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Buñuel - Un genio burlón "Un Perro Andaluz" considerada como la más difícil y compleja película en la historia del cine, se estrenó en Quito 51 años después de realizada, el 28 de abril de 1980, con motivo de la inauguración de la Sección Académica de Cine de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE). Más de 150 personas se congregaron en el Auditorio Benjamín Carrión, sorprendiéndose con las imágenes buñuelianas: el choque casi traumático que produce el ojo de una mujer seccionado por una navaja de afeitar en el comienzo del filme, provoca un estado libre de asociación de ideas, que luego se va desarrollando en escenas chocantes como las del amante que, al aproximarse a su amada, debe arrastrar la pesadísima carga de dos pianos de cola con dos asnos muertos encima. El diálogo con el público permitió despejar, poco a poco, la cantidad de prejuicios y preconceptos que se tenía sobre la obra de Luis Buñuel. |
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La labor de destrucción, de pérdida de confianza, caló hondamente, sobre todo cuando se trató de dilucidar el deseo prisionero de todo lo que se considera respetable y la liberación que los personajes intentan. La Sección Académica de Cine de la CCE devino, a finales del 81, en la fundación de la Cinemateca Nacional, lo cual permitió que el resto de la obra del genio español sea conocida en sus dos líneas estéticas: la del surrealismo, con sus desconcertantes obras como "La Edad de Oro", que Buñuel realizó en 1930 nuevamente con Salvador Dalí, como continuación de la experiencia de "Un Perro Andaluz" que afirma la definición surrealista que le identificó con Breton y Eluard. Y la del realismo con la inmortal "Las Hurdes: Tierra Sin Pan" (1932) en la que descubre la dolorosa situación que, en lo político y en lo económico, vive España en esos años de crisis extrema. Eso provocó que los nacientes falangistas le describan a Buñuel como "un depravado, un morfinómano abyecto y, sobre todo, como autor de una película abominable, verdadero crimen de lesa patria". |
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Veinte horas de sueño Surrealismo y realismo, las dos líneas estéticas de Buñuel En "Mi Ultimo Suspiro", célebre
libro de memorias publicado en 1982, Buñuel menciona que
si le quedaran apenas 20 años de vida, lo que más
le gustaría hacer durante las 24 horas, es tener 4 de
vida activa y 20 de sueños, con la condición de
que luego pudiera recordarlos; porque el sueño solo existe
por el recuerdo que lo acaricia. |
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Esa ceremonia colectiva quedó fija en su memoria y tuvo cauce en varias películas en las que puso una banda sonora de los tambores como un obsesivo mensaje para todo el género humano, que debe sondear en su memoria los sonidos secretos de una vida interior, de una trama soñada. En "Nazarín" (1958) logra
imágenes conmovedoras cuando al final el redoble de Calanda
acompaña al cura solitario que ha perdido toda confianza
en los valores de la religión y la moral. |
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Buñuel es único La locura por los sueños se encuentra en casi toda su obra Jean Cocteau, el célebre poeta francés, citaba una anécdota en la que establecía una analogía entre los creadores de la música y los del cine. Mencionaba una posible entrevista a Rossini en la que le preguntaban cuál consideraba que era el más grande de la música, él contestaba: Beethoven. Y, cuando el periodista insistía respecto a Mozart, Rossini respondía: "usted no me ha preguntado por el único". De igual manera, decía Cocteau,
podemos definir, en el cine, a Buñuel como el único. |
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La dualidad de la protagonista, Severine,
era una provocación, pues se quería universalizar
su acción entre la prostituta y la esposa fiel como un
pecado que, para Buñuel era el más incomprensible,
el pecado del pensamiento. Es decir, en esa historia veleidosa
que generaba imágenes implícitas, casi pornográficas,
había que concluir con una pregunta más bien filosófica:
"Cuando imaginamos, soñamos, pensamos, ¿somos
más o somos menos que cuando actuamos?". "El día que el ojo del cine realmente vea y nos permita ver, el mundo estallará en llamas" El ojo de la libertad Como Picasso o Lorca, Buñuel está
presente en la cultura del 2000, tanto por el desarrollo de su
expresividad como por la permanencia, cada vez más sugerente
y provocadora, de sus obras inmortales. |
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Buñuel: "Gracias a Dios continúo siendo ateo" Buñuel estaba preocupado por la imaginación del espectador, como individuo y como colectivo social. Por eso elaboraba metáforas que enfrentaban las razones económicas y técnicas contra las razones espirituales. Una película aleccionadora al respecto es "El Angel Exterminador" (1962), en la que pone a veinte burgueses encerrados en una casa y atrapados por una crisis universal de energía y voluntades. El símil es preciso cuando en el final apocalíptico se enlaza con la destrucción y el canibalismo que se desata a escala mundial. El final abierto, la historia inconclusa, es un bofetón para la conciencia y la imaginación de cada espectador. Obsesión permanente Poner en crisis el optimismo del mundo
burgués, fue su obsesión permanente. Y, al igual
que Goya, demostrar que la excesiva razón produce monstruos. |
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PÁJARO DE ANGUSTIA Un plesiosaurio dormía entre mis
ojos Tu cuerpo se ajustaba al mío Se oía un galope de bisontes en
celo |
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pero el pecho aplastado Tendida como un puente de besos de piedra
A las seis se oyeron las cabrillas de los
Alpes |