Programación,
el desafío de la radio
¿Solo música, solo noticias o algo más?
- Lejos de afectar la popularidad de
la radio, Internet contribuye a su expansión
Los sacerdotes de la nueva tecnología aseguran que Internet
será capaz, por sí misma, de resolver muchos de
los problemas que hoy aquejan a la humanidad. Como la educación
por ejemplo. Es decir, que ya casi no será necesario tener
profesores en el futuro. Bastará, aseguran, una computadora
y el acceso a diferentes niveles para mandar al traste el analfabetismo
y la ignorancia. Finalmente, como dice un amigo cínico:
"Internet es como Dios, se le adora, no se puede ver, está
en todas partes al mismo tiempo, y tiene solución para
casi todo".
En el campo de la radiodifusión lo cierto es que Internet
ha posibilitado la expansión mundial hasta de las pequeñas
emisoras, ubicadas en los más recónditos parajes
del planeta. Lejos de afectar la popularidad de la radio, tal
y como lo hizo en su momento la televisión, Internet contribuye
a su expansión. Sin embargo, toda esta transformación
en las comunicaciones supone un cambio revolucionario en la forma
de concebir la producción y difusión radiofónica.
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- Las emisoras comerciales, radio a la
carta
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- Ciertamente va en aumento la tendencia
que se inició en la década de los setenta para
hacer de la radio un medio especializado con programación
única. Sólo noticias, sólo música,
sólo deportes. Esta fragmentación abandona el paradigma
de la "radio total" y va en busca de los gustos personales
de los oyentes. La suerte, hasta la fecha, ha sido caprichosa
con estas iniciativas. Cuando se trata de radios musicales es
más pronunciado el éxito relativo. Primero, porque
existe una cantidad sustantiva de oyentes que acuden a la radio
como medio de compañía. No olvidemos que uno de
los grandes males de nuestras sociedades es la soledad, cuya
peor versión se ha inventado en Occidente: la soledad
rodeada del prójimo. La soledad acompañada, que
es la peor de todas. Segundo, porque las empresas dedicadas a
la música tienen costos más reducidos. Tan reducidos,
que han llegado a eliminar locutores y técnicos porque
la tecnología les permite programar días enteros
sin presencia humana.
En todo caso, incluso estas emisoras se han dado cuenta que es
imprescindible darle alguna variedad al discurso musical. Por
eso, por ejemplo, en Europa, radio Sky incluye cada hora boletines
informativos.
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- Solo noticias
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- Las radios que se han orientado hacia
las noticias transitan un camino más accidentado
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- Las radios que se han orientado hacia
las noticias transitan un camino más accidentado. El público
latinoamericano no está acostumbrado todavía a
permanecer mucho tiempo frente al receptor para ser, literalmente,
bombardeado con noticias. A poco caminar estas emisoras comienzan
a agregar otros ingredientes a su monólogo informativo.
No todas, pero algunas de estas radios informativas han optado
por eliminar a los presentadores y ocupar solamente periodistas,
con el poderoso argumento de que son ellos, y sólo ellos,
los capaces de asumir con responsabilidad profesional el área
de la información. Quienes así actúan olvidan
una regla de oro de la radiodifusión: la radio no es únicamente
contenido, sino también, forma. El mejor discurso en boca
de una persona que no tiene la virtud de "comunicar",
es decir, de contar a otros, está condenado al fracaso.
Por cierto que estas emisoras, en tiempos de crisis, como los
que se viven en Colombia o Perú, adquieren particular
relevancia y llegan a ser referentes obligados para quienes deseen
estar medianamente informados sobre la realidad nacional. Cuando
se superan los tiempos de zozobra, la tranquilidad política
y social influye negativamente en los índices de sintonía.
Las radios "solo noticias" tienen sólo dos posibilidades:
o tienen éxito y por ello una buena cartera publicitaria;
o fracasan en toda la línea y deben cambiar de rumbo o
ir a la quiebra. Aquí no hay términos medios.
Unas palabras más sobre las estas emisoras informativas.
Son onerosas por naturaleza y están enfrentadas al temible
drama de lo efímero. Lo que es noticia en este momento,
deja de serlo en el próximo, y así van a la caza
de un futuro que no termina jamás de llegar. Por eso puede
ser que muchos periodistas busquen en el reportaje o en la literatura,
la vía para superar la transitoriedad de su existencia
profesional.
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- Todavía un grupo considerable de
emisoras latinoamericanas sigue apostando a la pluralidad programática.
Asentada en la tradición, estas emisoras combinan todos
los géneros informativos, musicales, educativos y de entretención.
Son el reflejo de la variedad existente en las sociedades. Su
valía radica en satisfacer a distintos segmentos de la
población a diferentes horas del día. No buscan
un público cautivo. Su apuesta es por la diversidad (oyentes
e identificación)
- Las otras radios
- Prefiero llamarlas así, porque
decir que no son comerciales, es faltar de algún modo
a la verdad. Bien es cierto que muchas de ellas no buscan la
generación de ganancia para fines particulares sino colectivos.
