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 Revista Chasqui No. 87

Radio

 

La nueva ley, además, centraliza las funciones supervisoras en un solo ente, OFCOM, el cual vela tanto por los medios de comunicación audiovisuales como por la actuación de las empresas de telecomunicaciones, Internet y telefonía celular. Adicionalmente, flexibiliza la propiedad de medios, lo cual ya ha permitido el inicio de grandes fusiones y deja en manos de los dueños de medios la auto-regulación de contenidos.

La nueva ley está fundamentada en los cambios tecnológicos, especialmente en la revolución digital. Para los legisladores que la promovieron y apoyaron, la ley responde a las nuevas condiciones creadas por el surgimiento de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, caracterizadas por la digitalización y convergencia de plataformas. La idea es que la radio y la televisión en Gran Bretaña pasen a ser totalmente digitales, con fecha limite del 2010, cuando el 95 por ciento de los hogares británicos tenga televisión digital, aunque para ello se deba subsidiar la provisión de aparatos de televisión con el producto de la venta de los espectros terrestres, (que serían presumiblemente vendidos a empresas de telefonía y comunicaciones) ya que los actuales canales terrestres pasarían a transmitir enteramente vía digital.

Los críticos son, en cambio, mucho más cautelosos y han manifestado su preocupación con respecto a la nueva ley porque, fundamentalmente, socava los principios de servicio público. El periodista John Pilger ha llamado a la nueva ley "la cuna de un Big Brother" y ha dicho que "representa el mayor peligro para la pluralidad de opiniones y un decreto seguro de muerte para la televisión y radio de servicio público". Otros especialistas han unido sus voces al coro de escepticismo y cuestionado incluso las motivaciones de los legisladores, a quienes acusan de haber aprobado la ley para satisfacer al poderoso magnate australiano Rupert Murdoch, quien así podrá incrementar la presencia de su emporio News Corporation en el Reino Unido y consolidar el monopolio satelital de su empresa Sky. Críticos, como el profesor Robert McChesney, sostienen que la nueva ley es el pago que los laboristas tuvieron que hacer como compensación por el apoyo recibido del poderoso tabloide The Sun y del también influyente estándar The Times, ambos propiedad de Murdoch. Los críticos argumentan que llevar la BBC completamente al plano digital es poner su futuro en manos de la única operadora satelital del país, la empresa Sky, de Murdoch.

La BBC luce como un dinosaurio, aún fuerte y activo, pero operando en un ambiente cada vez más reticente a aceptar la participación

Tecnología de dominación

Sin embargo, el problema para la BBC no es tanto la nueva ley sino las tecnologías sobre las cuales se fundamenta la ley. Lo cierto es que ya antes de la aprobación de la ley, la BBC enfrentaba unas condiciones muy diferentes que están reconfigurando el espectro mediático en el Reino Unido y que desde hace mas de 10 años están poniendo en aprietos la corporación pública.

En primer lugar, la BBC ya ha pasado a ser de facto un proveedor de contenido, perdiendo su independencia de transmisión. Hoy por hoy, más del 50 por ciento de los hogares británicos reciben televisión satelital o por cable, por lo que la BBC debe pagar tanto a Sky -quien posee el monopolio legal satelital- como a otras empresas de cable por transmitir lo que debería ser un servicio público universalmente accesible. La nueva ley solo confirma lo que ya estaba sucediendo y, peor aún, no hace provisión alguna para garantizar acceso gratuito de los ciudadanos a televisión y radio de servicio público.

En segundo lugar, la introducción de tecnologías digitales y satelitales ha permitido el surgimiento de una multiplicidad de canales de bajo costo, provocando, consecuentemente, una fragmentación de las audiencias. Esto, por supuesto, aliena al ciudadano que paga la licencia de televisión, ya que debe cancelar no solo su licencia de televisión, sino además el servicio de televisión por satélite o cable. Estadísticas oficiales señalan ahora que la evasión fiscal, en relación a este impuesto, se ha más que duplicado en los últimos diez años.

La BBC responde

La tia abuela, como se conoce entre los círculos cercanos a la BBC, no se ha quedado de brazos cruzados. Bajo la dirección de Greg Dyke, la corporación lanzó nuevos canales digitales, tanto de radio como televisión, para nichos de mercado específicos. Niños, jóvenes y minorías tienen ahora sus propios canales, mientras que la página web se ha convertido en una de las más visitadas del mundo. Dyke incluso anunció que los contenidos históricos de la BBC (que incluyen más de 300 mil programas de radio y televisión) se pondrían gratuitamente al acceso de todos en la red. La idea era competir en la era digital ofreciendo a la gente acceso gratis y universal. Una idea no muy bien vista por las corporaciones privadas, pero que de concretarse imprimiría una nueva lógica al mundo digital, ya que la comercialización de otros contenidos no sería sostenible en el tiempo. Pero esta oportunidad histórica se ha perdido ahora para siempre.

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