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Esta
falta de compromiso de las instituciones comunicativas con el
tratamiento adecuado de la información ambiental ha fomentado
sin duda la apatía en las audiencias. Dicho desinterés,
unido a otros factores relacionados como la carestía del
papel, la diversificación de la publicidad, etc., se ha
visto reflejado por ejemplo en la crisis de las publicaciones
sobre naturaleza y ambiente. Siguiendo con el caso español,
y como apunta Joaquín Araujo, "en los últimos
años han cerrado cinco revistas de naturaleza y ambiente
(Ecosistemas, Ecología Internacional, Scenes of the World,
Biológica y La Tierra)", lo que ha supuesto que el
número de lectores haya pasado de más de 60.000
a unos pocos miles.
Del tratamiento catastrofista
al periodismo preventivo
Siguiendo con el tratamiento
de la información ecológica, ha habido desde los
medios una tendencia a reducir las cuestiones ambientales únicamente
a las noticias sobre denuncias y catástrofes. Como apunta
el profesor Lozano Ascencio (1995),"todos sabemos que la
información sobre el ambiente transmitida en los medios
de comunicación, en muchas ocasiones, está en la
estela de las catástrofes que acaparan las primeras páginas
y sirve para que el ciudadano de la calle preste atención
a los temas medioambientales."
La reducción de las cuestiones ambientales a los acontecimientos
catastrofistas encuentra también su justificación
en la citada ausencia de especialización periodísitica.
La falta de una formación específica impide a los
periodistas poder conocer y manejar los elementos de la ciencias
ambientales. Esta situación provoca que los comunicadores
opten, mayoritariamente, por la selección de aquellos
hechos sobre catástrofes y desastres naturales, dejando
sin cubrir aconteceres de trascendencia ambiental menos llamativos
pero más críticos.
Igualmente, este tratamiento
alarmista, en muchas ocasiones, ha equiparado los riesgos contrastados
con aquellos meramente hipotéticos o inexistentes. Y al
mismo tiempo, esta visión negativa ha contribuido a que
los medios aparezcan ante la opinión pública como
los defensores de la naturaleza, una vez que el desastre ya se
ha producido, llevando a cabo una labor de apaga fuegos.
La actividad informativa en general, y la ambiental en particular,
debieran tener entre sus cometidos la formación de las
audiencias en valores éticos y solidarios. Es lo que algunos
autores conocen como "periodismo preventivo". Como
afirma el profesor Vicente Romano (2003), "no solo se les
atribuye a los medios de comunicación la tarea de informar,
de difundir conocimientos. También se les responsabiliza
de la formación de los ciudadanos, de ampliar su voluntad
democrática, y su conciencia crítica, diferenciadora.
El cumplimiento de este noble cometido se puede inferir de los
contenidos."
La comunicación pública
está llamada a jugar un papel decisivo en la divulgación
de aquellos aspectos acordes con un desarrollo equilibrado de
los recursos, defendiendo aquellas políticas socioeconómicas
basadas en procesos y tecnologías que respeten el ambiente;
y denunciando y criticando las políticas estatales y empresariales
cuyo desarrollo productivo ignora y degrada el entorno ambiental.
Julen Rekondo (2003) define el periodismo ambiental como "un
periodismo en el que se establecen complicidades con el ciudadano,
un periodismo de apelación constante a las actitudes y
comportamientos de las personas, que invita a la acción,
a la modificación de las conductas."
Los medios parecen comenzar
a conceder al periodismo ambiental la categoría profesional
que merece
La
especialización periodística
Esta función preventiva
requiere de una profesionalidad por parte de los responsables
de los medios, y especialmente de los periodistas encargados
de las cuestiones ambientales. El periodismo ambiental debe tender
a formar profesionales especializados en el tratamiento de estas
cuestiones: adelantándose a los acontecimientos, ofreciendo
el mayor número de puntos de vista, recurriendo a las
fuentes, ofreciendo datos e información comprensible,
etc.
Los temas que conforman la agenda ambiental de los medios son
de lo más variados; sus objetos de referencia pueden ir
desde la desaparición de una especie animal o vegetal,
hasta la contaminación, la desertización, el aumento
del agujero de la capa de ozono, o la pérdida de la biodiversidad.
Ante este panorama, el periodista debe seleccionar aquellos temas
que considere de especial interés para el conjunto de
la comunidad.
Los temas que conforman la
agenda ambiental de los medios son de lo más variados;
sus objetos de referencia pueden ir desde la desaparición
de una especie animal o vegetal, hasta la contaminación,
la desertización, el aumento del agujero de la capa de
ozono, o la pérdida de la biodiversidad. Ante este panorama,
el periodista debe seleccionar aquellos temas que considere de
especial interés para el conjunto de la comunidad.
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