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La prensa y el combate
de prácticas corruptas
- Hay señales preocupantes sobre
la corrupción que existe dentro de los medios de comunicación,
en ocasiones más sofisticada, donde la censura y el encubrimiento
son mucho más efectivos y de los que aún es un
tabú hablar
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- Pocos se atreven a poner en duda el determinante
papel que tiene la prensa para la prevención y combate
de las prácticas corruptas en América Latina. El
caso del periodista nicaragüense Jorge Loáisiga es
un buen ejemplo de tal afirmación. Arnoldo Alemán,
ex-presidente de ese país, se encuentra bajo arresto domiciliario
mientras transcurren los juicios en su contra por los delitos
de lavado de dinero, malversación de caudales públicos,
peculado, fraude al Estado y asociación para delinquir,
entre otros. Y fue, precisamente, Loáisiga quien inició
las investigaciones desde La Prensa de Managua, de la corrupción
del en ese entonces presidente Alemán y de su director
de Ingresos, Byron Jerez, con el caso conocido como los "checazos".
Su labor fue reconocida durante el presente año por la
organizaciones Transparencia Internacional (TI) y el Instituto
Prensa y Sociedad (IPYS) como la "Mejor Investigación
Periodística en un Caso de Corrupción".
Al igual que Alemán, otros mandatarios han quedado expuestos,
en sus prácticas de corrupción, gracias a la labor
de periodistas que no se quedaron con las declaraciones oficiales
y decidieron escarbar las interioridades del poder. Como ejemplos
pueden citarse las investigaciones de El Clarín sobre
las cuentas bancarias en Suiza de Carlos Menem y familiares cercanos,
las publicaciones de La Nación, de Costa Rica, sobre los
fondos ilegales de campaña que recibió el actual
presidente de ese país Abel Pacheco, o las cuentas secretas
en Panamá del presidente Portillo y otros altos funcionarios
del gobierno guatemalteco, descubiertas por los periódicos
Siglo XXI (Guatemala) y La Prensa (Panamá).
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- Corrupción en el periodismo
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- Sin embargo, no podemos ser ingenuos y
pensar que todos los medios de prensa siguen una conducta ejemplar,
como ocurrió en los casos citados anteriormente. Qué
pasa con la prensa que investiga hechos de corrupción
con el único fin de desacreditar a los gobiernos de turno
y que luego guarda silencio cuando otros partidos políticos,
que le son afines, toman el poder. O peor aún, el caso
de los dueños de medios y periodistas que ocupan los casos
de corrupción para chantajear a los grupos políticos
o empresariales, o los que se alinean al discurso oficial y terminan
convirtiéndose en medios de propaganda.
¿Qué pasa con la prensa que investiga hechos
de corrupción para desacreditar gobiernos de turno y que
guarda silencio cuando partidos que le son afines toman el poder?
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- Como veremos a lo largo de este artículo,
hay señales preocupantes sobre la corrupción que
existe dentro de los medios de comunicación. Una corrupción
en ocasiones más sofisticada, donde la censura y el encubrimiento
son mucho más efectivos, y de la que aún es un
tabú hablar.
El 11 de febrero de 2003, los salvadoreños quedaron sorprendidos
al ver el titular del matutino El Diario de Hoy, en el que se
advertían que narcotraficantes manejaban el negocio de
la recolección de basura en el área metropolitana
de la ciudad capital. Eran momentos electorales y las encuestas
favorecían a los candidatos de la izquierda, para los
municipios de San Salvador. Obviamente, las publicaciones del
citado periódico (conocido por ser el más conservador
de ese país), que alcanzaron casi el medio centenar de
artículos, tenían un propósito: desacreditar
a dichos candidatos, quienes fueron los que trajeron a CINTEC,
la empresa canadiense que maneja los desechos sólidos.
Inmediatamente CINTEC amenazó con procesar penalmente
a los periodistas que habían firmado las notas en cuestión.
En la organización a la que pertenezco se tiene, por principio,
oposición al uso de medidas penales para sancionar agravios
contra el honor, en el caso de asuntos públicos. Consecuentemente,
se salió en defensa de los periodistas que podían
ser procesados, aún cuando sabíamos que había
existido una manipulación de la información, lo
cual dejamos asentado.
