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El reto tecnológico de la BBC
Jairo Lugo
La BBC enfrenta un nuevo
y mucho más serio reto, el de las nuevas tecnologías
La Bristish Broadcast Corporation
(BBC) ha sido el modelo por referencia de radio y televisión
de servicio público a nivel mundial. No sólo representa
el caso más exitoso de prestación de servicio público
audiovisual, sino que, como corporación gubernamental
financiada por los contribuyentes británicos, compite
de tú a tú con las mayores cadenas comerciales
del planeta. Sin embargo, este gigante de la comunicación,
que hasta ahora ha logrado sobrevivir exitosamente a la ola de
privatizaciones, fusiones y competencia feroz que ha caracterizado
al mercado de las telecomunicaciones y medios en los últimos
años, enfrenta un nuevo y mucho más serio reto,
el de las nuevas tecnologías.
Hasta ahora la BBC ha operado
a través de un modelo de pago de licencia televisiva,
en el cual los ciudadanos británicos financian por vía
de un impuesto directo las actividades de la corporación,
impuesto con el que se subsidia las operaciones de dos canales
terrestres, cinco canales digitales, un sinnúmero de estaciones
de radio, servicios de noticias de 24 horas, un servicio de monitoreo
de medios extranjeros, revistas y otras publicaciones, y un brazo
comercial que mercadea a nivel mundial sus producciones y servicios.
Un esquema que resulta paradójicamente contradictorio
con los postulados neoliberales que han dominado el discurso
político de la tierra de Lady Thatcher en los últimos
años.
La BBC luce pues como un dinosaurio,
aún fuerte y activo, pero operando en un ambiente cada
vez más reticente a aceptar la participación de
empresas gubernamentales en sectores como las telecomunicaciones
y los medios. De hecho, existen dos solicitudes en contra de
la BBC por competencia desleal, una ante la Unión Europea
y otra ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En ambos casos el argumento es el mismo: los gobiernos no deberían
usar dineros públicos para financiar servicios de radio
y televisión que compitan con el sector privado; muy similar
por cierto al que se esgrimió durante los noventa para
limitar la ayuda económica de los gobiernos a las aerolíneas
pertenecientes al Estado.
La BBC, sin embargo, ha logrado
capear el temporal y parece poco probable que al menos ante la
Unión Europea la solicitud prospere. Para la corporación,
ésta tampoco es una batalla nueva, ya que en los noventa
debió soportar la arremetida del Thatcherismo que con
el famoso Peacock Report de 1986 clamaba por la eliminación
de la licencia de televisión y que intentó en vano
decretar así la muerte de la corporación, tal y
como la conocemos hoy en día. La mayoría de los
analistas en el Reino Unido tampoco cree que habrá mayores
obstáculos para que la BBC logre la renovación
de su licencia de transmisión en el 2006, a pesar de la
catástrofe que representó para ella los resultados
del Reporte Hutton, el cual provocó la renuncia de su
presidente ejecutivo Gavyn Davies y de su director general Greg
Dyke.
El problema, sin embargo, es
que el verdadero reto de la BBC no viene directamente de sus
enemigos tradicionales, es decir de la derecha neoliberal y de
las corporaciones privadas, sino de una fuerza discursiva mucho
más poderosa y tangible, las nuevas tecnologías
digitales y satelitales.
Un
nuevo medio para la BBC
Después de un intenso
debate y acalorada oposición de diferentes grupos, fue
aprobada en el 2003 por el Parlamento británico la nueva
legislación que regula las telecomunicaciones y los medios
en el país, la cual en muchos sentidos emula la nueva
ley de telecomunicaciones y medios, aprobada en los Estados Unidos
en 1995. La nueva ley es substancialmente diferente a las legislaciones
anteriores, en el sentido de que su prioridad no es garantizar
un servicio público de calidad para los ciudadanos sino
"convertir al Reino Unido en el epicentro de la revolución
digital mundial atrayendo capitales y promoviendo la creación
de nuevos medios". Es decir, una ley que promueve el mercado
por encima de la función de servicio público de
los espectros radioeléctricos.
Jairo Lugo, venezolano, periodista, licenciado
en Comunicación Social por la Universidad del Zulia, Venezuela,
postgrado en las Universidades de Lancaster y Sussex (Reino Unido),
profesor titular de Periodismo en la Universidad de Stirling,
Escocia.
Correo-e: jairo.lugo@stir.ac.uk
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