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El niño terrible del Cine
Danés
- Lars von Trier ha manifestado en varias
ocasiones que no piensa en el público al rodar sus películas
- Movidos por las náuseas, la impotencia
o el espanto, personas del público deciden súbitamente
abandonar la sala durante una función de cine. Algunos,
todavía en estado de shock, regresan, los más susceptibles
esperan afuera. El ambiente dentro del cine se va tornando cada
vez más incómodo y pesado, a medida que avanza
la película. Al finalizar la misma, la gente permanece
sentada en sus butacas, desconcertada, calmándose del
impacto, y recuperándose del espectáculo que acaban
de presenciar: la última obra cinematográfica de
Lars von Trier, "Bailarina en la oscuridad".
Y no sería una exageración afirmar que todas las
películas de este niño terrible del cine: El elemento
del crimen (1984); Epidemic (1987); Europa (1991); Breaking the
waves (1996) (en los países hispanohablantes, la película
apareció bajo nombres distintos: "Contra viento y
marea" y "Rompiendo las olas); Los idiotas (1998) y
Dancer in the dark (2000) han tocado fondo en el público.
Y aunque este cineasta haya manifestado en varias ocasiones que
no piensa en el público al rodar sus películas,
difícilmente pasan desapercibidas por el entusiasmado
o indignado espectador.
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- Dancer in the dark
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- Sobre todo su último film, un melodrama
musical protagonizado por la cantante islandesa Björk, desató
una serie de polémicas, tanto dentro como fuera de los
bastidores.
La trama se transporta a Estados Unidos de la década de
los 60, y cuenta el víacrucis de Selma, una inmigrante
checa, que trabaja incansablemente en una prensa fabril, para
pagar una operación que salvaría a su hijo del
mismo mal que ella padece y que la está volviendo ciega.
Los caprichos del libreto: una cadena de desgracias convierten
a la bondadosa Selma en la culpable de un homicidio, del cual
es sentenciada a la pena de muerte. La tragedia que se cierne
sobre esta mártir es aliviada por su fantasía,
que la transportará del lúgubre mundo fabril, el
triste destino de su enfermedad y su condena, a otro donde la
música y el baile marcan el paso. Los números musicales,
llenos de colorido e intensidad son, en contraste con los desteñidos
colores de la realidad de Selma, filmados con 100 cámaras
digitales fijas que se encargan de transmitir este cuadro maniqueo
del paraíso y el infierno.
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- Detrás de la ficción
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- Tras los bastidores, la producción
de esta película destapó la conflictiva relación
entre los dos grandes de su género Lars von Trier y Björk,
quien después de la traumática experiencia con
este director, afirmó no volver a querer aparecer en el
celuloide, a pesar de haber sido galardonada en Cannes como la
mejor actriz y haber cosechado inesperados halagos por parte
de los críticos. Por su parte, von Trier, recolectó
con este film, una serie de premios en festivales europeos (entre
ellos, al mejor film en el penúltimo Festival de Cannes),
pero también fue el centro de la polémica, al tener
que confesar, que aunque la película critique al sistema
judicial estadounidense, al fordismo y juegue con estereotipados
personajes norteamericanos, él nunca ha pisado este país.
A pesar de ello, este cineasta danés anticipó,
en una entrevista otorgada al diario El Clarín de Buenos
Aires, que Bailarina en la oscuridad es el principio de una trilogía
llamada USA.
Y no sería la primera trilogía para von Trier,
ya que sus últimos filmes Breaking the waves, Los Idiotas
y Dancer in the dark, también han sido considerados por
la crítica como una trilogía, debido a las tres
mujeres que han desempeñado los papeles estelares.
Breaking the waves
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- Sobre todo, entre los melodramas: Bailarina...y
Breaking the waves se han encontrado muchas paralelas, calificando
el director a su última obra, como la versión musical
de Breaking the waves. Esta película narra la historia
de un milagro, y de cómo un sencillo hombre, tras sufrir
un trágico accidente laboral que lo deja minusválido,
pide a su pareja, que no se prive del placer sexual. Esta súplica
es seguida con resignación por parte de la misma, que
convierte cada encuentro con otro hombre en un acto de fe, por
medio del cual recuperará a su esposo de la invalidez.
