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Luz en
la noche marciana
Hay luz en la noche marciana
debido a la presencia de moléculas de óxido nítrico,
según han detectado instrumentos de la sonda europea Mars-Express,
en órbita desde hace un año alrededor del 'planeta
rojo', asegura este viernes en la revista Science un equipo internacional
de investigadores.
La cartografía
de esta emisión luminosa tiene importancia en la perspectiva
de futuras misiones marcianas, explica el responsable del equipo,
Jean-Loup Bertaux, del Centro Nacional de la Investigación
Científica (CNRS - Francia).
Permite comprender
mejor la circulación de la atmósfera y del clima
de Marte, y contemplar, para futuras misiones que se envíen
a la superficie marciana, la utilización de la técnica
de frenado atmosférico (o aerocaptura), y por tanto misiones
de menor costo.
Se sabe desde hace
tiempo que la atmósfera terrestre emite espontáneamente
luz en el cielo nocturno, pero hasta ahora no se había
detectado ninguna luz en la noche de Marte, excepto un débil
"claro de Fobos" (uno de los satélites de Marte),
equivalente de nuestro claro de luna.
El fenómeno
registrado por el espectómetro ultravioleta e infrarrojo
SPICAM, explica Jean-Loup Bertaux, su responsable, es el mismo
que se había observado hace veintiseis años en
Venus: del lado del día del planeta, el resplandor solar
ultravioleta disocia las moléculas de dióxido de
carbono (CO2), principal constituyente de la atmósfera
de Marte, y las moléculas de nitrógeno (N2).
Cada átomo
de nitrógeno se combina después con un átomo
de oxígeno para formar la molécula de óxido
nítrico -o monóxido de nitrógeno, NO-.
En la alta atmósfera
del planeta - a más de 120 km de altura- hay, del lado
del día, una producción continua, aunque baja,
de átomos de oxígeno y de nitrógeno. Durante
su lento descenso en la atmósfera, cuando aumenta su concentración,
estos átomos acaban por recombinarse y formar así,
hacia 70 km de altura, la luz observada por el SPICAM.
Esta emisión
es intensa en la región del polo sur de Marte, pudieron
constatar los investigadores. En ese momento era pleno invierno
en ese polo -noche helada permanente-, una temporada durante
la cual el 30% de toda la atmósfera de Marte se condensa
en el suelo, para formar un casquete de nieve carbónica
de un metro de espesor.
Esta región,
señalan Jean-Loup Bertaux y sus colegas, tendría
las funciones de un aspirador: el aire congelado en el suelo
es remplazado por los vientos horizontales, aunque también
por un descenso vertical.
"Es este descenso
vertical, que también existe en la Tierra, en la noche
de invierno polar, el que marcaría la emisión luminosa
observada".
Actualmente, los
modelos de circulación general de la atmósfera,
como los que utilizan los servicios meteorológicos para
predecir el tiempo en la Tierra, existen también para
Marte, pero debido a la falta prácticamente total de medidas,
son todavía imprecisos para la alta atmósfera,
allí donde podrían realizarse las maniobras de
futuros artefactos marcianos. AFP
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