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Convergencia de los
medios
- Cuando se estudia la evolución
de la convergencia multimedia en los medios de comunicación
es frecuente encontrarse con análisis reduccionistas.
En muchos de esos análisis tiende a destacarse la tecnología
como el único parámetro que promueve los procesos
de convergencia y evoluciona con ellos, mientras se olvida o
minusvalora otros aspectos. Sin embargo, el proceso actual de
convergencia en los medios es mucho más rico en matices.
En particular, como trataremos de explicar, en este caso debe
ser considerado también como clave el factor profesional.
Pero antes de llegar
a ese punto, pensamos que es necesario partir de la base: explicar
qué entendemos por convergencia multimedia. Y es que,
a pesar de lo mucho que se habla sobre esta cuestión,
sigue siendo un concepto esquivo, con características
difusas. Pensamos que para analizar a fondo ese proceso de convergencia
y establecer las medidas estratégicas oportunas para abordarlo,
es preciso tener en cuenta varias dimensiones que se articulan
entre sí. Esas dimensiones pueden sintetizarse en cuatro:
la dimensión empresarial, la tecnológica, la profesional
y la comunicativa.
-
- Dimensión empresarial
-
- La convergencia multimedia ha abierto
nuevas posibilidades a los lenguajes periodísticos
-
- Corresponde al nivel más general,
el de las empresas de comunicación que, en los últimos
años, han experimentado un evidente proceso de diversificación
mediática. Esta dimensión comprende el estudio
de las dinámicas de multiplicación de medios en
el seno de un grupo de comunicación, así como los
modos en los que esos medios se coordinan entre sí en
lo económico y en lo editorial. En esta dimensión
destaca un elemento clave en las dos últimas décadas
(1980-2002): la aparición de Internet como nueva plataforma
para el periodismo, que ha obligado a revisar los modelos de
articulación de los medios en el seno de los grupos de
comunicación.
-
- Dimensión tecnológica
-
- Esta dimensión corresponde a la
revolución instrumental que ha tenido lugar en los últimos
años en los procesos de composición, producción
y difusión de la prensa. La tecnología digital
ha traído consigo una reconfiguración profunda
de las tareas periodísticas y ha abierto nuevos horizontes
al periodismo.
Por lo que respecta particularmente a los diarios, la digitalización
y el éxito paralelo de Internet han propiciado nuevas
formas de hacer y difundir la información: los periódicos
electrónicos. La aparición de este tipo de prensa
ha producido una rápida evolución interna en la
tecnología de las redacciones y en los procesos de producción
informativa.
A comienzos de los años 1990, las redacciones de los periódicos
eran cadenas lineales de producción con un objetivo único:
publicar un diario impreso todos los días. Sin embargo,
la aparición de los diarios electrónicos provocó
cambios rápidos en ese modelo. Hacia mediados de la década,
los diarios comenzaron a ofrecer un segundo periódico
a través de Internet, que reproducía más
o menos literalmente los contenidos del periódico impreso.
Apenas un par de años más tarde, hacia 1997, los
periódicos vieron la necesidad de crear redacciones autónomas
que elaboraran contenidos específicos para la versión
digital. Este proceso causó un progresivo distanciamiento
y descoordinación entre las redacciones que, desde hace
dos o tres años, se está intentando superar a través
de la implantación de los sistemas de gestión integrada
de los contenidos (Content Management Systems).
Estos sistemas, basados en el estándar XML, permiten desvincular
la forma del contenido, por lo que la publicación en distintas
plataformas físicas (diario impreso) o digitales (web,
WAP, PDA, PDF, TV interactiva, etc.) se facilita y agiliza. Además,
en paralelo, los propios receptores digitales de información
están experimentando un rápido proceso de convergencia,
caracterizado por una tendencia en crear dispositivos móviles,
interactivos y con capacidad para reproducir contenidos multimedia.
Así pues, para lo que afecta al concepto general de convergencia
multimedia, la adopción de los sistemas de gestión
de contenidos y la proliferación de nuevos dispositivos
receptores digitales añade una segunda dimensión
esencial, en este caso tecnológica, en el proceso de hibridación
entre medios.
