron las transmisiones
de las llamadas Radios Comunitarias, donde jóvenes, mujeres
y hombres encontraron un espacio de expresión.
Pero el sueño duró poco. A mediados del año
1992, la Derecha Política en conjunto con la ARCHI acusaron
constitucionalmente al entonces Ministro de Transportes y Telecomunicaciones
del democratacristiano Gobierno de Patricio Aylwin. El objetivo
fue modificar la ley de radiodifusión existente desde
el 80 para silenciar las transmisiones de las nacientes radios.
Estas siguieron funcionando en franca ilegalidad, hasta 1994,
cuando se realizaron los cambios solicitados, estableciéndose
en la Ley General de Telecomunicaciones lo siguiente:
· Artículo N°3: Dentro de los servicios de
radiodifusión sonora, el servicio de Radiodifusión
de Mínima Cobertura constituye una subcategoría.
Este servicio utiliza una estación de radiodifusión
cuya potencia radiada no exceda de 1 watt como máximo,
dentro de la banda de los 88 a 108 Mhz. Esto es, la potencia
del transmisor y la que se irradia por antena no podrá
exceder de 1 watt y su cobertura, como resultado de ello, no
deberá sobrepasar los límites territoriales de
la respectiva comuna.
·Casi de manera gratuita se entregaron concesiones
radiales por 25 años a los nacientes empresarios de la
radiodifusión
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- Artículo N° 13 B: Tratándose
de servicios de Radiodifusión de Mínima Cobertura,
la Subsecretaría de Telecomunicaciones regulará
la optimización del uso del espectro radioeléctrico
que se les ha asignado, según parámetros técnicos,
para evitar toda clase de interferencias con los otros servicios
de Telecomunicaciones. Al efecto, establecerá la cantidad
de Radioemisoras de Mínima Cobertura que podrá
autorizar en cada comuna, su frecuencia y las características
técnicas del sistema que podrán usar en cada lugar
del país, para la cual se solicite este tipo de concesiones.
La concesión y la modificación de estos servicios
se regirá por las mismas normas que regulan las concesiones
de servicios de telecomunicaciones de libre recepción
o de radiodifusión, con las siguientes salvedades:
a. La concesión sólo podrá perseguir finalidades
culturales o comunitarias o ambas a la vez. Asimismo, les queda
prohibido radiodifundir avisos comerciales o propaganda de cualquier
especie.
b. El plazo de las concesiones será de tres años,
renovables por iguales períodos.
c. La concesión será asignada a la postulante cuyo
proyecto asegure una óptima transmisión, excelente
servicio y el debido cumplimiento de los fines para los cuales
se solicitó la concesión.
d. En caso que dos o más concursantes estén en
condiciones similares, la concesión se resolverá
entre estos por sorteo público.
En relación a las concesiones de radios comerciales se
determinó lo que sigue:
· Artículo N° 8: Las concesiones de radiodifusión
se otorgarán por 25 años respecto de los cuales
la concesionaria gozará de derecho preferente para su
renovación.
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- En pie de guerra
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- La reacción de la Asociación
de Radiodifusores de Chile (ARCHI) ante el texto publicado en
www.primeralinea.cl, donde su autor Manuel Torres escribió:
"Pese a que el próximo año vence la llamada
Ley Pinochet de las Telecomunicaciones aquella que de manera
casi gratuita entregó por 25 años la concesión
a las hoy florecientes radios comerciales FM y sin que hasta
el momento se discuta en el Parlamento una nueva legislación,
la ARCHI realiza un secreto e intenso lobby entre parlamentarios
y funcionarios de la Subsecretaría de Telecomunicaciones
para mantener los derechos de frecuencia"; no se hizo esperar.
En respuesta a los dichos de Torres, el Presidente de la ARCHI
César Molfino en el sitio web de la institución,
desmintió: "Es totalmente falso que ARCHI esté
haciendo un lobby secreto para prevenir una situación
de graves consecuencias para la radiodifusión. Desde hace
varios años, ARCHI ha solicitado al Supremo Gobierno y
al parlamento, la prórroga hasta el 2010 de las concesiones
que vencen a partir del 2004. Esta ha sido una tarea pública
que consta en la Subsecretaría de Telecomunicaciones,
en las Comisiones de Telecomunicaciones del Senado y de la Cámara
de Diputados".
La razón esgrimida por Molfino, en la misiva, para solicitar
la prórroga de las concesiones es, básicamente,
el cambio tecnológico de lo análogo a lo digital,
que deberán enfrentar los empresarios sin tener aún
definido el marco técnico ni legal. "Se concretaría
una injusticia manifiesta y discriminatoria al mantenerse vigente
la renovación el 2004", afirma. En cuanto a las radios
comunitarias recalca: "ARCHI ha apoyado ante el Supremo
Gobierno como ante el Parlamento, que se aumente la duración
de las concesiones de mínima cobertura de tres a cinco
años, sin alterar sus otras características".
El futuro acuerdo
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- Con este panorama, en el que ambas partes
se presentan inflexibles en sus respectivas posturas y, sin una
posición clara del Gobierno, una posible solución
al conflicto se torna lejana, inmensa y, tal vez, inalcanzable.
No obstante, varias son las voces que se han alzado para entregar
pistas plausibles de estudiar. Tal es el caso del docente Carlos
Cádiz, quien ha dicho que "por la vía de modificar
la ley, sería posible establecer bajo ciertas limitaciones
la publicidad pagada". Para él, "esto vendría
a solucionar en gran medida las actuales necesidades de recursos".
Por el momento, no hay nada cierto. La Subsecretaria de Telecomunicaciones
no ha emitido ninguna norma, sólo modificó en noviembre
de 1998 el Plan General de Uso del Espectro Radioeléctrico,
fijando la banda de 1.452 a 1.492 Mhz a la Radiodifusión
Sonora Digital.
Sin embargo, con la actual disputa encarnizada por el dial análogo,
casi utópico, suena a hablar de radio o concesiones digitales,
pues como dijo la Doctora en Comunicación de la Universidad
Pontificia de Salamanca, Emma Rodero: "Ser digital es ser
diferente. No se trata de una invención, sino que está
aquí y ahora. Podríamos decir que es genético
por naturaleza, ya que cada generación será más
digital que la que le precede. Los bits que controlan ese futuro
digital están cada vez más cerca".
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