Lo mismo de siempre
FOX PRESIDENTE
- El pueblo de México se movió
durante las campañas presidenciales con el mismo mensaje
frágil de la tentación
En estas elecciones presidenciales del 2000, escuchó el
pueblo de México cómo le planteaban de nuevo el
mesianismo político; el afán de milagros; las esperanzas
terrenas; los prodigios como medios de propaganda o de dominio;
la búsqueda solo del pan, como símbolo de todo
lo material, no del hombre entero. Quieren el prodigio sin la
confianza radical en algo superior; buscan el poder, pero se
olvidan del amor, de la equidad y de la justicia.
- El pueblo de México se movió
durante las campañas presidenciales en ese terreno frágil
de la tentación. Todas las voces parecían invitarlo
al milagro externo, al pan del mundo, al reino político
y militar, no al pan que está al servicio del hombre.
- La vana promesa de libertad
- En la política mexicana todos nos
prometen la libertad, que se vuelve el don más preciado
de nuestra fe política, pero todos los anuncios y la fantasmagoría
delirante y seductora de la propaganda y de la publicidad, durante
las campañas electorales del 2000, van en contra de la
libertad. Es el futuro envuelto en promesas de regalo, enfundado
en palabrería de brillantes colores. Pero matan la libertad,
inclusive, la libertad democrática de la que hablan ellos.
Durante cinco siglos desde que los redentores vinieron a
salvar a los indígenas de sí mismos, nos hemos
estado atormentando por esta libertad. Nos la prometieron los
españoles conquistadores, que nos emplazaron para el reino
de la tierra, y los misioneros, que nos emplazaron para el reino
de los cielos. Nos la prometieron Hidalgo y Morelos, los insurgentes
y los realistas, y el emperador Iturbide. Nos la prometieron
Antonio López de Santa Anna y el emperador Maximiliano,
y el republicano Benito Juárez y el dictador Porfirio
Díaz. Nos la volvieron a prometer la Revolución
Mexicana y la dictadura del Partido de la Revolución y
del gobierno, igual que nos la prometieron todos los candidatos
en la campaña del 2000.
La gente, más que nunca, gracias a esta campaña
publicitaria, aérea, bravucona, tragicómica y milagrera,
cree que es más libre que nunca, que ya llegamos a la
democracia. Y, sin embargo, ha traído su libertad y la
ha puesto a los pies de quien le ofreció pan, pero después
de haber ayunado durante cinco siglos, la gente sigue teniendo
hambre.
Dostoyevski, en el Gran Inquisidor, decía: "Tú
les ofreces a los hombres una ofrenda de libertad que ellos,
en su simpleza y en su innata cortedad de luces, ni imaginar
pueden, que les infunde horror y espanto, porque nunca en absoluto
hubo para el hombre y para la sociedad humana nada más
intolerable que la libertad."
Los hombres corren detrás de los que les convierten las
piedras en pan. Es la libertad que se compra con pan. Como decía
Dostoyevski, "no existe el crimen, no hay pecado, solo hay
hambrientos". Como decía la norma soviética:
"Entre la seguridad y la libertad, el pueblo prefiere la
seguridad, y no le importa que le dosifiquen la libertad".
No importa el yugo, si es el precio de la comida segura. La libertad
la que se proclamó en las campañas y se ha
predicado en los discursos de ahora y desde hace años
y el pan de la tierra para todos, no se conciben juntos.
-
- 70 años del PRI
-
- El pueblo pobre no necesita ni
le sirve de nada la libertad de elegir. ¿Elegir entre
qué y qué?
-
- El PRI gobernó por más de
70 años y se fue haciendo cada vez más corrupto,
a un grado que apenas empezamos a barruntar. Fue creando un ámbito
de corrupción, una cultura, un modo de ser, de gobernar,
de comportarse, de hacer negocios, de dar y de obtener, de moverse
por los laberintos de la burocracia, de enriquecerse y de enriquecer,
de solucionar los problemas, de subir y de bajar en las escalas
políticas y económicas, de engañar y de
mentir, de sobornar y de exigir el soborno, de dar concesiones,
de construir y de destruir personas, fortunas y hasta edificios
lo supimos por el terremoto del 85, todo en el ámbito,
en la atmósfera de corrupción que se fue convirtiendo
en el modus vivendi de nuestro país, como pueblo y como
nación. Concertacesiones, mordida, cochupo, embute, relaciones
políticas, favores. Le hemos dado mil nombres a la corrupción.
