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Anorexia y bulimia
La publicidad ¿víctima
o culpable?
- A veces es inevitable unir los trastornos
como la anorexia y la bulimia con la publicidad como factor desencadenante
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- Al hablar de los trastornos de la alimentación
más comunes como la anorexia y la bulimia, es a veces
inevitable unir enfermedades como éstas a la publicidad
entre otros factores sociales desencadenantes, sin determinarlos
suficientemente.
No es nada nuevo
para muchos descubrir, explícita o implícitamente,
que la publicidad tiene la culpa de algunos males sociales, como
creadora del materialismo y engendradora de la superficialidad.
¿Son, acaso, posibles enfermedades sociales? No podemos
incluir a los trastornos de la alimentación entre ellas,
porque se trata de enfermedades con graves alteraciones físicas
y psíquicas, generadas por causas difíciles de
indagar, y que van mucho más allá de la comunicación
.
Los posibles factores desencadenantes se centran fundamentalmente
en elementos de tipo personal, familiar y social, teniendo en
cuenta que los factores sociales influyen individualmente y de
forma distinta en cada sujeto. Podemos delimitar entre ellos:
la moda, la publicidad, la información de adelgazamiento
y belleza, ¡entendiendo que cada uno tiene origen distinto,
y no metiéndolos a todos en el mismo saco!
Información y publicidad
Es entre estas dos formas de comunicación donde existe
mayor confusión a nivel popular, mezclándolas por
desconocimiento o ligereza, entre sí. La información
es un vehículo específicamente dirigido, en este
caso y si así se quiere, a un público adolescente,
por medio de revistas que son elementos de transmisión
de estereotipos y de contenidos relacionados con el cuerpo. Son
también vehículos transmisores de publicidad, pero
más que de publicidad adelgazante, de productos dirigidos
al consumo joven, ropa, perfumes, refrescos.
La publicidad es comunicación persuasiva pagada. Es comunicación
por apoyarse en todos los elementos del proceso comunicativo,
aunque con características distintas, debido a la naturaleza
de emisor (anunciante/agencia) y receptor (público objetivo),
así como por las peculiaridades del mensaje (spot, anuncio
en prensa, vallas publicitarias).
Comunicación diferente
También se trata de un tipo de comunicación diferente
a la comunicación con fines informativos. Es comunicación
persuasiva, sin decir que la publicidad persuade en el sentido
de engaño, sino que utiliza códigos y elementos
en el mensaje sin dejar de ser una forma de comunicación
racional, ya que no existe ningún ser humano que se mueva
atendiendo al estímulo con una respuesta automática.
Debemos entender al sujeto como un organismo que asimila y transforma
el estímulo para lanzar su respuesta. Decir lo contrario,
es eliminar la capacidad de razón del hombre y establecerse
en el siglo XXI, dentro de unos parámetros conductistas
superados desde 1898.
Dos tipos de publicidad
Por lo que respecta a la publicidad bien entendida, hemos de
diferenciar dos aspectos para tener en cuenta en este contexto,
la publicidad específica de productos adelgazantes, y
las imágenes que aparecen en la publicidad.
1. La publicidad adelgazante o de tipo light tiene, según
las investigaciones realizadas, escasa importancia para las chicas
sanas e incluso para las enfermas. Los anuncios de publicidad
adelgazante no presentan, ni siquiera en la mayoría de
los casos, la imagen del cuerpo, sino que más bien hacen
hincapié en el producto.
2. En cuanto a la influencia de las imágenes de la publicidad,
los trastornos alimentarios no nacen porque la publicidad presente
modelos de tal o cual forma. Esta es una explicación cómoda.
Tampoco porque se haya visto mucha publicidad. Los trastornos
alimentarios son un grito ante los roles que hay que desempeñar
en la vida para triunfar. Las adolescentes enfermas se sienten
esperpénticas y no entienden por qué tienen que
seguir creciendo por inercia, en un mundo que no les gusta. La
publicidad no es la causa de que la sociedad en la que vivimos
sea de una u otra manera, sino que es el "reflejo"
de los valores sociales que hoy en día vencen como pautas
por seguir.
El caso español
En España, según la Asociación de Autorregulación
de la Comunicación Comercial -organismo que se encarga
de filtrar las quejas de la población en lo que al mal
uso publicitario se refiere- hasta el momento no existe denuncia
alguna contra productos que al publicitarse presenten imágenes
transmisoras de adelgazamiento, ni por consumo indiscriminado
de productor light. Sin embargo, existe una gran cantidad de
reclamaciones por publicidad sexista o por discriminación
entre géneros...
En cuanto a la publicidad propiamente dicha, si en la sociedad
los roles fueran diferentes ella presentaría también
roles distintos, porque su interés está en la identificación
con los públicos a los que dirige sus productos y servicios.
Si la anorexia fuera una enfermedad publicitaria se curaría
simplemente con cambiar la publicidad que se hace y que supuestamente
es la que la provoca.
Lo que la publicidad puede hacer
Lo que la publicidad no puede cambiar es la conciencia social
o el concepto de que mujer triunfadora es igual a mujer delgada,
ni tampoco la idea de que para congraciarnos con alguien, debemos
decirle que lo vemos más delgado, ya que de lo contrario
estaríamos condenados al infierno, por así decirlo.
Es gratuito y casi inexplicable el hecho de que se derroche tanta
energía en explicar otras cosas y, sin embargo, no se
demuestra mayor interés en esclarecer factores que posiblemente
influyen en los trastornos alimentarios y que, por defecto, no
se comprueban, ya que es más cómodo encontrar el
culpable más fácil.
La publicidad: víctima
La publicidad no es que sea víctima. Es que parece ser
culpable de todos los males sociales, incluidas estas complicadas
y graves enfermedades, sin haber sido analizadas convenientemente.
Cabe recurrir eso sí, en el caso de la publicidad como
en el resto de profesiones, al autocontrol profesional mientras
los valores sociales se transforman, pero el cambio de valores
es una tarea que no corresponde a la publicidad, por ser herramienta
de comunicación muy concreta que tampoco tiene el poder
de cambiar culturas por sí sola.
Las culturas se cambian por la educación y esa es la clave
del control. La publicidad no ha nacido para transformar a la
sociedad. Esa es una gran responsabilidad que no estamos preparados
para asumir y no tenemos por qué asumir los que nos dedicamos
a estudiar e investigar en esta profesión.
Nuestra responsabilidad empieza y termina en desarrollar nuestro
trabajo con las máximas garantías de profesionalidad
y ética, dentro del contexto en el que vivimos y, a la
vez, seguir investigando con seriedad para esclarecer y mejorar
nuestra actividad profesional, ya que de poder curar anorexias
y bulimias, bien que lo haríamos.
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