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Nueva profesión:
Periodista digital
- Los periodistas se han convertido simultáneamente
en emisores
- y receptores de la información
que circula en la red
La aparición
y posterior desarrollo de Internet supuso la aparición
de un nuevo medio de comunicación. Para Javier Echevarría,
primero fue la prensa, luego la radio, después la televisión.
Ahora asistimos al nacimiento de un nuevo soporte para la información,
que será la materia prima más valiosa del siglo
XXI. Parece lógico pensar que si en su momento la radio
y la televisión crearon un nuevo tipo de profesional,
Internet, quizá más como un nuevo soporte que como
una herramienta de trabajo, creará un nuevo tipo de periodismo.
Se rompe con la comunicación lineal y unidireccional de
un emisor a un receptor e implica una serie de cambios fundamentales
respecto a las rutinas del periodismo tradicional. Cambia la
actitud del receptor ante el medio. Tal y como recuerdan Canga,
Coca, Martínez Ribera, Cantalapiedra y Martínez
Odriozola, no es tan cómoda y relajada como ante la radio
y la televisión, ni permite tantas posibilidades en el
momento y lugar de la recepción de los mensajes como con
la prensa clásica. Requiere, asimismo, del dominio previo
de una serie de habilidades y conocimientos técnicos que
no son exigibles en ninguno de los otros medios.
Asistimos a la aparición de un nuevo profesional del Periodismo.
Para Quim Gil, una buena parte de las rutinas del periodista
en red no son coincidentes a las de los periodistas convencionales.
Ni siquiera a las de los periodistas convencionales que trabajan
y publican en un soporte digital. Muchos periodistas triunfarán
directamente en Internet, sin pasar por la redacción de
un periódico, radio o televisión, como es el caso
de Matt Drudge que en su web fue la primera persona en destapar
el escándalo de la becaria estadounidense Mónica
Lewinsky. Tal y como recoge Pedro A. Muñoz, algunos periodistas,
por ejemplo, muchas veces no tendrán que volver a su redacción
para escribir, entregar sus artículos y buscar las ilustraciones
correspondientes a un tema que acaben de cubrir. Simplemente
escribirán desde el mismo lugar del suceso, tecleando
sobre potentes ordenadores portátiles, equipados con una
serie de programas de diseño, procesador de textos y gráficos,
con lo que ganarán en rapidez y efectividad, ya que cada
mañana al conectarse con su medio y tras participar, mediante
la videoconferencia, en el diario consejo de redacción,
recibirán vía módem el diseño de
los espacios asignados (columnas, páginas o simples recuadros)
a sus artículos, reportajes, comentarios o informes, con
indicaciones sobre el número de líneas por escribir,
espacio para titulación, etc.
Respecto al cambio en la rutina de los periodistas se refiere
también María Teresa Sandoval Martín, para
quien el uso de Internet ha convertido a aquellos, simultáneamente,
en emisores y receptores de la información que circula
en la red.
- Internet, una herramienta de trabajo,
que creará un nuevo tipo de periodismo
-
- El desafío profesional
-
- Con el advenimiento de Internet, como
en su momento ocurrió con la aparición de otras
muchas y, en aquel entonces, nuevas tecnologías, el profesional
en el terreno de la comunicación se enfrenta a un nuevo
reto profesional. Sin embargo, éste no debe contentarse
simplemente con adaptarse al cambio, como si de una moda se tratase,
y tampoco se ha de limitar a utilizar un nuevo lenguaje. Se le
plantea como exigencia comprender y controlar las nuevas características
de los medios. De lo que se trata es de ser protagonistas, no
espectadores, de la revolución tecnológica a la
que estamos asistiendo, para poder convertir en realidades las
promesas de la era digital.
El nuevo paisaje mediático presenta una serie de convergencias
y transiciones que han de ser tenidas en cuenta ya que constituyen
las notas dominantes de esta nueva era digital:
- En la era analógica, la clave de la comunicación
era la transmisión de información, mientras que
en la era digital, lo es la producción de contenidos.
- El público pasivo de los medios tradicionales se ha
convertido en usuario activo. Ya no se contenta únicamente
con el consumo de medios interactivos, sino que también
participa en la producción de contenidos.
- La diferenciación entre medios personales (teléfono,
correo) y medios colectivos (televisión, prensa) cada
vez es más sutil en un entorno de confluencia ya bautizado
como "conectivo" (De Kerckhove, 1999).
- Los portales y las cibercomunidades surgen precisamente como
ámbitos de confluencia entre los servicios de información
personalizada y los medios de información pública.
- De la unión de la escritura con los medios digitales
surge un nuevo modo de estructurar y acceder a la información,
denominado "hipertexto".- Las fronteras que separaban
a los medios, en función de su soporte y de los formatos
de información, desaparecen con el desarrollo de Internet.
