· La capacidad de usar
un lenguaje neutral hablando claramente, y, si se requieren opiniones
escritas, hacerlo.
· La sensibilidad a los valores que las partes sienten
profundamente, incluyendo temas relacionados con el grupo étnico,
el género y las diferencias culturales.
Uno de los métodos para manejar un conflicto es la contemporización.
Este es un método que no permite ganadores y perdedores,
sino que lleva más bien a negociar soluciones mutuamente
satisfactorias a través de la renuncia o concesión
de parte de los intereses de cada una de las partes en conflicto.
Aunque el propósito es ganar-ganar, es una técnica
difícil, porque las partes en conflicto pocas veces quedan
plenamente satisfechas y muchas veces el conflicto que generó
la situación de contemporización tiende a repetirse.
No obstante, es una de las estrategias de resolución más
recomendable, ya que el líder ejercerá todas sus
habilidades de comunicación asertiva, tomando parte activa
en la búsqueda de la solución.
Se considera que el manejo de conflictos es otra de las competencias
claves de la comunicación organizacional, pues no es posible
imaginar una organización sin conflictos, ya que estos
son inherentes a la existencia humana. En esta perspectiva, convertir
los conflictos en oportunidades de mejoramiento de la comunicación
es una habilidad que deberían poseer todos los líderes
de la organización.
A modo de síntesis, las habilidades de ejercer un liderazgo
que coadyuve al logro de los objetivos organizacionales en un
clima de mejoramiento de la calidad del trabajo y sus condiciones;
la capacidad de estimular el trabajo en equipo y, la habilidad
para manejar asertivamente los conflictos que se generan en distintos
niveles de la estructura de la organización y/o entre
los actores que la integran, se consideran como el conjunto de
Competencias Claves (CC) para lograr realmente una comunicación
organizacional efectiva.
Un medio de identificación de estas competencias en los
integrantes de la organización y de potenciarlas o desarrollarlas,
es a través de la generación de espacios de comunicación
experiencial al interior de la organización. La metodología
incluiría la conformación de talleres realizados
por un facilitador interno o externo a ella que, a través
de la puesta en práctica de dinámicas de grupo
e inventarios de descubrimiento de esas habilidades, contribuyan
al autoconocimiento de los participantes y al aprendizaje del
liderazgo, del trabajo en equipo y el manejo de conflictos. La
inclusión sistemática de todos los miembros de
la organización en este proceso de aprendizaje, la formación
de monitores por unidades de trabajo, el monitoreo periódico
del grado de posesión y puesta en práctica de dichas
habilidades y su posterior diseminación en todos los ámbitos
de la organización, serán los propulsores de la
implementación de un estilo de comunicación organizacional
expedito y, por ende, la base de un clima proclive a la expresión
de la creatividad, a la innovación y al intraemprendimiento.
Uno de los métodos
para manejar
un conflicto es la contemporización