-
- Dimensión profesional
-
- La convergencia multimedia en los planos
empresarial y tecnológico no podía dejar de producir
cambios profundos en la labor de los periodistas. Los nuevos
entornos profesionales han hecho que los periodistas, particularmente
en los periódicos, vean cómo su trabajo se ha hecho
más exigente: ahora es preciso trabajar más deprisa
(para ofrecer avances informativos desde la edición en
Internet), conocer nuevas técnicas de investigación
para el uso de las fuentes digitales, y dominar los códigos
tanto textuales como audiovisuales para la elaboración
de contenidos multimedia. Para ser un periodista completo en
las nuevas circunstancias no basta con tener buena pluma o con
poseer una buena cultura visual. Ahora es preciso disponer en
dosis suficientes de todas las cualidades que hemos reseñado
para poder desempeñar con eficacia el trabajo de eso que
se ha dado en llamar periodista multimedia.
Ahora bien, esta figura del periodista multimedia admite al menos
dos interpretaciones: el periodista multitarea y el periodista
multiplataforma.
En el primer caso, el de los periodistas multitarea, los profesionales,
generalmente jóvenes, se ven obligados a asumir múltiples
labores de redacción, fotografía, edición,
etc., que antes eran realizadas por distintas personas. La preocupante
multiplicación de este modelo en las empresas de comunicación
-posible gracias a la revolución tecnológica digital
que ha simplificado el manejo de los equipos y programas informáticos
necesarios para desempeñar esas labores- esconde más
un afán de ahorro de costes por parte de las empresas
que de mejora de la calidad informativa.
En el caso de los periodistas multiplataforma, se corresponden
con un modelo también en alza, en el que periodistas de
cierto prestigio elaboran y difunden sus informaciones a través
de múltiples canales y, cada vez más, tienden a
ajustar sus productos informativos a las características
de cada medio. Por ejemplo, es ya habitual que un periodista
tras asistir a un acontecimiento (supongamos deportivo) envíe
un avance informativo de urgencia para la edición digital,
elabore a continuación una crónica extensa para
el periódico impreso, participe después en una
tertulia radiofónica sobre ese tema y converse, por fin,
con los lectores a través de un foro de Internet. En este
ejemplo, el trabajo periodístico es uno, pero los canales
de difusión, múltiples.
En cualquier caso, parece claro que estas nuevas dinámicas
de convergencia están haciendo que el trabajo del periodista
sea cada vez más vertical o, lo que es lo mismo, que asuma
mayor responsabilidad y protagonismo en el proceso de producción
informativa. Y ya sea por el camino de la multitarea o de la
multiplataforma, es evidente que en el terreno profesional encontramos
una tercera dimensión de la convergencia multimedia.
- Dimensión comunicativa
-
- La figura del periodista multimedia
admite al menos dos interpretaciones: el periodista multitarea
y el periodista multiplataforma
-
- La convergencia multimedia ha abierto
nuevas posibilidades a los lenguajes periodísticos. Hasta
la llegada de Internet, no existía ninguna plataforma
que permitiera difundir mensajes informativos en los que se combinaran
códigos textuales y audiovisuales, y con los que, además,
el usuario pudiera interactuar. La revolución digital
ha abierto en este sentido nuevos horizontes a la expresión
periodística: ha planteado el reto de crear una nueva
retórica periodística multimedia.
Los medios tradicionales -prensa, radio y televisión-
se consumen a través de dos únicos sentidos corporales:
la visión y el oído. El periódico es un
producto exclusivamente visual: suministra información
a través de textos e imágenes estáticas.
La radio, por su parte, es un medio meramente sonoro. La televisión,
por último, integra elementos visuales (estáticos
y dinámicos) y sonoros.
Internet ha supuesto un significativo avance en la integración
de códigos comunicativos -o, si se prefiere, en la conformación
de un nuevo lenguaje periodístico multimedia- pues a las
potencialidades sensoriales que ofrecen los tres medios tradicionales
ha sumado nuevas posibilidades, algunas de ellas todavía
en fase experimental, como las referidas al tacto (servicios
de transcripción automática al lenguaje Braille
para ciegos, sistemas de realidad virtual 3D, etc.) y al olfato
(dispositivos para la síntesis digital de aromas, etc.).