Los sólo digitales, así como las versiones electrónicas
de los medios tradicionales, constituyen nuevas realidades mediáticas.
- La Web tiende cada vez de modo más evidente hacia la
confluencia entre PC y TV, y el lenguaje audiovisual acaba imponiéndose
en la cultura digital.
- El papel tradicional de los periodistas como filtro o gatekeepers,
así como la función clásica de agenda-setting,
propia de los medios convencionales, aparece hoy menos cuestionada
y desde luego compartida. La Red permite el acceso directo del
público a las fuentes de información, sin la mediación
profesional de los comunicadores, y ofrece, por primera vez en
la historia de la comunicación, acceso universal a un
sistema mundial de publicación que funciona, igualmente,
al margen de los profesionales.
Estos cambios plantean redefinir con urgencia el perfil y las
exigencias profesionales de los comunicadores.
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- Asistimos al nacimiento de la materia
prima más valiosa del siglo XXI
-
- La tradición del oficio
-
- En 1993, el San Jose Mercuri News ponía
a disposición de los pocos usuarios de Internet de la
época una versión electrónica del diario.
Desde esa fecha, alrededor de cinco mil periódicos se
han puesto en línea, en todo el mundo. Sin embargo, más
que los números, lo relevante para la profesión
son los nuevos conocimientos que, a través de la práctica
del periodismo en Internet, están surgiendo. Todos, alimentados
por años de historia de los medios de comunicación
y del propio oficio de informar.
No se lee de la misma forma en una pantalla, que en el papel.
Los años han dado experiencia. En un primer momento, ingenieros
en informática fueron los encargados de la creación
y mantenimiento de las primeras páginas web de los medios
de comunicación con presencia en la Red. Hoy en día,
cada vez más periodistas son los responsables y productores
de esas páginas. El New York Times, por ejemplo, tiene
más de 100 personas trabajando para su sitio web. En Francia,
Le Monde esperaba tener unas 50 al final del año 2000.
Sin embargo, muy pocos de los periodistas que hoy trabajan en
estos medios tenían experiencia en este terreno. La mayoría
de quienes lo han hecho, se formaron en la práctica.
A nadie se le escapa que es necesario aprender a ser periodistas
en línea. Que sepan que en el periodismo en línea
no cambian los fundamentos del oficio, es decir, saber redactar
una nota, saber realizar un trabajo de investigación,
saber cuál es el mensaje esencial de un artículo,
qué es un título, un antetítulo, un sumario;
todo lo que constituye la deontología del periodismo,
etc.. Internet no cambia todo eso en lo fundamental, pero, tal
y como señala Eduardo Castañeda , los periodistas
que quieran llevar su carrera hacia allá tienen que aprender
a redactar artículos para Internet, porque ahí
estamos en un nuevo medio, con todos sus componentes. Lo que
quiere decir que se está ante una forma de tratar la información
que es específica al nuevo medio. No leemos igual en una
pantalla que como leemos en el papel; hay una lectura arborecente;
existe una interactividad; y todo eso hace que estemos usando
un soporte tecnológico en el cual se necesita tratar,
presentar la información de una cierta manera.
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- El trabajo editorial
-
- Desarrollar un periódico en Internet
o cualquier otro medio- resulta más que interesante:
no se parece a ningún otro medio, pero sí combina
elementos de la radio, la televisión y la prensa escrita.
Sonidos, imágenes, y contenidos escritos pueden aparecer
de manera integral en una página web, lo cual hace del
editor en línea un productor de su propia página.
Frente a la necesidad de encontrar periodistas que trabajen también
como productores que empleen la tecnología para presentar
sus notas, reportajes o entrevistas en una pantalla de ordenador,
aparece un nuevo problema: el de los contenidos.
Basándonos en los periódicos en línea, se
manejan secciones de noticias, finanzas, deportes, entretenimiento,
cultura, etc. Pero también se han añadido contenidos
sobre mujeres, niños, esoterismo, sexualidad, salud, tecnología
y ecología; temas que por lo regular no tienen tanta cobertura
en la prensa tradicional. La razón es sencilla: son los
usuarios quienes van marcando la pauta de lo que desean leer
y le quitan al editor esa fuerza autoritaria sobre qué
presentar y de qué manera.
Si bien es importante proporcionar instrumentos para la mejor
navegación o funcionalidad de los sistemas, cualquier
medio en Internet se hace a diario con una dinámica en
la que el usuario participa de los contenidos que desea encontrar.
