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Periodismo cívico:
Pasado, presente y futuro
- El periodismo cívico contradice
a muchos pensadores para quienes la prensa es un camino de una
sola mano, sin espacio suficiente para charlas
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- ¿Pueden los medios de comunicación,
al difundir acontecimientos que supuestamente tienen interés
para la colectividad, restar importancia a las actividades y
programas que se proponen contribuir para la mejora de la vida
de esta misma comunidad? Si la respuesta es positiva, ¿deben
los medios notificar en forma destacada tales proyectos y, también,
proveer la infraestructura para la realización de esos
acontecimientos? Si la respuesta también es sí,
¿lo hacen sin irse en contra de algunos de los pilares
contemporáneos de la prensa occidental, como la precisión
e independencia? Estas son algunas de las preguntas que tienen
interés cuando se habla acerca de los conceptos y las
prácticas del periodismo cívico.
Las noticias recientes acerca del periodismo cívico, sobre
todo en los Estados Unidos, han sido vistas por los estudiosos
y profesionales de los medios como una solución excelente
para lograr una participación mayor de la sociedad en
las causas colectivas, sin daño evidente para los otros
sectores implicados.
Por periodismo cívico, comunitario, de contacto con la
comunidad o de interés público, se entiende la
acción de "retomar contacto con la comunidad, descubriendo
lo que los lectores quieren y abriendo espacios para charlas
de temas del interés público", sostiene el
periodista brasileño Carlos Castilho.
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- Periodismo que ayuda
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- El editor americano Jan Schaffer, por
su parte, afirma que es un periodismo "que ayuda a la gente
a sobrepasar su sensación de impotencia y de enajenación,
desafiándola para llegar a estar implicada en las cuestiones
sociales y para tomar, para sí mismo, la responsabilidad
en problemas comunitarios".
Según palabras del periodista americano Doug Clifton,
citado por Steele, "los periódicos que ejercitan
el periodismo cívico buscan ayudar en la resolución
de los problemas de educación pública, de salud
colectiva y en el área criminal, pero no solucionándolos
sino facilitando debates, proponiendo caminos, celebrando acuerdos,
diagnosticando fallas e impulsando a los ciudadanos a implicarse
en los asuntos comunitarios".
El periodismo cívico en Latinoamérica es esencial
para cambiar determinadas políticas públicas
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- La rápida y bien fundada evolución
de los conceptos, de las prácticas y de los resultados
del periodismo cívico es lo que podría justificar
un mayor interés en la prensa de América Latina
por el tema. Lo que pasa es que el periodismo cívico contradice
a muchos pensadores, para quienes la prensa es un camino de una
sola mano, sin espacios suficientes para charlas. El filósofo
francés Jean Baudrillard, citado por Armand Mattelart
y Michèle Mattelard en el libro Historia de las teorías
de la comunicación, dice que lo "que caracteriza
a los mass media es que son antimediadores, intransitivos, fabricantes
de la no-comunicación, si aceptamos la comunicación
como intercambio, como espacio recíproco de decir y de
contestar".
Pero el periodismo cívico, acuñado en los Estados
Unidos cuando empezó la década del 90, favorece
exactamente lo contrario. Sustenta que el esquema "emisor-canal/mensaje-receptor",
concebido por el pensador americano Harold Lasswell, no funciona
solamente en una dirección, sino que es en una interacción
constante, principalmente por iniciativa del receptor. De esta
manera, el apoyo y el cambio de los comportamientos, de los mass
media y la gente, son parte esencial del periodismo cívico.
- Orígenes del periodismo cívico
Las investigaciones efectuadas en la década pasada en
los Estados Unidos indicaban que la gente había perdido,
cada vez más, interés por la política nacional,
al tiempo que desarrollaba un interés que se encaminaba
a cuestiones locales, según lo comprobaron institutos
de estudios en comunicación muy respectados, como Harwood
Group, Nieman Fundation, Freedom Forum, Times Mirror Center for
the People and the Press y Kettering Foundation.
Especialistas como Guy Debord también se ocuparon de la
cuestión. Debord, por ejemplo, escribió La sociedad
del espectáculo. La decisión, en 1994, de Pew Charitable
Trust Fund, de crear un centro de estudios y desarrollo del periodismo
cívico, contribuyó a reforzar esa modalidad que
incorporó, en los Estados Unidos, por lo menos 650 programas
entre los años 1994 y 2002, según datos divulgados
en septiembre de 2002 por Lewis Friedland, profesor de la University
of Wisconsin-Madison.
