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Nuevos alcaldes en Colombia
!Los grandes medios
fueron derrotados¡
- - En Bogotá y Cali está
el futuro político de Colombia.
- - Un invidente y un sindicalista sin
estudios mandan en esas ciudades.
- Simpleza en la estrategia y contundencia en el mensaje.
-
- La victoria fue contundente, como también
la derrota. En Bogotá y en Cali, candidatos de izquierda
democrática, con mucho de socialismo europeo puesto en
típico latinoamericano, barrieron a las fuerzas más
poderosas del país representadas en sus respectivos postulados.
Ninguno de los triunfadores es ni ha sido periodista. Los derrotados
lo han sido y lo son.
Luis Eduardo Garzón,
Lucho, es el alcalde de Bogotá desde el pasado primero
de enero y por cuatro años. A duras penas hizo escuela
primaria y luego llenó su curriculum con seminarios sobre
economía, política pero sobre todo, de sindicalismo.
Hijo de madre soltera, sufrió y padeció las consecuencias
de la pobreza y, por tanto, conoció que los ricos estudian
en colegios y los pobres en escuelas y que a unos los recoge
un autobús y los otros van a pie. Su permanente defensa
de la gente sin dinero no es una postura artificial ni de conveniencia.
Y toda su vida es un completo batallar porque haya equidad.
Garzón es una esponja. Su inteligencia le permite asimilar
todo cuanto sirva a su causa y su tono firme pero grato, lo hace
atractivo hasta para quienes tienen reservas sobre el resultado
de su mandato.
Lo cierto es que 794.020 bogotanos lo eligieron su alcalde y
que 18 meses antes, 670.000 colombianos habíamos votado
por él para que fuese presidente de Colombia.
Todo ello sin prensa, sin tener un partido organizado en todo
el país, sin títulos universitarios, con escasos
recursos económicos para una campaña al estilo
gringo, con unas herramientas que resultan importantes analizarlas.
El mensaje
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- Angel Becassino es un argentino colombianizado,
con un buen recorrido como asesor de imagen en diferentes campañas
políticas en Colombia. A su cargo estuvo la imagen de
Lucho. Garzón no es hombre de corbata. Usa buzos de cuello
alto y es vanidoso en su vestuario. Aunque quiere dar la impresión
de descomplicado, el expresidente del poderoso sindicato
petrolero USO y de la Confederación Unitaria de Trabajadores
quiere marcar frontera con la corbata. Los de cuello blanco y
los otros.
El vestuario de Garzón es impecable. Pone gran cuidado
en la combinación de buzo, pantalón, medias y saco.
Y dedica un buen tiempo a que su copete estilo Enrique Guzmán
y su pelo estén bien cortados y bien mantenidos. Mensaje:
limpio y elegante, ordenado y diferente.
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- ¡Cero hambre !
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- Ese fue el slogan central de la campaña.
La gente vio allí un reflejo de Luis Ignacio Lulla, quien
en su posesión como Presidente del Brasil dijo que su
sueño era que al final del mandato todos sus compatriotas
pudieran hacer las tres comidas del día.
También hubo una lectura: "Lulla va a ayudar a Lucho",
¡y eso dio votos!
El contrincante, Juan Lozano, tenía detrás toda
la oligarquía capitalina y los dos más influyentes
medios: el diario El Tiempo, número uno en Colombia y
en el cual Juan era columnista; y CityTv, el canal de televisión
local, propiedad de El Tiempo, del cual Juan venía de
ser director.
Juan dispuso de todas las chequeras posibles para su campaña
de grandes avisos, comerciales de televisión, asesores
por doquier. No se inscribió como candidato del partido
liberal al cual ha pertenecido, sino como independiente, buscando
impactar a lo que en Colombia se llama la franja y que nadie
sabe qué es, dónde está, cómo se
come. Esa franja, que algunos la integran con los jóvenes,
otros con los intelectuales, unos más con los yupis, en
las últimas tres contiendas electorales ha dado muestra
de ser díscola e imprevisible. Por ello, la única
estrategia para captar su apoyo es tirar las redes....
Bogotá nunca vio solo a Juan. La sombra de Enrique Peñalosa,
un muy buen alcalde de la capital, estaba detrás del candidato.
Ello llevó al elector a pensar que no era Juan sino Enrique
quien andaba detrás del puesto y, lo peor, que lo necesitaba
para hacer una buena gestión para preparar la candidatura
presidencial de Peñalosa.
El haber Lozano rechazado algunos debates televisivos y radiales,
argumentando que no se le daban las garantías de tratamiento
como el candidato más probable, fue interpretado como
miedo a la confrontación.
Juan es un intelectual. De vieja prosapia política y apreciado
en las altas esferas. Pero no es un hombre popular ni cercano.
Su mensaje era débil frente al de Lucho, el cual estaba
respaldado por toda una vida de gestión social.
Y lo definitivo: cuando el Partido Liberal se quedó sin
candidato oficial, entre un independiente y un candidato de partido,
las directivas liberales optaron por ofrecer su apoyo a este
último.
