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Otro peligro:
Concentración
de los medios
- Mastodontes industriales procedentes
de sectores como la electricidad, la informática, el armamento,
la construcción, la telefonía y el agua se han
precipitado sobre el sector de la información, levantando
rápidamente grandes imperios y pisoteando, de paso, algunos
valores fundamentales, empezando por la preocupación por
proporcionar una información de calidad.
La frase que pertenece a Ignacio Ramonet, Presidente del Directorio
y Director de la Redacción de Le Monde diplomatique, lo
único que hace es abundar en un secreto a voces a escala
planetaria, sobre el cual advirtieron en su momento Eduardo Giordano
y Carlos Zeller en su ya clásico "Europa en el juego
de la comunicación global", que data de 1988.
La idea, perfectamente resumida por Ramonet, es que en todo el
mundo, gigantescos conglomerados se están apoderando de
los medios de comunicación.
Pruebas al canto:
- America Online ha comprado Nestcape, la revista Time, la Warner
Bros y la cadena de información CNN;
- General Electric adquirió la NBC;
- Microsoft de Bill Gates reina en el mercado de los programas
informáticos y quiere conquistar el de los videojuegos
con su consola X- Box, mientras que con su agencia Corbis domina
el mercado de la fotografía de prensa;
- News Corporation de Rupert Murdoch ha asumido el control de
algunos de los periódicos británicos y estadounidenses
de mayor difusión (The Times, The Sun, The New York Post)
y posee una red de televisión por satélite (BskyB),
una de las cadenas de televisión de Estados Unidos (Fox)
y una de las principales empresas de producción de películas
(20th Century Fox).
Un resumen de la situación en Europa es como sigue:
- Bertelsmann, la mayor editorial del mundo, ha adquirido RTL
Group y controla actualmente en Francia la cadena de radio RTL
y la cadena de televisión M6;
- El Primer Ministro italiano, Silvio Berlusconi, posee las tres
cadenas privadas de televisión más importantes
de Italia y controla, como Presidente del Consejo, el conjunto
de las cadenas públicas;
- En España, el Grupo Prisa controla el diario El País,
la Cadena SER, el canal codificado Canal Plus y un polo de editoriales.
- En Francia, la crisis del mercado de la publicidad, la caída
en las ventas de periódicos y la llegada de los diarios
gratuitos han llevado al reagrupamiento de las publicaciones
periódicas, favoreciendo la entrada de industriales en
el capital de las sociedades de prensa que se encuentran en dificultades.
En este contexto, el desmantelamiento de Vivendi Universal Publishing
(VUP) ha provocado un cambio radical.
- Como consecuencia de lo anterior, el grupo Dassault, presidido
por Serge Dassault, hombre de derechas que obtuvo la alcaldía
con los votos del Frente Nacional y que ya controla Le Figaro
y numerosos periódicos regionales, ha podido adquirir
de este modo el semanario L'Express, la revista Expansion y catorce
publicaciones más, convirtiéndose, mediante la
empresa Socpresse, en el primer grupo de prensa del país.
- El grupo Lagardère, presidido por Jean-Luc Lagardère,
hombre igualmente de derechas, próximo a Jacques Chirac,
que constituye el principal editor de Francia (Hachette, Fayard,
Grasset, Stock, etc.) y que ya posee diversos periódicos
regionales (Nice-Matin, La Provence), domina el sector de las
revistas (Paris Macht, Elle, Tele 7 Jours, Pariscope, etc.) y
controla la distribución de periódicos a través
de la red de quioscos Relay y de las Nouvelles Messageries de
la Presse Parisienne (MNPP), ha comprado el polo editorial VUP
(Larousse, Robert Laffont, Bordas, etc.), convirtiéndose
en uno de los gigantes europeos de la comunicación y no
oculta sus deseos de absorber bien Canal Plus o bien la cadena
de televisión pública France 2.
- Los grupos Dassault y Lagardère tienen en común
la inquietante particularidad de haberse constituido en torno
a una empresa central dedicada a la actividad militar (aviones
de caza, helicópteros, misiles, cohetes, satélites,
etc.).
Refiriéndose a Francia, el jefe de Le Monde diplomatique
concluye que "el viejo temor se ha hecho realidad: algunos
de los principales medios de comunicación están
ya en manos de los vendedores de cañones. En este momento,
en el que se producen las tensiones con Irak, es de imaginar
que estos medios de comunicación no se opondrán
enérgicamente a una intervención militar contra
Bagdad.
El caso Le Monde
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- Agrega que los apetitos carniceros de
los nuevos señores de la comunicación ha llevado
a otras publicaciones a buscar una orientación crítica
para poder escapar a su control. Por ejemplo, el grupo Le Monde
(posee el 51 por ciento del capital de Le Monde diplomatique
S.A.; además del diario Le Monde, controla las revistas
Courrier International, Cahiers du Cinema y el diario regional
Midi libre), se ha aproximado recientemente a las Publications
de la Vie Catholique (Télérama, La Vie) adquiriendo
el 30% del capital, así como al semanario Le Nouvel Observateur,
y proyecta colocar una parte de su capital en bolsa.
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- Conclusión
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- El inquietante análisis de Ramonet,
concluye: "todas estas concentraciones amenazan el pluralismo
de la prensa y la democracia. Llevan a privilegiar la rentabilidad
y a situar en los puestos de mando a gestores cuya principal
preocupación es la de responder a las exigencias de los
fondos de inversión que poseen una parte del capital.
Estos "fondos basan sus estimaciones en tasas de inversión
comprendidas entre el 20% y el 50% según el nivel de riesgo
de los activos, y puesto que la prensa se considera como un sector
más bien arriesgado" no vacilan en exigir "despidos
de personal".
Uno de los derechos más preciados del ser humano es el
de comunicar libremente sus ideas y opiniones. En las sociedades
democráticas, la libertad de expresión no solo
es una garantía, sino que va acompañada de otro
derecho fundamental: el derecho a estar bien informado. Ahora
bien, la concentración de los medios de comunicación
mediante la fusión de periódicos, antes independientes,
en el seno de grupos que se han convertido en hegemónicos,
ponen en peligro ese derecho. ¿Tienen que tolerar los
ciudadanos este desvío de la libertad de prensa? ¿Pueden
aceptar que la información se reduzca a una simple mercancía?
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