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Huellas
humanas en México alteran teoría de migración
hacia América
05 jul
LONDRES
Científicos británicos
anunciaron este martes que habían encontrado huellas humanas
de hace 40.000 años en el centro de México, echando
por tierra las teorías de que el hombre llegó mucho
después a las Américas desde Asia.
Silvia González, de la
Universidad John Moores de Liverpool (centro de Gran Bretaña),
que dirige el equipo de investigadores, dijo que el descubrimiento
fue efectuado en septiembre de 2003 cerca de la ciudad de Puebla
(130 km al sur de Mexico D.F.)
Las huellas, que fueron halladas
en una cantera abandonada cerca del volcán Cerro Toluquilla,
fueron posteriormente estudiadas y datadas por un equipo internacional
de investigadores.
"Las huellas fueron conservadas
como restos fósiles en las cenizas volcánicas junto
a la línea de costa de un antiguo lago volcánico",
explicó González.
"Las varierupción
del volcán Cerro Toluquilla causaron el aumento y la caída
del nivel del lago, creando una capa de cenizas volcánicas".
La científica dijo que
estos descubrimientos modificaban el tradicional punto de vista,
según el cual los primeros pobladores del continente habrían
cruzado por el estrecho de Bering, desde Rusia a Alaska, a finales
de la última glaciación (hace entre 11.500 y 11.000
años).
Esta teoría había
sido establecida tras el descubrimiento de herramientas "Clovis
Points" empleadas para matar mamuts, que se encontraron
en varios lugares del continente americano.
Sin embargo ahora las huellas
aportan nuevas evidencias de que los humanos poblaron América
desde hace 40.000 años, aclaró González.
"Pensamos que hubo varias
oleadas migratorias a América, en diferentes momentos
y de diversos grupos humanos", añadió.
González explicó
que la erupción del volcán despertó la curiosidad
de los primeros americanos, que caminaron a lo largo de esta
línea de costa dejando huellas que pronto fueron recubiertas
por cenizas y sedimentos lacustres.
Los indicios quedaron sumergidos
cuando el lago recuperó su nivel de nuevo y el agua ascendió,
preservando las huellas.
El equipo fue capaz de distinguir
las pisadas sin llevar a cabo ninguna excavación, cuando
los trabajadores de la cantera removieron los sedimentos del
lago que habían sido depositados sobre las cenizas volcánicas.
En el mismo equipo de esta investigadora
trabajan su compañero de la Universidad de Liverpool,
David Huddart, y un colega de la Universidad de Bournemouth (sur
de Gran Bretaña), Matthew Bennett.
AFP
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