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España
Programación
radial para todo público
- En el marco de la oferta radiofónica
española, las emisoras de contenido variado y destinadas
a todos los públicos, es decir las que se definen como
generalistas, continúan siendo las que atraen al mayor
número de oyentes. El Estudio General de Medios indica
que en el año 2003, estas cadenas obtuvieron, en conjunto,
una audiencia acumulada de 11millones 72 mil oyentes, frente
a los 10 millones 262 mil de las temáticas (el universo
del estudio está formado por 3 millones 243 individuos
de 14 ó más años de edad). Aunque las cifras
se van aproximando progresivamente en cada ejercicio, principalmente
por el fuerte empuje de las musicales, las parrillas de temática
diversa están consiguiendo mantener su primacía.
Este logro hace que su estudio sea de gran interés, sobre
todo teniendo en cuenta que la tendencia mediática dominante
es la búsqueda de segmentos de población homogéneos,
de gran atracción comercial, para garantizar en mayor
medida el impacto sobre el público deseado.
Pero las radios dirigidas
a un amplio público no solo deben luchar frente a las
especializadas, también deben competir entre sí.
La recepción de las cadenas generalistas españolas
se realiza, mayoritariamente, a través de las ondas hertzianas
(la escucha vía on-line todavía no es muy significativa,
como tampoco lo está siendo la audición de las
señales radiofónicas a través de plataformas
digitales de televisión). Todas las cadenas de contenidos
diversos con cobertura estatal luchan, exactamente, por el mismo
público -la audiencia potencial es idéntica para
todas- y, en el marco de las autonomías, esta situación
se endurece por la presencia de cadenas autonómicas que
también ofrecen programaciones basadas en la variedad
temática. Dado este elevado grado de competitividad, ¿cómo
buscan su espacio en el mercado radiofónico?
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- El éxito de un nuevo género:
información/entretenimiento
-
- Si tradicionalmente se ha considerado
la información y el entretenimiento como dos géneros
programáticos distintos, la radio generalista ha provocado
su hibridación con la aparición de magazines en
directo de larga duración (pueden llegar a durar más
de cinco horas), que acaparan las mañanas y las tardes
de los días laborables y, en algunas parrillas, también
las mañanas del fin de semana. Es decir, puede considerarse
como una consecuencia de la implantación de la programación
en bloque. Estos magazines han resultado ser altamente competitivos,
dan respuesta a la audiencia actual -mucho más exigente
por su ya larga experiencia como consumidora mediática-
y, lo que es más importante, se diferencian de lo que
ofrecen las radios temáticas.
Existen dos modelos claros: o bien las secciones informativas
aparecen claramente diferenciadas del resto -concentradas en
una parte del programa o intercaladas con los apartados de entretenimiento-,
o bien el estilo y contenido global es lo que provoca la mezcla
de ambos géneros y, por lo tanto, resultan inseparables
desde el punto de vista temporal. Las secciones de entretenimiento
acostumbran a dedicarse al humor y a concursos con participación
del oyente, y la información suele centrarse en la actualidad
inmediata y en otros aspectos de interés para el ciudadano,
normalmente temas sociales y culturales. En general, dominan
las entrevistas hechas por el presentador y las secciones realizadas
por colaboradores.
Como estrategia para conquistar a un amplio público, esta
estructura es muy eficiente. Por un lado, permite tratar temas
muy diversos, lo que responde a la propia esencia de este tipo
de emisoras. Por otra parte, favorece que la emisión tenga
un ritmo adecuado. La unión de ambas características
provoca el denominado efecto arrastre, porque favorece que el
tiempo de escucha se alargue.
Desde el punto de vista de la rentabilidad, también resultan
muy útiles. Es mucho más costosa la realización
de tres programas de dos horas de duración cada uno, que
la elaboración de un único espacio de seis horas.
Además, también permite aprovechar al máximo
los recursos humanos disponibles. Por ejemplo, algunos de los
colaboradores son especialistas que forman parte de la plantilla
de la cadena, quienes, a su vez, son responsables de otros programas.
