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Periodistas en vías
de extinción
Ignacio Ramonet
La gente
se pregunta a menudo sobre el papel que desempeñan los
periodistas. No obstante, los periodistas están en vías
de extinción. El sistema ya no quiere más periodistas.
En este momento, puede funcionar sin ellos o, digamos, con periodistas
reducidos a meros obreros de una cadena de montaje, como Charlot
en la película "Tiempos Modernos", es decir,
meros trabajadores que hacen retoques en los partes de agencia.
Es necesario ver lo que son las redacciones actuales, tanto en
los periódicos como en las radios y las televisoras. La
gente conoce a los periodistas famosos que presentan los telediarios
de la noche, pero detrás de ellos se esconden miles de
periodistas que, sin embargo, son los que alimentan la maquinaria.
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- La calidad del trabajo de los periodistas
se encuentra en regresión, al igual que su estatus social.
Se está produciendo una taylorización del trabajo
de los periodistas.
En nuestro tiempo, el periodista está en vías de
desaparición. Pienso que es un tema de actualidad y todos
somos conscientes de que lo que se está produciendo hoy
en día, especialmente en el ámbito de las nuevas
tecnologías, concierne directamente a esta profesión.
Teóricamente, hasta ahora, se podía explicar el
periodismo de la siguiente manera: el periodismo tenía
una organización triangular: el acontecimiento, el intermediario
y el ciudadano. El acontecimiento era transmitido por el intermediario,
es decir, el periodista que lo filtraba, lo analizaba, lo contextualizaba
y lo hacía repercutir sobre el ciudadano. Esa era la relación
que todos conocíamos. Ahora este triángulo se ha
transformado en un eje. Está el acontecimiento y, a continuación,
el ciudadano. A medio camino ya no existe un espejo, sino simplemente
un cristal transparente. A través de la cámara
de televisión, la cámara fotográfica o el
reportaje, todos los medios de comunicación (prensa, radio,
televisión) intentan poner directamente en contacto al
ciudadano con el acontecimiento.
Por tanto, se abre camino la idea de que este intermediario ya
no es necesario, que uno ya puede informarse solo. La idea de
la autoinformación se va imponiendo. Es una tendencia
ciertamente peligrosa. Ya he tenido ocasión de desarrollarla,
porque se basa esencialmente en la idea de que la mejor manera
de informarse es convertirse en testigo; es decir, este sistema
transforma a cualquier receptor en testigo. Es un sistema que
integra y absorbe al propio testigo en el suceso. Ya no existe
distancia entre ambos. El ciudadano queda englobado en el suceso.
Forma parte del suceso, asiste a él. Ve a los soldados
norteamericanos desembarcando en Somalia, ve a las tropas del
señor Kabila entrando en Kinshasa. Está presente.
El receptor ve directamente y, por tanto, participa en el acontecimiento.
Se autoinforma. Si hay algún error, él es el responsable.
El sistema culpabiliza al receptor, y éste ya no puede
hablar de mentiras, puesto que se ha informado por su cuenta.
De la misma manera, el nuevo sistema da por buena la siguiente
ecuación: "ver es comprender", lo cual puede
parecer muy racional. Podemos decir que la racionalidad moderna,
derivada del Siglo de las Luces, se ha construido en contra de
esta ecuación. Ver no es comprender. Sólo se comprende
con la razón. No se comprende con los ojos o con los sentidos.
Con los sentidos, uno se equivoca. Por tanto, es la razón,
el cerebro, el razonamiento, la inteligencia, lo que nos permite
comprender. El sistema actual conduce inevitablemente o bien
a la irracionalidad o bien al error.
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