En porcentaje, dice Friedland, el 20% de los periódicos
americanos estuvo, de alguna manera, envuelto en las prácticas
cívicas en este período. En América Latina,
hubo pocos casos. En Fortaleza (Brasil), por ejemplo, existió
uno: hace seis años ocurrió un proyecto editorial
del diario El Pueblo, para la cobertura periodística en
temas infantiles sin tener los asuntos obvios como destino. En
una ciudad afectada por los bajos indicadores sociales, la trivialidad
en la cobertura habría sido fácil de alcanzar.
El Pueblo fue por el camino contrario.
La nueva misión de los diarios es la de confortar afligidos
y afligir ufanos
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- También en el Brasil hay pocas
entidades como el Observatorio da la Prensa y el Instituto Gutenberg,
que hacen con regularidad el papel de fiscales, en nombre de
la gente, una actitud que, más adelante, puede cambiar
en una práctica firme de periodismo de contacto con la
comunidad. Hace poco, los investigadores brasileños Jacques
Wainberg y Manuel Luís Pereira señalaron que solamente
el 4,55% de los trabajos publicados acerca del periodismo en
Brasil entre 1983 y 1997 giró en torno a la ética
en la prensa. En valores absolutos, eran 20 trabajos (libros,
artículos, tesis y disertaciones) en un universo de 436.
Como ha dicho el profesor universitario Luiz Martins da Silva,
de la Universidad de Brasilia: "el Brasil queda, para algunos
de los aspectos de la vida social, como la Tierra para algunas
de las estrellas que ya no viven, pero cuya luz finalmente llega
hasta nosotros.
"En el área de la comunicación social, un
asunto cabe para esa analogía. Tratase del civic journalism,
un movimiento que tuvo su lanzamiento hace más de una
década y que, por Brasil ni siquiera ha sido traducido".
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- Pocas o ninguna referencia
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- Como refuerzo a las palabras de Silva,
la literatura en lenguas portuguesa y española acerca
del periodismo cívico es risible y en Brasil, hay una
sola investigación en marcha, aunque en fase inicial,
en la misma Universidad de Brasilia (UnB). Pero aun hay más:
en el Ministerio de Educación del Brasil no hay registrada
la entrada, en su banco de dados, de ninguna disertación
o tesis acerca del tema, en el periodo de 1996 a 2002, en un
universo de 125.000 trabajos. En cuanto al resto de América
Latina, también existe poco interés, aunque se
dan excepciones, como los estudios del profesor Frederico Rey
Lennon, de la Universidad Austral de Buenos Aires.
Por esto, hacer investigaciones para implantar el civic journalism
en los países latinoamericanos es esencial, a fin de incitar
cambios de determinadas políticas públicas, tal
como ocurre en los Estados Unidos, como ilustran los pensadores
Frank Denton y Esther Thorson, siempre a favor de las poblaciones
menos informadas, haciendo que la política, por ejemplo,
deje cada vez más de ser un ejercicio para pocos, para
derramarse en "las personas comunes", presentándolas
como a quienes "los negocios públicos los afectan
y pueden tener impacto en sus negocios".
En última instancia, la búsqueda de parámetros
más cercanos a la realidad latinoamericana puede dar origen
a una generación de hombres de prensa que, "diciendo
siempre la verdad, sean capaces de cambiar la cara de una nación",
como sostenía el editor italiano Giulio de Benedetti,
del diario La Stampa.
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- Otra definición de noticiero
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- Incitar a cambios es el objetivo básico
del periodismo cívico. Davies Merritt, editor americano
y considerado como el padre del concepto de civic journalism,
dice que la prensa contemporánea necesita ser capaz de
trascender la "misión limitada de contar las noticias,
hasta una misión más amplia, de ayudar para que
la vida pública funcione bien y de actuar fundándose
en este imperativo".
Steele recurrió a un humorista, Finley Dunne, para describir
la nueva misión de los diarios como la de confortar los
afligidos y afligir a los ufanos. Marshall MacLuhan también
se puede citar aquí, como a uno de los teóricos
que influenciaron indirectamente en el periodismo público,
cuando creó la división de los mass media en "calientes",
en los que el receptor es pasivo, y "fríos",
donde es posible el intercambio de datos.