Y, por último, se adecuan perfectamente a las rutinas
de producción del directo. Su variedad temática
hace que los criterios de selección de los contenidos
sean muy abiertos, lo que facilita las decisiones en torno a
los asuntos por incluir y, al mismo tiempo, no es obstáculo
para mantener el principio de la actualidad, eje central de la
programación generalista. En segundo lugar, su estructura
es muy flexible: no todos los apartados que incluye son fijos
y cuando lo son, normalmente no son diarios ni tampoco se han
de ajustar a un horario y duración concretos (como sí
tendría que hacerlo un programa). Así, es habitual
que las entrevistas se alarguen o se acorten, o incluso alguna
sección puede llegar a desaparecer en alguna edición,
con el fin de ajustarse al tiempo total de emisión.
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- La homogeneización de la oferta
radiofónica
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- El estudio de las parrillas de las emisoras
de temática variada revela que su principal preocupación
reside en sus semejantes. De ahí que se pueda distinguir
entre las dos estrategias siguientes: entrar en competencia directa,
es decir, ofrecer el mismo género programático
en el mismo horario que el resto, o apostar por una alternativa
clara respecto a las otras. Ahora bien, la mayoría opta
por la primera táctica; tratan de imitar lo que está
demostrado que funciona, ya que esto supone un riesgo menor.
Las radios, tanto públicas como privadas, asientan su
oferta sobre dos géneros: información e información/entretenimiento.
Ambos siempre ocupan más del 50 por ciento de la programación
semanal, pudiendo llegar al 80 por ciento. El deporte suele ocupar
el tercer lugar. De este modo, la coincidencia programática
puede alcanzar hasta el 40 por ciento de la oferta semanal.
Únicamente durante la madrugada -momento en que la audiencia
potencial es menor y, por lo tanto, se asumen menos riesgos-,
la oferta genérica radiofónica es diversa. Entre
la 01h30, después del deportivo, y las 06h00, cuando comienzan
los magazines de información/entretenimiento, prácticamente
todas las emisoras se arriesgan experimentando con propuestas
innovadoras; la mayoría se aleja de los programas intimistas
basados exclusivamente en la participación del oyente.
Dada esta homogeneidad, que entra en contradicción con
la necesidad de ofrecer productos radiofónicos con identidad
propia, que permitan una cuota de audiencia estable, ¿de
qué manera buscan diferenciarse entre sí? Para
responder, nos centraremos en las estrategias aplicadas sobre
los tres géneros dominantes.
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- La información y la política
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- Las cadenas, públicas y privadas,
dan una enorme importancia a este género, muy probablemente
por el prestigio del que impregna la parrilla dado su alto valor
social. Pero también se debe considerar el haber sabido
acoplar su emisión a los hábitos sociales, especialmente
durante los días laborables. La información forma
parte de todas las parrillas entre las 06h00 y las 10h00. Es
la franja denominada drive time, en la que destacan la actualidad
y los servicios (tráfico y meteorología). Con el
paso del tiempo, estos espacios se han ido incorporando como
parte del magazín matinal, una de las causas de la hibridación
de la información y el entretenimiento. Por la noche,
aunque con menor audiencia por la competencia de la televisión,
la mayoría de las cadenas también emiten información.
Entre las 22h00 y las 24h00, las tertulias, con el objeto de
reflexionar sobre lo acontecido durante la jornada, acaparan,
prácticamente, todas las parrillas. Durante el resto de
la jornada, aparecen normalmente dos servicios principales (el
primero alrededor de las 14h00 y el segundo sobre las 20h00),
además de los boletines horarios. En el caso de las cadenas
estatales, el número de servicios principales suele ser
mayor, ya que junto a los de cobertura nacional se emiten otros
en desconexiones autonómicas. Durante el fin de semana,
el tiempo de emisión dedicado a la información
se reduce, sobre todo en el caso de las autonómicas. Apuntadas
las cuestiones generales, pasamos a comentar los principales
aspectos que les diferencian.
