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 Revista Chasqui No. 87

Informática

 

3) Alta definición y proporción o relación de aspecto (aspect ratio), de pantalla ancha, no son equivalentes. La resolución de un monitor de computadora equivale a la alta definición televisiva en términos de píxeles, pero su proporción más común de pantalla, igual que la de los televisores comunes, es 4:3 (es decir, cuatro partes horizontales por tres verticales), mientras que la llamada pantalla ancha tiene proporción 16:9 (o sea, 16 partes horizontales por nueve verticales).

Quizás lo que resulta más confuso es que la letra D se refiera al mismo tiempo a Digital y a Definición, con lo cual muchos conceptos se entrecruzan.
Lamentablemente, el significado exacto de la televisión digital también varía, dependiendo del campo en discusión, donde la HDTV es apenas una cualidad posible.

Desde el punto de vista de los servicios para el televidente, la televisión digital puede presentarse como un nuevo servicio televisivo con canales múltiples (multiplexing o multicasting), sonido envolvente (surround) y características ampliadas para difusión de datos (enhanced television), todo ello en definición digital estándar.

Eventualmente, puede incluir la alta definición, en pantalla ancha, y así está ocurriendo en muchos servicios digitales por suscripción, tanto en los Estados Unidos como en Europa y Asia.

Pero, estas características no necesariamente van todas juntas, pues existen combinaciones ligadas al mayor o menor uso de un recurso escaso, como es la banda ancha del espectro radioeléctrico.

En la producción y la posproducción televisiva, la DTV ya es un hecho corriente, incluso en América Latina, dado que hablamos de la presencia de cámaras, camcorders, videograbadoras, switchers y servidores de video, entre otros dispositivos, cuya característica común es su base tecnológica digital.

Por último, al hablar de distribución y transmisión, la DTV significa un cambio total de los procesos analógicos actuales, para poder enviar video, audio y datos en forma digital, hasta los destinatarios.

Y aunque la meta esté todavía lejos, la transición digital ya está cambiando por entero la forma en que vemos, escuchamos, usamos y consumimos la televisión.
Un poco de historia

Tras una década de desarrollo, la DTV ya se está implementando en los Estados Unidos, Canadá, Australia y algunos países de Europa y Asia.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) definió en los años 1990 los principales estándares para la teledifusión digital terrestre, con lo cual se inició el actual movimiento mundial de migración o transición hacia la digitalización total de la producción y la transmisión de televisión.

El estándar digital estadounidense ATSC se publicó en mayo de 1993 y obtuvo aprobación federal el 16 de septiembre de 1995. Desde 1997, la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos (FCC) asignó una porción del espectro radioeléctrico para la DTV y estableció el plazo del 31 de diciembre de 2006, para completarla.

El DVB Project, consorcio iniciador de la DTV en Europa, se creó el 10 de septiembre de 1993 y lanzó su estándar DVB (Digital Video Broadcasting), en 1995, no solo para televisión terrestre, sino también de cable y satelital.

En 2003, el estándar japonés ISDB-T (Integrated Services Digital Broadcasting) se puso en funcionamiento con servicios móviles y fijos que ya aprovechan la experiencia adquirida por sus antecesores.

También se habla ahora de la posibilidad de un nuevo estándar no alineado, que podría involucrar a China, Brasil, Argentina, Chile e India, entre otros países interesados, y vendría a ser una norma técnica de segunda generación.

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