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Gómez
Amigo, Santiago. (2003) Aprender a ver la televisión.
IN: Nuestro tiempo, (216), pp. 12-21.
Sentarse delante del aparato
receptor de televisión parece algo inofensivo, pero están
apareciendo ciertos síntomas -especialmente entre la audiencia
infantil- que denotan que no es así, es algo más
que un simple pasatiempo. Los programadores deberían ser
conscientes de la responsabilidad y seleccionar productos audiovisuales
de calidad, ajenos a las leyes de rentabilidad. Sin embargo,
son los padres y educadores quienes pueden y deben poner remedio
a esta ya compleja y difícil situación.
Glück, Alois. (2002).
Asumir Responsabilidad: Una sociedad de ciudadanos para un país
más eficiente y humano. Quito: INDESIC. 149 p.
Traza la visión de una
sociedad de ciudadanos activos, en la cual las tareas, los derechos
y obligaciones de los ciudadanos se deben volver a pensar y repartir,
con el fin de salvaguardar para la sociedad del futuro, tanto
su eficiencia productiva, como su sentido humano. Es un llamado
a crear una nueva cultura de la responsabilidad.
Marqués
de Melo, José. (2003). La esfinge mediática. Descifrando
los paradigmas comunicacionales que brotaron tempranamente en
las Américas. IN: Zer, (15), pp. 193-214
A pesar de un siglo de acumulación
de conocimientos por las comunidades académicas, la cuestión
mediática sigue desafiando a los estrategas de las sociedades
situadas al norte y sur de América. El autor intenta descifrar
el enigma, rescatando las ideas planteadas por los precursores
de la Mediología americana, el estadounidense Robert Park
y el brasileño Barbosa Lima Sobrino.
Martín-Barbero,
Jesús, ed. (2000). Cultura y región. Medellín:
Universidad Nacional de Colombia. 402 p.
Ponencias del cuarto coloquio
celebrado en el marco del Programa Internacional Interdisciplinario
de Estudios Culturales sobre América Latina, Universidad
Nacional de Colombia -Medellín- (octubre de 1999). El
lector puede hallar visiones sobre especificidades nacionales,
étnicas y de género, multiculturalismo, identidades,
culturas juveniles, reformulación de políticas
públicas que promueven equidad y democracia en las diversas
regiones.
Narváez,
Ancízar. (2003) Medios de comunicación y esferas
de poder. Cultura Política y mediática. Esfera
pública, intereses y códigos. IN Signo y Pensamiento,
v. XXII, (43), pp. 99-111.
El autor señala que:
"Los teóricos sociales se equivocan cuando pretenden
que en los medios electrónicos se desarrollen los debates
políticos en términos racionales, porque desconocen
la naturaleza de los códigos mediáticos. Los teóricos
de la comunicación se equivocan cuando esperan que en
los medios electrónicos se presenten todos los intereses
económicos y políticos de la sociedad, porque desconocen
la estructura de clases y el lugar que ocupan los medios en dicha
estructura". La mayoría de las afirmaciones de los
comunicólogos sobre política y su relación
con los medios suele ser superficial, pues hay también
una suerte de saber sociológico sobre la política
que los analistas de la comunicación no tienen en cuenta
a la hora de evaluar el papel de los medios en ese campo. La
democratización de la sociedad pasa por la política
y la economía y no por los medios audiovisuales.
Pérez Henao, Horacio.
(2004). Los mass media y la encrucijada del cuerpo. IN: Anagramas,
(3), pp. 165-168.
La relación cuerpo y
medios de comunicación es problematizada aquí desde
una perspectiva crítica. El ensayo parte de la idea de
que los mass media han construido, a través de su estructura
y lógica particulares, un concepto de cuerpo que emerge
como supravalor en el contexto de la época actual. Pero
que en última instancia no puede ser localizado en los
terrenos de una axiología humana, sino más bien,
en los resortes propios del mercado masmediático.
Priess, Frank. (2003).
Escenificación de la política y credibilidad. ¿Una
contradicción? IN: Diálogo Político, (31),
pp. 179-189
"La política se
ha convertido en una mercancía más de un mercado
que reserva los mejores réditos para los programas de
entretenimiento. Se transforma así en entretenimiento,
en espectáculo mediático".
Atrás han quedado los
tiempos en los que afiliados y partidarios defendían casi
en soledad la comunicación política, apoyándose
en sus contactos personales, con pocos pero importantes periodistas
que les garantizaban la atención pública. Las quejas
se multiplican desde hace años y se reconoce que ésta
se originó en los Estados Unidos de Norteamérica.
Se deplora la política vacía de contenidos, devenida
en shows mediáticos y espectáculos, en la que los
elementos de entretenimiento
desplazan al debate y en la que los políticos compiten
con profesionales de la actuación para captar la atención
del público, recurriendo a dotes actorales con la esperanza
de superar a su adversario político.
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