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 Revista Chasqui No. 87

Lenguaje

 

millón de niños sufren de algún tipo de desnutrición" (8). Nuevamente falla en el régimen preposicional y el número del verbo. Bastaría escribir que "medio millón de niños sufre algún tipo de desnutrición". ¿Hay tipos de desnutrición? No lo sé. Quizá lo más acertado hubiera sido escribir y leer: "En Ecuador medio millón de niños sufre desnutrición", sin tipos, subtipos ni clasificaciones.

Urge otro cambio de canal. La cámara se halla en el recibidor del hotel, ahora decimos lobby, que nos da mayor prestigio por chapurrear el inglés. La comentarista nos explica que "las famosas sabían cómo esquivar a la cámaras" (canal 4). Nuevamente la preposición a es innecesaria. Se esquiva a Matilde, pero no se esquivan a las cámaras, solamente se esquivan las cámaras. Para lograr continuidad y hacer el enlace al lugar del concurso, la locutora improvisa: "Vamos a ver cómo está el ambiente final del ensayo final" (4). Sin comentarios. Y antes de acabar mi paseo auditivo por este desconcierto, escucho lo siguiente: "la reunión a realizarse" (4). Lo castizo es "la reunión por realizarse", o sea, la reunión que se realizará o la reunión que será realizada. Las expresiones pasivas exigen la preposición por. Diremos "los temas por tratar", no "los temas a tratar"; diremos "me faltan muchos pasos por dar", no "me faltan muchos pasos a dar"; diremos "tengo muchos deberes por hacer", y no "tengo muchos deberes a hacer". Caso parecido, pero diferente, es "vamos a dar un paseo". En este ejemplo el verbo conjugado se une en una perífrasis verbal con preposición más un infinitivo y es correcto.

Pocas horas antes de la elección, una de las organizadoras aclaró con confianza y piedad que "todo (en la elección) depende de Dios". Pero como perdimos, creo que Dios no formaba parte del jurado, o tal vez sí estaba en el tribunal, pero parcializado por la señorita de Australia, pues Él también debe tener sus gustos, opiniones y simpatías. Aunque quizá fuera mejor dejar a Dios alejado de estos concursos galantes para que sean los humanos los que escojan a Miss Universo. Meter a la divinidad en asuntos intranscendentes resulta perjudicial, pues donde se mete a Dios suele también andar rondando el demonio. Y creo que bastante trabajo tuvo el demonio en esta jornada, seguramente el causante de tantos errores estilísticos en la información de un día irregular de noticias.

Para sacar a los dos personajes del embrollo, sugiero a los periodistas de la televisión que aprovechen las grabaciones de los canales para verse y oírse. Al verse acrecientan su ego y ganan en apostura, al oírse es posible que adviertan sus errores, manejen con mucho tino la improvisación, siempre difícil, y no nos violenten y torturen con tan reiterados errores. Evitar el ruido en el proceso de información embellece y concede credibilidad a las cabezas parlantes. De lo contrario se exponen al diario ridículo, en las tres programaciones noticiosas. Demasiadas para ser tolerantes y sufrirlos.

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