Pero nos familiarizamos con ella, la aceptamos como norma y como
forma de vida y de sobrevivencia. Finalmente, no fue solo corrupción
corporativa, impunidad corporativa, complicidad corporativa,
tapadera corporativa, organización corporativa del grupo
en el poder, de los dueños de la Revolución y del
país, que administraban y sobornaban corporativamente,
sino que la corporación PRI se convirtió en vida.
La corrupción, no fue solo de los de arriba. Se nos fue
inyectando en la vida como nación y aun como seres humanos.
Desde la mordida al policía de la esquina, desde el soborno
para obtener un permiso, desde el regalo al político.
Ahí están las casas y los ranchos y las cuentas
bancarias y el Fobaproa y los sindicatos charros y las policías
y el perpetuo fraude electoral y las autoconcesiones de obras,
como los ejes viales; y la venta de los bancos y los enriquecimientos
ilícitos y el dominio impúdico de los medios de
comunicación, prensa, televisión y radio, utilizados
para la corrupción y la mentira y el ocultamiento y el
lavado cerebral por decenas de años.
Una Cámara de Diputados esclava servil del Ejecutivo;
una Cámara de Senadores como última prebenda o
premio de consolación para priistas y para funcionarios
viejos en vísperas de retiro. Un Poder Judicial y una
Suprema Corte como ramas obedientes y, consecuentemente, corruptas
del Ejecutivo. Una Procuraduría de Justicia venal, sucia,
cruel y violadora de todos los derechos de los demás.
Una policía o un conglomerado de cuerpos policíacos
igualmente venal, no solo inútil sino contraproducente,
que solo ha servido para sobornar y dejarse sobornar, y para
amparar y proteger a todo delincuente que pague.
Todos fuimos parte. Todos hemos dado para que nos den y todos
aceptamos este modo de vida erigido sobre la corrupción.
Por eso pudo durar 70 años.
-
- El PRI: represión y violencia
-
- Cuando la corrupción no funcionaba,
se echaba mano de la represión. Ha habido en México
muchos brotes de libertad y, en consecuencia, muchos golpes de
represión. Hay que recordar a los periodistas muertos,
a los luchadores civiles asesinados, a los cientos de perredistas
ejecutados, a los indios masacrados, a los rebeldes de las montañas
de Guerrero, a los sindicalistas suprimidos, a los defensores
de los derechos humanos eliminados, a los disidentes torturados,
a los extranjeros civiles y clérigos expulsados, a las
organizaciones civiles perseguidas y amenazadas, a los ferrocarrileros
y a los médicos encarcelados, a los estudiantes y maestros
apresados, amedrentados y muertos. Todos ellos y otros muchos
fueron brotes de libertad y de esperanza, liquidados por la desesperanza
y por el temor.
Son las paradojas y las contradicciones del poder que, de hecho,
no existe sino por la violencia. Si renuncia a ella, se destruye
a sí mismo, porque los hombres dejan de temerlo. El poder
hace daño, hiere, encarcela, mata. Pero se justifica a
sí mismo: le es necesario utilizar la fuerza para que
reine el orden. Pero el poder no mantiene el orden que necesita
la sociedad, sino el orden que le conviene para asegurar su sobrevivencia
y su primacía, y por eso se asienta en minorías
fuertes y privilegiadas que se aprovechan de los demás,
los someten, los despojan y medran a costa de la mayoría.
Es la historia y es la realidad del PRI, es el círculo
vicioso del poder.