Además de que ambas se podrían comparar a parábolas
religiosas, lo que más llama la atención son las
similitudes en sus protagonistas femeninos, que destilan en ambos
filmes fragilidad, inocencia, bondad y al mismo tiempo, una voluntad
de acero. Tanto el perfil de sus personajes, la idea del sacrificio
humano por una causa que puede llegar a ser más grande
que la propia vida y las connotaciones religiosas son constantes
en estas películas. Reafirmando este argumento, el mismo
von Trier (nacido ateo y convertido hace diez años al
catolicismo) ha admitido que gusta de historias arquetípicas,
tomando como ejemplo el motivo del sacrificio humano, para inyectarles
vida y realismo. Lo mismo no se puede decir de Los Idiotas, obra
que se sale completamente del marco trilogístico, en cuanto
a estilo narrativo y técnica de filmación se refiere.
¿La razón?
-
- Esta obra fue creada siguiendo el decálogo
de mandamientos Dogma 95, movimiento hiperrealista que busca,
en aras de la pureza cinematográfica, darle un giro de
180 grados a las formas de hacer cine hasta hoy conocidas.
-
- ¿Qué es el Dogma 95?
-
- Por los años 1995, los cineastas
daneses: Lars von Trier y Thomas Vinterberg deciden crear una
nueva corriente, como respuesta al cine de confección
que, sobrecargado de una parafernalia de artificios, luces, ambientación,
efectos, montajes y música, no hace más que distorsionar
la trama en sí. Según los dogmáticos, este
manifiesto busca rescatar la esencia del cine y "extraer
la verdad de personajes y situaciones". Si bien el movimiento
es considerado como único en su estilo, esta forma particular
de narrar cine ya había sido implementada en producciones
vanguardistas de los 60 y 70. El decálogo (Fuente: http://www.dogme95.dk)
recoge manifiestos, que han sido hasta para sus propios ideólogos
de imposible cumplimiento. Estos son:
- Los rodajes tienen
que llevarse a cabo en locación. No se puede decorar ni
crear un "set". Si un artículo u objeto es necesario
para el desarrollo de la historia, se debe buscar una locación
donde estén los objetos necesarios.
- El sonido no puede ser mezclado separadamente de las imágenes
o viceversa (la música no se debe usar, salvo que ésta
sea grabada en el mismo lugar donde la escena está siendo
rodada).
- La cámara debe ser portada al hombro. Cualquier movimiento
o inmovilidad conseguible con la mano es permitida.
- La película tiene que ser en colores. Luz especial o
artificial no está permitida (si la luz no alcanza para
rodar una determinada escena, ésta debe ser eliminada
o, en rigor, se le puede enchufar un foco simple a la cámara).
- Filtros y trucajes ópticos están prohibidos.
El mero objetivo de la cámara ya falsea la realidad.
- La película no puede tener una acción o desarrollo
superficial (no pueden haber armas, ni pueden ocurrir crímenes
en la historia).
- La ruptura de la linealidad temporal y geográfica está
también prohibida. (El filme sucede aquí y ahora).
- Películas de "género" (genderfilm)
no están aceptadas.
- El formato debe ser de 35 mm normal (academy format).
- El director no debe aparecer en los créditos.
Bajo el lema "las leyes se escriben para romperlas"
estos innovadores se lanzaron al mundo con películas bastante
destacables, a pesar de haber implementado técnicas no
permitidas. Las más graves: haber utilizado una cámara
digital, para después volcar la filmación a 35
mm, introducir música incidental o haber realizado una
toma desde un tubo de pastillas. La intención de que el
director no fuera acreditado, fue en vano para el manifiesto,
ya que todas las distribuidoras se encargaron siempre de divulgar
el nombre del mismo.
Las primeras películas Dogma fueron: La Celebración
(1998) de Thomas Vinterberg, Los Idiotas (1998) de Lars von Trier
y Mifune (1999) de Søren Kragh-Jacobsen.
