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Le Monde: Entre bomberos
se pisan las mangueras
- Le Monde y L'Express se han embarcado
en una agria pugna y se han sacado los cueros al sol
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- El antagonismo entre diarios y periódicos
competidores es vehemente en todas partes, pero muy rara vez
se atacan directamente. Existe una especie de código de
honor o espíritu de cuerpo que prohibe el ataque a un
colega. Se considera de mal gusto y peligroso. Los colegas suelen
compartir no solo los objetivos y los valores, también
comparten los principales defectos. Así que "no hay
que tirar piedras cuando se tiene el techo de vidrio".
La sabiduría popular acuñó un dicho para
describir ese código de conducta que hay que observar
con los colegas: ENTRE BOMBEROS NO SE PISAN LAS MANGUERAS.
Dos periódicos
de París han roto la regla en los últimos días.
"Le Monde" y "L´Express" se han embarcado
en una agria pugna y se han sacado los cueros al sol. El origen
de la pugna fue la publicación de un libro de investigación
que pretende descubrir, como dice su título: LA CARA OCULTA
DE LE MONDE. No es el primer libro de carácter crítico
dedicado a este diario, pero es un éxito de librería.
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- Una pasión triste
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- En un editorial del 24 de febrero pasado,
titulado UNA PASION TRISTE, "Le Monde" decía
que, a priori, no debería sino felicitarse por la aparición
de un libro que constituye un homenaje al éxito colectivo
de sus periodistas, pero luego añadía: "el
problema es que este libro, lejos de discutir nuestro proyecto
y nuestras convicciones, afirma que no creemos ni en lo uno ni
en las otras, porque somos manipulados por impostores, complotados
y mentirosos". Según los directivos del diario investigado,
no hay rigor científico sino pasión en los autores
del libro y concluía el editorial diciendo: "el odio,
la más triste de las pasiones, el odio, ¡ay! habita
en el libro que se nos ha dedicado".
El antagonismo entre diarios y periódicos competidores
es vehemente en todas partes pero muy rara vez se atacan directamente
-
- El editorial de "L´Express",
por su parte, explicaba su decisión de publicar siete
de los 25 capítulos del libro diciendo que se trata de
un acontecimiento cultural indudable y que, además, expone
una versión diferente de un capítulo de la historia
reciente de Francia. Reconoce que no es usual que un diario
encause a otro, pero justifica su decisión aseverando
que desde hace 20 años, todos los poderes han sido sometidos
al control de los medios y que no pueden, solo ellos, estar "exonerados
de la crítica, en nombre de una confraternidad sin resquicios
y una OMERTA corporativa".
El libro del revuelo es: LA CARA OCULTA DE LE MONDE, escrito
por dos periodistas, Pierre Péan y Philippe Cohen, quienes
describen en 643 páginas la gestión de los actuales
dirigentes del diario quienes, según los autores, han
traicionado los principios que le hicieron, en otro tiempo, "modelo
de rigor intelectual". Los autores establecen cuatro formas
se suplantar los viejos principios:
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- 1. Investigación de una sola
vía
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- En otro tiempo el diario se comprometía
y se involucraba, dicen los autores, pero respetaba a los adversarios.
Ahora no dudan en ensuciar y pisotear a los opositores. Ya no
se toma en cuenta los argumentos del adversario.
Cuando se trata de asuntos relativos a sus finanzas o sus dirigentes,
el diario "disimula o miente a sus lectores", dicen
Péan y Cohen, y las investigaciones tienen consignas que
no son periodísticas.
2. Lecciones de cinismo
Mientras el diario daba lecciones de civismo a los políticos
y a los empresarios, su dirigencia olvidaba estos principios
en su conducta personal, sostienen Péan y Cohen y acusan
a Le Monde de presentar cifras falsas, tanto de circulación
como de contabilidad.
3. Abuso de poder
Los autores acusan a la dirigencia de servirse de su posición
para obtener ventajas para la empresa y beneficios para su propia
gestión administrativa. Sostienen que amenazaban a determinados
dirigentes con campañas de prensa para forzarlos a satisfacer
sus intereses.
4. Autoritarismo
El actual director del diario Le Monde, Jean-Marie Colombani,
fue elegido por votación de todo el personal y los miembros
de la redacción. Pero una vez en el poder, según
los investigadores, ha neutralizado a todos los que podían
cuestionar su autoridad. Edwy Plenel, jefe de la redacción,
ha creado un clima de terror, dicen Péan y Cohen, haciendo
imposible cualquier crítica interna.
