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El
gran fiasco del enlace
Por eso es más sorprendente
que el gran fiasco del enlace fuera la retransmisión de
Televisión Española. La televisión pública
falló estrepitosamente en comunicar esa imagen de cercanía,
esa apelación al sentimiento (al ethos) democrático.
Casa Real y TVE planificaron una boda de Estado, cuando deberían
haber retransmitido una fiesta de comunión real y popular.
La lluvia, un vestido desafortunado,
y la obligación de celebrar la ceremonia en la catedral
más fea del país hicieron el resto.
Críticas, críticas y más críticas
para una recién llegada directora general de RTVE, Carmen
Caffarel, que se llevó todos los palos que sin duda merecía
también su antecesor, José Antonio Sánchez.
Hubo aquí un momento
crítico donde afloró que la monarquía ya
no es lo que era: el realizador escogido, Javier Montemayor,
no aguantó tanto palo y espetó irreverente que
la culpa fue de los reales novios, por sosos.
Para Montemayor, la escasez
de planos cortos, la falta de besos, el respeto a la liturgia
y la lluvia fueron los causantes de tanto sosiego y tanto sosías.
"¡Qué aburrimiento!", se quejaban las
vecinas de patio a patio. "¡Qué ordinariez!",
afilaban su pluma los columnistas monárquicos y los vestidos
de togas ducales para el ensañamiento.
Y va TVE y critica a la Familia
Real en un comunicado de apoyo a Montemayor. El instrumento mediático
hacedor de mitos carga contra su mayor ícono. Será
motivo de tesis universitarias.
¡Indignación!
Pero, ¿en qué país vivimos? ¡Esto
es cosa de los socialistas! ¡Una operación contra
la realeza! Bramó la prensa monárquica y la más
políticamente correcta o aviesa de difusión.
Errores por doquier y censura. En realidad todo el mundo tenía
ganas de criticar. Como no se puede ni al Rey ni a los novios,
bienvenido sea el follón de la retransmisión.
Gran
despliegue y pocas ventas
Las rotativas estaban calientes
para entonces. Los especiales de la boda no habían vendido
tanto como los editores esperaban. La cobertura fue generosa,
antes y después del enlace. Cuché y color. Despliegue
fotográfico y grandes firmas en alabanza de corte. Y pocas
ventas. ¿Estará perdiendo tirón la monarquía?
"A ver si habrá que hacerse republicano y ya no sabremos
cómo llenar las páginas de verano sin las reales
regatas mallorquinas", se preguntaba un editor de prensa
local.
Las revistas del corazón
ganaron 150.000 lectores, pero menos compradores. Negocio sí,
pero no tanto.
Y sin embargo, al 60 por ciento
de los televidentes le gustó la ceremonia, afirmaba una
encuesta del diario barcelonés La Vanguardia. Los maceteros
y ornamentos públicos dispuestos en Madrid para el evento
acabaron desplumados por los cazadores de recuerdos.
La boda gustó, a pesar
de todo. Otra decepción para los republicanos.
Por cierto, la novia era periodista. Un filón. Sagrado
vínculo medios/monarquía. Periodista de la televisión
pública además. Todo en su sitio. Si hubiera sido
de El Mundo o El País temblarían las columnas del
Palacio de Oriente y las de los otros diarios.
La lista de invitados no podía
reflejar mejor el enlace mediático: Prisa estuvo presidida
por Iñaki Gabilondo, estrella de la cadena Ser, pero no
estaban Jesús Polanco ni Juan Luis Cebrián, presidente
y consejero delegado y académico, respectivamente.
El director de El Periódico,
Antonio Franco, no estuvo. Asistieron Antonio Asensio hijo (propietario)
y Francisco Matosas, cabeza empresarial.
El director de El Mundo, Pedro
J. Ramírez, no podía faltar. Su mujer, Ágatha
Ruiz de la Prada, acudió con colores republicanos. Una
falta de delicadeza. A las bodas se va o no, como hicieron los
portavoces de Izquierda Unida y de Esquerra, en honor de fe republicana.
Lo que no conviene es dar la
nota para asegurar la foto (sobre todo si es en el propio periódico).
De la radio estuvieron también
Carlos Herrera (RNE) y Luis del Olmo (entonces Onda Cero y hoy
preparando nuevo proyecto). Todo el ranking de radio representado,
con permiso de Jiménez Lozanitos, estrella tronante de
la COPE, emisora de los obispos.
Como amigos y compañeros de la novia acudieron también
el corresponsal de TVE en Nueva York y ex candidato a independiente
director de los noticieros de TVE, Lorenzo Milá, acompañado
de su mujer, también corresponsal de TVE en los Estados
Unidos, Sagrario Ruiz de Apodaca.
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