Revista Chasqui
  Ensayos

Rafael Jiménez Claudín, español, Secretario General de RSF-España y periodista de larga trayectoria profesional en la agencia EFE.
Correo-e <rsf-es@rsf.org>

La libertad de Prensa Encarcelada

Informar mata

En poco más de cinco años ha calado en las sociedades más desarrolladas la percepción mundial de que hay que luchar por las libertades de prensa y expresión

La libertad de prensa no está garantizada en más de la mitad de los países del mundo y globalmente, además de los veinticinco periodistas y profesionales de los medios asesinados en 2002 y en los primeros meses de 2003 en el ejercicio de su profesión o por sus opiniones, el número de periodistas detenidos en 2002 aumentó un 40 por ciento.

Tal es el balance efectuado por Reporteros sin Fronteras (RSF), de la situación que afrontan en la actualidad los periodistas del mundo entero. Según datos recogidos por esa organización, unos 700 profesionales de los medios fueron privados de su libertad durante diferentes períodos de tiempo en los últimos 18 meses.

Reporteros Sin Fronteras (RSF), con sede en París, defiende a los periodistas encarcelados en su calidad de víctimas en la defensa de la libertad de prensa en el mundo, del derecho a informar y a estar informado, en conformidad con el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Desgraciadamente, en el informe sobre la situación de la libertad de prensa en 2002, se volvió a constatar que se aprecia una degradación global que parece tener una primera argumentación en las secuelas que tuvo el atentado sobre las Torres Gemelas en Nueva York, tanto sobre la información vinculada al terrorismo, como sobre los países y colectivos que podrían tener vínculos con organizaciones terroristas.
América
 
La libertad de prensa no está garantizada en más de la mitad de los países del mundo
 
Al evaluar la situación en América, RSF señala que el continente sigue siendo una tierra de contrastes. Junto a países respetuosos con la libertad de prensa, como los Estados de América del Norte, Ecuador, República Dominicana y Uruguay, persisten Estados, como Cuba y Colombia, donde la niegan tanto las autoridades como los grupos armados.

En los Estados Unidos, en su guerra contra el terrorismo, la administración Bush se ha preocupado, sobre todo, de controlar su imagen mediante restricciones a los periodistas, e incluso se pensó en recurrir a la desinformación a través de una agencia oficial, ocurrencia hasta ahora inédita en un país democrático.

Por otra parte, tanto en los Estados Unidos como en Canadá, el poder judicial considera a veces a los periodistas como sus auxiliares exigiéndoles, entre otras cosas, que le entreguen su material para avanzar en las investigaciones, y se han producido encarcelamientos temporales por esta causa que deberían avergonzar a sociedades avanzadas.

En América Latina, la primera amenaza para la prensa sigue siendo la violencia
 
En América Latina, la primera amenaza para la prensa sigue siendo la violencia. Las agresiones y las amenazas también son una manera de reprimir la publicación de artículos molestos y disuadir a los periodistas de ejercer el oficio. A la censura de la época de las dictaduras le ha seguido la implantación de la autocensura.

Pero es en las dictaduras, donde el monopolio estatal de la información se aplica a rajatabla e incluso está inscrito en los textos legales, donde cualquier información independiente es, por definición, ilegal.

En ese contexto está, por ejemplo, Cuba, donde un centenar de periodistas independientes, agrupados en una veintena de agencias de prensa no reconocidas, intentan sin embargo ejercer su derecho a informar. La represión contra ellos tiene como objetivo impedirles difundir entre la población noticias no controladas. Padecen un acoso constante: detenciones, amenazas de cárcel, escuchas telefónicas.

El 18 de marzo, aprovechando la inminencia de la ofensiva norteamericana en Iraq, las autoridades cubanas lanzaron una oleada de represión sin precedente. En menos de una semana detuvieron a 78 disidentes, de los que 26 eran periodistas independientes. A éstos se les condenó, inmediatamente, en el curso de procesos sin garantías, a penas que llegaron hasta los 27 años de cárcel. En poco días Cuba se ha convertido, por delante de Eritrea, Birmania y China, en la mayor cárcel del mundo para los periodistas.
 
