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La prensa gratuita se
reinvindica
La prensa gratuita, el nuevo fenómeno
mediático que irrumpió con fuerza a partir de 1995
con la aparición del diario Metro en Estocolomo, ha alcanzado
en España la mayoría de edad antes de su primera
década de existencia. Al menos eso es lo que han declarado
los editores de estos medios, reunidos en febrero en su primer
Congreso Nacional, celebrado en Valencia, desde donde han asegurado
que este tipo de publicaciones fomenta el hábito de la
lectura, crea nuevos lectores e incrementa el consumo del resto
de diarios. Por ello, los editores de prensa gratuita de España
consideran que las publicaciones que representan requieren un
mayor apoyo y consideración por parte de la administración,
al tiempo que demandan a la prensa de pago que no ponga obstáculos
a la libre competencia y a su crecimiento.
Una
nueva realidad mediática
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- Las reivindicaciones de cara a la administración,
a las que deberá hacer frente ya el nuevo Gobierno socialista
surgido de las elecciones del 14 de marzo de 2004, hacen referencia
tanto a la regulación de los sistemas de distribución,
como al reparto de la publicidad institucional y al acceso a
la información. El primero quizás sea el asunto
más importante para el sector que deba abordar el nuevo
Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, ya que
es preciso ordenar, para el conjunto del país, el sistema
de distribución de este tipo de publicaciones y no continuar
con la sucesión de ordenanzas municipales que, en cada
ciudad, intenta regular el reparto de una manera, cuando menos,
heterogénea. En las otras cuestiones parece más
fácil el acuerdo, sobre todo porque las cifras hablan
por sí solas y, como apuntó el ex ministro portavoz,
el popular Eduardo Zaplana, en la clausura de este encuentro,
el próximo año "un gratuito puede ser el líder
de la audiencia de prensa en España". Y la Administración,
como cualquier otro gran anunciante o fuente informativa, busca
ante todo los soportes y medios que garanticen el máximo
de público.
En este sentido, los responsables de los diarios gratuitos, que
tienen ya una audiencia conjunta superior a los tres millones
de lectores, afirman que llegan a una gran masa de lectores a
la que no alcanza el resto de la prensa y que, por lo tanto,
cumplen un papel social de primera magnitud. El sector está
tan satisfecho con su labor, que incluso se postuló como
merecedor del Premio Nacional de Fomento a la Lectura, un galardón
que, ciertamente, podría distinguir su labor en un país
en el que el porcentaje de población lectora está
todavía por debajo de la media europea. Los datos parecen
darles la razón: según el último Estudio
General de Medios (EGM), la penetración de la prensa diaria
entre la población española ha pasado del 37,7
al 39,7 por ciento entre 1997 y 2003, mientras que los gratuitos
20 Minutos y Metro Directo, con 1.4 y 1.3 millones de lectores,
respectivamente, se han situado ya como el tercer y el cuarto
periódico más leído de España, por
detrás solo del deportivo Marca y del diario de información
general El País. Pese a los datos más catastrofistas
del último Libro Blanco de la Prensa Diaria, realizado
por la Asociación de Editores de Diarios Españoles,
el colectivo que agrupa a los periódicos de pago, y que
alerta de una caída de la difusión y de las audiencias
de la prensa, los datos del EGM parecen indicar, más bien,
que el número de lectores ha crecido en España
en paralelo al desarrollo de la prensa gratuita.
Esta situación no es exclusiva, sino que se da también
en otros países de la Unión Europea, como en la
vecina Francia, donde Metro y 20 Minutes han alcanzado 1 y 1,2
millones de lectores, respectivamente, situándose entre
lo más leídos de la capital francesa, solo por
detrás de Le Parisien, y por delante de Le Monde, Le Figaro
o L'Equipe. Al igual que en España, los gratuitos han
conquistado un público que no era lector de diarios y,
así, París ha pasado de una tasa de población
mayor de 15 años lectora de diarios del 40 por ciento
(una de las más bajas de las capitales europeas) a más
del 50 por ciento, lo que no sucedía desde hace más
de veinte años.