Proyectos de la década pasada atestiguan lo que se escribe
aquí, relatados por Carlos Castilho: "Una experiencia
original es la del The Spokesman Review, un periódico
de la ciudad de Spoke, en el Estado de Washington, que eliminó
la sección de los editoriales y designó dos editores,
llamados interactivos, para ayudar a los lectores a colocar sus
opiniones en formato periodístico.
Otro ejemplo es el de Tallahasse Democrat en el Internet. El
periódico, de la capital del Estado de la Florida, organizó
debates entre los lectores y los miembros de la Cámara
de los Diputados, y colocó el contenido de las discusiones
en la red pública y gratuita de las computadoras, para
que la gente pudiera seguir las discusiones en casa. El número
de personas interesadas creció 200 veces en tres meses".
Jan Schaffer cuenta que "una de las experiencias más
ambiciosas se realizó en 1999, cuando el periódico
The Spokesman Review utilizó las herramientas de evaluación
del periodismo cívico para determinar cuáles eran
los momentos básicos de la vida de los jóvenes,
a fin de establecer si tendrían éxito o fracasarían
al llegar a adultos, acabando posiblemente en la cárcel.
La investigación identificó algunos momentos interesantes,
como el primer día de clase en cuarto grado, en el que
se sabe si a un niño le va a gustar la escuela o no, o
el primer día de clase del séptimo grado, en el
que se determina si puede ser "nerd" o miembro del
grupo influyente. La idea no fue solamente la de cubrir ese asunto,
sino también la de descubrir algunos puntos de intervención
para las agencia de la asistencia social a la comunidad. Esto
es un desarrollo muy distinto de la noticia".
Esta clase de noticia también la siguió el The
Orange County Register, diario del Estado de la California, que,
según Schaffer, "realizó experiencias con
una nueva técnica narrativa, para contar la historia de
los Niños de motel, chicos dolorosamente pobres que vivían
en moteles residenciales, frente al parque temático de
Disneylandia. Contó la historia en forma de diálogos,
usando las mismas palabras de los niños.
La reacción provocó sorpresa. Consiguió
200.000 dólares en donativos, 50 toneladas de alimentos,
8.000 juguetes y millares de horas de trabajo de voluntarios
interesados en ayudar a los niños de moteles. Se destinó
1 millón de dólares para un programa residencial
para retirar a las familias de los moteles. Una agencia sin fines
de lucro lanzó una campaña de US$ 5 millones para
tratar a las familias de moteles con problemas de drogas. La
reportera Laura Saari afirmó más adelante que se
impresionó mientras trabajaba en búsqueda de una
solución. "Un reportaje similar, escrito de modo
convencional, hubiera ubicado a las agencias del gobierno a la
defensiva. Pero, debido a la forma cómo se produjo la
cobertura, ninguna si sintió acusada. Así, en vez
de gastar energía en la defensa, ellas fueron a las calles
a ayudar", dijo Saari.
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- Los logros
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- Por fin, en un escenario como ese, se
puede concluir que el beneficio para la comunidad es que los
diarios vinculados con el periodismo cívico provean a
los lectores más formas de actuar a favor de la colectividad.
Y ellos, los lectores, actúan más cuando son invitados
a ello. Y, como también dice Jan Schaffer, otro beneficio
es que el civic journalism ayuda a elevar considerablemente los
conocimientos de los lectores acerca de temas específicos.
Otro beneficio: las comunidades acaban por adoptar el modelo
de vinculación con lo cívico, sea por los círculos
de estudios o por los equipos de voluntarios para la acción.
Y, para la prensa, ¿cuáles fueron los logros? Schaffer
responde: "Vimos que creció el periodismo de profundidad
con resonancia más auténtica para la comunidad,
en vez de un periodismo que solamente repite los dos lados de
una cuestión; vemos periodistas redescubriendo a sus gentes
y rompiendo algunos viejos estereotipos; vemos todo tipo de innovaciones
en las redacciones. Nuevas páginas, nuevos empleos, nuevos
criterios, nuevas declaraciones de misión (...); por fin,
el periodismo cívico creó un ambiente que permitió
a los editores asumir nuevos retos".
A fin de cuentas, al practicar el periodismo público,
está el periodista siendo un profesional ético
en alto grado, en favor del ciudadano, que puede ser él
también. Es trascender el mito del "periodista Watergate",
siempre sólo, en búsqueda de un error para delatar.
Es colaborar por una prensa más ciudadana, en el sentido
que ella también sea responsable por los errores y aciertos
y no apenas apunte las fallas y se auto-felicite por las conquistas.
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