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Abu
Ghraib: Periodismo de investigación
María Helena Barrera-Agarwal
El periodismo investigativo
es el arte de confortar a los afligidos y afligir a los cómodos
A finales de los años
sesenta y principios de los setenta, el periodismo de investigación
jugó un papel decisivo en el devenir democrático
de los Estados Unidos. Jóvenes reporteros, que trabajaban
independientemente o para medios de comunicación, develaron
una serie de escándalos político-militares de magnitud.
Al hacerlos públicos iniciaron transformaciones inesperadas,
que, entre otras conmociones, causaron la renuncia del presidente
Richard Nixon.
Más de tres décadas
han transcurrido. Sería de esperar que una nueva generación
de reporteros tome el relevo, relegando añejas glorias
al retiro. Tal no es el caso. Como los hechos de los últimos
meses prueban, sigue siendo la vieja guardia del periodismo investigativo
norteamericano -Seymour Hersh, Dan Rather y otros- la que continúa
en estremecer las bases mismas del poder en esa nación.
Más activos que nunca, contando con la experiencia y contactos
que prolongadas y distinguidas carreras brindan, sus revelaciones
han puesto al gobierno estadounidense en una posición
poco envidiable.
A la vieja guardia también
pertenecen los medios de comunicación que han sido vehículo
para sus reportajes. Los nombres de The New Yorker y 60 Minutes
(CBS) no son recién llegados a la palestra nacional. Por
décadas se han mantenido, a veces precariamente, a veces
sólidamente, como paladines de un periodismo que todavía
responde a los ideales de independencia proclamados por figuras
como Ida Tarbell, Harrison Salisbury o Edward Murrow. Una tradición
que parece estar en peligro en una época que favorece
reportajes amarillistas por sobre información substancial.
El 2 de junio de 2004, comentaba
Moses Naim en el periódico Financial Times que "cualquiera
que sea la amenaza, ningún gobierno debe gozar de la benevolencia
que tuvo la administración Bush. Los medios -reporteros
y comentadores por igual- son responsables de primera línea
respecto de la misma." Numerosos críticos han sostenido
idéntica opinión. Es particularmente importante,
entonces, considerar a los periodistas y medios de comunicación
que participaron en la revelación de las torturas en Abu
Ghraib. Los mismos parecen haber sido una excepción en
un ambiente de complacencia sin precedentes. Este ejercicio ilustra
la importancia del reportaje investigativo, cuando se efectúa
con rigor e integridad.
60 Minutes II Dan
Rather
60 Minutes II, programa semanal
de la cadena CBS, es una rara presencia en el horario estelar
de la televisión estadounidense, donde los un día
omnipresentes espacios de opinión e investigación
han sido gradual y casi totalmente reemplazados por reality shows.
Iniciado en 1999, este programa es un derivado del famoso 60
Minutes dominical, concebido por Don Hewitt, quien acaba de retirarse
del timón, dejando todavía en el aire su creación,
igual de vital, después de 36 años.
Desde sus emisiones primigenias,
60 Minutes ha causado controversia. Es probablemente el programa
televisivo de noticias más estudiado en los Estados Unidos.
Ello se debe no solo a su longevidad, sino al estilo agresivo
que sus integrantes despliegan en la búsqueda y tratamiento
de la noticia. Bajo la dirección de Hewitt, 60 Minutes
ha abordado temas que van desde el más simple conflicto
social hasta las actividades de cultos religiosos, compañías
tabacaleras y el ejército de los Estados Unidos. Sus denuncias
han dado lugar a acciones legales que han puesto a prueba los
derechos de la prensa. Entre las entrevistas de mayor impacto
se destaca una obtenida en Irán con el Ayatholla Khomeini,
pocos días después del inicio de la crisis de los
rehenes en Teherán que, eventualmente, le costaría
la reelección al presidente Jimmy Carter.
María Helena Barrera-Agarwal, ecuatoriana, abogada especialista
en propiedad intelectual, investigadora y ensayista con residencia
en Nueva York, Estados Unidos.
Correo-e: <kagarwala@earthlink.net>
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