- Hay que recordar al ejército y
a los paramilitares en Chiapas, a los granaderos y a los halcones
y las guardias blancas, a los cuerpos policíacos represores,
al ejército en la universidad, la intervención
de teléfonos, el espionaje sobre la población,
las torturas en los separos de la Procuraduría, las represiones
violentas y asesinas de campesinos en el medio rural, los despojos
de tierras, las masacres de Aguas Blancas y de Acteal, los encarcelamientos
arbitrarios, las amenazas a luchadores sociales, los traslados
forzados de poblaciones enteras, como en Acapulco.
-
- El PRI y los de abajo
-
- El PRI no fue derrotado ni por la democracia
ni por la izquierda, sino por un candidato conservador
-
- Este es el modo al que se había
acostumbrado México, pero del que ya estaba harto. Solo
que el hombre le teme, más que a nada, a lo desconocido.
Las burguesías nacionales, los intelectuales, los que
tienen recursos, las clases medias con bienestar, podían
pensar en votar por otro que no fuera del PRI y que satisficiera
sus aspiraciones, sus exigencias y sus concepciones del país.
Pero la gente de abajo, en la ciudad y el campo, ha dependido
y depende de las concesiones del PRI, está acostumbrada
a los modos del PRI, sabe sus caminos en la burocracia del PRI,
sabe cómo proceder, a dónde ir, qué obtener
y cómo obtenerlo, conoce los vericuetos o tiene sus compadrazgos
o conoce al amigo que sabe el camino y tiene los recursos o está
esperando que le tramiten lo que necesita o ya hizo el contacto
o ya dio la mordida o ya le dijeron con quién y con cuánto.
Eso lo ha tenido y sabe que lo tendrá con el PRI. Pero
no sabe qué pasará con cualquier otro que venga
al poder, ni qué cambiará, ni cómo le irá,
ni si va a conseguir lo que necesita. Y más vale malo
conocido que bueno por conocer. Entre la seguridad y la libertad,
es preferible la seguridad, única en la que tiene cierta
posibilidad de conseguir el futuro en la forma como lo necesita.
Es mucha la gente que vive esta situación.
El pueblo pobre no necesita ni le sirve de nada la
libertad de elegir. ¿Elegir entre qué y qué?
Quiere comer, quiere empleo, quiere vivienda, quiere salud, quiere
escuela para sus hijos, quiere posibilidad de vivir en un mundo
que le niega todo. Y prefiere no arriesgar. Ahí estaba
la fuerza electoral del PRI. En México, solo las personas
mayores de 90 años han conocido la vida sin los revolucionarios
que se adueñaron de México, y solo los mayores
de 70 años han conocido la vida sin el PRI.
-
- Fox el hacedor de milagros
-
- No parece correcto pensar que ya empezó
el imperio de la sociedad. Fox es autoritario y lo va a demostrar.
Él manda.
-
- Y aquí entró Fox. Se ofreció
a sí mismo como el líder carismático, el
hacedor de milagros, el que comanda a los ejércitos celestiales
para que detengan la caída del país, el guerrero
macho y populachero, retador, con aureola católica, que
combate a los ejércitos de la corrupción, que da
cauce y salida a los agravios y a las humillaciones del pueblo,
que alivia el hartazgo ya sofocante de la corrupción priista,
el hacedor de la nueva etapa histórica. El nuevo dios
a quien adorar.
- ¿Y no se parece a eso la política?
¿No es buscar al dios a quien hay que adorar, sobre todo
en una sociedad mágica como la nuestra? ¿No es
el presidente de la República el dios de turno, la última
palabra de todas las cosas, el supremo hacedor, el infalible?
¿No está orientada al presidente toda la liturgia
política? A él se le pide perdón y a él
se le desagravia, a él se le suplica y se le pide, es
su palabra la que se escucha y él habla a todos sus súbditos
y les dice lo que tienen que hacer y cómo tienen que pensar,
a él se le consagran las ofrendas y se le ofrecen los
dones, a él se le alaba y ante él se doblan las
rodillas. ¿No es cierto que todas las jerarquías
religiosas, civiles y económicas nos han enseñado
a obedecer?, pero no nos han enseñado a rebelarnos por
la justicia, a ser libres y a luchar por nuestros derechos.