Dos semanas después preparamos un análisis del
rigor informativo de las noticias en cuestión y logramos
establecer que no había sustento para las vinculaciones
que El Diario de Hoy había hecho de CINTEC con narcotraficantes,
sin embargo el daño estaba hecho. No para CINTEC precisamente,
que sí está involucrada en otro tipo de irregularidades
y que hasta la fecha se resiste a hacer pública la información
sobre sus transacciones financieras, sino para el periodismo:
se constató una vez más el atropello con que se
manejan las líneas informativas de los medios.
Los medios de comunicación deben obligarse, estrictamente,
a respetar el derecho a la réplica
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- Seguramente, los lectores, al leer los
párrafos anteriores, asociarán el caso descrito
con lo que ocurre en sus países. La vinculación
de los grandes medios de comunicación con los sectores
de poder (de cualquier ideología o tendencia política)
y la contaminación que eso produce en sus contenidos informativos
es una práctica de corrupción, en la medida que
de tal distorsión se buscan obtener beneficios ilegítimos.
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- La prensa hondureña
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- En Honduras el problema es extremo, no
porque la corrupción en la prensa sea mayor, sino porque
es mucho más evidente que en otros países y se
practica con grados altos de cinismo. Ésta se da a todo
nivel y de manera muy abierta. Los dueños ocupan los medios
para favorecer sus negocios y muchos periodistas se dedican a
conseguir prebendas del gobierno o de los grupos empresariales.
En Honduras es muy normal que los mismos periodistas sean los
encargados de conseguir publicidad para sus medios, particularmente
en la radio que es el medio más influyente, y esto lo
logran a base de intercambio de favores o chantajes.
El periódico El Heraldo es propiedad de Jorge Canahuati,
quien dependiendo de las circunstancias se vincula con el partido
Nacional o el Liberal (los principales institutos políticos
de Honduras). Durante el último tramo de la presidencia
de Carlos Flores (su mandato concluyó el enero de 2002),
cedió a las presiones del gobierno y llevó a cabo
una limpieza de sus salas de redacción, despidiendo a
más de una docena de periodistas críticos. Jaime
Rosenthal Oliva es el propietario del diario Tiempo y del canal
11. En tres ocasiones ha sido aspirante a la presidencia de la
República. La Tribuna es propiedad del ahora ex-presidente
Carlos Flores. Y los canales 3, 5 y 7 son propiedad del magnate
Rafael Ferrari. Estos son los principales dueños de medios
de comunicación en Honduras, y todos ellos los usan, abiertamente,
como instrumentos de presión para ganar contratos o regulaciones
más blandas del Estado o para satisfacer sus aspiraciones
políticas.
Con respecto a los periodistas corruptos, el Comité por
la Libre Expresión, en septiembre de 2002 advirtió
que en Honduras "un amplio grupo de la prensa se da incluso
el lujo de sostener lo que se denomina como 'cumbres de la corrupción',
entrenando a los que ingresan sobre las formas de negociar y
mercadear una noticia. Ellos son del criterio que de nada sirve
que un comunicador tenga fama y éxito, si no tiene dinero."
- Intimando con el poder
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- En octubre de 2003 una nota, sin mayor
llamativo, apareció en una de las esquinas de la sección
de negocios de uno de los matutinos salvadoreños. El Grupo
Real, propietario de hoteles en Centroamérica, México
y los Estados Unidos, anunciaba la creación de su "Club
de Periodistas". La empresa ofrece, a quienes entren a formar
parte de ese club, el 50% de descuento en el costo de las habitaciones
y un 20% en los consumos realizados en sus bares y restaurantes.
Uno de los principales propietarios del Grupo Real es Ricardo
Poma, uno de los hombres más ricos de Centroamérica,
importante financista de campañas electorales, amigo personal
de los presidentes de El Salvador, Francisco Flores, y Ricardo
Maduro de Honduras, y a quien los medios de comunicación
locales muestran como un hombre virtuoso y emprendedor. A pesar
de que por años ha habido señalamientos contra
la familia Poma, principalmente sobre ilegalidades cometidas
por sus empresas constructoras y daños realizados a áreas
de protección ambiental, y han sido los mismos medios
de comunicación los que se han encargado de ahogar a los
denunciantes.
Pocos se atreven a poner en duda el determinante papel que
tiene la prensa para la prevención y combate de las prácticas
corruptas en América Latina
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- Este es un ejemplo de relaciones comprometidas
entre la prensa y el poder. Primero por la importante fuente
de recursos que significan los anuncios de los grupos Real, Roble
y otros propiedad de la familia Poma, y ahora con una modalidad
más sofisticada: clubes de privilegios para periodistas.
