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CYBERTERRORISMO - Historia
de nunca acabar
- Estar conectados a Internet es ya una
necesidad cotidiana, seamos la más grande multinacional,
o simplemente un habitante del mundo. Desde las soluciones más
sencillas, como el envío de correo electrónico,
hasta soluciones complejas de vídeo vigilancia y monitoreo,
se efectúan a través de Internet y sus tecnologías.
Si bien se ha avanzado mucho en el uso de la red, también
es cierto que la red inició como un proceso colaborativo
entre colegas para su utilización en la investigación
científica. Nunca se pensó, hace 30 años,
que aparecería la Web, el protocolo http y demás
elementos que permiten que hoy manejemos ambientes gráficos
en la misma, y por lo tanto convirtiéndolo en un excelente
elemento de mercadeo.
La informática
siempre ha tenido un halo de lo desconocido, por lo que buena
parte de sus usuarios sienten temor: temor de que se borren los
archivos, temor a que se dañe el computadora, temor hasta
de quedar en ridículo. Ahora, es el mismo temor el que
nos debe proteger contra una nueva ola de ataques, catalogados
por algunos como terrorismo y por otros, simples bromas de desadaptados.
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- Flexibilidad del ajuste
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- Una de las bondades de la tecnología
de Internet es su flexibilidad para ajustarse rápidamente
a necesidades cambiantes. Hoy se manejan todo tipo de equipos
en forma remota controlados por Internet, se distribuye información,
se almacenan imágenes y se maneja el comercio electrónico,
a través de las mismas tecnologías. Esta flexibilidad
y apertura, si se quiere llamar así, hacen también
que haya falencias en los sistemas de seguridad de los mismos.
Lo primero que se elabora y desarrolla al montar un sistema de
información es el establecimiento de funcionalidad que
permita el usufructo del mismo. Los sistemas de seguridad siempre
aparecen al final del proyecto, si es que terminan implementándose.
Esto sucedía en un ambiente cerrado al interior de las
empresas. Hoy se exige que los esquemas de seguridad también
se implementen en el mismo instante que se conecte el sistema
a Internet, pero la velocidad a la que avanza la tecnología
convierte este proceso de seguridad en una carrera contra el
tiempo, muchas veces relegada a segundos y terceros pasos a los
que nunca se llega.
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- Vulnerabilidad del sistema
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- En la misma carrera aparecen los proveedores
de las soluciones, quienes cada vez gozan de menos tiempo para
probar su oferta, haciendo también los sistemas instalados
vulnerables a ataques. Vulnerabilidades que son ampliamente aprovechadas
por personas con fines muy distintos, como probar las fallas,
o simplemente hacerse notar. Desdichadamente, la herramienta
por excelencia para distribución de los males en contra
de estas vulnerabilidades es el correo electrónico.
En la mentalidad de quien quiere efectuar el daño siguen
los mismos objetivos que tenían los primeros productores
de virus: no ser detectados y llegar al mayor número de
equipos posible. Por lo tanto, el mejor vehículo para
un mal masivo es, y seguirá siendo, el correo electrónico.
Es muy poco lo que tiene que hacer un productor de un virus para
utilizar este vehículo de distribución, y la efectividad
es bastante alta. Estos mensajes de distribución, además
de dañinos, se constituyen también en SPAM, o correo
no deseado, y su amplia replicación hace que la saturación
en la red demore el tráfico, constituyéndose en
el primer problema, pero el de menor consecuencia.
Las razones para construir un virus van desde la investigación
científica, pasando por la prueba de una teoría
de falencia en un programa, hasta el mero interés de hacer
daño. El éxito del ataque se mide por la penetración
del daño y/o por el reconocimiento del mismo, por lo que
siempre estarán atacadas las empresas tipo Microsoft,
o un amplio número de usuarios individuales.
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- El MyDoom
La rivalidad comercial entre empresas no ha estado ajena a este
escenario de ciberterrorismo. El último virus de ataque
masivo, conocido como MyDoom, estaba dirigido expresamente a
SCO, en retaliación por unas demandas que ha colocado,
reclamando derechos sobre el código de Linux. Básicamente,
se escribió un programa que se replica a través
del correo electrónico en forma de gusano, de tal manera
que cada computadora infectada enviase un ataque masivo contra
el servidor de SCO. También en las últimas semanas
se efectuó un ataque sobre los servidores de Microsoft,
y es bien conocido que esta empresa tiene suficientes enemigos
por sí sola. El ataque, en esta ocasión, también
consistió en envío de solicitudes masivas a los
servidores de Microsoft para que se saturaran y no pudieran atender
más.
Cada empresa maneja como puede este tipo de ataques. SCO, simplemente,
cambió la dirección de su servidor, por lo que
el ataque no fue efectivo, pero si tuvo que efectuar serios procedimientos
internos para garantizar que todos sus procesos basados en el
servidor principal siguieran funcionando. Microsoft optó
por otra solución: adquirir replicación de su información
en servidores alrededor del mundo, de tal manera que si uno era
atacado, los demás podrían suplir la necesidad
de información.
Estamos hablando de empresas de alta envergadura mundial y con
acceso a recursos de ese talante para poder contrarrestar estos
ataques. ¿Qué puede hacer una de nuestras empresas,
restringidas al máximo en su presupuesto, para contrarrestar
estos ataques?
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- Medidas a tomar
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- La primera reacción es desconectarse
de Internet. De seguro resuelve el problema, pero es inmediatamente
descartada por lo impráctico. La segunda es asesorarse
bien en materia de seguridad informática, para poder establecer
un mecanismo que impida y prevenga este tipo de ataques. Lo que
se debe considerar al establecer un mecanismo de seguridad es
que siempre existe la posibilidad de ser vulnerada. Siempre habrá
personas buscando penetrar sistemas de seguridad, por lo que
su establecimiento no es un proyecto, sino un proceso de nunca
acabar.
