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millón de niños
sufren de algún tipo de desnutrición" (8).
Nuevamente falla en el régimen preposicional y el número
del verbo. Bastaría escribir que "medio millón
de niños sufre algún tipo de desnutrición".
¿Hay tipos de desnutrición? No lo sé. Quizá
lo más acertado hubiera sido escribir y leer: "En
Ecuador medio millón de niños sufre desnutrición",
sin tipos, subtipos ni clasificaciones.
Urge otro cambio de canal.
La cámara se halla en el recibidor del hotel, ahora decimos
lobby, que nos da mayor prestigio por chapurrear el inglés.
La comentarista nos explica que "las famosas sabían
cómo esquivar a la cámaras" (canal 4). Nuevamente
la preposición a es innecesaria. Se esquiva a Matilde,
pero no se esquivan a las cámaras, solamente se esquivan
las cámaras. Para lograr continuidad y hacer el enlace
al lugar del concurso, la locutora improvisa: "Vamos a ver
cómo está el ambiente final del ensayo final"
(4). Sin comentarios. Y antes de acabar mi paseo auditivo por
este desconcierto, escucho lo siguiente: "la reunión
a realizarse" (4). Lo castizo es "la reunión
por realizarse", o sea, la reunión que se realizará
o la reunión que será realizada. Las expresiones
pasivas exigen la preposición por. Diremos "los temas
por tratar", no "los temas a tratar"; diremos
"me faltan muchos pasos por dar", no "me faltan
muchos pasos a dar"; diremos "tengo muchos deberes
por hacer", y no "tengo muchos deberes a hacer".
Caso parecido, pero diferente, es "vamos a dar un paseo".
En este ejemplo el verbo conjugado se une en una perífrasis
verbal con preposición más un infinitivo y es correcto.
Pocas horas antes de la elección,
una de las organizadoras aclaró con confianza y piedad
que "todo (en la elección) depende de Dios".
Pero como perdimos, creo que Dios no formaba parte del jurado,
o tal vez sí estaba en el tribunal, pero parcializado
por la señorita de Australia, pues Él también
debe tener sus gustos, opiniones y simpatías. Aunque quizá
fuera mejor dejar a Dios alejado de estos concursos galantes
para que sean los humanos los que escojan a Miss Universo. Meter
a la divinidad en asuntos intranscendentes resulta perjudicial,
pues donde se mete a Dios suele también andar rondando
el demonio. Y creo que bastante trabajo tuvo el demonio en esta
jornada, seguramente el causante de tantos errores estilísticos
en la información de un día irregular de noticias.
Para sacar a los dos personajes
del embrollo, sugiero a los periodistas de la televisión
que aprovechen las grabaciones de los canales para verse y oírse.
Al verse acrecientan su ego y ganan en apostura, al oírse
es posible que adviertan sus errores, manejen con mucho tino
la improvisación, siempre difícil, y no nos violenten
y torturen con tan reiterados errores. Evitar el ruido en el
proceso de información embellece y concede credibilidad
a las cabezas parlantes. De lo contrario se exponen al diario
ridículo, en las tres programaciones noticiosas. Demasiadas
para ser tolerantes y sufrirlos.
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