Revista Chasqui
  Prensa

 Miguel Urabayen, español, periodista, doctor en Derecho, exprofesor de la Universidad de Navarra y la Complutense de Madrid, profesor invitado en el Poynter Institute de St Petersburg (Florida, Usa), consultor y conferencista internacional. Correo-e: murgac@ctv.es

Periodismo moderno:

Lenguaje Escrito - Lenguaje Visual

Algunos diarios que en el pasado eran predominantemente textuales, están utilizando cada vez más imágenes en sus páginas
 
La mayoría de los diarios y revistas actuales están compuestos por lenguaje textual y lenguaje de la imagen que también podemos llamar gráfico o visual. Al primero corresponden las noticias, artículos, editoriales, crónicas, y títulares. Al segundo, las fotografías, mapas, infográficos e ilustraciones diversas incluidas las caricaturas y dibujos.
 
Ambos lenguajes son igualmente importantes y sus combinaciones en cada página varían según los temas sobre los que se informa y las características propias de cada periódico.
 
Algunos diarios que en el pasado eran predominantemente textuales están utilizando cada vez más imágenes en sus páginas. El ejemplo más claro es el francés Le Monde y su gran contraste actual con las páginas que publicaba años atrás.

Esta doble composición es evidente, especialmente para los redactores, foto-reporteros, infografistas, ilustradores y diseñadores de cada periódico que cada día deben combinar sus trabajos en forma armónica, bajo la dirección de sus jefes correspondientes.

A mi juicio, una página y su combinación textual/gráfica es comparable a una orquesta, grande o pequeña, donde cada instrumento contribuye con su especial sonido al resultado armónico deseado. En los diarios y revistas cada participante en la elaboración de las páginas contribuye con su especial trabajo, para realizarlas en forma variada y atractiva. Y de vez en cuando, como ocurre en los conciertos, la intervención de un solista (en este caso, una foto, un artículo, un titular, un gráfico, un mapa o una ilustración) destaca con fuerza, mientras los demás instrumentos o trabajos quedan en segundo plano.
 
El resultado en ambos casos, concierto y periodismo, debe ser una presentación armónica, la mejor posible con los elementos que se tienen en el momento de la realización.

La formación de periodistas

Pero evidencias aparte, he conocido numerosas Facultades y Escuelas de Comunicación, en España y en otros países, donde no se tiene en cuenta esa realidad a la hora de establecer los planes de estudio y las disciplinas que deben conocer los futuros periodistas.

Quiero aclarar, antes de seguir, que con el término periodistas designo a todos los que contribuyan a realizar esas páginas de elementos combinados que constituyen la prensa escrita de información de hoy día. En este sentido son periodistas no solo los redactores sino también los fotógrafos, infografistas, diseñadores e ilustradores que trabajan para el periódico. Son periodistas del lenguaje visual, mientras que los redactores lo son del lenguaje escrito. Como si en música habláramos de instrumentistas de cuerda e instrumentistas de viento o de percusión.
Siguiendo con mi argumento, insisto en que muchas Facultades y Escuelas de Comunicación no tienen en cuenta que los futuros redactores deben terminar sus estudios con un conocimiento de lo que yo llamo Cultura de la Imagen Periodística Impresa. En esos centros se prepara con cuidado y extensión la formación de quienes se encargarán de la parte escrita del periódico. Por supuesto, esto es indispensable. Los periódicos deben tener redactores bien preparados.

Un curso de cultura de la imagen

Pero hasta ahora se ha olvidado la necesidad de que esos redactores tengan una cultura de la imagen, suficiente para poder combinar armónicamente su trabajo con el de sus futuros compañeros de lenguaje gráfico. Y ahí es donde aparecen las lagunas

Al menos, así aparecían en España cuando en 1990 inicié mi curso de Cultura de la Imagen en la Facultad de Ciencias de la Información (actual Facultad de Comunicación) de la Universidad de Navarra. Entonces, hace más de diez años, no había ninguno de ese tipo en las Facultades de Periodismo escrito de España
Con ese curso -que experimenté antes como seminario para alumnos voluntarios- intenté mostrar que un licenciado de Facultad o Escuela de Comunicación no puede actualmente ignorar el campo de la imagen. Debe conocer, en líneas generales, el desarrollo de la fotografía y los principales autores del fotoperiodismo.
Un graduado en Comunicación debe comprender los mapas y gráficos, su historia y características, y saber de su fuerte relación con la prensa de hoy día. Debe también apreciar las ilustraciones y los dibujos que pueden animar las portadas de las revistas y las páginas de un periódico. Porque después, en su carrera profesional, no solo tendrá que colaborar con sus colegas del lenguaje visual, sino que conforme ascienda en su trabajo, deberá decidir si en la página o sección de la que sea responsable será preferible una u otra foto de las disponibles. O tendrá que pedir un gráfico determinado cuando no haya fotos. O encargar un mapa complementario, del tipo adecuado y con los datos imprescindibles.