El juicio editorial tiende a transformarse y ese poder de decisión
con que el periodista cuenta en otro medio, se ha visto reducido
en Internet. Ahora tiene un jefe más con quien debatir
los temas y encuentra una manera más de acercarse a su
público. La información fluye tal y como los usuarios
quieren que sea, pues es el mismo ciberusuario quien interactúa
con el sistema y con otros usuarios a través de las comunidades
virtuales según sus intereses. Las informaciones políticas,
más propias de medios pertenecientes a otra época
(tal y como recuerdan César Coca y J.L. Peñalva),
han perdido terreno frente a la información relacionada
con economía, tecnología, salud, ecología
y sexualidad; en una palabra, con temáticas más
especializadas. Por esa razón se dice que Internet ha
democratizado el uso de contenidos informativos. Sin embargo,
parece necesario hacer una reflexión. La democratización
llega tan sólo a una parte de la población, pues
únicamente quien tiene un ordenador y acceso a la línea
telefónica, ingresa en Internet.
En lo que a nuestra labor periodística se refiere, quiero
entender esa democratización como la posibilidad de que
sean los mismos usuarios quienes participen en la elaboración
de los contenidos. ¿Dónde queda aquí el
papel del periodista? Él ya no es el único que
elabora la información, por lo que se puede correr el
riesgo de que el intermediario tiende a desaparecer. De esa manera,
me atrevo a decir que también se pierde uno de los elementos
propios e indispensables de nuestra labor: el narcisismo.
-
- Muchos periodistas triunfarán
directamente en Internet, sin
- pasar por la redacción de un
periódico, radio o televisión
-
- Dos tipos de profesionales
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- Para la propia Sandoval Martín
en la actualidad hay que distinguir dos tipos de profesionales
en el sector de la comunicación, si bien en ambos casos
trabajan con contenidos existentes en la red: los que desempeñan
actividades tradicionalmente periodísticas y los que buscan,
procesan, analizan o redactan contenidos para espacios en la
red. Es decir, por un lado, están los profesionales que
utilizan Internet para elaborar las noticias de los medios tradicionales
o para el periodismo que tiene únicamente presencia digital
y, por otro, los profesionales que desarrollan diferentes tareas
con la extraordinaria cantidad de información que está
disponible a través de la World Wide Web.
Las tendencias actuales (televisión y radio digitales,
Internet, etc.) nos obligan a pensar que tal vez en un futuro,
a corto plazo, todos los periodistas acaben siendo 'digitales'.
Negroponte afirmaba en 1995 que ser digital supondrá la
aparición de un contenido totalmente nuevo. Surgirán
nuevos profesionales, inéditos modelos económicos
e industrias locales de proveedores de información y entretenimiento.
Y estaba en lo cierto, ya que Internet no sólo está
cambiando los modos de acceso a la información por los
usuarios, el modelo de comunicación tradicional y las
empresas de comunicación, sino también el perfil
del periodista.
- Periodistas interactivos
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- Ahora bien, como recuerda Quim Gil, unos
podrán trabajar conforme a una rutina periodística
clásica, adaptadas y evolucionadas hacia el medio digital,
y otros, los periodistas en red, crearán y consolidarán
nuevas rutinas, propias de un proceso de comunicación
multimedia, multilineal e interactivo. Tal y como señala
Bernardo Díaz Nosty, frente a quienes han teorizado sobre
la nueva utopía del orden virtual, en la que se destruye
al mediador como manipulador al servicio de intereses concretos
y abre el caudal inmenso del acontecer y del conocer a la autogestión
individual, el papel del mediador sale reforzado con el concepto
de periodista interactivo, incluso en las tareas de crear soluciones
especializadas y personalizadas a la medida de las demandas de
los distintos segmentos de audiencia. La interactividad del periodista
será otra fuente de información. Los usuarios comunicarán
al periodista informaciones, dudas, etc., y éste realizará
su labor de forma más completa. Habrá contacto
directo con el lector, podrá interactuarse con él,
conocerle, y saber cuál y cómo es la información
que necesita y solicita.
Internet, el nuevo eslabón
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- Internet constituye, junto a la informática,
el último eslabón de las nuevas tecnologías
aplicadas al proceso productivo del periodismo. Tal y como recoge
Virginia Luzón Fernández, para el periodista, las
nuevas tecnologías de la información son a la vez
un campo de estudio y una herramienta de trabajo imprescindible
en su práctica cotidiana.
Hoy en día, una de las principales preocupaciones de los
periodistas es saber qué hacer con el exceso de información
a su alcance, ya que cada vez más los medios digitales
incrementan sus contenidos a un ritmo vertiginoso. Por ello,
ante el empuje de las nuevas tecnologías de la información,
y en concreto de Internet, el mundo de la comunicación
debe enfrentarse al reto de adaptar las organizaciones y modos
tradicionales del periodismo a los formatos y herramientas que
impone la red.
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