- Desplazamiento a la derecha
-
- México no sabe qué pasará
con cualquier otro que venga al Poder
-
- Por estas razones, el PRI no fue derrotado
ni por la democracia ni por la izquierda, sino por un candidato
conservador. El pueblo de México es conservador y religioso.
Desde 1987, cuando el Centro de Estudios Educativos y el CREA
publicaron su estudio de la psicología y de la idiosincrasia
del mexicano, "Cómo somos los mexicanos", quedaron
claras muchas cosas. El 43% es anticomunista y antiizquierdista;
el 11% se colocó en la izquierda, el 33% en el centro
y el 56% en la derecha. Una mayoría se manifestó
reformista y en un tiempo de derecha, pero sin violencia. Es
decir, se ha venido dando un desplazamiento importante de la
población hacia la derecha, pero conservadoramente. Cuando
un líder carismático de derecha, conservador y
abiertamente católico ofreció, sin violencia, esa
reforma ya largamente esperada, la gente votó por él.
Pero esos fueron los valores primordiales, no la pobreza reinante,
no la justicia necesaria, porque Fox es conservador dentro de
la corriente que originaron Ronald Reagan y Margaret Thatcher,
el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y en México,
Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Fox no se va a salir de ese
programa ni de esa corriente. No pertenece a los pobres, pertenece
a los empresarios. No parece correcto pensar que ya empezó
el imperio de la sociedad. Fox es autoritario y lo va a demostrar.
El manda. Los gobiernos panistas son de derecha: económica,
política, social, religiosa y moral. Lo han demostrado.
Y muchos tienen mentes cerradas e impositivas.
-
- Conclusión
-
- En el fondo, seguimos sin saber a quién
adorar, a quién confiar la conciencia, con quién
unirnos en esta ansia de unión universal que nos urge.
Fox promete y quiere vestir la púrpura y refundar
el imperio mexicano y darnos la paz del hormiguero, porque dominó
las conciencias y dirigió la libertad, porque tiene en
sus manos el pan. Pero va a continuar con la antropofagia que
se alimenta del pueblo, y el pueblo seguirá huyendo a
otros países como ha estado huyendo, o seguirá
rebelándose y morirá como ha estado muriendo, o
vendrá a echarse a los pies del poder y del dinero como
tantos han estado haciendo, para recibir la felicidad apacible
de los seres apocados, convenencieros o serviles.
El tiempo dirá si el triunfo de Fox va a ser permanente
o efímero. Derrotó al partido que nació
de las luchas revolucionarias, porque se había corrompido
y anquilosado en el poder. Lo derrotó con la promesa y
con la esperanza de mejorar las condiciones de vida de las gentes
y de acabar con la pobreza que las fuerzas revolucionarias no
solo no remediaron, sino extendieron e intensificaron. La Revolución
se hizo para acabar con la dictadura y para remediar las condiciones
de vida del pueblo; pero creó otra dictadura y empeoró
las condiciones de vida de la mayoría.
Las condiciones en que gana Fox no son tan favorables. El mundo
de hoy es distinto del de 1910. El objetivo primordial de Estados
Unidos es, obviamente, mantener las políticas económicas
que inició Miguel de la Madrid y solidificaron Carlos
Salinas y Ernesto Zedillo, y mantener la estabilidad del "buen
vecino". A Estados Unidos no le importa la democracia en
México. Le importa que prosperen en México sus
intereses económicos y su hegemonía. Y está
contento con Vicente Fox, porque va a seguir adelante con el
proceso neoliberal. Solo que eso le va a costar a su presidencia,
más temprano que tarde, la popularidad y la aceptación,
porque será muy difícil, con ese proyecto, elevar
el nivel de vida del pueblo.
Y eso podría abrirle el camino al PRD, si logra lo
necesita a marchas forzadas cuajar como partido, con un
liderazgo visionario, actual. Y tal vez, inclusive, al PRI, si
logra mantenerse intacto, si logra rehacerse como partido político
no gubernamental, si logra reparar su corrupción y si
logra encontrar un liderazgo nuevo, limpio y auténticamente
revolucionario en favor del pueblo al que olvidó. Por
lo pronto, el PRI fue arrastrado por su propia corrupción
hasta la catarata del repudio popular.
|