Desarrollo del curso

Son periodistas no solo los redactores sino también los fotógrafos, infografistas, diseñadores e ilustradores que trabajan para el periódico

El curso se impartía dos días por semana, proyectando en cada sesión más de cien diapositivas, que había hecho de numerosos ejemplares de diarios y revistas. El gran número total de proyecciones era necesario para mostrar el amplio campo abarcado por las cinco partes en que estaban divididas las sesiones (Fotografía, Mapas, Infográficos, Ilustraciones y Portadas de Revistas).

La experiencia obtenida en el curso y en sus versiones abreviadas, que he impartido en Universidades de España, Francia y varios países latinoamericanos, me han convencido de que ese contacto con las imágenes -explicadas y discutidas en las clases- cubría una laguna cultural existente en la gran mayoría de los participantes. Y constituía además una preparación para lo que después, como redactores profesionales, ellos y ellas encontrarían en los periódicos donde trabajaran.

Aunque el curso nació y se desarrolló pensando en alumnos de lenguaje textual, la experiencia me ha demostrado que la idea sirve también como introducción general al campo de la imagen impresa para todos aquellos que después quieran especializarse en fotoreporterismo, infografía, ilustración o diseño periodístico. Para utilizarla de esta segunda manera -a mi juicio, la mejor- basta con situar el curso en el primero o en el segundo año de los estudios Así se tendrá una base sobre la que apoyar posteriormente cursos especializados, ofrecidos hoy por muchas Escuelas y Facultades, con frecuencia fotografía, infografía o diseño. Y así, además, ninguno de los alumnos terminaría sus estudios con la gran laguna cultural en cuanto a la imagen que acabo de mencionar.

Nueva realidad

Una determinada imagen fotográfica permanece en nuestra memoria sin que podamos recordar los detalles del texto que la acompañaba

Existe otro aspecto por considerar relacionado con los dos lenguajes y el curso sobre cultura de la imagen periodística impresa. He mencionado antes mi convicción de que actualmente son tan periodistas los que escriben como aquellos que también participan en la realización de las páginas y de sus contenidos. La sola diferencia está en la especialidad de cada uno. Sin embargo, muchos alumnos de periodismo escrito (y también muchos redactores profesionales) consideran que su trabajo al recoger la información y escribir el artículo correspondiente es lo esencial. Así era antes pero no hoy día. Los diarios y revistas actuales son, como indicaba al principio, conjuntos armoniosos compuestos por varias especialidades periodísticas. El artículo escrito es una de ellas, a veces la más importante y otras no.

Esta última afirmación que he hecho con frecuencia en clases y conferencias ha suscitado no pocas dudas y más de una protesta entre algunos futuros redactores. Mi respuesta era proyectar en la pantalla páginas donde se aprecia con claridad cómo una o varias fotos suponen tan fuerte apoyo visual a la información escrita, o muestran lo esencial de ella, que brillan tanto como el texto. O necesitan solo del apoyo textual en la mínima forma de un pie explicativo. Y no solo eso.

En ciertos casos una determinada imagen fotográfica permanece en nuestra memoria sin que podamos recordar los detalles del texto que la acompañaba. Por ejemplo, la foto realizada por Eddie Adams en Saigón el 1 de febrero de 1968 tomando el momento en que el jefe de policía de la ciudad mata de un tiro en la sien a un hombre detenido por sus soldados.

Podría citar numerosos ejemplos, pero he indicado solo una fotografía, muy famosa, para subrayar la relación. A pesar de ser tan conocida, muy pocos de los alumnos o incluso redactores a los que se pregunta por esa foto recuerdan sus circunstancias exactas. Y tampoco el nombre del fotógrafo. Pero la fuerza de aquella imagen sí que permanece en su memoria.