En forma similar, muchos periodistas dañan su ejercicio
aceptando viajes u obsequios pagados por los gobiernos o las
grandes empresas. Aunque varios de ellos sostienen que eso no
compromete su independencia, pero basta leer las notas que escriben
para que sus argumentos queden derribados.
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- La transparencia de la prensa
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- Sin duda el debate sobre la corrupción
en el periodismo aún no está abierto definitivamente.
Como sucede con los gobiernos, la prensa también debe
mostrar y exigirse a sí misma transparencia, concepto
que a su vez todavía resulta demasiado difuso.
- A raíz de la censura de un programa
de televisión en El Salvador y que, afortunadamente, quedó
al descubierto por la denuncia que hizo el mismo presentador,
en nuestra organización nos adentramos a analizar las
causas y condiciones que favorecieron tal hecho. Se trató
de un programa de entrevistas pregrabado, en el que el ahora
candidato presidencial de la izquierda, Shafick Handal, perdió
el control de su carácter y agredió verbalmente
al público presente. Según el presentador, Handal
le pidió que no transmitiera el programa y ante su negativa
se dirigió al director del canal con la misma petición.
Este último, efectivamente, procedió a suspender
la transmisión del programa, aduciendo deficiencias técnicas
en la preparación del mismo. Después de eso vinieron
reclamos e intensos debates del público y la junta directiva
de la televisora, finalmente, accedió a transmitir el
programa una semana después.
Entre los hallazgos y recomendaciones que hicimos sobre este
caso, y que pueden ser retomadas como insumos sobre lo que deben
ser medidas de transparencia en los medios, se encuentran:
Las líneas editoriales de los medios muchas veces no existen
más que en el imaginario de los editores o dueños
de los medios. Se carece de criterios claros y establecidos sobre
la forma en que deben construirse y estructurarse los contenidos
informativos, no hay requerimientos sobre la selección
y tratamiento de las fuentes y no se delimitan con precisión
las responsabilidades que corresponden a los integrantes de las
salas de redacción, por las desviaciones o irregularidades
que puedan ocurrir. Esta situación permite una manejo
sumamente discrecional y hasta arbitrario de los contenidos informativos.
No existen adecuados mecanismos para la resolución de
conflictos, en relación a los formatos y contenidos informativos.
Normalmente se imponen prácticas autoritarias dentro de
los medios, y éstas, tarde o temprano, terminan atropellando
los criterios técnicos. Esto, con el agravante de que
cuando surgen estos conflictos, la tendencia es a ocultarlos
del conocimiento público.
Los contratos laborales de periodistas no contemplan cláusulas
de conciencia o si las hay, éstas no siempre son respetadas.
Esto se refiere a los derechos de objetar los contenidos informativos
y la libertad de hacer públicas tales objeciones, el negarse
a participar en la elaboración de informaciones que los
periodistas consideren incompatibles con sus principios éticos,
o en casos extremos el derecho a rescindir su relación
laboral con el medio por esas mismas razones, sin perder beneficios
adquiridos como las indemnizaciones. El irrespeto de estos derechos
conduce a relaciones laborales transgresoras dentro de los medios,
que terminan afectando los contenidos informativos.
Es necesario que los lectores o las audiencias conozcan la identidad
y el aporte que hacen a las finanzas de los medios de comunicación
los principales anunciantes. Esto no es solo una condición
básica de transparencia, sino puede ayudar a los mismos
medios a resistir las presiones de sus anunciantes, en la medida
en la que las relaciones que se sostienen con éstos estén
expuestas ante el público.
Los medios de comunicación deben obligarse estrictamente
a respetar el derecho a la réplica. Esto no solo tutela
los derechos de quienes, eventualmente, sean afectados por informaciones
no fundamentadas, sino que garantiza a los lectores o audiencias
que están recibiendo información íntegra
y equitativa.
Pueden haber muchas medidas más de transparencia en la
prensa. Las anteriores solo buscan dar un ejemplo e incitar al
debate sobre el tema. Se trata de medidas que los medios deben
adoptar por voluntad propia, para garantizar, efectivamente,
su libertad e independencia.
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- Más información en Internet
- http://www.icfj.org/libertad-prensa/ipys-articlelink.html
- http://www.revistaprobidad.info/022/007.html
- http://www.probidad-sv.org/libexp/casos/2003/002.html
- http://www.probidad-sv.org/resumenes/2003/0222.html
- http://probidad.org/honduras/libexp/2002/002.html
- http://www.gruporeal.com
- http://www.probidad-sv.org/libexp/casos/2003/008.html
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