No se trata de una polémica entre periodistas, aseguran
los autores del libro, el diario Le Monde ocupa un lugar tan
importante en el funcionamiento y la vida de la república
que puede aterrorizar a los políticos, inquietar a los
responsables de la economía e intimidar a los editores,
intelectuales y sindicalistas.
Este diario está en el centro del dispositivo mediático
francés.
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- Peligro para la democracia
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- El libro sataniza a los tres principales
dirigentes del diario, el director Jean-Marie Colombani; el presidente
del Consejo de Vigilancia, Alain Mine y el Jefe de Redacción,
Edwy Plenel. Los tres se habrían confabulado para tomarse
el poder y ponerlo al servicio de intereses dudosos. Estos "piratas
del periodismo" habrían hecho del diario el caballo
de troya de una obsesión que los autores dicen que quieren
desenmascarar: "la denigración de Francia".
Los traidores andan enmascarados, dicen Péan y Cohen,
y esconden secretos inconfesables. Su arma secreta ha sido siempre
la duplicidad. Colombani es "hijo de un agente fascista"
y el Jefe de Redacción Plenel un agente de la CIA".
La acusación se basa en un testimonio del expresidente
de Francia, François Miterrand, revelado después
de su muerte, quien habría dicho: "llegará
el día en que se sepa quién es realmente este PlenelHablará
menos alto cuando se sepa que trabajaba para una potencia extranjera".
Los autores de la investigación intentan poner al descubierto
una confabulación contra el periodismo y contra la democracia.
Los tres dirigentes del diario "utilizando su poder de intimidación,
han trocado insidiosamente el rol de contra-poder que tenía
el diario por el abuso del poder permanente". Así
justifican Péan y Cohen su decisión de investigar
al investigador.
Escándalo mediático
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- El libro de Péan y Cohen ha provocado
un terremoto en el ambiente mediático francés.
El escándalo pasó por todos los diarios y llegó
a la televisión. Los periodistas del mismo diario Le Monde
tuvieron que tomar partido o asumir una posición de autocrítica.
Uno de los columnistas señalaba que todas las explicaciones
y aclaraciones entregadas por la dirección solo dejaban
confusión, porque no habían sido del todo coherentes.
Los periodistas demandaban a su propio diario una investigación
a fondo para que no quede "palabra contra palabra".
Daniel Schneidermann predecía el desate de "una guerra
en los meses y años venideros, en la que no faltarán
libros incendiarios que explotarán el rico filón
descubierto por Péan y Cohen".
Los delegados de Le Monde al sindicato nacional de periodistas
también emitieron un comunicado calificando al famoso
libro de panfleto que pretende hacer creer que los redactores
son un ejército de bobos manipulado por un trío
maléfico. Pero, el mismo comunicado exigía también
a la dirección que responda lo más pronto posible
a las acusaciones de tráfico de influencias, falta de
transparencia y atentados contra la ética.
Los periodistas sindicalizados criticaron severamente al diario
L´Express por haber publicado siete capítulos del
libro, sin conceder al acusado el derecho a la réplica.
Pusieron además una pica en flandes al señalar
que la información es, desde hace décadas, parte
integrante del control de las ideas en la sociedad y, en ese
contexto, cabe preguntar el propósito de fondo del libro
de Péan y Cohen.
Sugiriendo ingenuidad o intereses ocultos señalaban que
los autores del libro: "obsesionados por Le Monde, no ven
que la mayor parte de la prensa diaria en Francia pertenece a
la industria de la guerra, Dassault-Herrant y Hachette-Lagardére".
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- Todos con techo de vidrio
-
- El debate que envuelve a la prensa francesa
toca los temas más sensibles de la prensa escrita de todos
los países.
Los campeones de la investigación y los predicadores de
la transparencia pretenden mantenerse protegidos por el secreto
o acorazados de verdades oficiales. Averiguar cuántos
ejemplares vende, en realidad, un diario, se considera malintencionado
o insidioso. Si no se puede obtener cifras ciertas de la circulación,
¿cómo pensar en obtener información acerca
de las prácticas contables, resultados financieros, mecanismos
de distribución o variaciones en el accionariado de las
empresas?
Si ocurre en Francia, ¿por qué no habría
de ocurrir en otros países, que los medios de prensa hagan
tráfico de influencias, chantajeen a los gobiernos, aterroricen
a los políticos?
Si no escandaliza en Francia, ¿por qué habría
de escandalizar en otros países que los medios de prensas
actúen como poder económico y como poder político?
Si se puede dar en Francia, ¿por qué no habría
de darse en otros países que la prensa se arrogue el papel
de investigadora, acusadora y juez de instituciones y personas?
Que a los diarios les gusta investigar y criticar y detestan
que los investiguen o los critiquen, es verdad en Francia y en
todo el mundo.
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