Los males básicos que se atacan por correo electrónico
son el SPAM y el virus, aunque este segundo también viene
por otras vías, como la navegación en páginas
maliciosas; el correo sigue siendo el mayor divulgador. No podemos
dejar de vista otras formas de ataque, básicamente de
invasión de privacidad, como el spyware o software que
se instala en los equipos sigilosamente para rastrear, registrar
e informar sobre todo lo que hace su usuario.
Existe en el mercado amplia protección contra virus y
spam, y sin embargo todavía estos ataques son exitosos,
básicamente porque los usuarios están desprevenidos,
inconscientes, o realmente desinteresados en lo que les pueda
pasar. Es claro que así debería ser, el usuario
simplemente debería poder utilizar la tecnología,
sin tener que preocuparse por mucho más, pero así
como quien conduce un vehículo debe conocer los principios
básicos de mecánica, o por lo menos saber cambiar
una llanta pinchada, el usuario de las tecnologías de
Internet deberá ser también responsable de las
medidas de seguridad que están a su alcance.
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- Protección de los servidores
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- La protección no solo compete al
usuario final, sino también a las empresas que prestan
servicios de conexión a la Internet. El mayor daño
que se efectúa con un virus o mensajes no deseados es
la pérdida de productividad. Si se puede lograr que los
mensajes infectados o los no solicitados no lleguen siquiera
al usuario final, estaríamos reduciendo en un alto grado
el riesgo de pérdida de productividad.
Los proveedores de servicios de Internet han desarrollado soluciones
que permiten llegar a este tipo de controles. En el caso de los
virus, basta con colocar un servidor antivirus al recibo del
correo para probar todos los mensajes, y no recibir ninguno que
esté infectado. Sin embargo, el establecimiento de este
esquema implica el pago de cifras, en algunos casos astronómicas,
a las empresas que producen los programas antivirus.
Otra de las dificultades aparentes es la velocidad de reacción
que pueda tener el proveedor del programa de antivirus para producir
las vacunas contra los ataques que van surgiendo. Dado que los
ataques, por diseño, son sigilosos, se hace más
difícil detectarlos antes de una propagación extensa.
También existen soluciones para el control del SPAM y
sus diferentes variantes. El correo electrónico se ha
convertido en una herramienta de mercadeo que bien utilizada
genera frutos espectaculares. Estas prácticas tienen sus
características de buen uso, sin embargo, algunos aduciendo
ignorancia, y otros simplemente abusando del medio, efectúan
barrido de SPAM tratando de vender sus productos.
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- El correo no deseado
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- El remedio para el correo no deseado es
precisamente la utilización de programas AntiSPAM. Se
utilizan herramientas de lectura y calificación de los
mensajes recibidos para tratar de determinar si son SPAM o no.
Se utiliza la técnica heurística y algunas de las
características que se buscan son la cantidad de enlaces,
imágenes, y/o formato en HTML que se presente en el mensaje.
Estos factores que se van midiendo emiten un puntaje y con base
en este puntaje se califica un mensaje como SPAM o no. La incidencia,
sin embargo, en estas características, puede ocasionar
que un mensaje válido sea calificado como SPAM y rechazado.
Esto se conoce como falsos positivos, y pueden ocasionar pérdidas
si, por ejemplo, es un pedido que se efectúa a una empresa.
La alternativa es guardar los mensajes en un buzón de
posible SPAM, para que el destinatario pueda revisar y tomar
la decisión de sí es o no SPAM, e ir lustrando
el programa que toma la decisión, mediante la utilización
de listas blancas sobre qué mensajes puede dejar pasar
sin problema. La complejidad de estos sistemas radica en la intervención
alta del usuario del programa en la estructuración del
mismo para que sea efectivo.
- Una advertencia
Por otra parte, no protege contra ataques de spam conocidos como
ataques de directorio, donde se envía correo indiscriminado
a cualquier combinación de letras al mismo dominio. Por
ejemplo, se envían correos a a@dominio.com, b@dominio.com,
aa@dominio.com y así sucesivamente, llegando a construir
millares de mensajes dirigidos al mismo sistema de correo, lo
que lleva a su colapso. Para este tipo de ataques no sirve la
estrategia de leer el correo y determinar si lo es o no, sino
mas bien programas que están constantemente monitoreando
la actividad de los servidores y de los puertos de entrada, y
determinando qué se puede constituir en un comportamiento
sospechoso.
En los Estados Unidos se aprobó, recientemente, una ley
conocida como la Can Spam Act, que pretende castigar a quienes
efectúen SPAM; sin embargo, se duda de su efectividad,
en especial cuando la Internet no tiene fronteras. Bill Gates,
propietario de Microsoft, también anunció una eliminación
del SPAM en dos años, e inclusive se ha hablado de cobrar
por el envío de mensajes, cobro que aminoraría
el envío de correo indiscriminado.
Es claro que no nos podemos desconectar de Internet, pero también
es claro que tenemos algunas herramientas a nuestra disposición
para la protección. Se deberá establecer un equipo
conformado por los usuarios y los prestadores de servicios, enfilados
contra estos males. Existen aplicaciones tanto para los equipos
de los usuarios, como para los administradores de redes en las
empresas y los proveedores de servicios de Internet, que utilizadas
en conjunto permiten hoy en día establecer un esquema
de protección, aunque no infalible, por lo menos bastante
sólido.
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