Las películas del Dogma 95
-
- Su próxima obra será
una película porno que revolucione a este desprestigiado
género
- La primera impresión que causa
un espectáculo Dogma se resume en algo que equivale a
desconcierto. Las frenéticas y a veces zigzagueantes tomas
de la cámara en mano, la débil iluminación,
el desenfoque y hasta la aparición del reflejo del camarógrafo
en los cristales de una escena recuerdan a algún video
de aficionado. La naturalidad prima en estas producciones, donde
ni siquiera existe un vestuario especial para los actores, sino
que ellos llegan al set con su propia ropa.
Sobre todo el film
La Celebración, debido quizás a su trama y locación,
transmite al principio el sentimiento de estar presenciando el
video recordatorio de alguna fiesta privada, haciendo casi partícipe
al público de la misma. El aniversario del patriarca de
una respetable familia es, en este filme, el telón de
fondo, que se desgarra por el descubrimiento de un incesto por
parte del agasajado y un suicidio. La que fuera una cómica
festividad entre familiares un poco caóticos, se convierte
en el transcurso de la película, en un fuerte enfrentamiento,
que destapa el inmendable trauma infantil del hijo violado, y
plantea, en resumen, una rebelión contra las convenciones
e hipocresías.
Los Idiotas, en cambio, cuenta la historia de un grupo de jóvenes,
que deciden poner en práctica su teoría sobre "el
idiota interior" y representar papeles de retrasados mentales.
Al principio, recluidos en una casa, para después mezclarse
con los "normales", llegarán a convertirse en
un hostigamiento ambulante dentro de su localidad. Durante una
de sus salidas convencen a una chica a unírseles, la que
se convertirá en la heroína del cuento. No apta
para todos los gustos, esta primera película Dogma de
von Trier, fue recibida por el público como una verdadera
provocación, menos por las tomas de sexo explícito
en una escena orgiástica, que por su forma audaz de rebelarse
contra el sistema. Esta película demostró una fidelidad
minuciosa al Dogma 95, que a veces sacrificó la calidad
de la misma.
Estas primeras producciones sobresalieron tanto, que crearon
una increíble expectativa en el medio europeo. La fórmula
Dogma de von Trier y Vinterberg, sin buscar un éxito comercial,
llegó a producir películas taquilleras, con sello
artístico.
Con respecto a este hecho, Pablo Salvador apunta acertadamente
en su ensayo sobre el Dogma 95 (Salvador, Pablo, 2000: Cine Revelación:
Reflexiones sobre Dogma 95, http://www.rcci.net/globalizacion/2000/fg121.htm),
que así como no existen películas netamente artísticas,
"tampoco existe el cine puramente comercial", pero
las películas del decálogo se destacaron justamente
por llegar a demostrar "ser eficiente como producto artístico".
Después
de esta sorpresiva acogida, algunos críticos comenzaron
a definir al Dogma como una inequívoca estrategia de marketing,
sobre todo después de convertir el concepto en franquicia
cinematográfica. En efecto, después del eco de
las primeras producciones, muchos directores quisieron apostar
por el manifiesto para implementarlo en sus películas.
Interpretado como comercialización por unos, o democratización
por otros, el Dogma 95 se convirtió en menos de cuatro
años en una garantía de calidad, y se abrió
a cineastas de todos los rincones del mundo que se comprometieran
a filmar bajo estas pautas.
Hoy en día se cuentan alrededor de veinticuatro películas
Dogma, que han sido producidas en Corea, EE.UU., Argentina, Suiza,
España, Italia, entre otros países.
Lars von Trier, después de haberle dado vida a esta corriente,
parece haberse alejado de su propio hijo, y prefiere decir que
su contribución al Dogma ha sido el Dogma mismo. Así,
como ha prometido no volver a rodar un musical, este director
ha dado a entender que no volverá a incursionar tampoco
en el cine bajo el famoso decálogo. Refugiado en su estudio
de producción Zentropa maquina su próxima obra.
Será una película porno que revolucione a este
desprestigiado género, el segundo filme de la trilogía
USA, un nuevo códex cinematográfico, ¿acaso
una película de ficción o un documental? Nadie
lo sabe aún, pero todos esperan volver a ser sacudidos
por este fenómeno cinematográfico llamado Lars
von Trier.
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