Lo dicho de las fotografías puede aplicarse a mapas, gráficos e ilustraciones en portadas o que acompañan artículos. Sería demasiado largo en este artículo indicar casos concretos -que además necesitan verse en lugar de leer su descripción- pero los interesados en el tema pueden comparar cada día distintos diarios o páginas de diarios y observarán las diferencias obtenidas por el hábil o torpe manejo de los elementos gráficos. También cabe comparar portadas de revistas semanales y apreciar las diferencias de tratamiento visual, sobre todo en los casos de coincidencia o similitud de los temas elegidos por cada una de las revistas examinadas. La mejor escuela es la misma realidad, suelo repetir, y la tenemos a nuestro alrededor. Basta con observarla y reflexionar sobre lo observado.

Actitudes y espíritu de equipo

El tema de la imagen y su necesario estudio por los redactores nos lleva a otro, con el que tiene más relación de lo que parece a primera vista. Hasta no hace mucho tiempo las redacciones de los diarios y revistas estaban centradas en los artículos y quienes los escribían. Los fotógrafos e ilustradores eran casi siempre meros auxiliares de esos periodistas. Pero el cambio de los diarios y revistas, hacia su actual fórmula combinatoria de texto e imagen, no ha sido completamente asimilada en muchas redacciones.
(Un inciso: debo advertir que lo siguiente se basa en mi experiencia como periodista y profesor de periodismo en España. Aunque esa experiencia ha sido confirmada en visitas y estancias en diarios de otros países europeos y algunos latinoamericanos, no afirmaré que pueda generalizarse a todos. El lector de estas líneas sabrá si es aplicable o no a su propia experiencia).
Suele ser muy frecuente encontrar en los redactores una actitud de superioridad, un convencimiento de que su trabajo es lo más importante. La fotografía o el gráfico son elementos secundarios, un complemento a su artículo. Esta actitud tiene su explicación en la forma cómo la fotografía suele ser tratada en numerosas redacciones, utilizándola innecesariamente. Por ejemplo, casi todos los diarios incluyen fotos de un gobernante cuando ha dicho algo que se considera noticia.

Y, como suele suceder, si no hay foto del momento en que lo dice se utiliza una de archivo, exactamente como un completo visual.

Y en ese caso es innecesario, porque todos los lectores del diario de que se trate conocerán seguramente el rostro del gobernante.

Como consecuencia, muchos fotógrafos van perdiendo interés en su trabajo, limitándose a tomar rutinariamente una foto vertical y otra horizontal del acontecimiento que deban cubrir. Saben que en la redacción utilizarán una u otra en función del espacio que quede, una vez incluido el artículo en la página. Y cuando han ido en compañía de un redactor para realizar una entrevista, apenas les dicen previamente de quien se trata. De esa forma, ellos se limitarán a sus dos fotos habituales.

En el caso de los infografistas o ilustradores, la actitud de superioridad del redactor se manifiesta en pedir un gráfico, mapa o dibujo una vez que él ha escrito ya su artículo, no cuando -como debía avisar- lo está preparando. En esos casos, inconscientemente se está diciendo que el trabajo del infografista es más rápido y fácil de hacer que el artículo.

Naturalmente, hay también mucho diarios y revistas donde todo eso no ocurre. Existe en ellos un espíritu de equipo y el jefe de fotografía asiste a las reuniones iniciales de la redacción, dando su opinión sobre lo que ocurrió el día anterior y la mejor forma de hacer la tarea del día que tengan entre manos. Y el director artístico o jefe de ilustraciones hace lo mismo.
Pero esos diarios son, por mi experiencia, muchos menos que los continuadores de la tradición no expresada, sobre la primacía del texto escrito. Y son así porque sus redactores veteranos y numerosos jóvenes se han formado en ese molde. Por tanto, donde deben empezar a cambiar las cosas es en la formación de los redactores, en las planes de estudio de las Escuelas y Facultades de Periodismo escrito. Lo que nos lleva al comienzo de este artículo.

En resumen

1. Los diarios y revistas de hoy están compuestos de lenguaje escrito y lenguaje visual, (imágenes) combinados armónicamente, y son periodistas tanto los que practican uno como el otro, si trabajan en un medio de prensa.

2. Es muy aconsejable que las Facultades y Escuelas de Periodismo incluyan en sus planes de estudio un curso general de Cultura de la Imagen Periodística Impresa, para dar una base común a todos sus alumnos y permitir a la vez a quienes así lo deseen especializarse en algún campo del lenguaje visual.

3. Los ex-alumnos que hayan adquirido una cultura general de la imagen podrán contribuir a que en las redacciones exista el espíritu de equipo necesario para el armónico trabajo de los periodistas de hoy día.

 

 Indice