Lucho no es independiente. Lucho es del Polo Democrático.
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- El ve lo que los otros no ven
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- Apolinar Salcedo Caicedo tiene 49 años.
Es ciego desde los siete años y él hace de su invidencia
un arma inteligente de humor y de política. Por eso, su
slogan para la campaña que en octubre lo hizo alcalde
de una ciudad en la cual su empresariado se identifica fácilmente
con el neoliberalismo rampante, no obstante las importantes fundaciones
sociales que ha creado, "él ve lo que otros no ven".
Durante la dura brega de conseguir los votos, acudió muchas
veces al recientemente muerto Joaquín Balaguer, quien
fuera presidente de República Dominicana en varios períodos,
no obstante su invidencia. "Yo vine a gobernar, no a enhebrar
agujas", solía decir el dominicano. Apolinar, a quien
sus amigos cercanos le dicen Polo, ya había sido concejal
de Cali, juez superior de rentas, profesor universitario y abogado
de pobres.
En octubre obtuvo 177.000 votos, derrotando a una figura cimera
del establecimiento vallecaucano: Francisco Kiko Lloreda, dueño
del periódico El País, el dominante en la región,
hijo del ex canciller y ex ministro de la Defensa
Rodrigo Lloreda y nieto del ex alcalde Álvaro Lalo
Lloreda.
La campaña de Polo fue nada del otro mundo, pero convincente.
De autobús a autobús, calle por calle, casa por
casa. Como el periódico influyente no le daba espacio,
salvo para atacarlo por su invidencia, se utilizaron más
de 38 emisoras que trasmitían mensajes de respuesta contundente.
Las dos últimas alcaldías de Cali no habían
sido acertadas y un velo de corrupción rodeaba la administración
municipal.
Con una promesa de transparencia , una oferta de trabajo intenso
y un mensaje de que para ver cosas no se necesitan ojos sino
alma, se logró el cometido.
Un estudio de conducta política realizado en diciembre
mostró que un porcentaje de electores lo hizo porque conocía
a Polo o había recibido sus servicios. Otro, por cansancio
con la clase política dominante. Unos más por reacción
social contra el establecimiento. Y, algo importante, un porcentaje
singular, en solidaridad con la invidencia del candidato.
Persona importante en la estrategia de mercado político,
lo fue José Mejía Castaño, el primer colombiano
que habló en los ochentas de Megamarketing. Profesor universitario
de muchos kilates, director de post-grados de la Universidad
Icesi, donde estudian los hijos del establishment, hoy es asesor
estratégico del alcalde Polo.
Aplicando toda la enjundia del mercadeo para persuadir, Mejía,
con otros profesionales, dio las señales para responder
o para callar ante los ataques de Kiko.
El one to one, tan de moda entre los gurús del mercadeo,
fue el arma eficaz para que Salcedo triunfase. Los medios masivos
simplemente reforzaron la marca.
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- Los publicistas
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- En Colombia, las Facultades de Comunicación
nunca han enseñado Propaganda. En sus pénsumes
hay Publicidad. No se conoce una empresa con énfasis propagandístico,
encargada de persuadir sobre ideas, personas o programas.
Gracias a que sus asesorados han triunfado en comicios recientes,
se mencionan a los publicistas Carlos Duque, Algel Becassino,
Juan Carlos Molina, como expertos en propaganda.
Ello ha dado origen al error de querer vender una idea, una persona,
un programa con las mismas técnicas con que se vende jabón.
Igual puede decirse de las Relaciones Públicas: solo muy
pocas Facultades la tienen en sus pénsumes. Y si bien
en el país no hay más de tres o cuatro empresas
relacionísticas, ninguna ha querido trabajar en política.
Los errores publicitarios y relacionísticos suelen ser
frecuentes cuando de campañas electorales se trata y la
reciente no fue la excepción.
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- Los tres alcaldes
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- En realidad de verdad, solo Lucho Garzón
pertenece al Polo Democrático. El alcalde caleño
tiene muchísimas afinidades con dicho nuevo partido de
izquierda, pero no más. Quien sí no tiene nada
por ningún lado es el alcalde de Medellín, Sergio
Fajardo, aunque algunos han querido verle cercanía con
el Polo. Sergio, quien abomina la corbata y el traje formal,
tiene más raíces y cercanías con el poderoso
establecimiento antioqueño que con cualquier movimiento
social. Su discurso es para el pueblo, pero hasta ahora no lo
concreta. A Fajardo le sobró dinero para la campaña
y medios masivos. Fue la más larga de todas: ¡tres
años!
- La conclusión
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- En Colombia, en las pasadas elecciones
alcaldicias, fueron derrotados los grandes medios. Igualmente
quedaron en el campo de batalla los partidos tradicionales de
Colombia, el liberal y el conservador.
Las estrategias publicitarias tradicionales dieron paso a la
cercanía entre el elector y candidato, con pedagogía
política más que con promesas enfáticas.
La izquierda colombiana tiene sus ojos puestos en Bogotá
y Cali.
Allí está formado el devenir político colombiano.
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