Ciertamente, la posibilidad de crear mensajes periodísticos
multimedia que integren imagen, sonido, sensaciones táctiles
y olfativas se presenta hoy día como simple ciencia ficción,
pero los desarrollos tecnológicos permiten imaginar un
futuro en el que la composición de ese tipo de mensajes
será posible. Así y todo, la realidad de Internet
hoy, y también a medio plazo, es otra. Por razones técnicas
(escaso ancho de banda, limitaciones en la operatividad de los
protocolos de interconexión, pobreza en las prestaciones
multimedia de muchos ordenadores actuales, etc.), el texto sigue
siendo todavía en este año 2002 el elemento protagonista
en los medios digitales, aunque cada vez se advierte un mayor
empleo de imágenes estáticas y, en menor medida,
también de vídeos y grabaciones sonoras. El lenguaje
periodístico empleado hoy en Internet es, por esta razón,
heredero directo de los géneros y los formatos que se
han venido utilizando durante décadas en el soporte impreso.
Existen, no obstante, disciplinas periodísticas en las
que se advierte una rápida evolución hacia nuevas
formas de comunicar la información periodística
en Internet, y conviene estar atento a ellas puesto que aportan
pistas sobre cómo puede ser el futuro del lenguaje periodístico
en las redes digitales. El área donde se detecta con más
claridad esa evolución es, probablemente, la infografía.
En apenas cinco años, desde 1998 hasta la actualidad,
la infografía digital ha explorado formas periodísticas
revolucionarias, que aprovechan cada vez más las potencialidades
del soporte digital. Las infografías de los medios digitales
que hace tan sólo cinco años no eran más
que reproducciones estáticas de las que se elaboraban
para el soporte impreso, hoy día se han convertido en
depuradas piezas periodísticas que integran textos, imágenes
estáticas y dinámicas, 3D, sonidos y cada vez mayores
dosis de interactividad. No en vano las más recientes
producciones de este tipo se han dado en llamar 'periodismo inmersivo',
ya que no se limitan a contar o a mostrar la información,
sino que invitan al usuario a que experimente por sí mismo
lo que se le desea transmitir. En este sentido, pensamos que
no tardará mucho en mudar el más famoso axioma
de los infografistas: Show, don't tell! Bien parece que los nuevos
horizontes abiertos por la infografía interactiva anuncian
un nuevo lema: Act, don't show!
- Las empresas de comunicaciones han
experimentado un evidente proceso de diversificación mediática
-
- En resumen, por tanto, debemos considerar
cuatro dimensiones cuando tratamos sobre la convergencia multimedia:
la empresarial, la tecnológica, la profesional y la comunicativa.
Ahora bien, el grado de evolución de esas cuatro dimensiones
no es uniforme. Ciertas dimensiones -en particular, la empresarial
y la tecnológica- cuentan con un nivel de desarrollo avanzado
porque, con un par de décadas a sus espaldas, fueron las
primeras en iniciarse y, asimismo, porque ha sido en ellas donde
más se ha invertido. En cambio, la dimensión profesional
y, muy especialmente, la comunicativa, con apenas dos o tres
años de desarrollo efectivo esta última, se encuentran
todavía en un estadio embrionario.
Uno de los principales retos actuales para las empresas de comunicación,
a la hora de definir sus estrategias multimedia, consiste precisamente
en potenciar el desarrollo de las dimensiones profesional y comunicativa,
y en no limitarse sólo a los aspectos empresariales y
tecnológicos. Por concretar, podemos resumir del siguiente
modo los principales retos pendientes que afectan a cada una
de las cuatro dimensiones:
a. Dimensión empresarial. El principal reto pendiente
es pasar de la simple integración gerencial de las compañías
de comunicación a una integración editorial de
los diversos medios que componen esas compañías.
No se trata de que los medios que conforman el grupo pierdan
su identidad e independencia respecto de los demás, sino
que articulen canales de comunicación interna adecuados
para potenciar en conjunto ciertas estrategias informativas y,
asimismo, para facilitar que cada medio se concentre en aquello
en lo que está realmente especializado.
b. Dimensión tecnológica. En este nivel, el reto
más importante es avanzar en la implantación y
aprovechamiento de los sistemas integrados de gestión
de contenidos, de tal modo que las empresas de comunicación
consigan que todos sus contenidos sean transparentes para cada
medio y circulen con fluidez. Las empresas de información
no sólo deben especializarse en ofrecer información
hacia fuera, sino que también deben conseguir que la información
fluya sin estorbos por dentro.
