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El
Word de Microsoft su importancia y mejor utilización
- Desde siempre, la difusión de la
palabra escrita ha servido para comunicar y promover ideas, conocimientos
y experiencias que se desarrollan entorno a las personas. La
humanidad realizó un paso de gigante con la invención
de la imprenta. En 1980 se alcanzó otro hito histórico
en la evolución de la comunicación de nuestros
tiempos, con el procesador de textos para los computadores.
Hoy ese procesador de texto pertenece al grupo del software de
la ofimática (oficina automática) y la domótica
(hogar informático). Sin embargo, en función de
estudios recientes, se ha detectado que los usuarios utilizan
un 30 % de las capacidades del mismo. Muchas opciones, comandos
y combinaciones a través de macro instrucciones son desconocidos
por millones de seres humanos, pero que diariamente están
detrás de una pantalla del computador. En algunos casos
este desconocimiento obliga a recurrir a otras aplicaciones,
lo que implica pérdida de tiempo, dinero e inclusive genera
estrés.
A partir de ahora se pretende potenciar el conocimiento de una
herramienta de trabajo indispensable para todo comunicador del
siglo XXI como es el editor de textos Word 2000 de Microsoft.
En nuestro caso, el motivo de tal elección está
en que tiene una gran difusión en el contexto internacional.
En próximas entregas el lector encontrará un sinfín
de consejos y trucos para agilizar las tareas delante del computador.
En esta ocasión, comenzamos por conocer los principales
pormenores de la interfaz del Word 2000, cómo beneficiarse
del comando ayuda para resolver las dificultades, cómo
se da uniformidad a un documento creado a partir de otros y cómo
se crea un estilo propio de plantilla de documento.
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- El procesador de textos: Evolución
y primeras consideraciones
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- El procesador de textos de mayor popularidad
en la historia de la informática fue el Wordstar, creado
por Rob Barnaby en 1978. Los anuncios publicitarios de ese procesador
de textos colocaban a la máquina de escribir en la papelera
o cesto de los desperdicios. Además, en ese entonces nacía
un nuevo soporte hardware que era el microprocesador 8088 de
Intel. Dicho procesador pasaría a formar parte del IBM
PC en 1981 que funcionaba con el sistema operativo MS-DOS (Bill
Gates y Paul Allen ya habían fundado Microsoft). El auge
del Wordstar duró hasta mediados de 1980, cuando apareció
otro gran procesador de texto denominado WordPerfect, el cual
ha llegado hasta nuestros días como WordPerfect Office.
Sin embargo, el Word de Microsoft es el que tiene en la actualidad
el liderato en el mercado internacional. Con el mismo se puede
generar páginas Web, consultar bases de datos, incorporar
tablas con fórmulas financieras, traducir textos y un
largo etcétera. Por consiguiente, es imprescindible el
conocimiento del 100 % de la aplicación por parte de los
futuros profesionales, especialmente aquellos que pertenecen
al ámbito de las ciencias sociales.
El Word 2000 es una aplicación que se comercializa dentro
del Office 2000. La nueva versión (beta en castellano
en el momento de escribir estas líneas) denominada Office
XP (letras extraídas del término experiencia en
inglés eXPerience) incorpora una serie de importantes
novedades. Ahora bien, el eterno dilema en este sentido está
en la renovación del hardware ante el nuevo software.
Una cosa son los requerimientos mínimos para la instalación
del software y otra muy distinta es que funcione correctamente.
Generalmente, estos cambios de versiones pueden implicar la compra
de un nuevo ordenador. Empero, el factor costo se hace sentir
en todos los bolsillos de los usuarios honestos del planeta,
pertenezcan o no a economías desarrolladas. Tal es así
que en varios países de Europa aún se sigue utilizando
en el trabajo, los centros de estudios y el hogar el sistema
operativo Windows 98.
Además, aquí hay que tener presente que todavía
son muchos los comunicadores que han tenido un primer contacto
con un teclado a través de las "clásicas"
máquinas de escribir de principio del siglo pasado, como
eran las famosas Remington u Olivetti por citar un par de nombres-.
Con ellas han aprendido mecanografía e incluso han redactado
sus primeros artículos.
Sin embargo, que a nadie le sorprenda en la actualidad encontrarse
con directivos de entidades públicas, con formación
en el ámbito de las ciencias sociales, pero no tienen
ni idea en donde están ubicadas las teclas en el ordenador.
Consecuentemente, uno de los primeros objetivos de todo comunicador
social es la mecanografía. Para tal fin, no hace falta
el último modelo de computador, ni la última versión
del Word, sino más bien el deseo de estudiar y progresar.
Esa función didáctica puede subyacer aun en las
tradicionales máquinas de escribir de nuestros abuelos
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- La interfaz del Word 2000
-
- Sin entrar en grandes detalles teóricos
se puede decir que una interfaz es un conjunto de elementos que
están en la pantalla del computador (textos, iconos, teclas
de navegación, fondos en forma de gráficos, dibujos,
fotografías, etc.). La finalidad de la misma es la interacción
persona-computador. En nuestro caso, en la figura 1 podemos ver
cada uno de los principales componentes de la interfaz del Word:
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- 1. Nombre del archivo. Word inserta de
modo automático el término "documento"
seguido de un número. Lo más importante del nombre
es que sea nemotécnico.