En otros continentes
 
RSF ha evaluado también los problemas que enfrentan los periodistas en Oriente Medio y Africa, Europa y la ex Unión Soviética, Asia y el Pacifico, cada región con sus particularidades y características propias.
La organización dijo que prepara estos informes para intentar mover la conciencia de los periodistas hacia una participación material en actividades que signifiquen una denuncia de las múltiples situaciones de pérdida de libertad de periodistas en el mundo.

Entre otras acciones, en RSF se promueve el apadrinamiento a los periodistas encarcelados, se presiona a las autoridades de los gobiernos democráticos para que, entre las condiciones que se impongan a un país para poder beneficiarse de las ayudas para el desarrollo, figure la exigencia de la libertad de prensa; y se elabore una lista de predadores de la libertad de prensa.

700 profesionales fueron privados de su libertad en los últimos dieciocho meses
 
En el último listado de predadores constan los presidentes de Zimbabue, Ucrania, Turkmenistán, Túnez, Togo, Siria, Ruanda, República Democrática del Congo, Uzbekistán, Liberia, Laos, Kazajistán, Haití, Guinea Ecuatorial, Eritrea y Burkina Faso. También los primeros ministros de Singapur, Malasia, Etiopía y Birmania, el príncipe heredero de Arabia Saudí, los jefes de los Partidos Comunistas de China y Vietnam, así como grupos armados colombianos, chechenos e islamistas.

El caso cubano
 
Reporteros Sin Fronteras destacó las denuncias sobre los periodistas detenidos en Cuba, porque fueron trasladados a cárceles alejadas del lugar de residencia de sus familias, y se conoce que ese segundo aislamiento al que se somete a los presos agrava el trato degradante que normalmente reciben los detenidos políticos en las cárceles.

La falta de atención médica, la alimentación no adecuada al estado de salud son otras medidas que pretenden quebrar la resistencia de los encarcelados, pero también crear la suficiente alarma en el entorno familiar para provocar una reacción de miedo que lleve a cónyuges, padres o hijos a recomendar el cese de la protesta y la sumisión a los poderes constituidos.

Los colegas cubanos afectados son: Víctor Rolando Arroyo, Mijail Barzaga Lugo, Adolfo Fernández Sainz, Miguel Galván Gutiérrez, Julio César Gálvez Rodríguez, Edel José García, Ricardo González, Héctor Maseda Gutiérrez, Jorge Olivera, Raúl Rivero y Manuel Vázquez Portal.
 
No estamos solos
 
RSF dijo tener la satisfacción de ver como, en poco más de cinco años, la percepción mundial de que hay que luchar por la libertad de prensa y la libertad de expresión, como uno de los derechos básicos de los pueblos, ha calado en las sociedades más desarrolladas.

En los Estados Unidos, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) afirmaba en marzo pasado que la "guerra global contra el terrorismo" ha permitido que los gobiernos, desde Cuba hasta China, y desde Zimbabue hasta Vietnam, aumenten la represión a la prensa.

Este comité americano, en su informe anual sobre 2002, constataba una disminución en el número de informadores muertos durante el desarrollo de su trabajo, y al mismo tiempo un aumento en el número de periodistas encarcelados, y aportaba cifras muy similares a las nuestras. A fines de 2002 hablaba de 136 informadores encarcelados, un 15 por ciento más que en 2001 y un 68 por ciento más que a fines de 2000.
"En su mayoría, los periodistas muertos en 2002 no cubrían conflictos, sino que fueron asesinados como represalia directa por su información sobre temas controvertidos, incluidos crímenes y corrupción gubernamentales en países como Colombia, Filipinas, Rusia y Pakistán", señalaba ese informe.

Esta toma de conciencia internacional va pareja a la sensibilización en el ámbito nacional, en la mayoría de los países democráticos, en los que las principales asociaciones de periodistas, las más representativas, están dando pasos en el sentido de aportar recursos y ocasiones de debate sobre el tema.

"En esta toma de conciencia global contra la libertad de prensa encarcelada y en la unión de todas las fuerzas sociales que consideran la libertad de prensa como uno de los derechos fundamentales de los pueblos, ponemos en RSF nuestra confianza en conseguir en el corto plazo una mejora de la situación", concluyó el pronunciamiento.
 

 Indice