Pero son comerciales en el sentido que tienen publicidad y cobran
por ella. Refiérome a las emisoras universitarias, a las
populares y a las comunitarias.
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- Radios universitarias
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- Algunas radios informativas han optado
por eliminar a los presentadores y ocupar solamente periodistas
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- Las radios universitarias, en teoría,
deberían ser el puente para el saber. Ser fuente de divulgación
científica y cultural de la materia prima generada en
diversas facultades; política y filosófica; musical
y verbal; de educación y esparcimiento; de inquietudes
de la gente joven que pasa por las aulas.
Muchas buscan con acierto propiciar esta variada gama del saber
humano. Han creado talleres especiales de producción.
Ofrecen seminarios permanentes de capacitación profesional.
Intentan presentar de la forma más atractiva posible un
producto que, frecuentemente, no es fácil de digerir.
Pero no siempre es así. Aún persisten algunas radios
universitarias que viven en la monotonía de la música
clásica, como si toda la cultura cupiese en un sólo
arte. Hay emisoras universitarias que después que sus
países han vivido experiencias dictatoriales rehuyen los
programas de debate, porque creen que eso es hacer política.
Olvidan que la polémica es consustancial a la democracia.
Otras se han dedicado a copiar fielmente a las radios comerciales,
sin detenerse a pensar en la especificidad de su misión.
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- Radios regionales y populares
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- Algunas radios populares y regionales
han crecido. Me refiero en este caso al ejemplo de la Asociación
Latinoamericana de Escuelas Radiofónicas, ALER. Desde
tempranas horas de la innovación tecnológica, ALER
buscó la forma de participar en las primeras olas. Así,
hoy cuenta con transmisiones satelitales propias, de las que
participan 61 emisoras de la región, aunque la organización
agrupa a 92 emisoras e instituciones educativas y populares en
17 países de América Latina y el Caribe.
Uno de los mayores riesgos para las emisoras regionales y populares
es el fenómeno de la globalización que ha traído
aparejado el de la satelización a nivel nacional e internacional.
Este proceso ha significado la muerte de muchas radios pequeñas
que no han podido escapar a la absorción. Empero, la globalización
debería ser entendida no sólo como un proceso económico,
sino también comunicacional. Libre flujo a todo nivel
de la información. Ese es el gran acierto, por ejemplo,
de RAMI, la Asociación de Radios del Interior del Uruguay.
Se trata de 100 emisoras comerciales de alcance local o regional
que se han unido para enfrentar como cooperativa los nuevos tiempos.
Esto les ha permitido no sólo sobrevivir, sino desarrollarse
individual y colectivamente. Hoy están embarcados en la
digitalización, satelización y producción
colectiva de programas. Los socios de RAMI saben que ninguna
emisora que no sea regional puede satisfacer las necesidades
cotidianas de la gente. La proximidad informativa es un valor
irremplazable.
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- Radios comunitarias
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- Muchas de estas emisoras continúan
su lucha para alcanzar la legalización. Se enfrentan por
un lado a burocracias estatales; y por otro, al temor de las
emisoras y asociaciones nacionales de propietarios de radios
que ven en ellas un peligro. Se trata de temores comprensibles
pero infundados. En una competencia abierta y leal, tal y como
lo pregona el sistema económico neoliberal, no debería
haber polémica alguna. Se impondría el mejor. Mucho
peor es el argumento de que las emisoras comunitaria "ensucian
el dial". A veces es cierto, pero no lo es menos que las
radios comerciales, que con suficiente respaldo económico
también ensucian el dial con premeditación y alevosía
que son causales agravantes. Cómo no horrorizarse, por
ejemplo, de aquel programa en donde una pareja se dedica exclusivamente
a discutir cómo harán el sexo esa noche.
Lo que sí es cierto es que falta por definir claramente
qué es una radio comunitaria. Porque de esta nomenclatura
se han aprovechado instituciones religiosas, partidos políticos
o simples movimientos ideológicos que crean radios aparentemente
comunitarias, pero son de hecho altoparlantes de indoctrinación.
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- El futuro
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- Los cambios se suceden vertiginosamente.
Si la digitalización ha sido rápida, la creación
de multimedios, lo será aún más. Quiero
decir que la radio se apoyará cada vez más en Internet.
La combinación de texto, imagen y sonido permitirá
ofrecer mejores servicios a los usuarios.
¿Qué significa esto para la gente que trabaja en
radio? Un cambio fundamental. Si ahora ya no basta la buena voz,
porque se requieren conocimientos periodísticos, mañana
será necesario que sepan manejar sistemas computacionales
para editar material en una o cuatro pistas, máquinas
fotográficas e incluso vídeo cámaras para
captar segmentos de una entrevista o un reportaje.
Es una vuelta al pasado, pero como siempre sucede en la vida,
de otra manera. Antes, en la radio era necesario que el presentador
pudiese leer noticias o anunciar una defunción; presentar
una canción de moda o un concierto; hacer transmisión
en vivo; ser actor de radionovela y comentarista deportivo. Ahora
también se requieren personajes de "mil usos",
pero aupados en la nueva tecnología. El desafío
es grande, pero fascinante, como siempre ha sido el mundo de
la radio.
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