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- Medición cuestionada
-
- Y aunque los informes que realizan la
Oficina de Justificación de la Difusión (OJD),
o la Asociación para la Investigación de Medios
de Comunicación (AIMC), responsable del EGM, parecen apoyar
las tesis de los editores de prensa gratuita, una de las principales
reclamaciones que plantearon en su encuentro fue, precisamente,
la necesidad de nuevos sistemas de medición de lectores,
que rompan la actual situación que, en su opinión,
dificulta la transparencia y la libre competencia. Según
ha recogido en sus conclusiones el comité organizador
del Congreso Nacional de Editores de Prensa Gratuita, "los
sistemas de medición de tirada, de distribución,
de difusión y de audiencia que actualmente operan en el
mercado de los medios de comunicación españoles
son insuficientes, caros y obsoletos, y no reflejan de forma
fiel la realidad de la prensa gratuita, lo que perjudica y distorsiona
el libre mercado de la publicidad". Por ello, han emplazado
tanto a la OJD como a la AIMC a que adapten sus criterios a la
situación actual del mercado de la prensa, para medir
fielmente los resultados de las publicaciones gratuitas. En su
opinión, su metodología, que favorece a los diarios
de mayor renombre, y sus mediciones, con un sistema de muestreo
no equitativo, perjudican sus intereses y no ofrecen una representatividad
exacta. Los editores de prensa gratuita han hecho extensiva esta
demanda a las centrales, agencias y anunciantes, a quienes ha
pedido que exijan esas mejoras en los sistemas de medición
para alcanzar un mejor conocimiento de la realidad.
Con todo, la principal reivindicación de la prensa gratuita
en España es, justamente, la de su propio papel en el
sistema comunicativo, para lo cual alega estar realizando su
labor con el mismo baremo de calidad empresarial y profesional
que el resto de la prensa, independientemente de su precio, formato,
contenido o periodicidad. Esta es la gran batalla que tiene todavía
pendiente gran parte del sector, sobre todo porque el adjetivo
de gratuito se sigue asociando como un estigma, como una falta
de calidad, confundiendo así precio con valor, una circunstancia
que, paradójicamente, no ocurre en otros medios como la
radio o la televisión, que nacieron ya sin suponer un
coste para el consumidor. Esta concepción de lo gratuito
como carente de calidad llevó incluso a alguno de los
asistentes al congreso a proponer un cambio de nombre para este
tipo de publicaciones, apostando por los de prensa próxima,
prensa libre o prensa popular, para huir del calificativo de
gratuita, que parece condicionarlos negativamente.
La propuesta no prosperó, ya que la cuestión no
es meramente nominalista, sino de convencimiento del propio mercado,
tanto de lectores como de anunciantes. A este respecto, Arsenio
Escolar, director de 20 Minutos, dejó claro que la calidad
profesional de los periodistas de medios gratuitos está
más que acreditada cuando sentenció que "lo
fácil es contar la guerra de Irak en cinco folios, lo
difícil es contarla en 20 líneas y contarla bien",
en referencia al modelo periodístico que llevan a cabo
los diarios gratuitos, basados en la proximidad, pero también
en la brevedad y la claridad. Escolar, que ha ejercido cargos
de responsabilidad en diarios como El País, Cinco Días
o el desaparecido El Sol, considera que la calidad informativa
de los gratuitos no se circunscribe a sus características
formales, sino especialmente a su nivel de independencia, que
en su opinión es sensiblemente mayor al de la prensa de
pago, que es "claramente sectaria" y que practica un
"periodismo de trinchera", en clara alusión
a las pugnas actuales entre los principales grupos mediáticos
españoles: Prisa, editora de El País, y Unidad
Editorial, de El Mundo.
Los gratuitos y la calidad
En último extremo, el sector, que agrupa en España
a 100 editoriales con más de 260 cabeceras gratuitas,
parece haber llegado a la conclusión de que el reto al
que se enfrenta este tipo de prensa no es la lucha más
o menos desigual con la de pago, sino la de su calidad intrínseca.
