México: polémica
por nueva Ley de Medios
- La prensa mexicana, me
temo, es menos una productora de conocimiento y conversación
racional, que un megáfono del ruido público.
- Enrique Krauze, historiador
mexicano
Felipe Gaytán / Juliana
Fregoso
Recordemos la paradoja de la
comunidad de los mentirosos, cuando uno de sus miembros levanta
la voz para señalar que todos mienten. ¿Dice la
verdad o una mentira?
En esta paradoja irresuelta se encuentran los medios de comunicación
en México. Se habla de ellos como los vehículos
sobre los que se construye la democracia, generadores de temas
en la opinión pública, divulgadores de la verdad
sin cortapisas e instrumentos para la transparencia en el ejercicio
de la política.
Paradójicamente, los mismos que describen todas estas
virtudes -funcionarios, políticos, académicos y
los propios periodistas-, señalan simultáneamente
la perversidad de lo que alaban. Los medios son facciosos, porque
distorsionan los hechos y favorecen a alguna de las partes en
los conflictos. Difunden escándalos de corrupción
y exhiben la frivolidad de los políticos despilfarro
de recursos, intimidades, etc.- como si fueran los medios los
que fabricaran esos escándalos. Con simplicidad se les
señala como un factor de desintegración familiar
y social por el alto contenido de violencia, sexo e imágenes
fuera de toda ética en su programación cotidiana.
Son grandes negocios que deben ser acotados en nombre del interés
público, sobre todo en el tema de la propaganda de campañas
electorales en los que los partidos invierten más del
60 por ciento de sus recursos. (Dato del Informe sobre cuentas
del proceso electoral de 2000 del IFE)
Doble exigencia a los medios
Hoy, la gran paradoja de los
medios es: se les exige ejercer la libertad plena de informar
y simultáneamente someterse a controles éticos,
jurídicos y políticos que finquen responsabilidad
sobre el "mal manejo y excesos en el ejercicio periodístico".
Se pretende que sean los ciudadanos quienes señalen los
excesos y serán ellos quienes tengan a su alcance recursos
jurídicos para ejercer el derecho de veto. Con esto el
problema es doblemente paradójico: se exige a los medios
decir la verdad siempre y cuando no sea escandalosa, definición
que no queda clara pues quién puede establecer si los
juicios morales sobre los medios son moralmente aceptables ¿Cuáles
son las reglas de conducta a las que se debe someter a los medios
si los ciudadanos exigen una libertad plena: estar informados
y elegir que escuchar o ver? No es ya una sociedad de principios
políticos que deba acatarse, sino de una política
de opciones de vida.
Este tema ha llevado a la discusión desde 2002 sobre una
nueva ley de medios (Ley de Radio y Televisión) en la
que se convocó a todos los sectores sociales para elaborar
un marco jurídico ciudadanizado sobre las concesiones,
sanciones, contenidos y distribución del tiempo aire a
todos los integrantes del Estado Mexicano congreso, tribunales,
órganos descentralizados, partidos políticos, gobiernos
locales y municipales, etc.- no solo al gobierno. Se acordó
que para el mes de diciembre de 2004 se aprobaría el dictamen
de la nueva ley con las propuestas de todos los sectores sociales
que participaron en las mesas de diálogo. Sin embargo,
distintos conflictos entre políticos, concesionarios de
los medios y periodistas, obligaron a posponer el dictamen y
abrir otra ronda de consulta entre marzo y febrero de 2005. Cuáles
son estos conflictos. En los siguientes apartados abordaremos
algunos de ellos.
Felipe Gaytán Alcalá, mexicano, doctor en Sicología
por el Colegio de México.
Correo-e: gaytan@colmex.mx
Juliana Fregoso, mexicana, periodista
Correo-e: julianafregoso@yahoo.com.mx