- En busca
de la tumba de Gilgamés
- 06 may
-
BERLIN
Un equipo de arqueólogos
alemanes espera impaciente que la situación se estabilice
en Irak para poder volver allí: una "anomalía"
localizada en el suelo de la antigua ciudad de Uruk, en el sur
del país, podría ser la tumba perdida del legendario
rey Gilgamés.
Según Joerg Fassbinder, de la Oficina de
Monumentos Históricos de Munich (sur de Alemania), elementos
de la estructura enterrada concuerdan con descripciones del libro
más antiguo del mundo, las tablillas de arcilla de 2500
AC que relatan la epopeya del rey mítico. "Esa podría
ser su tumba", declaró Fassbinder a la AFP.
Aunque tratan de
no entusiasmarse antes de tiempo, los arqueólogos sueñan
con un gran descubrimiento: el sitio parece estar efectivamente
en un antiguo lecho artifical del Eufrates y, según la
epopeya de Gilgamés, el rey-sacerdote fue enterrado bajo
el río, que "se dividió" después
de su muerte.
En el estado actual
de las investigaciones, realizadas con instrumental de imaginería
por resonancia magnética (que permite "ver"
bajo el suelo), "se localizó una sola estructura
correspondiente a una construcción" en el antiguo
trayecto de un canal conectado al río, aunque todavía
no se ha podido examinar todo el terreno, señala Fassbinder.
"Puede interpretarse
este descubrimiento como el de la tumba...Pero sería casi
demasiado bello para ser verdad", agrega, prudente, el arqueólogo.
Uruk es uno de los
más importantes yacimientos arqueológicos de Mesopotamia.
Está situado unos 300 Km al sur de Bagdad y 150 km al
norte de Basora. Uruk fue probablemente la primera metrópoli
de la humanidad, y estuvo habitada durante 5.000 años.
Fue allí
donde se encontraron los más antiguos documentos escritos
del mundo: más de mil tablillas pictográficas,
esencialmente informes administrativos y políticos. La
ciudad estaba dotada de un Parlamento compuesto de dos Cámaras.
Uruk estaba atravesada
por canales y comerciaba con los países del Mediterráeno
y del Golfo Pérsico, e incluso con la India. El nombre
de Irak proviene de esa civilización.
El mapa parcial
de Uruk establecido por los arqueólogos confirmó
algunos detalles mencionados en los poemas que narran la epopeya
de Gilgamés. Las tablillas cuentan las hañazas
del rey-sacerdote, pero también su búsqueda de
inmortalidad.
Y evocan asimismo
una inundación catastrófica, que fue relacionada
con el diluvio universal de la Biblia.
Pero nada permite
afirmar hasta el presente si Gilgamés existió verdaderamente
o si es sólo el mito de un semidiós. El descubrimiento
de su tumba significaría un enorme avance para los arqueólogos
que tratan de reconstituir la historia de esos tiempos remotos.
Ricardo Eichmann,
del Instituto Alemán de Arqueología y miembro del
equipo, descarta, por su parte, que los elementos localizados
por resonancia magnética sean la tumba. Las "anomalías"
registradas por los instrumentos son más recientes que
la estructura del canal y podrían datar de 1000 AC, es
decir una diferencia de 1.500 años, considera.
Según Eichmann,
afirmar que se ha encontrado la tumba de Gilgamés "equivaldría
a decir que se ha descubierto la del legendario rey Arturo".
Y los arqueólogos
no podrán zanjar la cuestión antes de mucho tiempo.
Un equipo debía trasladarse al Uruk en febrero pasado,
pero el viaje fue anulado a raíz de la guerra, señala
Ricardo Eichmann. En espera que la situación se estabilice,
esperan que en el lugar se despliegue por lo menos un cordón
de seguridad. Contra los saqueadores, ladrones de Historia
AFP
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