2. Barra de menú. En el mismo están todos los comandos,
algunos de los cuales se pueden acceder con el ratón,
o presionado una combinación de teclas. Esto último
puede resultar muy práctico ya que permite ganar velocidad
en el momento de la escritura.
3. Regla horizontal. Muestra los márgenes de los documentos
y permite insertar márgenes, tabuladores y sangrías.
En el margen izquierdo de la figura 1 está la regla vertical
(muy útil en el momento de incorporar cambios en las celdas
de las tablas, por ejemplo).
4. Botones de reducción, restauración y cierre
de la aplicación. Los dos primeros relacionados con la
interfaz de la aplicación. Antes de cerrar el programa
es importante recordar si realmente se desean los cambios sobre
el documento que se ha estado trabajando (no hay modo de recuperar
el estado original de ese documento una vez superada la etapa
de guardar y cierre del fichero).
5. Barra de los instrumentos estándar del Word. El conjunto
de comandos que se utilizan de modo más frecuente. Aquí
el usuario puede personalizar dicha barra, es decir, quitar o
poner los comandos bajo la forma de iconos. Dichas transformaciones
se suelen hacer en función de la rutina diaria de tareas:
traducción de textos, inserción de dibujos, realización
de organigramas, etc.
6. Barra para el desplazamiento vertical de la página
del documento.
7. Icono para ir a la página anterior.
8. Buscador de un objeto. Por ejemplo, la localización
de una palabra o una cifra determinada en una tabla.
9. Icono para ir a la página siguiente.
10. Barra de desplazamiento horizontal de la página.
11. Barra de estado. Allí se puede ver cuál es
la página en donde actualmente está el cursor,
el total de páginas que componen el documento, la línea
y la columna del mismo.
12. Conjunto de iconos que sirven para activar y desactivar diversas
modalidades de visualización.
13. Punto de inserción o cursor en el texto.
14. Asistente. Muy eficiente en la presente versión del
Word y aconsejable mantenerlo activo para aquellos usuarios que
empiezan a trabajar con el presente procesador de texto.
15. Área de texto. Aquí es menester recordar que
en Word se pueden incorporar gráficos, fotografías,
tablas, hojas de cálculo, etc. En otras palabras, que
no solo se puede encontrar un texto en documento creado con el
Word.
Con estos componentes básicos hemos realizado un anclaje
de los conceptos para que en las futuras entregas no se produzcan
ambigüedades de tipo lingüísticos.
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- Ayudas
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- Para aquellas personas que empiezan a
escribir por vez primera con el Word es aconsejable visitar la
opción "ayuda". Afortunadamente, las actuales
aplicaciones comerciales insertan unos interesantes tutoriales
de lectura secuencial y con enlaces hipertextuales para ampliar
los conceptos presentados. El contenido de las ayudas pueden
estar en el disco duro del computador o en Internet. En el caso
concreto del Word existen varios modos de acceder a la misma,
mediante un simple "clic" con el ratón sobre
el signo de cierre de interrogación (es el último
comando de la barra de menú de la (figura
1). De esa manera automáticamente se despliega el
contenido de la ayuda (figura
2).
En la primera de las opciones listadas en la figura 2 es factible
acceder al glosario de temas. Es importante saber que en todas
las aplicaciones del Office, si se presiona la tecla F1 siempre
se accede al mismo. El glosario es presentado por el simpático
ayudante, el cual puede cambiarse por otro, siguiendo las instrucciones
que aparecen en un conjunto de ventanas o tutorial (figura
3).
También dentro del grupo de ayudas y para ir directamente
sobre aquello que deseamos profundizar está la opción.
¿Qué es esto? Es allí en donde el cursor
viene acompañado del signo de cierre de la interrogación.
Cuando el operador se sitúa sobre un componente de la
interfaz, inmediatamente el Word emite la información
al respecto (figura 4).
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- En nuestro caso, el formato del párrafo
y el formato de la fuente (tipografía). Además,
se puede observar en el margen superior el cambio del asistente
de ayuda (antes "Clipo" ahora "Ridondo").
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- Estilos de textos
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- El formato de la fuente o tipografía
del texto es trascendental para lograr la homogeneidad final
de un documento sin perder tiempo. Diariamente se suele recuperar
desde Internet trozos de textos, los que deben ser incorporados
en otros documentos de mayor dimensión. Sin embargo, la
operación copiar y pegar del procesador de texto hace
que el resultado final no sea el deseado
El motivo son las diferencias entre la dimensión de los
caracteres, los espaciados entre las líneas, los márgenes,
las sangrías, los tabuladores, entre tantas otras variables.