c. Dimensión profesional. La formación es sin duda
el principal reto en el ámbito profesional. Existe todavía
una notable ignorancia en las redacciones sobre qué son,
cómo se usan y para qué sirven los recursos digitales
en el periodismo. Los periodistas, tanto los jóvenes como
los veteranos, deben aprender a aprovechar a fondo las enormes
potencialidades para la mejora de su trabajo que les ofrecen
esos recursos digitales. Para conseguirlo, las empresas de comunicación
deberían establecer planes de formación que, sin
duda, a medio plazo mejorarían la calidad del trabajo
realizado por sus periodistas.
d. Dimensión comunicativa. Los nuevos medios reclaman
nuevas formas de presentar la información. Las potencialidades
hipertextuales e interactivas de las redes digitales exigen a
los medios un esfuerzo por desarrollar formatos informativos
que aprovechen esas utilidades. Esto requiere ingenio y creatividad
en los periodistas, pero también espíritu innovador
e inversión por parte de los medios. Los jóvenes
de hoy -es decir, los lectores de mañana- están
acostumbrados al consumo de contenidos audiovisuales e interactivos
de carácter lúdico, y es lógico deducir
que si los medios pretenden atraer su atención deberán
desarrollar formatos que incorporen de algún modo esas
características en el discurso informativo.
Por sintetizar lo expuesto hasta este punto, cabría decir
por tanto que la integración multimedia en todas sus dimensiones
reclama esencialmente tres cosas: planificación, innovación
y formación. La planificación resulta particularmente
necesaria en el plano editorial y no sólo en el administrativo
o gerencial. La innovación debe apuntar, como es natural,
a los aspectos tecnológicos pero también a los
comunicativos. Y la formación ha de fomentar el uso profesional
de los recursos digitales por parte de los periodistas, al tiempo
que les invita a experimentar con nuevas formas interactivas
y multimedia de presentar la información.
Una vez asentados estos pilares es posible pasar a un segundo
paso: pensar en cómo se puede conseguir el máximo
aprovechamiento informativo de las coberturas multimedia. A continuación
exponemos diversas ideas y sugerencias prácticas que pueden
servir para una planificación exitosa de esas coberturas.
- La cobertura informativa multimedia
-
- Si a menudo resulta ya complicado realizar
las tareas informativas a través de las rutinas periodísticas
clásicas, no es extraño que los medios muestren
recelos a la hora de arriesgarse a experimentar con nuevas formas
de abordar esas coberturas. Esos recelos se explican especialmente
cuando esas nuevas formas comportan el uso de unos recursos que
buena parte de los periodistas aún no dominan y, además,
pueden implicar la coordinación de diversos medios con
culturas periodísticas a menudo muy distanciadas.
Así pues, no hay que engañarse. Las coberturas
informativas multiplataforma y/o multimedia son complejas y consumen
abundantes recursos técnicos y humanos. Ahora bien, pensamos
que merece la pena arriesgarse a experimentar con ellas, porque
comienza a demostrarse que producen efectos beneficiosos a medio
y largo plazo.
Por otra parte, existen formas de minimizar el riesgo de estas
aventuras. Una de las medidas más sensatas para reducir
el riesgo y la complejidad de las coberturas multimedia consiste,
sencillamente, en seleccionar mejor qué informaciones
deben ser objeto de coberturas multimedia y quiénes deben
llevarlas a cabo. Para realizar esa selección con acierto
los medios deberían fijarse básicamente en tres
elementos:
1) los recursos técnicos y humanos disponibles,
2) el factor temporal y,
3) el contenido informativo de la noticia.
- Apuntamos a continuación algunas
sugerencias prácticas que pueden servir para evaluar adecuadamente
estos tres elementos:
- Recursos materiales y humanos
- El sentido común recomienda limitarse
a emprender sólo proyectos viables, en función
de los recursos materiales y humanos disponibles.
En lo que atañe al aspecto material, si se desea emprender
coberturas informativas combinadas entre diversos medios, parece
obligado contar con unos sistemas de gestión de contenidos
que permitan una manipulación ágil de la información
en todos sus formatos.