El asunto más destacado hace referencia a la postura política
de cada emisora. Los informativos no esconden la opción
política en la que se enmarcan. Si hace unos años
parecía que la puesta en evidencia de la ideología
política del medio solo era aceptable en la prensa escrita,
y para ello tenía el editorial, esta práctica se
ha extendido ahora a la radio. De hecho, es una manera de buscar
públicos específicos, pero sin perder de vista
su naturaleza generalista, ya que esto no significa que se centre
en un reducido segmento social. Las cadenas públicas aparecen
muy ligadas al gobierno del que dependen, central o autonómico,
y las privadas responden a los intereses políticos del
grupo multimedia del que son propiedad.
Otra cuestión importante hace referencia a los informativos
especializados. Aunque no son un apartado esencial, las cadenas
buscan distinguirse a través de ellos. Si hace unos años
la mayoría coincidía en incluir un espacio sobre
información taurina, ahora cada una explora nuevos ámbitos,
intentando ofrecer especializaciones acordes con la sociedad
actual. Consumo, viajes y nuevas tecnologías son algunas
de las nuevas temáticas.
- La información/entretenimiento:
el formato de las estrellas
-
- Todas las cadenas generalistas ofrecen
la dirección de sus magazines de información/entretenimiento
a voces consolidadas en el terreno radiofónico. Se trata
de locutores de reconocido prestigio, con personalidades y estilos
muy marcados, lo que propicia que aparezcan claras diferencias
entre las distintas ofertas. Incluso, llegan a convertirse en
el sonido más representativo de la emisora.
Aplicar esta estrategia ha sido problemático para las
cadenas de reciente creación. Mientras que las históricas
ya contaban con estrellas de la radio, incluso afianzadas por
ellas mismas, las creadas en los últimos años,
o bien han intentado arrebatárselas -ofreciéndoles
importantes sumas de dinero- o bien han recurrido a figuras de
la televisión.
-
- El deporte: la adhesión a un
equipo
-
- Como género programático,
el deporte tiene cada vez mayor importancia. Así lo demuestra
la consolidación de servicios principales especializados
y la proliferación de magazines deportivos a partir de
las 24h00. Si en los años 80 la información deportiva
ocupaba los últimos minutos de los servicios principales
informativos, ahora ha adquirido tal valor que dispone de su
propio programa. Éste, de 30 minutos de duración,
se coloca en la parrilla antes o después del servicio
principal informativo. Con respecto al magazín de madrugada,
si en un principio solo una cadena lo emitía, ahora es
una estrategia extendida en la radio española de temática
variada. Además, coinciden en dar un tratamiento destacado
al fútbol, principalmente las de titularidad privada.
En cuanto a las estrategias encaminadas hacia la diferenciación,
las más evidentes afectan a los magazines nocturnos. Al
igual que ocurre con la información/entretenimiento, las
cadenas contratan a estrellas de la radio para que asuman su
dirección y, del mismo modo que sucede con la información,
las opiniones y temas tratados suelen favorecer, claramente,
a un equipo de fútbol concreto. Así, el deporte
no hace otra cosa que consolidar la radio de las estrellas y
afianzar la idea que sobre la información deportiva no
es necesario aplicar el principio de la objetividad.
No podemos dejar de mencionar las retransmisiones de los partidos
de fútbol. Las cadenas invierten importantes sumas de
dinero para poder ofrecer a su audiencia los principales partidos
de la Liga. La inclusión de estos eventos altera significativamente
las parrillas, pero ello no supone ningún obstáculo
para su emisión. En el caso de las emisoras autonómicas,
se ha optado por radiar solo los encuentros de los clubes más
relevantes de cada comunidad. En el caso de tener lengua propia,
catalán, vasco o gallego, estas emisiones suponen una
fuerte competencia directa frente a sus competidoras estatales.
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- Conclusión
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- En conclusión, las emisoras de
contenido variado destinadas a todos los públicos han
sido capaces de diseñar espacios que resultan competitivos,
al menos de momento, frente a la cada vez más extendida
radio temática. Y, para poder competir con sus semejantes,
buscan un perfil propio a través de la creación
de un estilo particular, sobre el que las estrellas de la radio
juegan un papel muy relevante, y sin miedo a exponer, abiertamente,
su postura política.
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