Todos estos aspectos pertenecen al estilo del documento. No obstante,
para solucionar estos inconvenientes Word dispone del comando
"Formato" en la barra de instrumentos. Lo que se pretende
a continuación es examinar los principales pasos para
unificar el documento y crear un estilo propio.
En primer lugar, para indagar si está activo o no el comando,
basta con ir a la opción "ver" de la barra de
instrumentos (figura 5).
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- En dicho menú se puede activar
la opción "formato" y desplazar el contenido
del mismo, en la parte de la interfaz en donde se desea ubicar
estos comandos (figura 6).
-
- Además, existe la alternativa de
obviar algunos de ellos porque no son de uso frecuente, ahorrándose
así espacio en la pantalla. Para esto se quita el símbolo
con un mero "clic" del ratón. Por ejemplo, en
la figura 7 ninguna de las opciones
que están debajo del color de la fuente se
- encuentran activadas.
Por defecto, el Word tiene activo el formato "normal".
Para conocer los otros estilos disponibles tan solo hay que situarse
con el ratón y presionar sobre la flecha que apunta hacia
debajo. Acto seguido, se muestran las diversas alternativas (figura 8). Por lo tanto,
si se ha pegado un trozo de un documento con un estilo diverso,
ahora es el momento de seleccionar previamente todo el documento
(también puede ser una parte del mismo) y se opta por
uno de estos estilos. De esta manera el documento adquiere un
único estilo
-
- Ahora bien, hasta aquí se ha visto
un pequeño grupo de estilos. Existe la posibilidad de
activar todos aquellos que contiene el Word y que se encuentran
dentro de "formato" en "estilo". A modo de
ejemplo, en las figuras 9 y figura10
se puede constatar cómo el estilo "normal" de
una página de texto de un documento es diferente del estilo
de una página Web.
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- A partir de este momento se está
en condiciones de crear un propio estilo para los documentos.
Hay dos alternativas al respecto: empezar con un estilo nuevo
(personalizado), o bien, modificar el ya existente. Aquí
es menester aclarar que en ambos casos el procedimiento es prácticamente
el mismo. Si vemos las figuras 9 y 10 en la parte inferior de
las mismas hay dos botones que dicen "nuevo" y "modificar".
Pues bien, son las opciones que permiten abrir las ventanas de
diálogo de la figura
11 y generar un nuevo estilo. Desde las mismas es posible
introducir las variables que se crean oportunas.
Además, dentro de la opción "formato"
se puede incorporar al nuevo estilo otras variables como son:
tabuladores, bordes de las páginas y/o los párrafos,
numeración de las páginas, etc. Ciertamente que
ello implica abrir otras ventanas e insertar nuevos valores como
se puede ver con la opción "marco" de la figura 12. La previsualización
de los resultados a esas modificaciones es interactiva (gracias
a las ventanas de "vista previa"). Además, en
la parte inferior de la misma hay una descripción al respecto
que sirve de guía al usuario.
Sin embargo, crear un nuevo estilo es algo idóneo para
aquellos que deben trabajar con artes gráficas, en donde
se deben insertar imágenes, recuadros, etc., pero en el
caso de simples textos es mejor recurrir a un estilo ya existente
e incorporar las modificaciones más oportunas. En ambos
casos, lo que sí es fundamental es insertarlo a la lista
de estilos predefinidos. Para que ello ocurra es menester activar
las opciones de "agregar a la plantilla" y "actualizar
automáticamente" (parte inferior de la figura 11).
Uno de los aspectos que pueden ser muy interesantes dentro de
un procesador de texto, para generar un nuevo estilo, es disponer
de una amplia librería de tipos de caracteres. Si bien
el Word 2000 tiene un elevado número de "fuentes",
sin embargo, sí es posible instalar en el computador la
aplicación Corel Draw (la versión del mismo es
una cosa secundaria para este objetivo) y veremos cómo
la librería a nuestra disposición se incrementa
de manera considerable. Además, la compatibilidad entre
ambas aplicaciones -Word y Corel- es del 100% cuando se habla
de fuentes tipográficas.
-
- A modo de cierre ...
-
- En estas líneas se ha planteado
un tema que se irá ampliando en sucesivas entregas. El
factor descriptivo (de allí las figuras) predominará
sobre la palabra. Evidentemente, que poco a poco se irá
introduciendo una serie de consejos y trucos para hacer del Word
un instrumento de trabajo, del que se conoce hasta el mínimo
detalle. Sin embargo, en esta primera entrega desearía
recalcar dos factores básicos para un comunicador del
siglo XXI: el primero, estudiar mecanografía. En segundo
término, no correr detrás de las últimas
versiones del software. Lo importante es conocer el 100% del
que se tiene a mano. Las novedades de una actualización
se aprenden en cuestión de pocas horas, con la práctica
y con las ayudas del mismo sistema.
En la próxima entrega se creará con el Word una
base de datos en donde se almacenarán los artículos
de un periódico que está en Internet y se indagará
sobre los principales aspectos para una búsqueda avanzada.
- Además de otros consejos y trucos
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