Por su parte, en lo que se refiere a los recursos humanos, es
necesario contar con profesionales capaces y permitir que concentren
su trabajo en los aspectos editoriales. Uno de los vicios más
comunes de los medios en su salto al terreno interactivo ha sido
el de sobrecargar con tareas de lo más diversas (diseño,
edición, redacción, atención a los lectores,
actualizaciones constantes) a los periodistas que se ocupaban
de los contenidos digitales. Conviene que los medios profundicen
en la especialización de sus equipos humanos y, como decimos,
es asimismo necesario seleccionar bien a los profesionales que
se encargarán de esos proyectos. No todos los periodistas
están preparados desde el punto de vista técnico
y comunicativo para desarrollar coberturas informativas multimedia
o multiplataforma.
¿Cuál es el perfil, por tanto, que debe cumplir
un periodista para esos periodistas multimedia? Citaremos cuatro:
1. capacidad para el trabajo en equipo (el periodismo multimedia
exige enormes dosis de comunicación interna),
2. familiaridad con las nuevas tecnologías,
3. agilidad para enfrentarse a la información de última
hora (a menudo los periodistas 'del papel' carecen de los reflejos
informativos que sí poseen por ejemplo los periodistas
de radio o de agencia, y esos reflejos son vitales en la Red),
y
4. notables destrezas comunicativas tanto textuales como audiovisuales.
- Tiempo
- En el mercado actual de la información
y del ocio, el tiempo del público se ha convertido quizá
en el objeto más codiciado por los medios. En la sociedad
occidental, la gente dispone hoy de recursos económicos
suficientes para consumir cualquier medio pero, en cambio, carece
del tiempo necesario para su consumo. Asegurarse ese tiempo de
consumo constituye, por tanto, un objetivo estratégico
para los medios. No en vano, diversos autores definen ya el mercado
actual de la información como un mercado de la atención.
A la hora de planificar coberturas informativas combinadas entre
diversos medios (esto es, coberturas multiplataforma), es necesario
ajustar el ritmo de la transmisión informativa a los tiempos
y hábitos de consumo preferidos por el público.
Los medios deben saber cederse el testigo uno a otro, para que
cada uno aproveche aquellos momentos del día en los que
potencialmente puede atraer más el interés del
público. Para esto, particularmente ante acontecimientos
planificados, es preciso realizar una pauta estratégica
de cada jornada para que las coberturas de los diversos medios
resulten complementarias y no redundantes.
-
- Contenido
-
- Como ya hemos apuntado, conviene que los
medios seleccionen bien las noticias sobre las que desean realizar
coberturas multimedia y/o multiplataforma. Y es que no todos
los acontecimientos informativos permiten ni hacen recomendable
coberturas de ese tipo. ¿Cuáles son, entonces,
los requisitos que han de cumplir los acontecimientos noticiosos
para que justifiquen su cobertura multimedia? Sugerimos algunas
pistas:
a) Los hechos deben poseer un importante impacto informativo
y popular, tanto si se trata de acontecimientos planificados
(grandes eventos deportivos, elecciones, procesos judiciales,
fenómenos astronómicos, fiestas, conmemoraciones...)
como si son acontecimientos imprevistos (atentados, secuestros,
desastres naturales, accidentes aéreos, acciones militares,
operaciones policiales, fallecimientos de personas relevantes...).
Un ejemplo paradigmático de acontecimiento imprevisto
podría ser el ataque a Estados Unidos del 11 de septiembre
de 2001; por su parte, un buen ejemplo de acontecimiento planificado
es la conmemoración informativa sobre ese ataque realizada
por los medios, justo un año después.
b) Conviene que los acontecimientos susciten el debate popular.
Los medios interactivos pueden convertirse en foros para albergar
y promover esos debates.
c) El hecho de que los acontecimientos se sucedan paulatinamente,
paso a paso, favorece la cobertura multiplataforma. Cuando un
hecho se prolonga en el tiempo, los medios pueden complementarse
mejor en su cobertura para mantener una tensión y un flujo
informativo constantes.
d) Es recomendable que sean acontecimientos en los que se conjuga
la importancia de la información de última hora
con la de la información documental. De este modo, los
medios pueden repartirse mejor el juego, de tal forma que unos
asuman la responsabilidad de ofrecer las últimas novedades,
mientras otros contribuyen sobre todo a la explicación
de fondo e interpretación experta de esos acontecimientos.
