FOX Una visión
diferente
- Hablando de México resulta más
justo el término "evolución" y no "transición"
democrática
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- Hasta hace una década los mexicanos
desconocían la incertidumbre política
El triunfo de Vicente Fox en las elecciones presidenciales del
2 de julio pasado ha planteado, entre otras, la interrogante
de si es posible que en México ocurra una transición
pacífica en el poder, considerando que el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) y sus antecesores han ocupado la Presidencia
de la República hasta el 30 de noviembre próximo
y desde 1929.
Ello es relevante al observar que recientemente y bajo el tamiz
de la "agenda global", el sistema político mexicano
comenzó a ser objeto de escrutinio público interno
y externo, tanto por sus características como por su impacto
en el desarrollo del país en diversos ámbitos:
derechos humanos, modernización, participación
de la sociedad civil y relaciones con la comunidad internacional,
entre otros.
Si bien no al ritmo deseado por muchos, la existencia y posibilidad
de dicho escrutinio se debe, precisamente, a la propia evolución
democrática del país.
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- Evolución y no transición
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- Hablando de México resulta más
justo el término "evolución" y no "transición"
democrática, pues el Gobierno del Presidente Ernesto Zedillo
y los que lo antecedieron desde 1929 surgieron y han ejercido
el poder sobre la base de instituciones esencialmente democráticas,
a diferencia del régimen de Francisco Franco en España,
por citar el caso con el que ha sido usual comparar al sistema
político mexicano.
- El matiz se da porque los partidos Nacional
Revolucionario (PNR) y de la Revolución Mexicana (PRM),
respectivamente "abuelo" y "padre" del PRI,
ajustaron sus respectivos idearios políticos y estrategias
electorales a las exigencias de las diversas etapas del desarrollo
de México, ora incorporando a los caudillos de la Revolución
de 1910, ora propiciando la oscilación política
pendular entre sus propias filas, ora identificándose
con las pujantes clases medias urbanas de los ochenta.
Otras fuerzas políticas
- Variopintas fuerzas políticas también
desempeñaron un papel en esta evolución, desde
el Partido Comunista Mexicano (PCM) fundado en 1919 y que accedió
al Congreso luego de la reforma política de 1977, hasta
el Partido Acción Nacional (PAN) surgido en 1939 al calor
del debate ideológico sobre el modelo social y económico
que debía seguir el país y que en virtud de un
persistente trabajo político se convirtió en opción
real de poder desde 1989.
La importancia de estas transformaciones generalmente pasó
a segundo plano ante la presencia, en el escenario político
mexicano, de un partido predominante, mas no único.
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- Así, los mexicanos, sus organizaciones
y sucesi-
vos gobiernos y legislaturas fueron preparando el camino que
ha desembocado en la actual circunstancia política y social,
de manera gradual aunque no exenta de sobresaltos, tales como
los sucesos de Tlatelolco en 1968, las reñidas elecciones
federales de 1988 o la irrupción violenta en Chiapas del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
en 1994.
Si bien es cierto que hasta hace una década los mexicanos
desconocían la incertidumbre política, como dato
consustancial a su régimen electoral, también lo
es el hecho de que a partir del 1 de diciembre próximo
el Gobierno del Presidente Vicente Fox podrá capitalizar
a su favor los saldos del dilatado y único (por propio)
proceso de perfeccionamiento democrático del país.
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- Histórica jornada
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- La histórica jornada del 2 de
julio configuró el mejor de los escenarios posibles para
México
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- La histórica jornada del 2 de julio
configuró el mejor de los escenarios posibles para México:
elección conducida por una entidad ciudadana (IFE) con
criterios de legalidad, certidumbre y transparencia; amplia y
activa concurrencia a las urnas; reconocimiento casi inmediato
de todos los candidatos a los resultados preliminares oficiales
difundidos la misma noche de los comicios; pública expresión
de respaldo del Jefe de Estado al ganador y persistencia de un
clima de paz social antes, durante y después de las elecciones.
Así y más que por el lado de una Trasmisión
de Mando con contratiempos, los retos inmediatos y mediatos de
México tendrán que ver con la capacidad del próximo
Gobierno para dialogar, negociar y concertar con un Poder Legislativo
(bicameral) en el que no cuenta con mayoría.
- La tarea del nuevo Presidente
- Asimismo, el Presidente Fox tendrá
sobre sus hombros el peso de la expectativa de los millones de
ciudadanos que le entregaron su voto y de los millones más
que están dispuestos a apoyar a su próximo Gobierno.
Si no soluciones mágicas, una buena parte de esos mexicanos
esperan cuando menos una acción gubernamental digna de
ser ratificada en las elecciones de medio periodo en el 2003
y, desde luego, en las presidenciales del 2006.
En este sentido, ciudadanos, organizaciones sociales, medios
de comunicación y partidos políticos están
llamados a conducirse con madurez cívica, propiciando
el necesario escrutinio público de las autoridades, al
tiempo de procurar que la evolución y el perfeccionamiento
democrático de México se siga dando por la vía
del diálogo, la participación y la paz. En esas
dos variables radica el principal reto político de México.
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