Más allá de las batallas por los sistemas de medición
de audiencias, más allá de la regulación
del sistema de distribución y más allá de
la competencia con los periódicos convencionales, la prensa
gratuita considera que ha llegado el momento de reivindicar su
papel y de proclamar en voz alta que su producto es tan digno
y de tanta calidad como el de los medios de pago. Y como mejor
indicador de su calidad expone la satisfacción de sus
clientes, el número de lectores que no deja de crecer
y, especialmente, la fidelización de los mismos, la continuidad
de esos nuevos lectores que han creado para el medio escrito.
Además de todo ello, este primer congreso también
ha servido para poner de manifiesto las grandes diferencias existentes
entre los diversos editores que se agrupan bajo el calificativo
de gratuito, donde conviven desde los grandes grupos internacionales
de Metro y 20 Minutos hasta empresas modestas, pequeñas
editoriales de carácter local o comarcal, pasando por
experiencias de medios nacionales como el Grupo Z o el Grupo
Correo, editores de prensa de pago que no han querido desaprovechar
las posibilidades de los gratuitos y se han sumado a la alternativa
con apuestas propias.
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- Identificada a la competencia
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- En el caso de las pequeñas y medianas
empresas, la mayoría de las 100 reunidas en Valencia durante
este encuentro, las posibilidades de éxito y desarrollo
futuro pasan por la colaboración y cooperación,
ya que, a largo plazo, su competidor no serán los medios
de pago sino los grandes grupos nacionales o internacionales
que operan ya en la prensa gratuita. En este sentido, entre las
conclusiones del encuentro quedó patente la necesidad
de impulsar mecanismos de comercialización conjunta de
las publicaciones pequeñas y medianas ante los grandes
anunciantes. Asimismo, los organizadores del encuentro se comprometieron
a impulsar la cooperación y la colaboración en
el sector, tanto internamente, con el intercambio de contenidos
y experiencias entre sus publicaciones, como externamente, con
la negociación conjunta ante sus proveedores para mejorar
los costes de elaboración de sus productos.
Por lo que respecta a los grandes diarios gratuitos, los dos
principales grupos que operan en España están enzarzados
en una carrera por la apertura de nuevas delegaciones en las
ciudades de mayor densidad poblacional. La primera batalla se
abrió en Sevilla y Zaragoza, donde Metro y 20 Minutos,
tras afianzarse en Madrid y Barcelona, salieron a la calle a
lo largo del 2003, y la última se acaba de abrir en Valencia,
donde el periódico dirigido por Arsenio Escolar ha lanzado,
a partir del pasado 1 de abril, una nueva edición con
una tirada de 50.000 ejemplares. Con esta nueva cabecera se intenta
contrarrestar los efectos de la salida, dos meses antes, en febrero
de 2004, de Metro Valencia y Metro Alicante, surgidas del acuerdo
entre Metro News y la empresa local Ediciones Primera Plana,
que editaba anteriormente Valencia Hoy y Alicante Hoy, los gratuitos
que sirvieron de germen para las ediciones locales de Metro.
Como ya ocurriera en otras ciudades, el pulso en Valencia entre
estos dos gigantes no lo librarán en solitario, sino que
tendrán que hacer frente también a apuestas autóctonas,
como las de MiniDiario, surgido en noviembre de 1992 por un grupo
de profesionales valencianos y que se autoproclama -no sin razón-
como "el decano de la prensa gratuita en Europa"; el
Diario Express Valencia, escisión del anterior; y la última
cabecera en aparecer, Micalet, editado por Unimedia, una empresa
del grupo local Federico Doménech, copropietario al mismo
tiempo del decano de la prensa de pago en la capital del Turia,
Las Provincias. Así pues, y como en el resto de plazas
españolas, Valencia constituye el último ejemplo
claro de esa multiplicidad de actores autóctonos y de
grandes grupos nacionales e internacionales, que pujan por acaparar
la mayor parte de ese doble mercado de lectores y anunciantes,
en los que la prensa gratuita decide cada día su futuro.