e) Conviene concentrarse en aquellos acontecimientos que se prevé
que provocarán consecuencias en el futuro. En estos casos,
una cobertura multimedia a fondo supone una buena inversión
de medios materiales y humanos, puesto que cuando en el futuro
aparezcan novedades sobre esa información, el medio dispondrá
de unos materiales informativos que podrá reutilizar o
reciclar.
f) No es recomendable planificar una cobertura multiplataforma
sobre una información que ha sido obtenida en exclusiva
sólo por uno de los medios del grupo. Es bien sabido que
compartir las exclusivas provoca recelos entre los periodistas,
incluso dentro del propio medio; ni qué decir tiene que
esos recelos se multiplicarían si se les obligara a compartirlas
con el resto de los medios del grupo. En cambio, sí es
recomendable plantear una cobertura multiplataforma a continuación
de que la exclusiva haya sido desvelada por el medio que la investigó.
La cobertura en este caso se limitaría a acompañar
y realzar el protagonismo del medio que obtuvo la exclusiva.
Esta forma de operar tiene efectos beneficiosos tanto externos
como internos, pues contribuye a aumentar la repercusión
informativa de la noticia en tanto que, de paso, proporciona
mayor satisfacción profesional a los periodistas que la
sacaron a la luz.
-
- ¿Hacia dónde se dirige
la convergencia de los medios?
-
- No hay duda de que todavía existen
múltiples incógnitas y recelos sobre el futuro
de la convergencia multimedia en las empresas de comunicación.
Tanto los editores (por razones económicas) como los periodistas
(por motivos laborales) muestran lógicas reservas ante
los cambios que la convergencia digital amenaza con provocar
en el panorama consolidado de los medios. La digitalización
y el advenimiento de las redes interactivas han supuesto, en
verdad, el mayor factor desestabilizador de los medios de comunicación.
Ahora bien, es un reto al que los medios no pueden dar la espalda,
puesto que los hábitos de vida y, en particular, de consumo
de información por parte de los ciudadanos están
cambiando rápidamente movidos por esta revolución
digital.
En este panorama, pretender que cada medio se mantenga aislado,
como si los medios de la competencia y las demandas del público
fueran los de hace veinte años, además de un error
estratégico, es imposible. Los medios deben enfrentarse
al reto de la convergencia y esto, como hemos apuntado, exige
grandes dosis de planificación, creatividad y apuesta
por los profesionales. La convergencia de medios no puede quedarse
en una simple remodelación gerencial de las empresas periodísticas
y debe alcanzar a las redacciones, a los periodistas. Y es que
la convergencia multimedia, como hemos explicado, reclama nuevos
lenguajes y modos de hacer información. En definitiva,
supone el advenimiento de un nuevo periodismo. Y no hay periodismo
sin periodistas.
Toda predicción es hasta cierto punto gratuita y por eso
nos resistimos a realizar vaticinios categóricos. Pero
parece previsible que, en este nuevo periodismo, los medios individuales
(periódicos, radio, televisión...) perderán
importancia como elementos configuradores de la información
y, frente a ellos, serán los grupos de medios los que
cobren mayor protagonismo. En este sentido, siguiendo una práctica
cada vez más extendida, será habitual ver cómo
los medios impresos, audiovisuales y digitales de un mismo grupo
se apoyarán entre sí y establecerán estrategias
editoriales coordinadas. Y con ello es asimismo previsible que
cada vez sea menos importante el soporte e incluso se difumine
el concepto de edición informativa; frente a ellos, se
tenderá hacia un modelo de periodismo entendido como un
continuum informativo que se difunde a través de múltiples
plataformas. Asimismo, es previsible que, a medida que se vayan
consolidando estas estrategias informativas coordinadas, los
medios interactivos digitales ganarán mayor protagonismo
por su polivalencia y versatilidad.
En cualquier caso, para terminar, conviene insistir en que el
reto de la convergencia multimedia no es sólo tecnológico
ni gerencial. Es profesional en su totalidad. Esto es, afecta
esencialmente a todas las tareas periodísticas básicas.
La reinvención del periodismo solo puede venir de la mano
de los propios periodistas. De ahí que sea imprescindible
fortalecer los equipos editoriales y otorgarles autoridad para
liderar los procesos de convergencia. La convergencia multimedia
no debe ser entendida sólo como una gestión optimizada
de los recursos, sino también como la búsqueda
de productos informativos cualitativamente mejores a través
de la cooperación entre medios. Este es quizá el
gran reto.
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