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- Carrera por los mercados
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- Las últimas aperturas de Metro
y 20 Minutos, que parecen competir en una auténtica carrera
por copar las capitales más importantes, evidencian que
su apuesta de crecimiento sigue basándose en nuevas cabeceras,
siguiendo de manera fiel la estrategia que sus respectivos grupos
llevan a cabo a nivel internacional. A modo de ejemplo, baste
recordar que Metro Internacional está presente ya en 16
países, con 24 ediciones que representan seis millones
de ejemplares y 15 millones de lectores.
Esta expansión sin freno, tanto a nivel español
como internacional, no permite ver con claridad las cifras reales
de negocio de estos medios, que todavía no se conocen
públicamente y que, en cualquier caso, no podrían
ser consideradas válidas hasta que el paso del tiempo
permita hablar de la consolidación o no de los diferentes
mercados en los que operan.
Prensa consolidada
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- En cualquier caso, lo que resulta evidente
en el sector de la prensa gratuita en España, sobre todo
después de esa primera cita nacional que congregó
una diversidad amplia de cabeceras y empresas editoras, es que
este tipo de publicaciones ya no pueden considerarse estrellas
fugaces de la Galaxia Gutenberg, sino que se trata, en la mayoría
de los casos, de medios plenamente consolidados, que cuentan
con una importante base de lectores y anunciantes, y que trabajan
los contenidos informativos y publicitarios con los mismos o
más exigentes niveles de calidad y profesionalidad que
la prensa de pago. Por tanto, el dilema que se plantean los editores
de cara al futuro no es si la prensa será gratuita o de
pago. Este es un dilema que no tiene todavía una respuesta
clara, porque lo más probable es que la convivencia actual
de ambos sistemas perdure todavía durante mucho tiempo,
como ocurre con otros medios, ya sea la radio, la televisión
o Internet. Más bien, el dilema es qué periódicos,
qué publicaciones gratuitas sobrevivirán a esta
batalla cotidiana por los lectores y los anunciantes, en la que
se hallan inmersos los grandes grupos internacionales y las apuestas
empresariales más locales o autóctonas. En todos
los casos, la victoria vendrá por la calidad y profesionalidad
de las publicaciones, que deberán superar el equilibrio
de fuerzas que puede darse entre el volumen de los grandes grupos
y las estrategias de cooperación y el carácter
local de las pequeñas editoras. El futuro lo contarán,
pues, quienes sigan apostando por una prensa que, independientemente
de su gratuidad o no, sea una prensa objetiva, veraz, atractiva
y que tenga al lector como centro de toda su actividad.
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Los grandes matutinos sábana
se tornan tabloides
The Daily Telegraph, el más conservador
de los diarios de formato sábana británicos, circuló
en una edición tamaño tabloide a finales de abril.
El diario, en venta tras el escándalo de pagos ilegales
de su dueño, el magnate Conrad Black, desplegó
a partir de entonces sus encantos tories en formato pequeño,
imitando a The Independent y The Times, los pioneros en el fin
del imperio sábana.
El Telegraph intentó acabar así
con su sangría de ejemplares. El diario conservador ha
perdido más de 125.000 diarios de venta en tres años.
En 2002 bajó del millón de ejemplares y en febrero
superaba solo los 873.000.
Empezó el The Independent y rápidamente
le siguió el Times. El primero ha aumentado un 12 por
ciento de su difusión y ha superado los 200.000 ejemplares
por primera vez en mucho tiempo.
Además, ha sumado lectores más
jóvenes que los de la edición sábana y ha
atraído a lectores de tabloides como el Daily Mail o el
Mirror.
Para el Times el encogimiento no ha ido
tan bien y ha seguido perdiendo venta. Sus lectores no se han
renovado y mantienen la fidelidad al viejo tamaño.
Solo The Guardian se ha pronunciado explícitamente
contra la tabloidización. El director del diario teme
una disminución de la calidad y ha llegado a afirmar,
con cierta soberbia, que The Independent "es mejor tabloide
que sábana".
Pero parece que el achatamiento gana terreno.
En Holanda también avanza el enanismo.
Het Parool es el último diario en cambiar su tamaño
y lo explican cuidadosamente a sus lectores.
Fuente weblogs
http://Periodistas21.blogspot.com de Juan
Varela
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